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domingo, 8 de noviembre de 2020

Verraco del Puente de Congosto


Tipo de verraco:
Jabalí (?). 

Dónde está: Junto al Ayuntamiento.

Procedencia: Cerro del Berrueco. 

Observaciones: Como se indica en el verraco de Medinilla, un pastor de Puente del Congosto encontró una mitad anterior de un verraco en el mismo cerro, y decidió “recomponerlo” con la parte posterior de otro verraco que ya había en la localidad, procedente de la zona del castro de Las Paredejas (Medinilla, Ávila); el resultado es este verraco que puede verse actualmente en Puente del Congosto.


martes, 6 de octubre de 2020

Vaelico - Diós de los Vetones


Vaelico es un dios adorado por la antigua tribu celta de los vetones en el oeste de la península ibérica. Representa el infierno y el más allá, pero también es protector de la naturaleza, bosques y montañas. Es conocido también como Endovélico por otros pueblos como los lusitanos.

La etimología de su nombre podría originarse en vailos, el sustantivo celta para «lobo». Ello podría confirmarse por la existencia del santuario de Postoloboso, santuario en honor al dios Vaelico en los exteriores del Castro del Raso, asentamiento vetón en el municipio de Candeleda, y cuyo nombre también evoca claramente al lobo, entonces numeroso en los alrededores.

Arte

El escultor salmantino Fernando Sánchez Blanco realizó para el ayuntamiento de Arenas de San Pedro (Ávila) una escultura titulada El baño de Ataecina en la que aparecen representados la diosa Ataecina acompañada de Vaelico.

El dibujante Andreu Ponsirenas Santón, creó el cómic de Valios, la leyenda del dios lobo inspirado en la figura del dios Vaelico.

Wikipedia 

sábado, 29 de agosto de 2020

Castro de Paredejas - Medinilla


El Castro de las Paredejas se localiza en Medinilla, (Ávila), comunidad autónoma de Castilla y León, España. A diferencia de otros castros de este momento, en el de Las Paredejas no se buscó un lugar elevado de fácil defensa natural o buscando la horquilla en la desembocadura de dos ríos, como en tantos otros casos. Se eligió aquí una plataforma ligeramente elevada sobre el entorno en la base norte del Berrueco, basculando suavemente hacia el oeste y noroeste. Por el sur esa plataforma se une a la ladera del Berrueco, lo que en apariencia implicaría una cierta desprotección al poder ser avistado y alcanzado el interior del castro desde la ladera. Aunque no se conserva ninguna evidencia constructiva, ese detalle, con seguridad, tuvo que se solucionado de alguna manera, de forma que no quedara desprotegido el castro por ese lado.
Desde la plataforma de Las Paredejas se dominaba todo el territorio circundante hacia el norte, este y oeste, de manera que cualquier peligro inmediato era descubierto con cierta antelación a suficiente distancia.
Aunque no se conservan indicios, es previsible que el castro de Las Paredejas estuviera amurallado al menos al final de la Edad del Hierro, como lo estuvieron todos los de su entorno en las provincias de Ávila y Salamanca. El desmantelamiento de sus murallas podría deberse a la intensidad de los cultivos en esa misma zona desde la Edad Moderna hasta la segunda mitad del siglo XX. La parcelación que durante los últimos siglos ha conocido la zona y la esforzada creación de bancales allí donde era posible obtener una pequeña porción de tierra, tuvieron que implicar una importante demanda de piedra cortada, obligando al desmantelamiento de toda construcción arruinada de la zona, Esta circunstancia priva a este castro actualamente de uno de los atractivos comunes a todos los de su entorno, como por ejemplo Ulaca, La Mesa de Miranda, Las Cogotas o Los Castillejos, en la provincia de Ávila o Saldeana, Bermellar, Yecla de Yeltes y Pereña en la de Salamanca, todos ellos fuertemente amurallados. Sobre la magnitud del castro de Las Paredejas sólo puede decirse que los restos visibles correspondientes a la cultura material, esparcida por las tierras de labor, implican una superficie conocida en torno a las 50 ha, en la que había que incluir a la necrópolis. Tal superficie, con seguridad exagerada por la diseminación posterior de los restos, provocada por la agricultura, parece ponerla a la latura de alguno de los castros más conocidos del entorno de Ávila, como el de Los Castillejos de Sanchorreja e incluso del de La Mesa de Miranda.

Las casas
Las casas de los vettones eran de planta rectangular, generalmente con varias habitaciones. Las paredes tenían, al menos un zócalo de mampostería, continuándose el resto por medio de ladrillos de barro, adobe o tapial, según las zonas, rematado el tejado en una cubierta vegetal. También es posible que todas las paredes fueran de piedra. La vida giraba en torno a la habitación mayor, la cocina, donde el hogar de barro presidía la estancia. Allí había un banco de piedra adosado a una de las paredes del que cuentan las fuentes que se utilizaba para sentarse a comer, por orden de edad.

Creencias
Un hallazgo antiguo en Las Paredejas aporta información sobre las creencias de sus gentes. Se trata de una representación en bronce de la diosa fenicia de la fecundidad, Astarté, que apareció fortuitamente en algún lugar del Cerro del Berrueco, posiblemente en Las Paredejas, habitado en el momento al que corresponde la representación. Esta circunstancia estaría indicando, primero, los contactos con la cultura fenicia, que tenía sus colonias en la costa andaluza y, por otra parte, la asimilación de las gentes que vivían aquí con el culto a las divinidades del Mediterráneo oriental.

Wikipedia

domingo, 23 de agosto de 2020

Castro celta de El Raso - Candeleda

"Uno de los yacimientos célticos más importantes de toda la Península Ibérica. Data de la II Edad de Hierro de la Meseta de Castilla, entre los siglos II - III a C. Calificado como Bien de Interés Cultural" (del folleto de información municipal).
Una necrópolis situada en un nivel inferior nos indica que los primeros siglos estuvieron asentados en zonas más cómodas para la vida y el pastoreo. Las razzias de Anibal para coger prisioneros y formar ejércitos para enfrentarse a Roma, allá por el año 220 a. C., acaso les obligó a subirse a lugares más apropiados para su defensa pues la expedición de este cartaginés llegó hasta Salamanca y se cree que bajó por el puerto del Pico. Sea cual fuere la razón, las catas efectuadas en diversos lugares del castro indican que todo se levantó en el mismo periodo.
Una muralla que llega a alcanzar los 4 metros de grosor, realizada en mampostería en seco, cercaba el poblado. Alcanza los 1.800 metros de longitud lo que da al poblado un área de unos 150.000 metros cuadrados. Hay restos de varias torres cuadradas y de varios fortines en la parte superior, que, aunque aparece como más indefensa por la elevación del terreno en la colina posterior, contaba con varios fosos defensivos.Por la parte que el castro limita con la garganta de Alardos se supone que, por lo escarpado del terreno, no existió el amurallamiento. 
No hay señales de incendios y por la forma de la caída de las murallas indica que fueron vencidos y obligados a trasladarse al valle pues no se pidieron llevar las grandes vasijas en las que guardaban las semillas.
Junto a las creencias mencionadas al hablar de los vettones hay que señalar, además, que por la presencia de una estatuilla de una cabra en una tumba se piensa que los habitantes de esta celebraban cultos a la diosa Ataecina, una divinidad celta a la que se relaciona con estos animales; protegía más allá de la muerte, aseguraba la resurrección; al mismo tiempo era protectora de las mujeres y de la fertilidad.
Se han encontrado algunas monedas romanas que van desde el año 134 a. C. al 47 a. C. que hablan del periodo mínimo en que estuvo habitado en contacto con los romanos.No se ha encontrado la necrópolis correspondiente al periodo en que estuvo habitado el castro, sino que la hallada pertenece a un periodo en que habitaron en el llano; alcanza hasta el siglo III a. C. 
Por las tumbas se conoce que incineraban los cadáveres y las cenizas las guardaban en urnas junto a las que depositaban vasos pertenecientes a la actividad cotidiana, fíbulas, brazaletes, pinzas... con lo que se muestra su creencia en la vida posterior. Junto a los guerreros se depositaban sus armas inutilizadas, espadas, escudos, soliferros, falcatas...
Como los vetones no conocen la escritura ni la moneda, las inscripciones de las aras votivas están escritas en latín pero los nombres corresponden a personas de procedencia vettona. Respecto al posible nombre con que se conociese a este poblado en la antigüedad Fernando Fernández apuesta por situar en El Raso la Ebora clásica que otros autores sitúan en la actual Talavera, porque por el entorno de la población toledana no se puede hablar de defensas naturales; también apunta que en una de las aras el que la manda hacer tiene un nombre que apunta esta posibilidad, Eburenius. 
Es muy posible también que en los alrededores se asentase el llamado por los romanos Monte de Venus, en el que acampa Viriato en sus luchas contra los romanos; una razón muy similar es la que sirve para localizarlo en la zona; por la diferencia de altura y rocas escarpadas entre el monte de S. Vicente - donde la mayor parte de los historiadores sitúan el monte de Venus - y los que rodean al Raso, el entorno candeledano se presta más a un aprovechamiento para la defensa que el que rodea Talavera.
Las excavaciones que en el castro ha efectuado, a lo largo de una serie de veranos, el profesor Fernando Fernández Gómez nos sirven para conocer bastantes aspectos de la vida de los vettones en el valle del Tiétar y de su forma de entender la vida.

Ayuntamiento de Candeleda

jueves, 9 de julio de 2020

Santuario de Postoloboso


Postoloboso es un santuario de la época vetona dedicado al dios Vaelico. El Santuario se encuentra en la dehesa del mismo nombre, en la confluencia de la garganta de Alardos con el río Tiétar, en una zona llana junto a donde se ubica el pantano de Rosarito, justo en la línea divisoria entre Toledo, Cáceres y Ávila, en un punto equidistante entre Candeleda y Madrigal de la Vera.
De esta zona proceden unas 20 aras latinas dedicadas el dios Vaelico por descendientes de los habitantes del castro de El Raso.  En el área no queda ningún resto constructivo ni prerromano ni romano, encontramos una ermita dedicada primero a San Juan y a San Bernardo de Candeleda, construida sobre el antiguo santuario.
Se han encontrado piezas singulares en el entorno de este lugar. A mitad de camino entre El Raso y Portoboloso se halló un exvoto de bronce ibérico y la manecilla de un braserillo; un puñal y dos falcatas.
En la actualidad la ermita está situada en una propiedad privada y tan sólo podremos admirar el edificio a cierta distancia.

El Sequero

domingo, 16 de febrero de 2020

Necrópolis vettona de La Osera

La necrópolis vettona de La Osera se encuentra en la provincia de Ávila y es una vieja y nueva conocida de la investigación de la protohistoria peninsular. Juan Cabré, Encarnación Cabré y Antonio Molinero llevaron a cabo cinco campañas de excavación en ella, en las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado. El resultado de este trabajo de campo fue la documentación de 2267 tumbas distribuidas en seis áreas, de las que hasta el momento sólo se había publicado la Zona VI (CABRÉ, CABRÉ y MOLINERO, 1950). 
El poder disponer, gracias a la amabilidad y el cariño de Encarnita Cabré, de toda la documentación generada durante los trabajos de campo y el hecho de que los materiales se hallaban depositados en el Museo Arqueológico Nacional nos hizo plantearnos la posibilidad de inventariar y contextualizar toda la excavación. 
Este primer objetivo se ha materializado en el volumen II de esta Tesis Doctoral dedicado íntegramente a dar a conocer las más de 1500 sepulturas de las zonas I, II, III, IV y V de la necrópolis que hasta este momento permanecían inéditas. El buen hacer arqueológico de este equipo de pioneros permitía realizar un estudio profundo de las sociedades vettonas de la Segunda Edad del Hierro. Una vez reorganizada la información nos encontramos ante la necrópolis con mayor número de ajuares conocidos y bien estructurados de España (posiblemente de toda la céltica europea).

Marcial Pons

miércoles, 5 de febrero de 2020

necrópolis vettona de La Osera

La necrópolis vettona de La Osera se encuentra en la provincia de Ávila y es una vieja y nueva conocida de la investigación de la protohistoria peninsular. Juan Cabré, Encarnación Cabré y Antonio Molinero llevaron a cabo cinco campañas de excavación en ella, en las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado. El resultado de este trabajo de campo fue la documentación de 2267 tumbas distribuidas en seis áreas, de las que hasta el momento sólo se había publicado la Zona VI (CABRÉ, CABRÉ y MOLINERO, 1950). 
El poder disponer, gracias a la amabilidad y el cariño de Encarnita Cabré, de toda la documentación generada durante los trabajos de campo y el hecho de que los materiales se hallaban depositados en el Museo Arqueológico Nacional nos hizo plantearnos la posibilidad de inventariar y contextualizar toda la excavación. Este primer objetivo se ha materializado en el volumen II de esta Tesis Doctoral dedicado íntegramente a dar a conocer las más de 1500 sepulturas de las zonas I, II, III, IV y V de la necrópolis que hasta este momento permanecían inéditas. 
El buen hacer arqueológico de este equipo de pioneros permitía realizar un estudio profundo de las sociedades vettonas de la Segunda Edad del Hierro. Una vez reorganizada la información nos encontramos ante la necrópolis con mayor número de ajuares conocidos y bien estructurados de España (posiblemente de toda la céltica europea).

Marcial Pons

sábado, 18 de enero de 2020

Jabalí de Cardeñosa

Entre los verracos celtibéricos destaca el que en la actualidad se localiza junto al Arco del Alcázar en el Mercado Grande, de Ávila. Se trata sin duda de un cerdo o jabalí, procedente del castro de Las Cogotas y por tanto de cronología prerromana, con basa y un pedestal semiligero, en el que las patas del animal aún no han conseguido despegarse del bloque de granito que forma cada uno de sus cuartos. Da la impresión de que el artesano no ha sabido o no se ha atrevido a desvincular completamente sus extremidades de la propia materia física de que se sirve. Dado su buen estado de conservación, es posible reconocer en él una cabeza donde se aprecian con claridad orejas, carrilladas y hocico, mientras que el marcado espinazo se prolonga en arco hasta rematarse en un rabo enroscado. Conserva asimismo sobre el dorso cuatro pequeñas cazoletas, seguramente provistas de alguna función ritual. Tanto sus patas anteriores como posteriores llevan bien marcados antebrazos, pezuñas y corvejones. En fin, tampoco le falta a este verraco abulense algo tan habitual en todos sus congéneres como son testículos y pene. Elementos todos ellos interpretados con notable dosis de abstracción y simplicidad, pero eso sí cargados de un evidente simbolismo. La Historia de este verraco es cuando menos curiosa. El alcalde de Cardeñosa -localidad donde se ubica el castro de las Cogotas- intentó su venta al conde de Oñate en 1877, argumentando que estaría mejor conservado en poder del noble, al tiempo que el dinero conseguido podría pagarse el jornal que se adeudaba al guarda de yacimiento. La venta no fue autorizada, pero sí se ordenó su traslado a Ávila por orden del rey Alfonso XII.

Arte historia

domingo, 20 de octubre de 2019

Altar rupestre en el Cerro de San Mateo

 "La prehistoria abulense no deja de ofrecer nuevos datos para que podamos seguir ahondando en su conocimiento, siempre escaso. El último hallazgo que ofrece nueva y muy interesante información sobre aquellos lejanos antepasados nuestros lo ha realizado el maestro Julio Collado, y se trata, ni más ni menos, que de una roca viva tallada que, según todos los indicios, fue en un pasado bastante lejano un altar rupestre para la realización de actos rituales. Julio Collado explicó que descubrió en el Cerro de San Mateo una roca, «solitaria en su entorno», que reunía una serie de características especiales que le hicieron pensar que podía tratarse de un altar prehistórico. Esas peculiaridades, explicó, se resumían en la existencia en la citada piedra de una especie de visera bajo la que se encontraba, a la altura del pecho de una persona adulta, una pequeña pileta de entre diez y quince centímetros de profundidad y de forma rectangular, pero con los ángulos redondeados, de la que salía un pequeño canal perfectamente identificado y de la misma hondura. Convencido de que las hendiduras que mostraba esa piedra «no eran naturales, porque se descubría la mano del hombre», y viendo que apoyaba su primera intuición el hecho de que al lado pueden verse aún los restos de una cantera abandonada, Julio Collado puso su descubrimiento en conocimiento del arqueólogo territorial de la Junta de Castilla y León, Francisco Fabián, el cual le confirmó sus sospechas. El propio Fabián manifestó a este diario que la piedra en cuestión se trata, casi con toda seguridad, de «un altar rupestre ritual y no de uso funcional» que, a la espera de que sea estudiada más en profundidad, es posible que pueda asociarse, por su proximidad geográfica, con el cercano yacimiento de Bascarrabal, unos terrenos que fueron ocupados entre los años 4.000 y 800 antes de Cristo para aprovechar la malaquita de la zona. Calificó Francisco Fabián este descubrimiento de «muy interesante», puesto que ofrece nuevos datos «para estudiar el mundo de las ideas de nuestros antepasados»."

Celtiberia Net

miércoles, 16 de enero de 2019

Túmulo prehistórico de los Tiesos - Mediana de Voltoya

El monumento se ubica dentro del término municipal de Mediana de Voltoya, y destaca en un pequeño replano sobre la ladera que cae hacia el cauce del arroyo del Prado Casares, actualmente de caudal estacional y su altitud sobre el nivel medio del mar es de 1.100 m.
Descubierto en 1997, no fue investigado hasta 2001 y restaurado un año más tarde. En la actualidad se accede a él desde la localidad abulense de Mediana de Voltoya, tomando el camino vecinal que lleva a Urraca Miguel, hacia el SE. Se encuentra señalizado, descrito y protegido por una valla metálica que impide el acceso del ganado y otros grandes mamíferos. Su mantenimiento y estudio está gestionado por la Junta de Castilla y León.
El punto concreto elegido aprovecha el afloramiento del sustrato rocoso, que es de esquisto clorítico. Desde tal posición se domina visualmente la vega del arroyo del Prado Casares en su confluencia con el río Ciervos. Se trata de un monumento tumular no megalítico de 11 m de diámetro y 0,80 cm de altura en su punto central.
La excavación arqueológica en extensión de este túmulo en julio de 2001 permitió caracterizar su proceso formativo y contenido. Tras la excavación se constató que este túmulo se compone de una cámara central, seguramente circular, compuesta de lajas de pizarra colocadas verticalmente, donde se llevaban a cabo las ofrendas y los enterramientos. Tapando la cámara y rodeándola se encuentra un túmulo de piedras y tierra que le confería grandeza y singularidad.
Las investigaciones arqueológicas mostraron que el túmulo fue gravemente alterado por buscadores de tesoros en época post-medieval, razón por la cual la cámara fue alterada, desapareciendo buena parte de los ajuares y ofrendas depositados. Algunos de los que quedaron indican que puedo ser utilizado desde el final del Neolítico (3500 a.c.) hasta la Edad de Bronce (1400 a.c.).
Como muchos otros, su función no fue tan sólo funeraria sino que también servía como hito o mojón relacionado con la propiedad de las tierras, su uso y el control de las vías pecuarias. En el caso del túmulo de Los Tiesos es posible que marcara la separación entre pastos de las poblaciones prehistóricas que frecuentaban las tierras de Campo Azálvaro con sus ganados de manera estacional.

(Mediana de Voltoya)

sábado, 11 de marzo de 2017

Castro de El Raso - Candeleda

El castro de El Raso es un asentamiento vetón situado en el municipio de Candeleda (Ávila, España), concretamente en una zona denominada El Freíllo, próxima a la pedanía de El Raso. Consta de varios recintos amurallados distribuidos en al menos tres zonas próximas entre sí, abarcando una superficie total de unas 20 ha. Parte de los hallazgos arqueológicos encontrados se encuentran en el Museo de Ávila, constituyendo lo que se denomina el tesorillo de El Raso, compuesto por algunas piezas y monedas de plata.
En el castro se ha rehabilitado dos de las viviendas para dar cobijo a un centro de interpretación que ofrece información sobre el yacimiento.

Descripción
Situado en un paraje montañoso, rodeado por la sierra de Gredos y con vistas al cercanísimo pico Almanzor. Al ser estas montañas de clima más húmedo, prosperan los helechos y los robles. Aunque estos últimos no sean tan predominantes como en épocas anteriores, todavía hay un número considerable de ellos. Su excepcional situación sobre la garganta y el río Alardos no sólo lo hacen un lugar de gran belleza, si no también estratégico y fácil de defender. Pertenece al término de Candeleda, al que se accede por un desvío de la C-501.
Se trata de un castro vetón de la Edad del Hierro que ocupa una destacada posición sobre la garganta del Alardos que le sirve de foso, su parte alta está totalmente protegida por un fortín y hacia la llanura conserva restos de una muralla. Esta estratégica posición permitía controlar la parte baja y los accesos a los pastos de la Sierra de Gredos.
Ocupado desde finales del siglo III a. C. hasta mediados del siglo I a. C., momento en que se abandona de forma forzosa,debido a la conquista romana. A partir de este momento la mayor parte del poblado es destruido y sus murallas inhabilitadas por los romanos lo que hace que sus habitantes se vean obligados a trasladarse a las zonas llanas del valle,dando lugar al progresivo abandono del lugar. Se trata de una construcción ex novo, ya que se ha localizado un poblado anterior, en llano y sin murallas, en una zona cercana, El Castañar, que fue destruido. Con este poblado se relaciona la necrópolis, cuya cronología abarca desde el siglo V a. C. hasta el siglo III a. C. La necrópolis de El Raso no se ha localizado.
Excavado desde los años 70 por F. Fernández Gómez, posee una muralla de 2 km de perímetro, con una anchura media de 2-3 m, torres de refuerzo y bastiones. Delante de ella se localiza un amplio foso, y se especula con la existencia de una rampa de piedras hincadas. En el interior se excavaron cuatro sectores, que evidencia una amplia densidad ocupuacional y la carencia de organización urbana, ya que los trazados de las calles son irregulares. Sin embargo, la planta de algunas casas se inspira en modelos helenísticos, con un hogar central, con banco corrido, en torno al que se distribuyen el resto de las estancias, y un porche en la entrada, con un pequeño corral para animales.
En el exterior del poblado se encuentra el santuario de Postoloboso, dedicado al dios Vaelico, relacionado con el lobo —que debió ser abundante por estos lugares .

sábado, 29 de octubre de 2016

Las Cogotas - Avila

Las Cogotas es el nombre que recibe un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Cardeñosa en la provincia de Ávila (España). Situado en un cerro y fortificado, deparó una secuencia estratigráfica que fue dividida en dos grandes periodos, uno propio del Bronce Final (Cogotas I) y otro del comienzo de la segunda Edad del Hierro (Cogotas II). En medio hay un hiato que aún no ha podido ser explicado. La investigación de Las Cogotas permitió conocer mejor los modos de vida peninsulares previos a la invasión romana.
Fue excavado por Juan Cabré en los años 1920 y es la principal referencia de los vetones, un pueblo de cultura celta que habitó una extensa zona que abarcaba las actuales provincias de Ávila y Salamanca y parte de Toledo, Zamora, Cáceres y los Trás-os- Montes de Portugal durante la Edad del Hierro.

(Wikipedia)

domingo, 3 de mayo de 2015

Dólmen de El Prado de las Cruces - Bernuy Salinero


El dólmen de El Prado de las Cruces, en Bernuy Salinero, cerca de la capital, está excavado y restaurado, y se encuentra fácilmente gracias a un cartel que hay en la carretera. La vega es muy agradable, y parece endorreica, o al menos con mala evacuación del agua, por lo que debe conservar bien la humedad.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Toros de Guisando - El Tiemblo

Al igual que otros pueblos prerromanos, los vetones encontraban en la cultura megalítica su forma de expresión. El símbolo más popular y original del arte vetón son los verracos, toscas esculturas en piedra de toros y cerdos, dedicadas a la magia protectora. Algunos se conservan junto a los castros, en sus ubicaciones originales, otros han visto crecer ciudades a su alrededor o han sido desplazados para ornamentar monumentos de posterior factura.
Camino de Toledo, se encuentra el conjunto más ilustre, el de los Toros de Guisando. Se trata de cuatro representaciones de toros de grandes dimensiones colocadas en un prado en el municipio de El Tiemblo. Labradas en granito, las cuatro figuras miran hacia el oeste y algunas presentan cavidades para insertar los cuernos. Su factura data de los siglos IV-III a.C., aunque una de ellas muestra en el lomo una inscripción romana.

sábado, 28 de febrero de 2015

Castro de Ulaca - Solosancho

El Castro de Ulaca es un yacimiento arqueológico de origen vetón, situado en Villaviciosa (Solosancho), en la provincia de Ávila (España).
Ulaca es el más grande de los castros vetones y cuenta con restos arqueológicos poco comunes como un altar y una sauna, construidos en granito. Se halla situado en un promontorio elevado, de difícil acceso desde el que se divisa todo el Valle de Amblés en la provincia de Ávila.
El altar de los sacrificios es una construcción a cielo abierto, realizada sobre grandes bloques graníticos que afloran en el sector noroeste.

El monumento, en buen estado de conservación, consta de una gran estancia rectangular tallada en granito, en uno de cuyos lados existe una gran peña en la que dos escaleras de 9 gradas, labradas también en la roca, conducen a una plataforma en la que se encuentran dos cavidades de forma más o menos circular y comunicadas entre sí. La más occidental de ellas vertía en una tercera que permitía a su vez que los líquidos derramados en las libaciones corrieran hacia la parte baja de la peña a través de un canal.
La Fragua-horno o sauna se localiza en el centro del yacimiento, a menos de 200 m de la estructura anterior. Está formada por una especie de semihipogeo, tallado parcialmente sobre un gran canchal granítico y por muros de piedra en la parte norte y acaso también en los lados este y oeste. Hace tiempo que se identificó como horno o fragua, pero recientemente le confieren un uso termal, comparándola con las saunas o pedras formosas de la cultura castreña del noroeste. Su sentido sería ritual, conectado con ceremonias iniciáticas guerreras sugeridas en algunas referencias clásicas.
El oppidum de Ulaca llega a las 60 hectáreas frente a las 15 ha del Castro de Cogotas y las 38 de la Castro de la Mesa de Miranda. Una superficie enorme, no toda destinada a habitación, pero que supone una aglomeración de primera magnitud, que debió de jugar el papel de centro comarcal,

En 1931, Ulaca se declara Conjunto Histórico-Artístico. En 1986 Bien de Interés Cultural (B.I.C), que es la máxima figura de protección que la ley otorga a un elemento histórico. En el año 1994 se delimita la Zona Arqueológica de Ulaca, amparada por la Ley de Patrimonio Histórico Español, quedando cualquier proyecto de restauración sujeto a lo que dicten las Comisiones Territoriales de Patrimonio Cultural.

viernes, 27 de febrero de 2015

Castro de la Mesa de Miranda

La Mesa de Miranda, donde se emplaza el poblado fortificado del mismo nombre, es un extenso cerro amesetado y escarpado, ubicado estratégicamente en la confluencia de los ríos Matapeces y Rihondo, a 1145 m de altitud y 26 km al oeste de Ávila. Domina desde lo alto un extenso territorio, que limita al norte con las tierras llanas y agrícolas del valle del Duero, y al sur con las primeras estribaciones de la sierra de Ávila, un paisaje caracterizado por la aparición de grandes canchales graníticos y tierras de pastos, lo que ha servido para resaltar el carácter ganadero de las poblaciones de la Edad del Hierro asentadas en la zona.
Es uno de los grandes oppida vettones de la Meseta occidental. Fue descubierto en 1930 y excavado por Juan Cabré, su hija Encarnación Cabré y Antonio Molinero entre 1932 y 1945. Los trabajos arqueológicos se centraron fundamentalmente en la necrópolis, conocida vulgarmente como La Osera, famosa por su extensión -2230 sepulturas- y sus ajuares metálicos, con más de 5000 piezas recuperadas. Se localiza ésta en una gran explanada al sur de las puertas principales del asentamiento, a unos 350 m al exterior de la línea que forman las murallas del primer recinto y a unos 100 m del segundo.
Se trata de uno de los cementerios más grandes y mejor conocidos de la Segunda Edad del Hierro en la Península Ibérica. Fue excavado en su totalidad, aunque sólo se publicó una parte. Su trabajo permitió documentar algo más de 2.100 sepulturas realizadas en hoyo -muchas de ellas sin protección o protegidas por una pequeña laja de piedra- y 60 túmulos y encachados de piedra de distinto tamaño (entre 2 y 6 metros de diámetro) y forma (oval, circular, cuadrangular), que encerraban varias urnas. La cremación de los cuerpos era el ritual característico y se llevaba a cabo quemando en una pira el cadáver vestido con sus mejores galas, armas y adornos. Las cenizas y los restos de huesos y objetos que formaban el ajuar, eran recogidos entre los carbones de la pira funeraria y llevados al cementerio, donde eran depositados en una vasija de barro o directamente en el suelo, envueltos en una tela o tal vez en pequeños recipientes de material perecedero. En el interior de las vasijas, además de las cremaciones, se solían depositar pequeños objetos de adorno personal. En el caso de que estos objetos fueran armamento más complejo o grandes piezas, se colocaban entonces alrededor de la urna, a veces inutilizándolos con anterioridad al enterramiento

jueves, 26 de febrero de 2015

Los verracos

Una de las manifestaciones arqueológicas más llamativas durante la Segunda Edad del Hierro y los comienzos de la romanización, es la escultura zoomorfa en piedra, popularmente conocida como "verracos". Las especies que se representan son dos, toros y cerdos, pero cuando los detalles lo permiten también es posible diferenciar el jabalí.
Estas esculturas están talladas en bloques de granito donde se representa al animal de cuerpo entero así como el pedestal que lo sustenta. En general acusan un relativo esquematismo en las formas; en algunas ocasiones se observa la intención de querer indicar detalladamente las partes que constituyen la anatomía del animal, aunque lo habitual es que el escultor se limite a unas líneas básicas que permitan identificar la especie. La postura es siempre la misma, de pie y rigurosamente frontal. Sus dimensiones no son uniformes, desde ejemplares de menos de 1 metro hasta esculturas de más de 2,50 m. de longitud, y suelen presentar los órganos sexuales muy marcados, tratándose siempre de machos y nunca hembras.
Se distribuyen por el occidente de la Meseta, la mayor parte en las provincias de Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia, Toledo, Cáceres y en las comarcas portuguesas de Trás-os-Montes y Beira Alta.
No es fácil precisar cuantos verracos completos y fragmentados existen o han existido, dando siempre por descontado la presencia de otros muchos ocultos en la tierra, destruidos de antiguo o incluso reutilizados. Algunos fueron recortados en la Edad Media para usarlos como sillares o piedras de relleno, bien visibles en las murallas de Ávila. Con todo, en los últimos años el catálogo se ha incrementado gracias a nuevos hallazgos y hoy el número rebasa los cuatrocientos ejemplares. Casi la mitad del corpus conocido procede de la provincia de Ávila, siendo la capital la que concentra el mayor número de ejemplares, unos cincuenta, y los Toros de Guisando (El Tiemblo) el conjunto más representativo.