La zona A es una pequeña isla en el interior de laguna de "Acequión" ocupada en su totalidad por un poblado paracircular de la Edad de Bronce, construido a base de doble muralla pseudoconcéntrica y construcciones secundarias al interior, de distinta tipología.
El Acequión es una zona arqueológica, situada a |14,5 kms al oeste de la ciudad de Albacete; está constituida por distintas unidades individualizadas y funcionalmente diferenciables; zona A -poblado de le Edad del Bronce-; zona B -yacimiento Ibérico-; zona C - necrópolis ibérica-. De las tres zonas tan sólo se ha excavado en parte la corraspondiente al poblado de la Edad del Bronce.
La zona B se trata de un amplio espacio inmediato al borde meridional de la laguna donde se han detectado una abundante serie de restos de tipología ibérica con construcciones rectangulares con alguna de planta circular y varias decenas de pequeños túmulos alineados.
La zona C está situada junto al borde de la laguna pero en la ribera meridional y en ella se han encontrado restos de una necrópolis ibérica en urnas.
Este yacimiento es un exponente más de lo que se ha denominado "La Cultura de las Motillas" o establecimientos humanos ubicados en pequeñas elevaciones en medio de extensas llanuras manchegas.
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domingo, 16 de agosto de 2020
miércoles, 25 de julio de 2018
Motilla del Cura - Daimiel
5 km y es la de Las Cañas.
(Instituto Geológico y Minero de España)
viernes, 6 de julio de 2018
Motilla del Juez
Ha sido dada a conocer en el I Congreso de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha (Ocaña 2007: 402). Se encuentra muy deteriorada por haber sido afectada por un cruce de caminos que se encuentra junto a ella y por una calera que se ha instalado encima. De hecho hoy algunos vecinos la denominan simplemente «La Calera».
No es de gran tamaño y su descubridor considera que se trata de un «yacimiento fácilmente desmantelable».
En situación similar y próxima se halla la inédita Motilla del Cuervo.
No es de gran tamaño y su descubridor considera que se trata de un «yacimiento fácilmente desmantelable».
En situación similar y próxima se halla la inédita Motilla del Cuervo.
Motilla de Santa María - Argamasilla De Alba
(Instituto Geológico y minero de España)
miércoles, 27 de junio de 2018
Motilla de Perales - Argamasilla de Alba
Se conservó hasta la década de los noventa del siglo XX, momento en que fue desmantelada por completo para conseguir un mejor aprovechamiento agrícola del terreno
(ARQUEOLOGÍA, SOCIEDAD, TERRITORIO Y PAISAJE)
martes, 25 de octubre de 2016
Motilla del Quintillo - Fernán Caballero
La motilla más occidental es la del Quintillo (Fernán Caballero, Ciudad Real), construida sobre el cauce del río Guadiana
(M.A. Hervás).
sábado, 26 de septiembre de 2015
Motilla de los Romeros - Alcázar de San Juan
La motilla de los Romeros se nos muestra como una loma que se divisa desde la carretera, estando cerca de unas casas que hay entre la Casa de Las Motillas de Pedro Alonso (a 800 metros y la Casa de los Romeros a 1.500 metros). Se la conoce también como motilla de Pedro Alonso y de Las Morrinas.Tiene forma cónica con una altura máxima de 5,17 m e inscrita en una circunferencia de 50 m. de diámetro como media.
La máxima pendiente la ofrece al Norte y la mlnima al Noroeste,donde la acumulación de tierra y piedras procedentes de la motilla hace que se extienda más por esta zona. Sin embargo la altura de la motilla debió de ser más elevada.
El nivel fértil de la excavación llega hasta los seis metros de profundidad, casi un metro por debajo del terreno circundante. Si a esto añadimos la parte superior de la fortificación que desapareciera, suponemos que la altura original seria de siete u ocho metros.
Esta motilla había sido objeto de tres cortas campañas de excavación arqueológica en los años sesenta
En el I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha, García Pérez denunció los destrozos provocados por excavadores furtivos y por la agricultura en esta motilla, sin que se hiciera nada por frenar el expolio.
La máxima pendiente la ofrece al Norte y la mlnima al Noroeste,donde la acumulación de tierra y piedras procedentes de la motilla hace que se extienda más por esta zona. Sin embargo la altura de la motilla debió de ser más elevada.
El nivel fértil de la excavación llega hasta los seis metros de profundidad, casi un metro por debajo del terreno circundante. Si a esto añadimos la parte superior de la fortificación que desapareciera, suponemos que la altura original seria de siete u ocho metros.
Esta motilla había sido objeto de tres cortas campañas de excavación arqueológica en los años sesenta
En el I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha, García Pérez denunció los destrozos provocados por excavadores furtivos y por la agricultura en esta motilla, sin que se hiciera nada por frenar el expolio.
martes, 22 de septiembre de 2015
Motilla de Torralba - Torralba de Calatrava
Tal y como han revelado los recientes estudios realizados para la elaboración de la Carta
Arqueológica del municipio, hay constancia de ocupación humana en el término municipal de Torralba de Calatrava desde el Paleolítico. A pesar de lo cual el primer resto de presencia humana estudiado pertenece a la Edad del Bronce que se extiende entre 1800 y 750 a.C. Nos referimos a la Motilla de Torralba.
Se encuentra situada al norte del municipio. Es una pequeña elevación artificial del terreno de unos 5 a 10 metros de altura y de 50 a 100 metros de diámetro, que surge en la llanura fruto de la acumulación de estratos de un asentamiento humano. Fue inicialmente excavada por Don Inocente Hervás y Buendía a finales del siglo XIX.
Hervás encontró en su zona meridional numerosas inhumaciones. A finales del siglo señalaba muy directamente que los responsables de la destrucción de la Motilla de Torralba eran "la codicia del labrador (...), juntamente con el abandono y la incuria, que emprendieron aquí la labor de extraer las cenizas y escombros, para utilizarlas en el abono de sus tierras, a la vez que hacía avanzar su propiedad".
En este mes de mayo se continuó la misma operación por la parte del mediodía, que aparecía a la vista intacta, haciendo una incisión o abertura de 4 o 5 metros de altura por 2 de profundidad, tropezando con una cámara y en ella tres momias, algunos huesos humanos, dos hachas y un fragmento de vasija; y fuera dos ollas, gran número de piedras calcinadas y tierra negruzca impregnada de cenizas.
Desechas y enterradas las momias y rotas y destruidas las ollas han podido salvarse los demás objetos, que conserva la Comisión.
Se encuentra situada al norte del municipio. Es una pequeña elevación artificial del terreno de unos 5 a 10 metros de altura y de 50 a 100 metros de diámetro, que surge en la llanura fruto de la acumulación de estratos de un asentamiento humano. Fue inicialmente excavada por Don Inocente Hervás y Buendía a finales del siglo XIX.
Hervás encontró en su zona meridional numerosas inhumaciones. A finales del siglo señalaba muy directamente que los responsables de la destrucción de la Motilla de Torralba eran "la codicia del labrador (...), juntamente con el abandono y la incuria, que emprendieron aquí la labor de extraer las cenizas y escombros, para utilizarlas en el abono de sus tierras, a la vez que hacía avanzar su propiedad".
En este mes de mayo se continuó la misma operación por la parte del mediodía, que aparecía a la vista intacta, haciendo una incisión o abertura de 4 o 5 metros de altura por 2 de profundidad, tropezando con una cámara y en ella tres momias, algunos huesos humanos, dos hachas y un fragmento de vasija; y fuera dos ollas, gran número de piedras calcinadas y tierra negruzca impregnada de cenizas.
Desechas y enterradas las momias y rotas y destruidas las ollas han podido salvarse los demás objetos, que conserva la Comisión.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Mesa del Almendral - Ruidera
Mesa del Almendral es el yacimiento que presenta una mayor extensión, aunque su estimación total presenta algunos problemas derivados de la existencia de otra ocupación posterior, atribuible al Bronce Final/Hierro I .
La superficie total del yacimiento es de unas 12 has., divididas en dos sectores, localizándose las estructuras atribuibles a la Edad del Bronce en el Sector B, que presenta una extensión aproximada de 5 has. Estas están compuestas por una estructura fortificada de planta circular de reducidas dimensiones (450 m2) que cierra el acceso al yacimiento por el sur de la que parten dos líneas de muro, una que va hacia el oeste y otra que va hacia el noreste. El hecho de que el espacio no esté delimitado de manera clara en el lado norte nos hace que tomemos con ciertas reservas la cifra de 5 has. que ocuparía el Sector B como extensión, si bien creemos que es fácil suponer que supere la hectárea. Los dos asentamientos restantes están formados por la estructura fortificada y una línea de muro que delimita un único espacio.
La superficie total del yacimiento es de unas 12 has., divididas en dos sectores, localizándose las estructuras atribuibles a la Edad del Bronce en el Sector B, que presenta una extensión aproximada de 5 has. Estas están compuestas por una estructura fortificada de planta circular de reducidas dimensiones (450 m2) que cierra el acceso al yacimiento por el sur de la que parten dos líneas de muro, una que va hacia el oeste y otra que va hacia el noreste. El hecho de que el espacio no esté delimitado de manera clara en el lado norte nos hace que tomemos con ciertas reservas la cifra de 5 has. que ocuparía el Sector B como extensión, si bien creemos que es fácil suponer que supere la hectárea. Los dos asentamientos restantes están formados por la estructura fortificada y una línea de muro que delimita un único espacio.
viernes, 31 de julio de 2015
Motilla de la Jacidra - Villahermosa
En esta misma línea, pero de forma más
grave porque los hechos sucedieron a finales del siglo XX - un siglo después y
ya con una legislación sectorial específica para
proteger el Patrimonio Histórico -, Jiménez y Chaparro denunciaban sin eco ni
resultado alguno una acción similar sobre la Motilla de La Jacidra: “…un
labrador nos dijo que, algo más arriba, en “La Jacidra” estaban allanando un
morro que había en el centro de la vega, en donde sacaban cadáveres, vasijas de
muchas clases y alguna espada de bronce, lo que no sabía con seguridad, ya que
todo lo estaban haciendo con el máximo secreto.
Caminamos desde las compuertas en dirección sureste ciento setenta grados, mil trescientos pasos, para llegar a los montones de tierra, encontrando restos de otro asentamiento un poco antes de llegar, partido ahora por el río Pinilla. Al contemplar aquel destrozo nos quedamos máspetrificados que los restos que aparecían casi fosilizados por haber estado en contacto con el agua. Los cráneos, como pilotes encima de los montones de tierra y desparramados por la zona de cultivo, ofrecían un panorama deprimente.
Observamos muy detenidamente el trozo que quedaba sin destruir, pensando que al siguiente día nada habría en su lugar.
Tenía unos trescientos metros de circunferencia incluida la zona del poblado, donde se puede apreciar la situación de las viviendas en forma de chozas, cubiertas con ramajes posiblemente. Su altitud debía ser de unos cuatro metros sobre el nivel fangoso de las aguas, inundándose a más altos niveles los años de crecida, como así lo demuestran los huesos fosilizados y otros sedimentos orgánicos cubiertos por una considerable capa de calcita.
Los enterramientos estaban realizados bajo cúpula, como pudimos comprobar en el momento en que una excavadora lo convertía todo en una zona de cultivo. (...) En los primeros estratos (niveles superiores), a partir de una gruesa capa de humus, los cadáveres habían sido colocados en urnas funerarias de cerámica espatulada, con enormes pezones y otros rasgos que reflejaban una influencia posíblemente argárica, todos ellos sin incinerar, cosa que no sucedía en los estratos centrales en forma de cúpula, cuyos restos humanos aparecían meticulosamente incinerados(...)”.
Se comprobó lo relatado en esos textos mediante una visita a la finca privada de acceso restringido en la que se encuentra este yacimiento arqueológico. A partir de esa inspección podemos constatar dos cosas.
En primer lugar la motilla ha sido «empujada con maquinaria pesada unos cuantos metros, a fin de plantar girasoles en la vega del río Guadiana, donde se encontraba. Sus materiales se encuentran removidos, revueltos y desplazados muy cerca de su posición original. Queremos resaltar que la motilla que hoy se aprecia no está en su sitio, sino que es el montón resultante
de aquella acción. De hecho, si se aprecia detenidamente su superficie, es posible detectar las improntas dejadas por la pala de la retroexcavadora.
El emplazamiento original de la motilla era la plataforma que se encuentra al oeste del actual montón de restos arqueológicos, entre éste y el cauce del río. En este lugar probablemente existan aún intactos los niveles de base originales de la motilla. Convendría su protección administrativa sin más demora, ya que no está incluida en la carta arqueológica de este término municipal.
En segundo lugar, queremos llamar la atención acerca de un tipo de hallazgo sorprendente que existe en este lugar: hemos constatado la existencia en La Jacidra de material arqueológico fosilizado dentro de rocas tobáceas generadas por el flujo del agua del río Guadiana, rica en sales y carbonato cálcico. Esas rocas formaban parte de la motilla que ahora se encuentra desplazada de su posición. Esas rocas son relativamente modernas y su creación se relaciona con el batir del agua cargada en sales, propia del Guadiana. Sucede entonces que esos componentes minerales antes disueltos precipitan y se adhieren al objeto mineral o vegetal con el que entran en contacto.
Por ese proceso se han creado las barreras travertínicas que han dado lugar a las Lagunas de Ruidera. Y, por ese mismo proceso, cerámicas, huesos y cenizas de la Edad del Bronce procedentes de La Jacidra han pasado, a lo largo de tres mil años, a formar parte integrante de la toba. Ello tiene un significado evidente y muy relevante: el registro arqueológico de la Edad del Bronce creado sobre el cauce del Guadiana y que dio lugar a la motilla se vio inundado de forma recurrente por el río con posterioridad a su depósito allí.
Caminamos desde las compuertas en dirección sureste ciento setenta grados, mil trescientos pasos, para llegar a los montones de tierra, encontrando restos de otro asentamiento un poco antes de llegar, partido ahora por el río Pinilla. Al contemplar aquel destrozo nos quedamos máspetrificados que los restos que aparecían casi fosilizados por haber estado en contacto con el agua. Los cráneos, como pilotes encima de los montones de tierra y desparramados por la zona de cultivo, ofrecían un panorama deprimente.
Observamos muy detenidamente el trozo que quedaba sin destruir, pensando que al siguiente día nada habría en su lugar.
Tenía unos trescientos metros de circunferencia incluida la zona del poblado, donde se puede apreciar la situación de las viviendas en forma de chozas, cubiertas con ramajes posiblemente. Su altitud debía ser de unos cuatro metros sobre el nivel fangoso de las aguas, inundándose a más altos niveles los años de crecida, como así lo demuestran los huesos fosilizados y otros sedimentos orgánicos cubiertos por una considerable capa de calcita.
Los enterramientos estaban realizados bajo cúpula, como pudimos comprobar en el momento en que una excavadora lo convertía todo en una zona de cultivo. (...) En los primeros estratos (niveles superiores), a partir de una gruesa capa de humus, los cadáveres habían sido colocados en urnas funerarias de cerámica espatulada, con enormes pezones y otros rasgos que reflejaban una influencia posíblemente argárica, todos ellos sin incinerar, cosa que no sucedía en los estratos centrales en forma de cúpula, cuyos restos humanos aparecían meticulosamente incinerados(...)”.
Se comprobó lo relatado en esos textos mediante una visita a la finca privada de acceso restringido en la que se encuentra este yacimiento arqueológico. A partir de esa inspección podemos constatar dos cosas.
En primer lugar la motilla ha sido «empujada con maquinaria pesada unos cuantos metros, a fin de plantar girasoles en la vega del río Guadiana, donde se encontraba. Sus materiales se encuentran removidos, revueltos y desplazados muy cerca de su posición original. Queremos resaltar que la motilla que hoy se aprecia no está en su sitio, sino que es el montón resultante
de aquella acción. De hecho, si se aprecia detenidamente su superficie, es posible detectar las improntas dejadas por la pala de la retroexcavadora.
El emplazamiento original de la motilla era la plataforma que se encuentra al oeste del actual montón de restos arqueológicos, entre éste y el cauce del río. En este lugar probablemente existan aún intactos los niveles de base originales de la motilla. Convendría su protección administrativa sin más demora, ya que no está incluida en la carta arqueológica de este término municipal.
En segundo lugar, queremos llamar la atención acerca de un tipo de hallazgo sorprendente que existe en este lugar: hemos constatado la existencia en La Jacidra de material arqueológico fosilizado dentro de rocas tobáceas generadas por el flujo del agua del río Guadiana, rica en sales y carbonato cálcico. Esas rocas formaban parte de la motilla que ahora se encuentra desplazada de su posición. Esas rocas son relativamente modernas y su creación se relaciona con el batir del agua cargada en sales, propia del Guadiana. Sucede entonces que esos componentes minerales antes disueltos precipitan y se adhieren al objeto mineral o vegetal con el que entran en contacto.
Por ese proceso se han creado las barreras travertínicas que han dado lugar a las Lagunas de Ruidera. Y, por ese mismo proceso, cerámicas, huesos y cenizas de la Edad del Bronce procedentes de La Jacidra han pasado, a lo largo de tres mil años, a formar parte integrante de la toba. Ello tiene un significado evidente y muy relevante: el registro arqueológico de la Edad del Bronce creado sobre el cauce del Guadiana y que dio lugar a la motilla se vio inundado de forma recurrente por el río con posterioridad a su depósito allí.
sábado, 13 de junio de 2015
Motilla de Zuacorta - Daimiel
Se
sitúa junto al río Guadiana, en medio de tierras
pantanosas. Tiene 4 metros de altura y unos 40 metros de diámetro.
Su
cima está rehundida debido a una gran zanja
excavada por furtivos, que han dañado mucho las
construcciones centrales del montículo.
En su
zona meridional fue excavada una zanja, probablemente
para instalar una tubería, que cortó literalmente la motilla de
parte a parte.
(Primitiva Bueno)
jueves, 11 de junio de 2015
Motilla de los Palacios - Almagro
![]() |
| Kalathos procedente de la Motilla de los Palacios |
Esta motilla, asentada sobre un antiguo terreno pantanoso, cuenta con una altura aproximada de 11 metros y un diámetro aproximado de 10 metros. Se trata de una de las motillas más grandes. Cuenta con una ocupación ibero-romana superpuesta a la de la Edad del Bronce.
El yacimiento se encuentra dañado debido a la extracción de materiales destinados a la construcción de la carretera Daimiel-Bolaños, que discurre frente a ella.
(Primitiva Bueno)
jueves, 4 de junio de 2015
Motilla de la Máquina - Tablas de Daimiel
En el siglo XXI, de forma increíble dado que contamos en Castilla-La Mancha con una normativa regional específica y una Administración con competencias en la protección del Patrimonio Histórico y en la sanción a las actividades ilícitas relacionadas con el tema, volvió a quedar impune la destrucción en 2002 de una motilla a manos de un agricultor que quería instalar un pivot para riego, el cual encontraba en su recorrido la Motilla de la Máquina.
La Consejería de Cultura no abrió expediente sancionador por la vía administrativa con motivo de este suceso, ni tampoco se personó como acusación en el proceso penal abierto.
El resultado fue que la acción no tuvo consecuencias para su responsable, a pesar de que el arqueólogo contratado por el acusado constató los daños arqueológicos ante la Juez y los valoró en una fuerte suma de dinero.
(Primitiva Bueno)
martes, 2 de junio de 2015
Motilla de Casa de Pedro Alonso - Alcázar de San Juan
Su altura es de aproximadamente 5 m y su diámetro de unos 50 m. Se encuentra en un terreno completamente llano rodeado de tierras de cultivo.
Fue excavada por aficionados, que abrieron una trinchera en sentido norte/sur y un gran agujero de 3 metros de profundidad en la parte superior de la motilla, que dejó al descubierto los restos de una posible torre.
Nájera y Molina apreciaron potentes estratos arqueológicos con cenizas abundantes, murallas perimetrales y materiales cerámicos dispersos alrededor del asentamiento.
( Primitiva Bueno)
Fue excavada por aficionados, que abrieron una trinchera en sentido norte/sur y un gran agujero de 3 metros de profundidad en la parte superior de la motilla, que dejó al descubierto los restos de una posible torre.
Nájera y Molina apreciaron potentes estratos arqueológicos con cenizas abundantes, murallas perimetrales y materiales cerámicos dispersos alrededor del asentamiento.
( Primitiva Bueno)
lunes, 1 de junio de 2015
Motilla de Barrios - Argamasilla de Alba
Se localiza en una zona llana a unos 9 kms. de la vega del Guadiana, sin fuentes de aprovisionamiento hídrico próximas ni otros cauces cercanos
Hay noticias que se refieren a ella como una motilla de una envergadura similar a la de El Retamar, pero hoy se encuentra arrasada por las labores agrícolas y no sobresale más de un metro del relieve circundante. El desmantelamiento se produjo en la década los noventa del siglo XX con el fin de acabar con una área improductiva localizada en la mitad de la parcela en la que se encuentra. Su notable tamaño debió impedir que pudiera allanarse completamente el terreno.
(Primitiva Bueno)
Hay noticias que se refieren a ella como una motilla de una envergadura similar a la de El Retamar, pero hoy se encuentra arrasada por las labores agrícolas y no sobresale más de un metro del relieve circundante. El desmantelamiento se produjo en la década los noventa del siglo XX con el fin de acabar con una área improductiva localizada en la mitad de la parcela en la que se encuentra. Su notable tamaño debió impedir que pudiera allanarse completamente el terreno.
(Primitiva Bueno)
sábado, 30 de mayo de 2015
Motilla del Acequión - Albacete
El Acequión es la motilla más oriental
del conjunto y la única que se ubica fuera de los Acuíferos 23 y 24. Se asienta
en el centro de la pequeña laguna homónima. Se trata de una prominencia del
terreno que frecuentemente ha estado rodeada de agua, aunque el nivel de agua de
la laguna debió ser muy sensible a las oscilaciones pluviométricas.
El poblado presenta una planta circular de unos 3.000 m2 y el clásico perfil cónico de las motillas. Cuenta con dos anillos de murallas aproximadamente circulares que rodean un espacio central diáfano de algo más de 20 metros de diámetro. La muralla interior alcanza los cinco metros de alzado y los seis de anchura, resultando realzada y engrosada a lo largo de la vida del poblado.
El Acequión carece de torre central.
La fase más antigua es la peor conocida, debido a que sólo pudo documentarse en cotas profundas y en una muy reducida extensión del patio central; no fue posible estudiar los niveles de base del yacimiento con la extensión necesaria.
Se trata de una investigación que «finalizó sin llegar al final». De aquel momento los análisis polínicos reflejan un proceso de deforestación del bosque autóctono de pinos, encinas y alcornoques, así como la puesta en cultivo de espacios próximos al yacimiento.
Una segunda fase del poblado, datada mediante C-14 en torno a 1745 a. C., se caracteriza por una recesión de la población, la ruina de parte de la fortificación y, en consecuencia, la recuperación del bosque autóctono y el descenso de la acción antrópica sobre el entorno, tal y como confirman los análisis polínicos.
La tercera y última fase prehistórica es la mejor conocida y supuso el momento de mayor expansión del poblado. Se construyó entonces el anillo exterior de la muralla y se levantaron nuevos lienzos sobre los derrumbes de la fase anterior. El polen arbóreo de nuevo disminuyó, a la par que se incrementó el de gramíneas, junto al de las cuales se documenta por vez primera el de leguminosas.
Ello indica una intensificación de las actividades agrícolas. Esta fase concluyó en torno al 1500 a. C. con un lento abandono y el descenso paulatino de la superficie habitada.
Tras varios siglos de abandono, El Acequión volvió a ser ocupado durante la Edad del Hierro por varias familias, cuyas viviendas se situaron encima de la prominencia surgida por la ruina del poblamiento anterior.
Confiamos en que alguna vez se darán las circunstancias que permitan concluir la investigación de este excepcional yacimiento localizado en el término municipal de Albacete, que en el pasado se pensó convertir en parque arqueológico pero que hoy se ve sumido en la destrucción y el olvido.
(Primitiva Bueno)
El poblado presenta una planta circular de unos 3.000 m2 y el clásico perfil cónico de las motillas. Cuenta con dos anillos de murallas aproximadamente circulares que rodean un espacio central diáfano de algo más de 20 metros de diámetro. La muralla interior alcanza los cinco metros de alzado y los seis de anchura, resultando realzada y engrosada a lo largo de la vida del poblado.
El Acequión carece de torre central.
La fase más antigua es la peor conocida, debido a que sólo pudo documentarse en cotas profundas y en una muy reducida extensión del patio central; no fue posible estudiar los niveles de base del yacimiento con la extensión necesaria.
Se trata de una investigación que «finalizó sin llegar al final». De aquel momento los análisis polínicos reflejan un proceso de deforestación del bosque autóctono de pinos, encinas y alcornoques, así como la puesta en cultivo de espacios próximos al yacimiento.
Una segunda fase del poblado, datada mediante C-14 en torno a 1745 a. C., se caracteriza por una recesión de la población, la ruina de parte de la fortificación y, en consecuencia, la recuperación del bosque autóctono y el descenso de la acción antrópica sobre el entorno, tal y como confirman los análisis polínicos.
La tercera y última fase prehistórica es la mejor conocida y supuso el momento de mayor expansión del poblado. Se construyó entonces el anillo exterior de la muralla y se levantaron nuevos lienzos sobre los derrumbes de la fase anterior. El polen arbóreo de nuevo disminuyó, a la par que se incrementó el de gramíneas, junto al de las cuales se documenta por vez primera el de leguminosas.
Ello indica una intensificación de las actividades agrícolas. Esta fase concluyó en torno al 1500 a. C. con un lento abandono y el descenso paulatino de la superficie habitada.
Tras varios siglos de abandono, El Acequión volvió a ser ocupado durante la Edad del Hierro por varias familias, cuyas viviendas se situaron encima de la prominencia surgida por la ruina del poblamiento anterior.
Confiamos en que alguna vez se darán las circunstancias que permitan concluir la investigación de este excepcional yacimiento localizado en el término municipal de Albacete, que en el pasado se pensó convertir en parque arqueológico pero que hoy se ve sumido en la destrucción y el olvido.
(Primitiva Bueno)
jueves, 28 de mayo de 2015
Motilla del Retamar - Argamasilla de Alba
Se emplaza en pleno cauce del río Guadiana.
Las excavaciones arqueológicas en esta motilla comenzaron en 1984 y finalizaron en 1991. Sus investigadores detectaron una torre central de reducidas dimensiones rodeada por dos recintos de muralla, entre los cuales se estableció la actividad más intensa de este asentamiento. Además se registró una estructura correspondiente a la Edad del Hierro a modo de rampa, interpretada como varadero situado al pie de la motilla construido para facilitar el acceso al núcleo de habitación desde el río Guadiana.
Las excavaciones arqueológicas en esta motilla comenzaron en 1984 y finalizaron en 1991. Sus investigadores detectaron una torre central de reducidas dimensiones rodeada por dos recintos de muralla, entre los cuales se estableció la actividad más intensa de este asentamiento. Además se registró una estructura correspondiente a la Edad del Hierro a modo de rampa, interpretada como varadero situado al pie de la motilla construido para facilitar el acceso al núcleo de habitación desde el río Guadiana.
martes, 26 de mayo de 2015
Motilla de la Membrilleja - Argamasilla de Alba
Aunque esta motilla ha sido situada por Nájera y Molina en el término municipal de Tomelloso,
se localiza realmente en Argamasilla de Alba, en un lugar situado junto al cauce del río
Guadiana. Vecinos del lugar testimonian la existencia aquí de una motilla hoy desaparecida.
Un grupo de "Misión Rescate" excavó en ella varias catas, de las cuales fue recuperado material arqueológico de la Edad del Bronce. El director de esa actividad recuerda haber visto estructuras circulares con aspecto de redil.
El yacimiento debió ser desmantelado en la década de los setenta para optimizar las labores agrícolas.
(Primitiva Bueno)
Un grupo de "Misión Rescate" excavó en ella varias catas, de las cuales fue recuperado material arqueológico de la Edad del Bronce. El director de esa actividad recuerda haber visto estructuras circulares con aspecto de redil.
El yacimiento debió ser desmantelado en la década de los setenta para optimizar las labores agrícolas.
(Primitiva Bueno)
sábado, 23 de mayo de 2015
Motilla de las Cañas - Daimiel
Se halla en la confluencia de los ríos
Gigüela y Guadiana. Sobresale 6 metros por encima de la llanura aluvial del
Guadiana.
Excavadores furtivos abrieron dos grandes agujeros en la parte superior de sus laderas, que afectaron una probable torre central, que ya estaba destruida por potentes incendios.
La Universidad de Granada organizó cuatro campañas de excavación sobre esta motilla en tre 1983 y 1986, desarrolladas con carácter de urgencia debido a la construcción de la Presa de Puente Navarro. Esos trabajos permitieron identificar dos potentes fortificaciones superpuestas adscritas a la Edad del Bronce y a la Edad del Hierro. Además, varios recintos bajomedievales coronan la motilla.
La zona inferior de la motilla está rodeada de una potente muralla de la Edad del Bronce.
Para 1989 fue programada una nueva campaña de excavaciones que fue imposible acometer, debido a la inundación de la parte baja de la motilla con motivo de la construcción de la presa antes señalada.
Entonces, de forma ejemplar, se consideró que la mejor forma de preservar las estructuras arqueológicas era rellenar de nuevo con tierra las catas abiertas, separando estos aportes de los paquetes arqueológicos no excavados mediante un estrato de intervención compuesto por materiales inorgánicos no perecederos. De esa forma la motilla consiguió de nuevo la fisionomía que presentaba antes del inicio de los trabajos de excavación.
Excavadores furtivos abrieron dos grandes agujeros en la parte superior de sus laderas, que afectaron una probable torre central, que ya estaba destruida por potentes incendios.
La Universidad de Granada organizó cuatro campañas de excavación sobre esta motilla en tre 1983 y 1986, desarrolladas con carácter de urgencia debido a la construcción de la Presa de Puente Navarro. Esos trabajos permitieron identificar dos potentes fortificaciones superpuestas adscritas a la Edad del Bronce y a la Edad del Hierro. Además, varios recintos bajomedievales coronan la motilla.
La zona inferior de la motilla está rodeada de una potente muralla de la Edad del Bronce.
Para 1989 fue programada una nueva campaña de excavaciones que fue imposible acometer, debido a la inundación de la parte baja de la motilla con motivo de la construcción de la presa antes señalada.
Entonces, de forma ejemplar, se consideró que la mejor forma de preservar las estructuras arqueológicas era rellenar de nuevo con tierra las catas abiertas, separando estos aportes de los paquetes arqueológicos no excavados mediante un estrato de intervención compuesto por materiales inorgánicos no perecederos. De esa forma la motilla consiguió de nuevo la fisionomía que presentaba antes del inicio de los trabajos de excavación.
Motilla del Azuer - Daimiel
El pasado 15 de Marzo publiqué unos apuntes sobre lo que son y representan estas peculiares construcciones manchegas. Ahora voy a describir las características de las más importantes siguiendo a Primitiva Bueno en su obra "Arqueología, sociedad, territorio y paisaje"
La del Azuer es la motilla más estudiada y la única que cuenta en la actualidad con un programa de actuaciones para su investigación y consolidación.
En 1981 fue incoado expediente para su declaración como bien de interés cultural. En 1988 se abrió el período de información pública delimitando la motilla y su entorno de protección.
Los artículos 6.3 de la Ley 4/1990, de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, y 9.3 de la Ley 16/1985, de Patrimonio Histórico Español, determinan que el expediente «deberá resolverse en el plazo máximo de veinte meses a partir de la fecha en que hubiese sido incoado».
En 2010, veintinueve años después de aquella incoación, aún no se ha producido su elevación a la categoría de bien de interés cultural.
El Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada ha dirigido la investigación en la Motilla del Azuer desde 1974 hasta hoy, en un proceso que puede dividirse en dos períodos. En el primero se sucedieron ocho campañas de excavación y consolidación entre los años 1974 y 1986. Esta fase se inició con la excavación de dos grandes sondeos estratigráficos dispuestos en forma de cruceta en sentido este-oeste y norte-sur sobre el montículo. Más tarde se amplió la zona excavada abriendo grandes cortes que pusieron al descubierto parte del área de poblado y la zona del patio oriental. Tras catorce años de abandono, en el año 2000 se reanudaron las investigaciones en una segunda fase de intervenciones promovidas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En esta última segunda fase de trabajos se han ido alternando los trabajos de excavación con los de consolidación, restauración y puesta en valor.
En este yacimiento pueden identificarse tres espacios claramente diferenciados:
El primero de ellos se articula alrededor de una torre central, protegida mediante varios círculos exteriores de murallas entre los cuales sucedieron diversas actividades económicas, tales como el almacenamiento de cereal (trigo duro común, escanda, cebadas vestidas y desnudas) y leguminosas (lentejas, guisantes y chícharos), además de estabulación de ganado. El hallazgo de hornos entre estos anillos de muralla parece revelar la realización ahí de otras actividades económicas, tales como la cocción de cerámica, el tostado de cereales o la producción metalúrgica.
El segundo de los ambientes está representado por un poblado localizado alrededor del núcleo fortificado, habiéndose registrado varias cabañas, hogares y fosas de desperdicios. La mayor parte de los enterramientos del yacimiento se localizan en esta zona. Por lo general se trata de inhumaciones en pequeñas fosas ovaladas con ajuares escasos y sin diferencias relevantes, adosadas por el exterior a los lienzos de las murallas o a los muros de las viviendas.
Por último, el tercero de los espacios tiene como elemento principal un gran patio trapezoidal situado al Este de la motilla, en cuyo interior se abre un profundo pozo que para satisfacer las necesidades de la población perforó la roca hasta alcanzar el nivel freático del Acuífero 23, que en aquella época se situaba a casi 20 metros de profundidad.
Es de señalar que la batería de análisis antra-cológicos de la Motilla del Azuer, efectuada sobre una importantísima muestra de 2.890 carbones, destaca por la ausencia de vegetación de ribera. Esta circunstancia extraña, dada la situación de la Motilla en medio del cauce del río Azuer. Sobre esta cuestión volveremos más adelante.
La colección cerámica recuperada en la Motilla del Azuer ha sido objeto de estudio específico. A partir de los análisis realizados se ha concluido que se trata de una producción doméstica no estandarizada, con una normalización de ciertos tipos que cumplieron una función concreta, como las orzas de almacenamiento.
La del Azuer es la motilla más estudiada y la única que cuenta en la actualidad con un programa de actuaciones para su investigación y consolidación.
En 1981 fue incoado expediente para su declaración como bien de interés cultural. En 1988 se abrió el período de información pública delimitando la motilla y su entorno de protección.
Los artículos 6.3 de la Ley 4/1990, de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, y 9.3 de la Ley 16/1985, de Patrimonio Histórico Español, determinan que el expediente «deberá resolverse en el plazo máximo de veinte meses a partir de la fecha en que hubiese sido incoado».
En 2010, veintinueve años después de aquella incoación, aún no se ha producido su elevación a la categoría de bien de interés cultural.
El Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada ha dirigido la investigación en la Motilla del Azuer desde 1974 hasta hoy, en un proceso que puede dividirse en dos períodos. En el primero se sucedieron ocho campañas de excavación y consolidación entre los años 1974 y 1986. Esta fase se inició con la excavación de dos grandes sondeos estratigráficos dispuestos en forma de cruceta en sentido este-oeste y norte-sur sobre el montículo. Más tarde se amplió la zona excavada abriendo grandes cortes que pusieron al descubierto parte del área de poblado y la zona del patio oriental. Tras catorce años de abandono, en el año 2000 se reanudaron las investigaciones en una segunda fase de intervenciones promovidas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En esta última segunda fase de trabajos se han ido alternando los trabajos de excavación con los de consolidación, restauración y puesta en valor.
En este yacimiento pueden identificarse tres espacios claramente diferenciados:
El primero de ellos se articula alrededor de una torre central, protegida mediante varios círculos exteriores de murallas entre los cuales sucedieron diversas actividades económicas, tales como el almacenamiento de cereal (trigo duro común, escanda, cebadas vestidas y desnudas) y leguminosas (lentejas, guisantes y chícharos), además de estabulación de ganado. El hallazgo de hornos entre estos anillos de muralla parece revelar la realización ahí de otras actividades económicas, tales como la cocción de cerámica, el tostado de cereales o la producción metalúrgica.
El segundo de los ambientes está representado por un poblado localizado alrededor del núcleo fortificado, habiéndose registrado varias cabañas, hogares y fosas de desperdicios. La mayor parte de los enterramientos del yacimiento se localizan en esta zona. Por lo general se trata de inhumaciones en pequeñas fosas ovaladas con ajuares escasos y sin diferencias relevantes, adosadas por el exterior a los lienzos de las murallas o a los muros de las viviendas.
Por último, el tercero de los espacios tiene como elemento principal un gran patio trapezoidal situado al Este de la motilla, en cuyo interior se abre un profundo pozo que para satisfacer las necesidades de la población perforó la roca hasta alcanzar el nivel freático del Acuífero 23, que en aquella época se situaba a casi 20 metros de profundidad.
Es de señalar que la batería de análisis antra-cológicos de la Motilla del Azuer, efectuada sobre una importantísima muestra de 2.890 carbones, destaca por la ausencia de vegetación de ribera. Esta circunstancia extraña, dada la situación de la Motilla en medio del cauce del río Azuer. Sobre esta cuestión volveremos más adelante.
La colección cerámica recuperada en la Motilla del Azuer ha sido objeto de estudio específico. A partir de los análisis realizados se ha concluido que se trata de una producción doméstica no estandarizada, con una normalización de ciertos tipos que cumplieron una función concreta, como las orzas de almacenamiento.
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