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sábado, 28 de enero de 2023

Cueva de Chufin - Riciones


La cueva de Chufín está localizada en la localidad de Riclones, Rionansa, en Cantabria (España). Se encuentra ubicada en el lugar de confluencia de los ríos Lamasón y Nansa, en un entorno con un abrupto relieve en el cual existen varias cuevas con arte rupestre. Es una de las cuevas incluidas dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008, dentro del sitio «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España» (en inglés, Cave of Altamira and Paleolithic Cave Art of Northern Spain).

Fueron descubiertas por el fotógrafo Manuel de Cos Borbolla, natural de Rábago (Cantabria).

En Chufín se han encontrado diferentes niveles de ocupación. Situamos el periodo de ocupación durante el periodo Solutrense Superior (hace 18.000 años), aunque si tenemos en cuenta las representaciones rupestres, obtenemos dataciones de entre unos 20.000 y unos 25.000 años. La cueva, de pequeño tamaño, cuenta con unos profundos grabados de sutil sencillez y unas pinturas rojas de ciervas, cabras, caballos y bóvidos (bisontes acéfalos). que aparecen representados muy esquemáticamente.

En ella también encontramos un gran número de símbolos. Un grupo de ellos, denominado de tipo "bastones", acompaña a las pinturas animales del interior. También hay un gran número de dibujos con puntillaje, entre los que destaca uno en torno al agujero de la roca que se ha interpretado como la representación de una vulva.

Wikipedia 

viernes, 10 de diciembre de 2021

Zona Arqueológica de Ramales


Las cavidades que componen la zona arqueológica de Ramales se ubican todas ellas en el término municipal de Ramales de la Victoria (Cantabria, España), y conforman una unidad de acuerdo con su cronología, tipología y situación y definen un aspecto destacado de la cultura cántabra.

Las cavidades son las siguientes: Covalanas, El Haza, Covanegra-Sotarriza, Cullalvera, La Luz, Arco A, Arco B, Arco C, La Pondrá, El Morro del Oridillo.

Además se unió a esta denominación la zona de yacimientos arqueológicos del valle del río Carranza y, entre ellos, al de la cueva del Mirón, de gran importancia por recoger de forma ininterrumpida restos entre la actualidad y el Musteriense.

El conjunto de cavidades aquí localizado constituye una de las principales concentraciones de yacimientos con arte rupestre paleolítico de la región cantábrica. El núcleo de Ramales se caracteriza, además, por su gran homogeneidad cronológica y estilística, resultando especialmente representativo de un horizonte arcaico del arte parietal caracterizado por figuras ejecutadas en tintas rojas mediante las técnicas del tamponado, el denominado «trazo baboso», el trazo lineal y las tintas planas, propias de cronologías antiguas dentro del Paleolítico Superior (Gravetiense avanzado o Solutrense) e incluidas dentro del estilo III antiguo de la sistematización de A. Leroi-Gourhan.

Las Cuevas Covalanas, fueron descubiertas en 1903, y cuentan con un grupo de representaciones formado por una veintena de figuras, especialmente ciervos, así como trazos negros y marcas indescifrables.

La Unesco, en el marco de la 32 Conferencia del Comité del Patrimonio Mundial que se celebró en Quebec, el 7 de julio de 2008, aceptó incluir, entre otras cuevas del norte de España, las cuevas Covalanas como Patrimonio de la Humanidad.

Wikipedia 

sábado, 13 de noviembre de 2021

Yacimiento del Cementerio - Maliaño


Recorrer el yacimiento arqueológico del cementerio de Maliaño es como ir con las gafas de realidad aumentada puestas. Sus diferentes estratos abarcan desde la antigüedad hasta el final de la Edad Media, un amplio abanico temporal que los paneles explicativos se encargan de ordenar para el visitante. 

Así, al avanzar por la pasarela que recorre sus ruinas, no podemos evitar completar lo que se nos muestra con aquello que sabemos sobre cada época. Por ejemplo, imaginar esas conversaciones entre nobles patricios que sin duda cobijaron sus termas y piscinas romanas. O el fervor religioso de quienes, ya en el siglo XII, aprovecharon sus cimientos para construir una iglesia románica, de la que aún conservamos  los arranques de los muros, además de un gran cementerio. 

Y mientras nos adelantamos hasta otra zona más reciente, entre restos de cerámicas y alguna calavera medieval, casi notamos aumentar la carga mística en un área que sabemos que albergó también tumbas de fosa simple a finales del siglo XV.

Por todas estas cosas, el yacimiento arqueológico de Maliaño es un eslabón básico para conocer la evolución histórica de Cantabria. Está declarado Bien de Interés Cultural desde 2002.

Guía Repsol 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Yacimiento de Monte Ornedo


El yacimiento arqueológico de Monte Ornedo es, sin lugar a duda, una de las grandes incógnitas del pasado de Cantabria y sus pobladores. Muy poco a poco van saliendo interesantísimos vestigios a la luz que hacen tambalearse la actual perspectiva de lo que conocemos hoy como Regio Cantabrorum. No es ni mucho menos una afirmación banal y sin argumento, ya que según parece muchos arqueólogos e historiadores (y yo mismo) creen firmemente que "tal vez" la antigua Iuliobriga citada por Plinio se encontrase a sus pies y no en Retortillo. Argumentos publicados como el edificio de Los Trigales, las termas de La Cueva, el yacimiento de Camesa Rebolledo o la cantidad de terminos Augustales del entorno así lo atestiguan. Y de los no publicados ya ni hablamos. Pero antes de introducirnos plenamente en estas teorías, conozcamos un poco más del yacimiento en sí. Se encuentra en el municipio de Valdeolea, dominando el gran valle de Campoo a unos 1.170 metros sobre el nivel del mar. De hecho, posee dos cimas denominadas "Santa Marina" y "Ornedo II" a una altitud de 1.174 y 1.167 metros sobre el nivel del mar.

La existencia del yacimiento está sobradamente documentada desde hace años, aunque no ha sido hasta la última década cuando los hallazgos han sido de gran relevancia. En el siglo XIX el historiador montañés A. de los Rios mantenía que en la cima del Monte Ornedo se localizaba el campamento de invierno de la conocidísima Legio IIII Macedonica, la cual tenía su campamento principal en la antigua Pisoraca (Herrera de Pisuerga). Posteriormente, el alemán Adolf Schulten verifico la presencia de estructuras defensivas castreñas, así como los restos de una cabaña circular, restos cerámicos y otros materiales. Por este motivo interpreto el yacimiento como un asentamiento castreño prerromano. A finales del siglo XX se produce una gran actividad arqueológica en la zona. En la década de los 60 los arqueólogos Miguel Ángel García Guinea, A. García y Bellido y Augusto Fernández de Aviles identificaron, al igual que Schulten, estructuras castreñas, además de restos de cerámica lista y pintada. Además, durante esta etapa, apareció un término augustal (concretamente en la localidad de Hormiguera) que marcaba el límite de los prata (prados/praderas) de la Legio III Macedonica y el agger de la ciudad romana de Juliobriga. La gran actividad arqueológica en esta década volvió a llevar en 1964 a Miguel Ángel García Guinea y Joaquín González Echegaray a la cumbre de “Santa Marina”. En este sector del yacimiento se encontraron gran parte de materiales arqueológicos de cronología medieval (siglos VII-XIII d.C), pero aun así siguieron apareciendo piezas de época romana. Concretamente un denario anónimo cuya acuñación data de los años 209-208 a.C y un fragmento de terra sigillata hispánica.

Debido al amplio abanico cronológico del Monte Ornedo, abarcando época prerromana, romana, medieval e incluso moderna (en la guerra civil fue reutilizado como punto estratégico de vital importancia), es complicada la interpretación de todos los materiales hallados desde un punto de vista arqueológico. De todos modos, las últimas campañas (que veremos a continuación) han vuelto a recuperar la importancia del yacimiento de un modo exponencial, aclarando muchos de los aspectos hasta ahora conocidos…y abriendo nuevas teorías que por mucho que parezcan descabelladas..a lo mejor son acertadas.

Regio Cantabrorum 

domingo, 15 de agosto de 2021

Castro De la Peña Samano


Tipo de yacimiento:
castro costero.

El castro de la Peña de Sámano constituye un recinto amurallado de época prerromana, Noticias recientes informan acerca del hallazgo al pie de este castro, situado algunos kilómetros aguas arriba del río Sámano, de fragmentos de TS, cerámica común, objetos metálicos y- monedas. Se indica asimismo que en Sus alrededores se encuentran varias cuevas . con materiales romanos, aunque no se especifica su posición y características. J. M. Solana afirma que se trata de un asentamiento de la Segunda Edad del Hierro.

De Brigantium a Oiasso 

jueves, 1 de octubre de 2020

Cueva de los Hornucos - Suano


Suano, Hermandad de Campoo de Suso) es otra de esas cavidades de Cantabria con una espectacular historia por contar y que hoy en día está totalmente infravalorada y desprotegida. Y no será porque en el pasado no se hiciesen esfuerzos al respecto en cuanto a investigaciones se refiere, lo que ocurre es que en el presente muchas de las cuevas estudiadas a principios de siglo XX cumplen un triste patrón: Si no tienen pinturas, no existen. Si el padre Carballo levantase la cabeza..

Existen dudas respecto a su descubrimiento y a quienes fueron realmente quienes dieron a conocer su valor arqueológico. De lo que no cabe duda es de que fue en verano del año 1934, siendo además noticia a nivel nacional (tanto El Heraldo de Madrid, como el diario La Voz o La Época se hicieron eco de la misma). Este último, el Lunes 30 de Julio de 1934 rezaba lo siguiente: "Se descubre cerca de Reinosa una gran caverna prehistórica. SANTANDER 28. – En el lugar denominado Los Hornucos, del pueblo de Suano, varios jóvenes encontraron la entrada de una caverna, realizando en ella una incursión de más de mil metros. Luchando contra toda clase de inconvenientes, cuando llevaban más de dos horas andando, se encontraron con restos de alfarería prehistórica, estalactitas y restos de treinta y cuatro esqueletos. Los descubridores de la caverna dieron cuenta del encuentro en Reinosa, causando la noticia gran sensación, por ignorarse que hubiera por allí ninguna cueva prehistórica". Y es en este punto donde ya por aquel entonces se abrió el debate. El Heraldo de Madrid y El Cantábrico narraban que, en los últimos días del mes de Julio, los jóvenes de la comarca Daniel Fernández Ortega, Manuel Hoyo García, Víctor Fernández, Joaquín Fernández, Tomás López, Eduardo Muñoz, Emiliano Villanueva y Adrián Sainz de los Ríos exploraron la cueva. Por contrapartida, en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Carlos Navarro redacta que el valor arqueológico de la cueva de Los Hornucos fue descubierto por Ricardo García Díaz y Antonio Fernández Carpio (lugareños aficionados a la arqueología), dejando a los muchachos citados en primera instancia como codiciosos buscadores de tesoros. Cierto es que en dicho boletín si les atribuye el hallazgo de la ya conocida como "Galería de Los Cráneos".

Toda aquella expectación generada en medios de comunicación hizo que la Junta Superior de Excavaciones actuase prácticamente de inmediato, entregando la excavación a Luis de Hoyos Sainz. Este último no pudo llevarla a cabo, con lo que fue el padre Jesús Carballo quien la acometiese a finales de 1935. La primera noticia sobre los resultados de las primeras excavaciones se produciría en una publicación Argentina, concretamente el 16 Mayo de 1936 en la revista "Caras y Caretas", donde Carballo hacía referencia ya a materiales "romanos y visigóticos". Años más tarde, en 1940, aparecerían las primeras ilustraciones de los materiales visigodos allí encontrados en el artículo "La cueva de Suano, Santander" de la Revista de la Universidad de Oviedo (num. 1, pag 103-134).

Desde entonces hasta los últimos años del pasado siglo XX, Los Hornucos de Suano ha sido citada en diferentes publicaciones como por ejemplo el Boletín Cántabro de Espeología "La Cueva de Hornucos (Suano, Cantabria) - La circulación hídrica y su evolución" (BOHIGAS, R.; CRESPO, L. y TORTAJADA, A., 1981, num. 1 pags 34-35), si bien es cierto que sería el Proyecto Mauranus (codirigido por los arqueólogos Enrique Gutierrez Cuenca y José Ángel Hierro Gárate) quienes traerán nuevamente a esta emblemática cavidad a la actualidad arqueológica con una serie de interesantísimos artículos en su blog. Desgraciadamente nunca se ha realizado una revisión exhaustiva de la misma en las últimas décadas, quedando relegada al olvido institucional y perdiéndose por el camino gran parte de los materiales encontrados en su interior.

Regio Cantabrorum

viernes, 18 de septiembre de 2020

Cueva de la Pila - Cuchía

 


Localización

La Cueva de la Pila se encuentra en la localidad de Cuchía del municipio de Miengo.

Historia

La Cueva de la Pila es una cavidad que cuenta con restos que abarcan desde el Paleolítico,  Epipaleolítico y hasta la Edad Media.

Esta cavidad cuenta con grabados y pinturas rupestres que no fueron totalmente estudiadas.

Se dice que a unos veinte metros desde la entrada se podían apreciar un panel de grabados profundos que formaban líneas paralelas hechas aparentemente con un objeto de punta ancha.

Entre los objetos encontrados tenemos un hueso decorado, industria lítica y restos de animales.

Actualmente la cueva está destruida por las voladuras de una cantera que había hacia el año 1988.

Viajar por Cantabria 

viernes, 11 de septiembre de 2020

Cueva de El Mirón - Ramales de la victoria

La cueva de El Mirón es una cavidad situada en el municipio de Ramales de la Victoria, comunidad autónoma de Cantabria (España) que contiene un importante yacimiento arqueológico y paleoantropológico, además de representaciones de arte parietal, del Paleolítico Superior. Es de gran importancia por recoger de forma ininterrumpida restos entre la actualidad y el Musteriense. Se encuentra dentro de la zona arqueológica de Ramales, declarada Bien de Interés Cultural desde 2006. Fue descubierta en 1903.
 La campaña de excavaciones realizada en el verano de 2010 en la cueva del Mirón permitió descubrir el que podría ser el primer enterramiento del Magdaleniense encontrado en la península ibérica.
Se trata de un enterramiento secundario, en el que parte de los huesos del esqueleto aparecen desordenados y recubiertos de ocre, práctica, esta última, común en los rituales funerarios del Paleolítico Superior, y detalle que ha conducido a los investigadores a pensar en la posible datación de los restos hallados, pertenecientes, probablemente, a un adulto joven y de pequeña talla.
El catedrático de la Universidad de Cantabria (UC), Manuel González Morales, fue el director de las excavaciones del Mirón, quien trabajó junto a Lawrence G. Straus, de la Universidad de Nuevo México además de otros. González Morales realizó campañas desde el año 1996 hasta 2011, con la financiación de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Educación, la Fundación Marcelino Botín y las fundaciones estadounidenses Leakey y Nacional para la Ciencia, además de donaciones realizadas por la novelista Jean M. Auel, autora de El clan del oso cavernario, y el apoyo logístico y técnico del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria.
Los huesos hallados (mandíbula completa, numerosos restos del esqueleto postcraneal, vértebras, costillas y varias falanges) aparecieron cubiertos de un bloque de piedra con grabados junto a una pared de la cueva y rodeados de pequeñas hogueras. La datación por carbono-14 arrojó una edad de unos 18 500 años de antigüedad para los restos.[4]​ El hallazgo tiene una «gran relevancia científica», ya que permitirá «obtener información sobre las poblaciones humanas que habitaban la zona cantábrica a finales del Paleolítico Superior, incluyendo datos sobre ADN, características antropológicas, alimentación y posibles patologías, así como rituales de enterramientos». Todos los elementos encontrados alrededor, especialmente las hogueras y el color ocre pintado de los huesos, llevaron a pensar en «un enterramiento ritual del Magdaleniense (hace entre 15 000 y 8000 años)», de similares características a la dama roja de Paviland, encontrada en el Reino Unido, según declararon los descubridores. De igual forma, se expuso al hipótesis de que los restos no estén completos se debe a que éstos hubieran sido devorados en parte por animales y alterados por haber estado ubicados junto a una antigua excavación hecha por «caza tesoros». Aun así, el director indicó que el yacimiento estaba «casi intacto», ya que las técnicas empleadas por el equipo de investigadores eran «mucho más selectivas» que las realizadas en otros yacimientos de similares características en Europa.
Las investigaciones en la cueva del Mirón, considerada uno de los yacimientos más importantes de la Cornisa Cantábrica, arrojaron en los años de excavación «una importante cantidad de datos y conocimiento» sobre los asentamientos humanos del Paleolítico (hace entre 42 000 y 4000 años), en un yacimiento al que González Morales definió en 2011 como una inagotable fuente «que no terminará en generaciones».

Wikipedia

jueves, 3 de septiembre de 2020

Abrigo del Puyo - Miera

La cueva o abrigo de El Puyo (Miera, Cantabria) es uno de los referentes arqueológicos de nuestra región en cuanto a necrópolis de incineración, concretamente de la II Edad del Hierro. Oculta entre la arboleda, ha visto pasar siglos y siglos desde su escarpada atalaya, manteniéndose apenas alterada hasta estas últimas décadas. En muchas ocasiones fruto del desconocimiento de la gente del valle del Miera, quienes la han utilizado para guarecer el ganado, o incluso como refugio en la Guerra Civil..y otros tantos que siendo conocedores del valor de sus entrañas y buscando algo más que abrigo, ha sido alterada sin vuelta atrás..una auténtica pena. Aun así, el estado del yacimiento es más que aceptable en nuestros días. Se encuentra ubicada en un pequeño valle al que se cree que dio nombre, en su ladera derecha y a un centenar de metros de altitud sobre el fondo del mismo. Se cree que el sobrenombre de "El Puyo" viene dado porque en el centro del abrigo nos encontramos con un enorme bloque de piedra que se encuentra rodeado por un amurallamiento de pequeñas dimensiones, a modo de asiento corrido que lo rodea. Existe la teoría bastante extendida de que el nombre de la cueva lo dio esta estructura y que por ser el elemento más llamativo y emblemático del entorno, también pasó a dar nombre al valle donde se ubica.
Fue descubierta por Virgilio Fernández Acebo en el año 1976, notificando de inmediato su existencia al Museo Regional de Prehistoria, actual MUPAC, y entregando una pequeña muestra de materiales prehistóricos hallados en superficie además de varias fotografías de las estructuras en el abrigo y un croquis de su disposición. Años después, en 1981, la cavidad fue revisada por varios miembros del CAEAP quienes reafirmarían el carácter arqueológico de la misma. Pocos años después, miembros de este mismo colectivo, de la Sociedad de Espeleología del Seminario Sautuola (SESS) y el mismo Virgilio Fernández y Emilio Muñoz (como coordinadores de campo), comenzaron una intervención arqueológica que sacaría a la luz el carácter funerario del yacimiento, adscribiéndose sus túmulos a la Edad del Hierro y comenzando así un largo recorrido de excavaciones e intervenciones de gran calado. Como apunte a destacar, esta actividad fue financiada por el grupo SESS y por los propios participantes. Los citados resultados, junto con la potencialidad del yacimiento a nivel prehistórico (con un rico paleolítico en niveles superiores) serían publicados años más tarde por el Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (San Miguel, Muñoz, Fernandez y Serna. 1991: 159-191).
A mediados de la década de los 90, investigadores de renombre como Eduardo Peralta Labrador visitaron el yacimiento, coincidiendo su estancia con el único hallazgo metálico significativo conocido hasta nuestros días: Se trata de un fragmento de fíbula de torrecilla decorado (ver en la imagen). En los últimos años los miembros del gabinete de arqueología y gestión cultural GAEM Arqueólogos se han encargado de redactar la ficha a incluir en el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC), quienes además detallaron que la cavidad se encuentra en un estado bastante estable respecto a décadas atrás.
Quedan aún muchos interrogantes alrededor de la cueva de El Puyo, como por ejemplo donde se encontraba el asentamiento que la "nutrió" de túmulos y elementos funerarios. Tras la identificación del yacimiento se realizaron pequeñas salidas de campo que de un modo infructuoso no dieron con la respuesta buscada. Solo en la ladera opuesta de El Puyo se encontró un pequeño lomo y otros pequeños indicios de muros y estructuras antiguas, aunque no convencieron. Mucho queda por descubrir en torno a un enclave que durante un cuarto de siglo fue la única necrópolis de la Edad del Hierro conocida en Cantabria.

Regio Cantabrorum

domingo, 30 de agosto de 2020

Cueva del Cuco - Urdiales

Visitas: Cerrada al público. Se requiere solicitar la visita en la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Cantabria.

Descripción: Cavidad que se abre en un farallón calizo muy visible, en el barrio de Urdiales.
Cueva de reducido vestíbulo, que continúa por una galería estrecha y rectilínea de unos 100 metros y en cuyo centro se encuentra una pequeña sala en donde se ubican gran parte de las manifestaciones artísticas.
Descubierta en 1966, en su vestíbulo se localizan materiales del período Solutrense y un potente conchero Aziliense y Mesolítico. En su interior se encuentran restos humanos y de cerámicas de la Prehistoria Reciente.
Contiene grabados, principalmente representaciones de animales (3 ciervos, 2 cabras, 2 caballos y 2 animales indeterminados).
Los grabados son de dos tipos, por un lado, grabados de trazo fino en cabezas y cuartos traseros de varios animales y por otro un grupo de figuras de gran tamaño y realizadas con trazo ancho y profundo, destacando la representación de un gran ciervo completo. Se atribuye el conjunto al estilo III de Leroi-Gourhan, en consonancia con los materiales solutrenses del vestíbulo.

Cantabria total

miércoles, 12 de agosto de 2020

Abrigo del Cubular - Valderredible


El abrigo del Cubular se encuentra situado en un farallón de areniscas wealdenses, en un medio rural en Ruanales, en el municipio de Valderredible (Cantabria, España), todavía bastante conservado, donde se desarrollan actividades agropecuarias propias de la zona. Esto confiere al paraje unos singulares valores naturales y paisajísticos que potencian su conservación, contemplación y estudio.
El conjunto artístico del Cubular está formado por varias manifestaciones rupestres: esquematizaciones antropomorfas y motivos geométricos complejos. Sobre las paredes se utiliza la técnica de la pintura, tanto en rojo como en negro. Además en un bloque se registran numerosos grabados. Las pinturas se disponen sirviéndose de los espacios generados por la erosión de la roca soporte a diversas alturas.

martes, 4 de agosto de 2020

Ídolo de Ruanales


El llamado Ídolo de Ruanales se localiza en el lugar de El Redular, en los alrededores de El Barriuco (Ruanales), del municipio de Valderredible (Cantabria, España), en un afloramiento de areniscas wealdenses que integran un amplio friso.
Se trata de una figura alargada, abierta en su base, que se estrecha en dirección arriba, cerrándose con una línea curva. Está ejecutada con un surco profundo.
El grabado principal, el llamado Ídolo de Ruanales, se encuentra a unos 110 cm del suelo, en una pared de unos 170 centímetros de altura y 78 de anchura en la base.

Referencias
Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un bien cultural o natural publicada en el BOE n.º 276 el 16 de noviembre de 2004 (texto), texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.

Wikipedia

viernes, 6 de septiembre de 2019

Castro de las Rabas - Cantabria

Rabas (Cervatos, Campoo de Enmedio) ha sido desde hace décadas un referente en el conocimiento de la antigua Cantabria prerromana. Desde las primeras excavaciones realizadas por el equipo de Miguel Ángel García Guinea en 1968-69 (incluso antes) se sabe de la gran importancia del mismo, aportando hallazgos y materiales de incalculable valor arqueológico e histórico. Situado a unos 997 metros sobre el nivel del mar, al noroeste del pueblo de Celada Marlantes, el castro de Las Rabas tiene unas características muy peculiares. A diferencia del Monte Bernorio o del Monte Ornedo, no tiene una amplitud visual que permitiese poder tener controlada una vasta llanura. Su importancia fue más bien "estratégica" que "visual", ya que son dos términos que, aun pareciendo ligado siempre, pueden tener sus matices. La importancia del castro de Las Rabas estriba en el control de una de las vías de acceso naturales entre la Meseta (a través del puerto de Pozazal) a la cuenca de Reinosa y por lo tanto a las vías de acceso a la costa. Esta última circunstancia nos lleva pensar que en sus orígenes pudo estar concebido para tener una función meramente "comercial" más que militar.
Según se cree, el castro se extiende sobre una superficie aproximada de 10 hectáreas, aunque no se sabe a ciencia cierta debido a que no existen “delimitaciones” claramente definidas. Respecto a su cronología, hasta hace no mucho tiempo había informaciones dispares. Se realizaron dataciones aproximadas en base a los objeto encontrados en las diversas excavaciones arqueológicas, creándose un amplio espectro temporal entre los siglos IV a.C y el I d.C. Por ejemplo, García Guinea y Rincón dataron el castro en el siglo III a.C, sobre todo basándose en los resultados de sus excavaciones y cotejándolos con los objetos similares aparecidos en Numancia. En otra vertiente se situaron otros arqueólogos como Moret, que lo enmarcaba no más allá del siglo II a.C, o Bolado del Castillo y Fernández Vega que en base a sus últimas actividades en el mismo lo sitúan entre el siglo IV/III a.C y el I a.C.
Respecto al final del castro de Las Rabas existen varias teorías, ya que la datación realizada en varios materiales indica que incluso antes de la llegada de los romanos pudo ser asediado o destruido en alguna ocasión. Debemos que tener en cuenta que la antigua Cantabria era un lugar donde los problemas sociopolíticos entre las tribus del norte eran más que frecuentes. Otra de las teorías (de las más aceptadas) es que, el castro de Las Rabas fue tomado y destruido en el avance de las tropas romanas lideradas por Antistio durante el año 25 a.C. en el transcurso de las Guerras Cántabras. Resulta ineludible pensar en esta secuencia lineal (Monte Bernorio, Monte Cildá, Monte Ornedo y por último castro de Las Rabas) de destrucción hacia el interior de Cantabria.
Es en definitiva, el castro de Las Rabas es una de las joyas de nuestra región y una fuente inagotable de objetos y hallazgos relacionados con la “Cantabria” prerromana. Desde Regio Cantabrorum queremos hacer también una mención especial a las arqueólogos Pedro Ángel Fernández Vega, Rafael Bolado Del Castillo, Joaquín Callejo Gomez y Lino Mantecón Callejo por su increíble trabajo de campo en los últimos años, los cuales nos ha permitido escribir esta humilde sección.

Actuaciones arqueológicas
Sondeo arqueológico en el castro de Las Rabas. MUNIBE (Antropologia-Arkeologia) Como bien hemos citado anteriormente, el yacimiento del castro de Las Rabas se conoce desde mediados del siglo pasado. Su presencia arqueológica esta estrechamente unida a las excavaciones realizadas en Juliobriga en la década de los años 50, cuando las exploraciones del trazado cubierto por la vía romana citada en el Itinerario de Barro, llevaron a los historiadores al entorno de Celada Marlantes y su increíble historia.
Fue el equipo de Miguel Ángel García Guinea quien comenzaría a finales de los años 60 (1968-69) a excavar en el yacimiento, obteniendo increíbles resultados. Fue en esta época cuando se intentó ligar el final del castro de las Rabas con el conflicto bélico de las Guerras Cántabras, pero no se encontraron vestigios arqueológicos que así lo constatasen. No sería hasta la estos últimos años cuando realmente se pudo vincular el final del castro de Las Rabas con un confrontamiento de las Guerras Cántabras. En 1999 se identificaron ya dos objetos muy sintomáticos: 2 placas de bronce que podrían relacionarle con la lámina decorativa de una vaina de "gladius". Es a partir de aquí, cuando las evidencias arqueológicas apuntan a que el castro de Las Rabas fue tomado y destruido por el ejército romano. Se encontró a posteriori un as perforado de Cneo Pompeyo, una hebilla en “D” decorada de balteus y una segunda hebilla con pasador y chapa de bronce de menores dimensiones. Todos estos elementos fueron relacionados directamente con una de las estructuras campamentales romana localizada en la zona, escasamente a unos 800 metros en el alto de La Poza.
En los sondeos realizados en 2009 y 2010 por el equipo de Pedro Ángel Fernández Vega, Rafael Bolado del Castillo, Joaquín Callejo Gómez y Lino Mantecón Callejo se siguió atestiguando la presencia de elementos romanos dentro del castro de Las Rabas, lo que termino por determinar que su final se encontraba íntimamente ligado a las Guerras Cántabras, y la romanización de la zona. Se presupone que las legiones romanas acampadas en el campamento principal (castra principalis) de La Poza, apoyadas por las unidades acantonadas en el castellum de El Pedron, terminaron por destruir el castro de Las Rabas.

Regio Cantabrorum

martes, 13 de agosto de 2019

castros del monte Dobra,

Los castros del monte Dobra, en el término municipal de San Felices de Buelna (Cantabria, España), constituyen una red de peculiares asentamientos defensivos de cronología cántabro-romana, estratégicamente situados sobre los pasos naturales entre el valle de Buelna y la costa cantábrica.
La sierra del Dobra se dispone en dirección este-oeste, cortando transversalmente el curso del río Besaya. La zona alberga tres yacimientos situados en las cimas del sector occidental del Monte Tejas-Dobra:
Pico Toro es un pequeño castro fortificado ubicado en el pico más occidental del macizo del Dobra.
La Peña Mantilla se sitúa en la cara oeste de la cima. Buena parte del mismo está ocupado por afloraciones y agujas de lapiaz, además de varias dolinas.
Las Lleras es un castro fortificado, situado en una pequeña elevación sobre la ladera meridional del macizo del Dobra.

Wikipedia 

domingo, 9 de junio de 2019

Castro de la Garma - Omoño

El castro de la Garma es un yacimiento castreño cántabro situado en Omoño (Ribamontán al Monte), que forma parte de otro mucho mayor, del cual lo más destacable es la galería inferior de la cueva La Garma, que contiene evidencias arqueológicas fechadas entre el 25.000 y el 11.500 aC. Fue descubierto por el equipo de prospecciones del GAEM y estudiado desde 1996 bajo la dirección de Esteban Pereda Saiz. Data de la Edad del Hierro I y en lo que se refiere únicamente al castro, cuenta con una superficie de 2 hectáreas.

Arquitectura
El yacimiento posee una superficie terraplenada variante a lo largo del tiempo de ocupación, tanto en su forma como en tamaño.
Aún no se ha determinado el lugar que ocupaban las viviendas, si bien se ha descubierto lo que se cree que es el zócalo de una cabaña, aunque no son observables agujeros ni de una estructura de cubrición de madera ni de un hogar.​

Industria
Se han encontrado trozos de cerámica y de molinos, como es típico en la región. Además se hallaron un punzón de bronce y otras evidencias de actividades metalúrgicas en bronce y hierro; uno de los elementos de fundición encontrados está compuesto de varios metales, sobre todo del cobre y plomo, y otro, de cobre con aproximadamente un 4% de estaño.

Wikipedia 

sábado, 8 de junio de 2019

Castro de El Cincho - Cantabria

El castro de El Cincho es un yacimiento arqueológico prerromano situado junto a la localidad costera de Yuso, en el municipio de Santillana del Mar, al norte de la Comunidad Autónoma de Cantabria (España).
Se trata de un castro, también llamado oppidum : un asentamiento fortificado característico de los pueblos de cultura o influencia celta durante la edad del hierro.

Ubicación
El yacimiento arqueológico se localiza en un alto dominante de 273 m de altura que se erige frente a la costa, a 1,95 km de distancia de ésta. Se emplaza a menos de un kilómetro del histórico casco urbano de la Villa de Santillana del Mar. El topónimo que da nombre al monte (cincho), y por ende al enclave, proviene del latín cingo (proteger, cubrir, circundar, rodear, ceñir) que hace referencia al cinturón amurallado en torno a la cima. La superficie total del poblamiento supera las 6 ha.

Descubrimiento
En la primavera del año 2014, los arqueólogos Javier Marcos Martínez y Lino Mantecón Callejo descubrieron un asentamiento fortificado y un hábitat castreño en el monte costero de El Cincho. Inmediatamente comunicaron el hallazgo ante la Dirección de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria. Este altozano posee una privilegiada situación geo-estratégica de la cuenca baja del río Besaya, con un dominio visual del territorio que alcanza más allá de los límites geográficos de la comunidad cántabra. Esta una de las razones que justifican la existencia del castro.]​

Yacimiento
En este lugar fue uno de los principales castros del pueblo prerromano de los cántabros. Este pueblo de cultura celta o celtíbera fue, junto a los astures, el último pueblo de la península ibérica que fue conquistado por el imperio romano (durante el período transcurrido del año 29 a. C. al 19 a. C., conocido como las Guerras Cántabras, Bellum Cantabricum et Asturicum). De aquel asentamiento persisten importantes vestigios arquitectónicos y múltiples objetos de cultura material. Unas ruinas que son todavía reconocibles en la cima del monte, integradas en el paisaje costero de Santillana del Mar.
Se han desarrollado varias campañas arqueológicas desde el año 2014, realizando labores de exploración del terreno, trabajos de limpieza y desbroce vegetal, varios sondeos con metodología arqueológica y otra serie de labores de sistemática científica. En este tiempo se ha logrado desvelar una estructura de muralla, cuyo trazado circunvala la cumbre de la montaña, en la que se han reconocido dos momentos constructivos. El más antiguo se corresponde con la fase de la Protohistoria, conformado por un modelo arquitectónico de muros con relleno de tierra y arcilla apisonada, junto con un probable armazón de troncos de madera, que en conjunto alcanzaba los 3,75 m. de anchura. Un sistema constructivo que las fuentes clásicas denominaban como muro gálico. La segunda fase está compuesta por una muralla con zócalo de piedra de 2,5 m. de ancho.
La investigación ha logrado localizar arqueológicamente una de las puertas del recinto fortificado de la Edad del Hierro, conformada por una entrada en pasillo entre murallas, junto con importantes trabajos de desmonte para generar un aterrazamiento. Igualmente, se ha registrado y verificado una segunda línea de muralla que refuerza el sistema defensivo del castro, localizada en el flanco más desprotegido. En este mismo sentido, los investigadores sostienen que tal vez se aprovechó la quebrada superficie del relieve del karst como sistema defensivo, al modo de los denominados campos de piedras hincadas tan usuales en las fortificaciones de las comunidades prerromanas. En este caso, estaríamos ante la primera constatación de este modelo en tierras de los cántabros. El castro de El Cincho posee otros elementos de interés: cueva situada en el interior del recinto, posible existencia de una acrópolis y un antemuro, entre otros.
Quizás nos encontremos ante uno de los enclaves más importantes de la Protohistoria de la región. Perteneció a una tribu cántabra (grupo étnico o populi que habitó la cuenca del río Besaya y fue generadora de las famosas estelas discoideas), ya que como sostienen sus investigadores el enclave arqueológico puede ser considerado un castro de castros.[4]​

Materiales arqueológicos
El Cincho ha sido ocupado en distintos momentos de la Historia de la Humanidad, desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Antigua. Los vestigios recuperados son de muy variada tipología: industria lítica, cerámica a mano, elementos metálicos, etc. Un notable hallazgo es un molino giratorio con clavija, del que se conservan las dos valvas pertenecientes a un descubrimiento realizado por el escultor Jesús Otero, en 1953.
Una pieza muy especial que destaca por su relevancia es la manilla de un escudo (scutum o caetra). Se trata de un conjunto de piezas machihembradas, una anilla de hierro, tachuelas de cobre con función ornamental y restos de madera adheridos; que se han identificado como un aplique para la sujeción y suspensión de las correas de un escudo (cinchas de tiracol o telamón). Por paralelos en el mundo celtibérico, se sostiene que estos objetos metálicos se relacionan con la pieza de un escudo circular celtíbero que consistía en un par de piezas gemelas de hierro con una anilla cada una, que servían para la sujeción de las correas de las que, en bandolera, llevaba el guerrero suspendido el escudo, tanto a pie, como a caballo. La cronología de este objeto se puede enmarcar entre los siglos VI a III a. C. (Segunda Edad del Hierro) según los paralelos hallados en la península ibérica.

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jueves, 23 de mayo de 2019

Castro De la Peña de Sámano - Castro Urdiales


El castro de la Peña de Sámano se localiza en la junta vecinal de Sámano en el término municipal de Castro Urdiales (Cantabria, España), en un macizo calizo denominado Peña de Santullán. Su altitud oscila entre los 336 metros de la Peña de Sámano, en la zona este del recinto, y los 200 metros del Portillo Bajo de Vallegón, en el extremo sur del recinto. Constituye un punto estratégico del valle desde el que se domina todo el entorno, incluido el ámbito costero. Presenta una extensión aproximada de 10 hectáreas y está rodeado de fuertes pendientes. Los puntos más elevados del yacimiento se localizan en la zona oriental (cotas de 336 y 305 metros).
La fortificación del castro se ha llevado a cabo aprovechando las excelentes condiciones defensivas del emplazamiento, de tal modo que se ha combinado hábilmente las estructuras defensivas naturales con las artificiales. El resultado es un emplazamiento fuertemente fortificado, en el que se condiciona el paso por puntos determinados (puertas y caminos), y se dificulta o impide cualquier otro acceso mediante sólidas estructuras defensivas.
La gruesa muralla que rodea el castro tiene más de 2 metros de espesor y constituye una obra contra talud que permite situar al defensor en una posición elevada sobre el atacante. Asimismo, dada su considerable anchura, constituye un buen medio de comunicación al poder ser utilizada como camino. La muralla alcanza un mayor desarrollo en la zona norte (casi medio kilómetro de longitud), en donde se localiza un gran acceso de 30 metros de largo por casi 3 metros de ancho, denominado "Puerta de la Sangaza". La muralla ha sido reforzada en el extremo este, a la altura de la cota de 336 metros, debido a su vulnerabilidad desde un posible ataque desde la eminencia de la Peña de Santullán. Continúa su trazado hacia el sureste adquiriendo una mayor potencia, debido a la más fácil accesibilidad de esta zona. En la zona sur el relieve su acentúa y en el suroeste se refuerzan de nuevo las defensas al construirse el elemento estratégico denominado "La Puerta del Vallegón". Esta puerta, a la que se accede tras salvar los portillos Alto y Bajo, tiene unas dimensiones reducidas y permite el acceso a la parte oeste del castro.
El castro "intramuros", constituye un único recinto con dos sectores diferenciados. El sector occidental presenta unas mejores condiciones de habilitabilidad y protección. Se han excavado en esta zona posibles estructuras de habilitación asociadas a abundante material arqueológico. El sector oriental es mayor y su acceso se practica únicamente desde el sector anterior. No se han documentado en este sector estructuras de habitación ni se han hallado materiales arqueológicos.
En la parte oeste del recinto del castro existe una pequeña cavidad conocida como "La Cueva del Ziguste", en cuyo entorno se han hallado materiales metálicos atribuidos a la Segunda Edad del Hierro (puntas y regatones de lanzas, fíbula, etc.).
El castro ha sido muy maltratado por las excavaciones furtivas antes de su descubrimiento oficial.

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Castro de Castillo

El Castro de Castillo es un Bien de Interés Cultural de Cantabria, con la Categoría de Zona Arqueológica declarado por Decreto 39/2004, de 29 de abril. Se encuentra en Prellezo, dentro del término municipal de Val de San Vicente.
El Castro de Castillo se encuentra en la rasa litoral occidental de Cantabria, sobre un promontorio marino denominado «Castillo», cuyo punto extremo que se interna en el mar es la denominada «Punta de la Garita». El lugar está unos ochocientos metros al norte del pueblo de Prellezo (Ayuntamiento de Val de San Vicente). El promontorio tiene forma de península y lo flanquean al oeste la ensenada de la Mina y por el este la ensenada de la Ballena, en la que desemboca un pequeño arroyo. La mayor parte del perímetro del promontorio está delimitado por pronunciados acantilados que caen directamente sobre el mar. Los únicos puntos accesibles del mismo son el istmo por el que se comunica con tierra firme por el sur y una parte de la ladera sudeste que desciende hacia la ensenada de la Ballena. La cota más alta de la península se alza a 53 msnm. En el interior de esta península hay una amplia zona llana de cerca de dos hectáreas.
El horizonte visual alcanza por el oeste toda la costa asturiana hasta más allá de Llanes, quedando oculta una pequeña parte de la desembocadura del Deva en Tina Mayor por el saliente marino formado por la zona de Pechón (Cantabria). Hacia el este la costa inmediata queda tapada por las puntas que preceden al saliente que culmina en la Punta del Morro o de Berellín. Las estructuras defensivas de este enclave castreño, a base de grandes murallas y terraplenes con fosos de gran entidad, corresponden al tipo de fortificaciones características de los castros marítimos de Asturias situados en similares promontorios marítimos. En el istmo de entrada dispone de un imponente sistema defensivo a base de una gran muralla cuyo potente derrumbe cubierto de césped todavía alcanza una altura de 10 metros. Esta muralla ha sido cortada por una pista moderna en el extremo oeste del istmo, que es donde parece que se encontraba la puerta. El corte permite ver un núcleo interno a base de tierra y piedra con bloques de mayor tamaño en los bordes que parecen corresponder al lienzo externo. Desde la puerta la muralla continúa unos metros cerrando la ladera sudoeste que cae sobre la ensenada de La Mina. En la cima de la parte frontal de la muralla que cierra el istmo por el sur son visibles afloramientos del derrumbe de piedra caliza. Este tramo de muralla frontal mide 45 metros de largo, descendiendo otros 28,30 metros por la ladera sudeste para enlazar con las otras líneas de murallas existentes en esta zona. Originalmente la cima de la muralla frontal parece haber tenido unos 4,90 metros de grosor.
Cerca de la puerta es visible un ensanchamiento de 10 metros de largo por 4,10 metros de ancho que parece corresponder a un bastión o torreón. A los pies de la parte frontal de la muralla principal que cierra en el istmo es visible un gran foso de 6 metros de anchura reforzado por un contrafoso exterior de entre 4,90 y 5 metros de anchura (el conjunto de muralla, foso y contrafoso alcanza unos 17 metros de anchura), defensas cuya complejidad y magnitud son poco habituales en los castros conocidos de los valles del interior.
La muralla frontal llega hasta la ladera este que desciende a la ensenada de la Ballena. En este punto toma dirección norte hasta los afloramientos rocosos para cerrar el acceso por esta pendiente, más accesible que la del oeste, recorriendo un tramo de 133 metros de largo. Bajo esta línea defensiva existen otras dos líneas de murallas. La intermedia tiene 50 metros de largo y un potente talud de 13 metros de altura. La inferior tiene un recorrido de 51 metros de largo.
Entre estas líneas de muralla de la ladera este parece existir un camino de entrada al castro que sube en zigzag entre las líneas defensivas. Del extremo norte de estas líneas de murallas que cierran la ladera de la ensenada de la Ballena bajan perpendicularmente a las mencionadas estructuras defensivas dos grandes alineamientos paralelos que llegan hasta la misma ensenada y que forman un pasillo de unos 11 metros de anchura. En esta ensenada desemboca un pequeño arroyo que es el punto de abastecimiento de agua más cercano al castro. El interior del castro dispone de amplias zonas llanas que culminan en una zona más alta en el extremo nordeste que forma una especie de acrópolis. Una parte del interior de la península fue parcialmente reutilizada en otras épocas para labores agrícolas. Con estas últimas parece que deba relacionarse el talud murado existente en el centro de la península en dirección norte sur. Existen otras estructuras adosadas a los afloramientos rocosos situados hacia el interior, detrás de la muralla principal, a base de muros de piedra trabados a hueso cuya finalidad agrícola no parece clara y que pudieran corresponder a la ocupación castreña.

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domingo, 21 de abril de 2019

Castro Monte Cueto - Cantabria

El castro Monte Cueto es un poblado cántabro situado en el monte El Cueto, dentro del término municipal de Castro Urdiales. Conserva trozos de muralla y es datable en la Edad del Hierro, e incluso podría coincidir con la ocupación romana. Su situación se ve afectada por antenas de radiodifusión, torres elétrictricas y plantaciones modernas de eucaliptos, a pesar de estar protegido por la declaración genérica del decreto de 22 de abril de 1949 y la ley 16/1985 sobre el patrimonio histórico español.
El castro es un poblado protegido por tres murallas concéntricas de bloques trabados a hueso. En él se han encontrado una estatuilla religiosa indígena de Neptuno, fechada en época romana, de 12 cm., de bronce (denominada el Neptuno cántabro), dos monedas romanas de los siglos I y IV y restos cerámicos en sus proximidades del Bronce final y principios del Hierro.
Plinio el Viejo ya mencionaba en su Historia Natural, al describir la costa norte de España, una población que llamaba Portus Amanus o Portus Samanum, y que en teoría pertenecía a un grupo indígena cántabro llamado los sámanos. Dice también que sobre este puerto se estableció Flaviobriga, posteriormente Castro Urdiales.

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sábado, 13 de abril de 2019

Castro del Pico del Hacha - Cantabria

El castro del Pico del Hacha es un poblado castreño cántabro localizado en las inmediaciones de Seña (Limpias), cerca de Laredo, e identificado como tal por el Servicio de Patrimonio (I. Castanedo Tapia) en junio de 2000. El lugar está ocupado por una serie de antenas que han provocado la destrucción de gran parte del yacimiento, instaladas en 1999.
Se trata de un recinto amurallado que ronda las 2 hectáreas de superficie y data de la Edad del Hierro. En él se han encontrado fragmentos de molinos de mano barquiformes concebidos en piedra arenisca y otras herramientas protohistóricas.

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