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sábado, 30 de mayo de 2015

Motilla del Acequión - Albacete

El Acequión es la motilla más oriental del conjunto y la única que se ubica fuera de los Acuíferos 23 y 24. Se asienta en el centro de la pequeña laguna homónima. Se trata de una prominencia del terreno que frecuentemente ha estado rodeada de agua, aunque el nivel de agua de la laguna debió ser muy sensible a las oscilaciones pluviométricas.
El poblado presenta una planta circular de unos 3.000 m2 y el clásico perfil cónico de las motillas. Cuenta con dos anillos de murallas aproximadamente circulares que rodean un espacio central diáfano de algo más de 20 metros de diámetro. La muralla interior alcanza los cinco metros de alzado y los seis de anchura, resultando realzada y engrosada a lo largo de la vida del poblado.
El Acequión carece de torre central.
La fase más antigua es la peor conocida, debido a que sólo pudo documentarse en cotas profundas y en una muy reducida extensión del patio central; no fue posible estudiar los niveles de base del yacimiento con la extensión necesaria.
Se trata de una investigación que «finalizó sin llegar al final». De aquel momento los análisis polínicos reflejan un proceso de deforestación del bosque autóctono de pinos, encinas y alcornoques, así como la puesta en cultivo de espacios próximos al yacimiento.
Una segunda fase del poblado, datada mediante C-14 en torno a 1745 a. C., se caracteriza por una recesión de la población, la ruina de parte de la fortificación y, en consecuencia, la recuperación del bosque autóctono y el descenso de la acción antrópica sobre el entorno, tal y como confirman los análisis polínicos.
La tercera y última fase prehistórica es la mejor conocida y supuso el momento de mayor  expansión del poblado. Se construyó entonces el anillo exterior de la muralla y se levantaron nuevos lienzos sobre los derrumbes de la fase anterior. El polen arbóreo de nuevo disminuyó, a la par que se incrementó el de gramíneas, junto al de las cuales se documenta por vez primera el de leguminosas.
Ello indica una intensificación de las actividades agrícolas. Esta fase concluyó en torno al 1500 a. C. con un lento abandono y el descenso paulatino de la superficie habitada.
Tras varios siglos de abandono, El Acequión volvió a ser ocupado durante la Edad del Hierro por varias familias, cuyas viviendas se situaron encima de la prominencia surgida por la ruina del poblamiento anterior.
Confiamos en que alguna vez se darán las circunstancias que permitan concluir la investigación de este excepcional yacimiento localizado en el término municipal de Albacete, que en el pasado se pensó convertir en parque arqueológico pero que hoy se ve sumido en la destrucción y el olvido.

(Primitiva Bueno)

jueves, 28 de mayo de 2015

Motilla del Retamar - Argamasilla de Alba

Se emplaza en pleno cauce del río Guadiana.
Las excavaciones arqueológicas en esta motilla comenzaron en 1984 y finalizaron en 1991. Sus investigadores detectaron una torre central  de reducidas dimensiones rodeada por dos recintos de muralla, entre los cuales se estableció la actividad más intensa de este asentamiento. Además se registró una estructura correspondiente a la Edad del Hierro a modo de rampa, interpretada como varadero situado al pie de la motilla construido para facilitar el acceso al núcleo de habitación desde el río Guadiana.

martes, 26 de mayo de 2015

Motilla de la Membrilleja - Argamasilla de Alba

Aunque esta motilla ha sido situada por Nájera y Molina en el término municipal de Tomelloso, se localiza realmente en Argamasilla de Alba, en un lugar situado junto al cauce del río Guadiana. Vecinos del lugar testimonian la existencia aquí de una motilla hoy desaparecida.
Un grupo de "Misión Rescate" excavó en ella varias catas, de las cuales fue recuperado material arqueológico de la Edad del Bronce. El director de esa actividad recuerda haber visto estructuras circulares con aspecto de redil.
El yacimiento debió ser desmantelado en la década de los setenta para optimizar las labores agrícolas.

(Primitiva Bueno)

sábado, 23 de mayo de 2015

Motilla de las Cañas - Daimiel

Se halla en la confluencia de los ríos Gigüela y Guadiana. Sobresale 6 metros por encima de la llanura aluvial del Guadiana.
Excavadores furtivos abrieron dos grandes agujeros en la parte superior de sus laderas, que afectaron una probable torre central, que ya es­taba destruida por potentes incendios.
La Universidad de Granada organizó cuatro campañas de excavación sobre esta motilla en tre 1983 y 1986, desarrolladas con carácter de urgencia debido a la construcción de la Presa de Puente Navarro. Esos trabajos permitieron iden­tificar dos potentes fortificaciones superpuestas adscritas a la Edad del Bronce y a la Edad del Hierro. Además, varios recintos bajomedievales coronan la motilla.
La zona inferior de la motilla está rodeada de una potente muralla de la Edad del Bronce.
Para 1989 fue programada una nueva campa­ña de excavaciones que fue imposible acometer, debido a la inundación de la parte baja de la motilla con motivo de la construcción de la presa antes señalada.
Entonces, de forma ejemplar, se consideró que la mejor forma de preservar las estructuras arqueológicas era rellenar de nuevo con tierra las catas abiertas, separando estos aportes de los paquetes arqueológicos no excavados mediante un estrato de intervención compuesto por mate­riales inorgánicos no perecederos. De esa forma la motilla consiguió de nuevo la fisionomía que presentaba antes del inicio de los trabajos de ex­cavación.

 

Motilla del Azuer - Daimiel

El pasado 15 de Marzo publiqué unos apuntes sobre lo que son y representan estas peculiares construcciones manchegas. Ahora voy a describir las características de las más importantes siguiendo a Primitiva Bueno en su obra "Arqueología, sociedad, territorio y paisaje"

La del Azuer es la motilla más estudiada y la única que cuenta en la actualidad con un programa de actuaciones para su investigación y consolidación.
En 1981 fue incoado expediente para su de­claración como bien de interés cultural. En 1988 se abrió el período de información pública deli­mitando la motilla y su entorno de protección.
Los artículos 6.3 de la Ley 4/1990, de Patri­monio Histórico de Castilla-La Mancha, y 9.3 de la Ley 16/1985, de Patrimonio Histórico Español, determinan que el expediente «deberá resolverse en el plazo máximo de veinte meses a partir de la fecha en que hubiese sido incoado».
En 2010, veintinueve años después de aquella incoación, aún no se ha producido su elevación a la categoría de bien de interés cultural.
El Departamento de Prehistoria de la Univer­sidad de Granada ha dirigido la investigación en la Motilla del Azuer desde 1974 hasta hoy, en un proceso que puede dividirse en dos períodos. En el primero se sucedieron ocho campañas de excavación y consolidación entre los años 1974 y 1986. Esta fase se inició con la excavación de dos grandes sondeos estratigráficos dispuestos en forma de cruceta en sentido este-oeste y norte-sur sobre el montículo. Más tarde se amplió la zona excavada abriendo grandes cortes que pu­sieron al descubierto parte del área de poblado y la zona del patio oriental. Tras catorce años de abandono, en el año 2000 se reanudaron las investigaciones en una segunda fase de intervenciones promovidas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En esta última segunda fase de trabajos se han ido alternando los tra­bajos de excavación con los de consolidación, restauración y puesta en valor.
En este yacimiento pueden identificarse tres espacios claramente diferenciados:
El primero de ellos se articula alrededor de una torre central, protegida mediante varios círculos exteriores de murallas entre los cuales sucedieron diversas actividades económicas, tales como el almacenamiento de cereal (trigo duro común, escanda, cebadas vestidas y desnudas) y leguminosas (lentejas, guisantes y chícharos), ade­más de estabulación de ganado. El hallazgo de hornos entre estos anillos de muralla parece revelar la realización ahí de otras actividades económicas, tales como la cocción de cerámica, el tostado de cereales o la producción metalúrgica.
El segundo de los ambientes está representado por un poblado localizado alrededor del núcleo fortificado, habiéndose registrado varias cabañas, hogares y fosas de desperdicios. La mayor parte de los enterramientos del yacimiento se localizan en esta zona. Por lo general se trata de inhuma­ciones en pequeñas fosas ovaladas con ajuares escasos y sin diferencias relevantes, adosadas por el exterior a los lienzos de las murallas o a los muros de las viviendas.
Por último, el tercero de los espacios tiene como elemento principal un gran patio trapezoi­dal situado al Este de la motilla, en cuyo interior se abre un profundo pozo que para satisfacer las necesidades de la población perforó la roca hasta alcanzar el nivel freático del Acuífero 23, que en aquella época se situaba a casi 20 metros de profundidad.
Es de señalar que la batería de análisis antra-cológicos de la Motilla del Azuer, efectuada sobre una importantísima muestra de 2.890 carbones, destaca por la au­sencia de vegetación de ribera. Esta circunstancia extraña, dada la situación de la Motilla en medio del cauce del río Azuer. Sobre esta cuestión volveremos más adelante.
La colección cerámica recuperada en la Moti­lla del Azuer ha sido objeto de estudio específico. A partir de los análisis realizados se ha concluido que se trata de una producción doméstica no estandarizada, con una normalización de cier­tos tipos que cumplieron una función concreta, como las orzas de almacenamiento.

 

 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Castro de Berobriga - Donón, Cangas

Cuenta el historiador gallego Orosio que cuando Decimus Iunius Brutus. cónsul de roma en el año 138 a.C. y general de las tropas que invadieron Galicia, llegó a las playas del gran Océano Occidental,  creyó haber alcanzado el fin del mundo, contemplando estremecido como el sol se hundía en el mar.
Con anterioridad había cruzado el río Limia, que sus hombres tomaron por el río Lethes o del Olvido.
Brutus empuñó el lábaro de la legión y atravesando en la fría corriente comenzó a llamar a los soldados por sus nombres desde la otra orilla para demostrarles que seguía vivo y no había perdido la memoria. Sin embargo no se le borró el susto de ver desaparecer el sol en las aguas y dando la vuelta, regresó a Roma para no volver jamás a Galicia.
Se ignora el lugar exacto del hecho pero pudo ser en el Monte Facho de Donón, un promontorio de la punta de Morrazo que cae a pico en un acantilado de más de 180 m. Desde los tiempos más remotos los hombres de la Edad del Hierro, escogieron el sitio para sus ceremonias religiosas. Desde muy antiguo se conocía la existencia de un santuario romano-galaico pero fue en los años 60 y 70 cuando los investigadores encontraron altares de piedra que se conservan en los Museos de Pontevedra y Vigo. Más recientemente, un equipo interdisciplinar dirigido por José Suárez, hijo de uno de los primeros descubridores, ha acometido la tares de escavar el yacimiento con resultados que, no por esperados, dejan de ser sorprendentes.
En el Monte Facho hubo una población de la Edad de Bronce que llegó a ocupar toda la ladera del monte. Empezaría siendo una lugar de culto al dios celta Berobreo, hasta convertirse en un castro con sus peculiares cabañas circulares ordenadas en terrazas por toda la ladera.
Cuando aumentó la influencia romana y los pobladores se trasladaron a la orilla, el lugar de convirtío en un destino de peregrinación al que acudían los devotos del diós Berobreo a solicitar favores o agradecerlos. En el Facho de Donón han aparecido casi 180 aras votivas, lo que supone más de la mitad de la epigrafía romana de Galicia, lo que le convierte en un yacimiento clave para el estudio de los cultos paganos.

El Tolmo de Minateda - Hellín

El Tolmo de Minateda es un yacimiento arqueológico en Hellín (Albacete, España) excavado desde el año 1988 por un equipo conjunto de la Universidad de Alicante y el Museo Provincial de Albacete, con financiación y autorización de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Es uno de los Parques Arqueológicos creados por esta Comunidad.
Dominaba el paso de la zona costera del sureste al interior de la Meseta, accesible a través de la vía romana Complutum-Carthago Nova, Carthago Spartaria-Toletum en época medieval. Un ramal de este camino, con profundos surcos labrados por las ruedas de los carros, conducía al interior de la ciudad.
A la entrada del yacimiento las excavaciones han puesto al descubierto tres estructuras defensivas. La más antigua es de los siglos II-I A.C., de forma ataludada y construida con mampostería, aunque en su interior existen vestigios que se remontan a la Edad del Bronce. En época augustea se la revistió de un muro de sillería para conmemorar la concesión a la ciudad del estatuto municipal, seguramente con el nombre de Ilunum. Algunos sillares con inscripción monumental nos han permitido conocer que esta obra se hizo en el año 9/8 A.C., bajo los auspicios del emperador Augusto y la intervención más o menos directa de su sobrino Lucio Domicio Ahenobarbo, gobernador de la provincia.
En el siglo VI de nuestra Era, los restos de este muro se utilizaron en la construcción de un baluarte adelantado en forma de L, con puerta abovedada flanqueada por dos torres. Debió arruinarse pronto, quizás a causa de un movimiento sísmico. Su ángulo septentrional se desmoronó sobre el camino, inutilizándolo.
En la parte alta del yacimiento se ha excavado en los últimos años un importante complejo religioso y palacial de época visigoda. El edificio principal es una basílica de tres naves separadas por columnas, con ábside en la cabecera y baptisterio también tripartito a sus pies. Adosado a su lado norte, un edificio de grandes dimensiones y estructura monumental parece tener funciones de representación, administración y residencia. Es posible que se trate del palacio de la sede de Elo o Eio, creada entre los años 589 y 610 para administrar la parte de la diócesis de Ilici que permanecía en manos visigodas, puesto que el resto estaba en poder de Bizancio. Alrededor del complejo se extendía un cementerio con numerosas inhumaciones, enterramientos reservados a las élites laicas y religiosas, que buscaban la protección de las reliquias de la iglesia.
Tras la llegada de los musulmanes, la ciudad es una de las que se incluyen en el pacto firmado en el año 713 entre el comes o dux Teodomiro y el conquistador Abd al-Aziz ibn Musa. Mantuvo su existencia durante casi doscientos años, aunque la iglesia debió perder pronto su carácter religioso. Su lugar lo ocupó un barrio islámico, hasta que a finales del siglo IX la ciudad se abandonó de manera definitiva. Desde entonces el lugar se conoció como Madinat Iyyuh, nombre del que procede la Minateda actual.
Al sur del yacimiento se encuentra un recinto cerrado por una larga muralla, seguramente el castellum visigodo. Desde aquí puede comprenderse la estratégica ubicación de El Tolmo y su relación con el camino que le dio sentido.
A finales del siglo XIX, las laderas se fueron poblando de casas semirrupestres que llegaron a conformar una pequeña entidad, hasta su abandono a mediados del siglo XX. Dentro del proyecto de El Tolmo de Minateda se ha iniciado la restauración de las mejor conservadas.
Al norte del cerro son visibles vestigios de monumentos funerarios escalonados de época romana republicana, hechos con sillería o adobe. En su interior se encontraba la urna con las cenizas del difunto, junto con su ajuar. Por encima se documentaban niveles de época imperial, con sepulturas de cremación en urnas depositadas en hoyos abiertos en el suelo. Posteriormente se ubicó en el lugar una necrópolis de inhumación, en uso desde la época tardorromana a la islámica. En el mismo cementerio confluían enterramientos de rito cristiano e islámico, algo raramente atestiguado en otros lugares.

Los oretanos

La Oretania fue una región y cultura ibera, que en época posterior, en el siglo VII a. C. presenta influjos celtíberos reflejados en los restos de cerámica que llegaría hasta ellos fruto del comercio con esta región, que abarcaba la parte suboriental de la Meseta (en torno a las ciudades actuales de Montiel, Valdepeñas y Almagro) y la zona oriental de Sierra Morena (en torno a las ciudades actuales de Linares, Úbeda/Baeza, La Carolina). La región comprendería la mitad meridional de la provincia de Ciudad Real, la parte centro-septentrional de la provincia de Jaén, y la región occidental de la provincia de Albacete así como el nordeste de Córdoba.
Los enclaves prerromanos oretanos eran fortalezas de colina (oppidum, en la práctica auténticas ciudades-estado, que debían organizarse en confederaciones en momentos de crisis a un Rey superior. Aparece mencionada en distintas fuentes clásicas (Estrabón, Polibio y Ptolomeo); narrando la fuerte resistencia de los oretanos contra los cartagineses Amilcar Barca y Asdrubal el Bello; hasta que Aníbal Barca logró casarse con la princesa Himilce y unir la Oretania a sus posesiones.
En la región septentrional, la Oretania Germana, tenían como capital a Oretum u Oretum Germanorum (Granátula de Calatrava) que da nombre a toda la región oretana y como ciudad populosa--el Cerro de las Cabezas(Valdepeñas), cuyos habitantes suponían el 1% de la población de toda la Península Ibérica. También destacaban: Gemella Germanorum (Almagro), Larcurris (Alarcos) perteneciente al término municipal de Ciudad Real, así como Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente) como los núcleos urbanos más importantes.
Orissia (actual término de Vilches) era la ciudad principal de la parte meridional, que dio nombre al pueblo orissio, hasta que fue exterminada por los romanos (90 a. C.). Después, la capital de la región fue Cástulo (Linares), y otras ciudades importantes eran Tugia (Martos), Toya (Peal de Becerro), Ipolca (Porcuna), Iliturgi, (Mengíbar), Iltiraka (Úbeda), Orongi (Jaén)... Destaca la riqueza minera de la zona, que estimuló el comercio con los fenicios y los cartagineses. Posteriormente se convirtió en uno de los centros de aprovisionamiento de Roma, a las que proporcionaba minerales y aceite. La zona estuvo poco romanizada, pero se potenció como en ningún otro lugar de Hispania la creación y el mantenimiento de vías de comunicación con el fin de favorecer la salida de sus productos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Salduie o Salduba - Zaragoza

Salduie o Salduba llama Plinio, al poblado en cuyo territorio surgió luego, en época de Augusto, la colonia romana de Caesaraugusta. La palabra es la latinización del verdadero nombre de la ciudad, Salduie, difícil de pronunciar para un romano. Salduie fue una polis o ciudad-estado del pueblo sedetano, el más occidental de los ibéricos, fronteriza con los vascones de Alaun o Alauona (Alagón) y con los celtíberos de Contrebia Belaisca (Botorrita), que acuñó moneda de bronce. Como el resto de las ciudades sedetanas, practicó pronto una política de entendimiento con Roma, sobre todo una vez que se desvaneció la belicosidad antirromana de los ilergetes, que les presionaban.
A comienzos del siglo I a.C. Salduie era un centro elegido por Roma para la leva de tropas auxiliares en el valle medio del Ebro (turma salluitana), seguramente desde tiempos de Cayo Valerio Flacco. Su territorio debió de comprender una extensión aproximada como la que hay entre El Castellar y el término del Burgo de Ebro (incluido éste).
La ciudad y su territorio tendrían un centro poblado principal, que tendemos a situar tradicionalmente en Zaragoza. En efecto, han aparecido en ella establecimientos de entidad no muy grande, aunque estimable. Incluso en uno de ellos (Juslibol (Castillo de Miranda) existen amurallamientos de cuatro metros de grueso sobre una extensión de 6.000 m.2 y un edificio de planta clásica, basilical, con ábside, que atestigua un grado altamente evolucionado en la urbanidad de Salduie.
Pero la situación fronteriza de estos yacimientos zaragozanos autoriza a pensar que el centro de la polis propiamente dicho estuviera un poco aguas más abajo del río. Desde el punto de vista romano, Salduie hubo de mostrarse enseguida como un punto estratégico de especial interés: fronteriza con vascones y celtíberos;, con una cultura evolucionada, la ibérica, vigilando de cerca el camino del Jalón (Salo flumen) y controlando la desembocadura de la Huerva (Olca flumen), a la vez que señoreaba el Ebro.

lunes, 11 de mayo de 2015

Los ilergetes - Lérida

El pueblo ilergete fue uno de los más destacados del mundo ibérico. Estaba situado en Cataluña, en las actuales comarcas del Segrià, La Noguera, Urgell y Les Garrigues. Sus tierras eran muy aptas para el cultivo del cereal y para el pasto. Este territorio estaba vertebrado por las ciudades de Iltirta (actual Lleida) y Atanagrum, que ejercían la capitalidad. Se sabe que acuñaron moneda con las leyendas Iltirtasalirban, Iltirtar o Iltirtaslirustin.
En el 218 a.C. desembarcaba en Empúries el ejército romano dirigido por Cneo Publio Escipión. Los romanos, después de dominar pacíficamente los pueblos dóciles del litoral catalán, tuvieron que enfrentarse al pueblo ilergete, partidario de los cartagineses. Según el historiador romano Tito Livio, los ilergetes eran el pueblo más importante de la península y sus caudillos, Indíbil y Mandonio, eran muy emblemáticos.
Pero los hechos bélicos no se centraron en Iltirta sino en la ciudad ilergete llamada Athanagia (Atanagrum en versión latina). Los alrededores de la ciudad se convirtieron en campos de batalla entre los romanos y los cartagineses, con Aníbal al mando. Atanagrum, donde se encontraban los principales caudillos ilergetes fue asediada y en la misma plaza murió el caudillo de la ciudad.
Escipión acababa de conquistar Cataluña pero al cabo de poco tiempo la rebelde Athagania se alzaba de nuevo contra Roma, degollando a la guarnición romana que vigilaba la ciudad. Este fue un acto de gran imprudencia y Escipión les castigó duramente por su enorme osadía. Athagania se convirtió en un montón de ruinas humeantes y entró en la leyenda como la ciudad que plantó cara a las legiones romanas, tal y como lo haría Numancia en la Celtiberia unos cuarenta años más tarde.

domingo, 10 de mayo de 2015

Dehesa de la Oliva - Patones

Los testimonios arqueológicos en la Dehesa de la Oliva dan cuenta de la ocupación de diferentes grupos humanos de culturas y sociedades dispares, por un lado las manifestaciones artísticas de los cazadores del Paleolítico Superior; por otro materiales dejados por los agricultores del Neolítico o los primeros forjadores, calcolíticos y de la Edad del Bronce.
En el cerro los prerromanos, no se sabe con certeza si carpetanos, vacceos o celtíberos, vieron transformada su forma de vida y costumbres con la conquista romana, convirtiendo el castro en una ciudad dotada de calles, infraestructuras hidráulicas, y edificios públicos.
Tras su abandono como lugar residencial la cumbre se utilizó como necrópolis en los siglos V y VI d.C.
Se abandona en la época islámica, se vuelve a ocupar después de la Reconquista, siendo el vestigio más importante la iglesia románico-mudéjar de la Virgen de la Oliva, del siglo XIII.
La muralla, cortados y barrancos naturales forman su sistema defensivo.
El muro fue construido mediante dos paredes de piedra y rellenos en su interior con tierra y piedras.
La acrópolis dispone de un caserío con una estructura urbanística, su trazado es octogonal, con viales que se cortan perpendicularmente, dotado con infraestructuras como depósitos, canales de desagüe y aceras.
En la Dehesa de la Oliva sus casas eran de planta rectangular y solían tener tres habitaciones, un modelo similar al de la época prerromana.
Un edificio porticado, albergó pequeños comercios y artesanías, sus espacios interiores servían como almacén y su pórtico se utilizaba como lugar de intercambios.

Cueva sima de la Serreta - Cieza

El cañón de Los Almadenes se abre, entre los términos murcianos de Cieza y Calasparra. Todo el entorno se encuentra repleto de cuevas, simas y abrigos rocosos.
En el interior de varias de estas cavidades se han hallado manifestaciones de Arte Rupestre Paleolítico, Levantino y Esquemático, todas ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998. La cueva-sima de la Serreta se encuentra en la margen izquierda de dicho cañón, abocada al río Segura, en un magnífico paisaje de gran impacto visual y prácticamente inaccesible desde el exterior.
La Serreta ha sido testigo mudo del devenir de los grupos humanos que desde la prehistoria y hasta época reciente han ocupado sus entrañas, en diferentes niveles de ocupación cultural pertenecientes al Neolítico, a la Romanización y a la Edad Media Islámica, convirtiéndola en Santuario de Arte Rupestre, hábitat neolítico y refugio tardorromano. Estos tres elementos, junto a su espectacular ubicación, convierten a este yacimiento en uno de los más singulares de la región y en referencia de obligada visita a nivel regional y nacional.
Aparecen en la cavidad más de cincuenta figuras de Arte Rupestre repartidas en dos paneles, pertenecientes al Arte Esquemático, que incluye en este caso algunas figuras de estilo Seminaturalista. El buen estado de conservación de las pinturas, restauradas en los años 2002 y 2003 (con la colaboración de la Consejería de Educación y Cultura), el amplio número de figuras representadas y el carácter excepcional de algunas de ellas, tanto por su tipología particular como por el tratamiento pictórico que muestran, contribuyen a calificar a la Cueva-sima de la Serreta como una de las estaciones de arte rupestre más significadas de la geografía murciana.
Ocupada desde el Neolítico, la cavidad ha aportado niveles inalterados de época neolítica que han ofrecido hallazgos interesantes como semillas de trigo y cebada que evidencian los orígenes más antiguos hasta ahora documentados de la agricultura en Murcia.
Bajo un nivel de ocupación medieval islámica de los s. X-XII aparecieron los restos de dos construcciones superpuestas de época romana, utilizadas sucesivamente dentro de la segunda mitad del siglo III. d.C. En esta época la cavidad estuvo ocupada por un pequeño grupo de hispano romanos que, huyendo de la guerra civil que vivía el imperio en el periodo denominado como “anarquía militar”, buscaron refugio en este lugar llevando a cabo dentro de ella la única construcción romana dentro de una cueva hasta ahora documentada en España. 
El Ayuntamiento de Cieza ha apostado por el acondicionamiento del yacimiento para permitir su aprovechamiento turístico. La habilitación para visitas turísticas ha sido llevada a cabo por el Ministerio de Agricultura y el Ayuntamiento de Cieza en 2005, con el claro deseo de acercar a los visitantes uno de los principales atractivos turísticos con los que cuenta el municipio: la Cueva-sima de la Serreta: Patrimonio de la Humanidad.

(Cieza turística)


sábado, 9 de mayo de 2015

Parque arqueológico de Alarcos - Calatrava la Vieja

El conjunto arqueológico de Alarcos ofrece restos de varias civilizaciones, desde la Edad de Bronce hasta la Edad Media, destacando los ibéricos y los medievales. Curiosamente, ni los romanos, ni los visigodos utilizaron este emplazamiento. 
Históricamente es de destacar la batalla de Alarcos, que en 1195 enfrentó a los almohades y a los cristianos. Disponemos de un excepcional conjunto de armas como evidencia de este enfrentamiento. 
El antiguo poblado -“oppidum”- íberico, junto a la muralla y al castillo medieval, son los tres elementos fundamentales del conjunto, que abarca más de 30 Ha.  Como es habitual en las poblaciones iberas, este “oppidum” se situó en un punto estratégico, en lo alto de una colina y al margen del río Guadiana. Además se amuralló en los flancos más débiles para su defensa. Los elementos constructivos son los habituales: viviendas de planta cuadrada, compartimentada en dos habitaciones y zócalos de piedra. Este poblado se desarrolló desde el Siglo VI al III a.C. Además podemos destacar los restos de un santuario.  En la Edad Media se estableció un poblado medieval del que se conservan restos de viviendas y el castillo. Más tarde se edificó la ermita de la Virgen de Alarcos y fue despoblado al emigrar sus habitantes a Ciudad Real.

Los cesetanos

Imagen virtual
El país de los cesetanos comprendía una parte de la costa central catalana, con las actuales comarcas del Alt y el Baix Penedès, Garraf, el Camp de Tarragona y probablemente una parte de la Anoia.
Era una zona poco accidentada y con una larga costa, sembrada de pequeños asentamientos que, como estaban muy próximos unos de otros, formaban un densa red.
De este territorio conocido como la Cesetania nos hablan, aunque de forma muy breve, los autores clásicos Plinio, Polibio y Tito Livio.
Tuvieron lugar los primeros enfrentamientos entre los romanos y los cartagineses. Las fuentes clásicas nos explican que el escenario de la victoria de Escipión sobre Hannón, el año 218 a.C., se encontraba en las proximidades de una ciudad llamada Kissa o Cissis, posiblemente situada en Tarragona o sus cercanías

viernes, 8 de mayo de 2015

Cerro Redondo - Fuente el Saz

En la provincia de Madrid se localiza también el yacimiento de Cerro Redondo. Se trata en este caso de un pequeño asentamiento, con total ausencia de arquitectura defensiva, cuya cronología aproximada se fecha entre los siglos IV a III a.C. Su sistema urbanístico presenta estructuras independientes adaptadas a la topografía del terreno, que es un modelo habitual de algunos yacimientos de la Meseta Norte.
Este yacimiento se ubica en la cuenca del río Jarama, próximo al puerto de Somosierra. Este poblado está ubicado en un suave promontorio que domina la fértil vega del Jarama, por lo que probablemente su actividad económica estaría enfocada a la producción agrícola.
Entre los elementos célticos que aparecen en este yacimiento están las cerámicas estampilladas y una fíbula zoomorfa de caballito. De otra parte la cerámica de bandas y semicírculos concéntricos así como las fíbulas anulares, de timbal nos indican las influencias del área levantina. En este yacimiento también han aparecido tres fragmentos de cerámica importada, dos de los cuales son de barniz rojo y el tercero de cerámica ática (Blasco y Alonso, 1985).
Las actividades económicas básicas de este asentamiento eran la agricultura y la ganadería. Respecto a la actividad ganadera parece existir un predominio de óvidos, cápridos y bóvidos. (Blasco y Alonso, 1986-7)

Cerro de San Juan de Viso - Villalbilla

Se localiza en el término municipal de Villalbilla, al sudoeste de Alcalá de Henares, contiene diversos restos arqueológicos hasta cronología ibérica y romana.
Esta meseta ha sido prolífica en vestigios a través de los siglos. Pese a abundar los hallazgos de cronología romana, por ser éstos los últimos moradores, Dimas Fernández-Galiano pudo encontrar “cuchillitos y láminas de sílex finamente retocados, raederas, lascas, etc., así como fragmentos de cerámica hecha a mano con pasta tosca, de color negro y sin decoración de ningún tipo”, que atribuyó al Neolítico. También documenta adornos y piezas de la Edad del Bronce; restos cerámicos de la Edad del Hierro; y, como ya se ha hecho notar, abundantes restos de cronología romana, tales como aljibes, estructuras, bóvedas soterradas, fragmentos cerámicos de terra sigillata, monedas, ladrillos, etc.

En la parte sur del cerro también podemos observar, junto al actual camino de acceso y dentro del recinto militar vallado, la trinchera excavada de lo que Dimas Fernández-Galiano identifica como calzada romana. Es la continuación de la vía que comunicaba Segobriga con Complutum.
El pasado histórico de la comarca tiene aquí uno de sus más importantes hitos, a la espera de ser descubierto. En tanto que eso se pueda efectuar, es necesario preservarlo.

domingo, 3 de mayo de 2015

Dólmen de El Prado de las Cruces - Bernuy Salinero


El dólmen de El Prado de las Cruces, en Bernuy Salinero, cerca de la capital, está excavado y restaurado, y se encuentra fácilmente gracias a un cartel que hay en la carretera. La vega es muy agradable, y parece endorreica, o al menos con mala evacuación del agua, por lo que debe conservar bien la humedad.

Petroglifos de Mogor - Marín

Los petroglifos de Mogor, conocidos popularmente como Laberintos de Mogor, es una de las estaciones rupestres más reproducidas y analizadas de toda Galicia. Se encuentra en el lugar de A Barriada, situado en Mogor, una parroquia del ayuntamiento de Marín, provincia de Pontevedra. Forma parte del conjunto de arte rupestre de Terras de Pontevedra.
Se compone de tres conjuntos de grabados rupestres visibles, aunque existieron en la zona hasta siete grupos rocosos con grabados, entre ellos algunos de los escasos laberintos encontrados de momento en Galicia. Constituyen una muestra excepcional del denominado Grupo Galaico de Arte Rupestre, ejemplos de arte rupestre repartidos por toda la comunidad gallega y que tienen su origen entre los años 3.000 y 2.000 A.C.
El motivo del laberinto, característico de los petroglifos de Mogor, es atípico en el conjunto del arte rupestre gallego, conociéndose sólo cinco ejemplos, todos ellos en la provincia de Pontevedra.

(Wikipedia)

viernes, 1 de mayo de 2015

Monte Penide - Redondela

Redondela  (Galicia) está repleta de lugares y enclaves que fueron sagrados desde tiempos inmemoriales; pero sobre todo destacan muchos montes sacralizados.
Hoy nos acercamos al Monte Penideo Mirallo, como también se le conoce, en el concello de Redondela.
El monte, entre las parroquias de Caveiro, Negros Cedeira, Trasmañó y Chapela, se encuentra a unos 400 metros de altitud sobre el nivel del mar y, en sus faldas, existe uno de los conjuntos prehistóricos más importante de Galicia. El conjunto está formado por cerca del medio centenar de túmulos funerarios, de entre los cuales la Mámoa do Rei es la única que se encuentra recuperada.
La vista de la ría de Vigo es espectacular desde este monte. Las datación de las evidencias de este monte van desde el Neolítico hasta el final de la Edad del Bronce, ya comenzando el primer milenio a. C, lo que nos muestra la gran importancia simbólica que ostentó este monte durante un largo periodo.
(Iberia Mágica)

Los pelendones

Los pelendones fueron un pueblo celtibérico que habitaba la región de las fuentes del Duero, es decir, norte de la provincia de Soria, sureste de la de Burgos y suroeste de la de La Rioja. Por el sur limitaban con los arévacos y por el norte con los berones. Según Apiano estaban emparentados con los arévacos y los numantinos. Los arévacos los empujarán hasta la zona norte de Soria.
El origen de este pueblo es difícil de determinar. El estudioso Pedro Bosch Gimpera les atribuye un territorio que se extendía, al menos, desde Ágreda a Salas de los Infantes, y de la Sierra de Cabrejas a los Picos de Urbión. Se atribuye a los pelendones la llamada "cultura de los castros sorianos".
La principales ciudades de esta tribu fueron: Augustóbriga, Numancia, Savia y Viscintium.

Estos asentamientos eran los castros, característicos de la segunda Edad del Hierro típica de la cultura indoeuropea. Se sitúan en lugares estratégicos protegidos por la naturaleza y defendidos por una muralla, un foso o piedras hincadas. Sus dimensiones son reducidas. Las casas son generalmente circulares pero también hay rectangulares. Las necrópolis van asociadas a la cultura de los campos de urnas.
La economía estaba relacionada con el lugar de ocupación, un terreno montañoso cubierto de bosques. Ganadería y economía forestal. Agricultura escasa. La base alimentaria es la leche y la carne fundamentalmente, ganado vacuno y conejo. Utilizarán a las ovejas para la lana.
Realizaban las ceremonias al aire libre. Creían en la inmortalidad, abandonando los muertos en los campos de batalla para que los buitres los llevasen al cielo.