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miércoles, 26 de octubre de 2016

Motilla del Espino - Membrilla

Se localiza a 200 m del cauce del río Azuer, por encima del cual se levanta aproximadamente 9 m. Su diámetro es de unos 70 m, por lo que puede
considerarse una de las motillas más grandes.
Fue parcialmente destruida al construirse en su ladera la Ermita de la Virgen del Espino.

(Primitiva Bueno)

viernes, 31 de julio de 2015

Motilla de la Jacidra - Villahermosa

En esta misma línea, pero de forma más grave porque los hechos sucedieron a finales del siglo XX - un siglo después y ya con una legislación sectorial específica para proteger el Patrimonio Histórico -, Jiménez y Chaparro denunciaban sin eco ni resultado alguno una acción similar sobre la Motilla de La Jacidra: “…un labrador nos dijo que, algo más arriba, en “La Jacidra” estaban allanando un morro que había en el centro de la vega, en donde sacaban cadáveres, vasijas de muchas clases y alguna espada de bronce, lo que no sabía con seguridad, ya que todo lo estaban haciendo con el máximo secreto.
Caminamos desde las compuertas en dirección sureste ciento setenta grados, mil trescientos pasos, para llegar a los montones de tierra, encontrando restos de otro asentamiento un poco antes de llegar, partido ahora por el río Pinilla. Al contemplar aquel destrozo nos quedamos máspetrificados que los restos que aparecían casi fosilizados por haber estado en contacto con el agua. Los cráneos, como pilotes encima de los montones de tierra y desparramados por la zona de cultivo, ofrecían un panorama deprimente.
Observamos muy detenidamente el trozo que quedaba sin destruir, pensando que al siguiente día nada habría en su lugar.
Tenía unos trescientos metros de circunferencia incluida la zona del poblado, donde se puede apreciar la situación de las viviendas en forma de chozas, cubiertas con ramajes posiblemente. Su altitud debía ser de unos cuatro metros sobre el nivel fangoso de las aguas, inundándose a más altos niveles los años de crecida, como así lo demuestran los huesos fosilizados y otros sedimentos orgánicos cubiertos por una considerable capa de calcita.
Los enterramientos estaban realizados bajo cúpula, como pudimos comprobar en el momento en que una excavadora lo convertía todo en una zona de cultivo. (...) En los primeros estratos (niveles superiores), a partir de una gruesa capa de humus, los cadáveres habían sido colocados en urnas funerarias de cerámica espatulada, con enormes pezones y otros rasgos que reflejaban una influencia posíblemente argárica, todos ellos sin incinerar, cosa que no sucedía en los estratos centrales en forma de cúpula, cuyos restos humanos aparecían meticulosamente incinerados(...)”.
Se comprobó lo relatado en esos textos mediante una visita a la finca privada de acceso restringido en la que se encuentra este yacimiento arqueológico. A partir de esa inspección podemos constatar dos cosas.
En primer lugar la motilla ha sido «empujada con maquinaria pesada unos cuantos metros, a fin de plantar girasoles en la vega del río Guadiana, donde se encontraba. Sus materiales se encuentran removidos, revueltos y desplazados muy cerca de su posición original. Queremos resaltar que la motilla que hoy se aprecia no está en su sitio, sino que es el montón resultante
de aquella acción. De hecho, si se aprecia detenidamente su superficie, es posible detectar las improntas dejadas por la pala de la retroexcavadora.
El emplazamiento original de la motilla era la plataforma que se encuentra al oeste del actual montón de restos arqueológicos, entre éste y el cauce del río. En este lugar probablemente existan aún intactos los niveles de base originales de la motilla. Convendría su protección administrativa sin más demora, ya que no está incluida en la carta arqueológica de este término municipal.
En segundo lugar, queremos llamar la atención acerca de un tipo de hallazgo sorprendente que existe en este lugar: hemos constatado la existencia en La Jacidra de material arqueológico fosilizado dentro de rocas tobáceas generadas por el flujo del agua del río Guadiana, rica en sales y carbonato cálcico. Esas rocas formaban parte de la motilla que ahora se encuentra desplazada de su posición. Esas rocas son relativamente modernas y su creación se relaciona con el batir del agua cargada en sales, propia del Guadiana. Sucede entonces que esos componentes minerales antes disueltos precipitan y se adhieren al objeto mineral o vegetal con el que entran en contacto.
Por ese proceso se han creado las barreras travertínicas que han dado lugar a las Lagunas de Ruidera. Y, por ese mismo proceso, cerámicas, huesos y cenizas de la Edad del Bronce procedentes de La Jacidra han pasado, a lo largo de tres mil años, a formar parte integrante de la toba. Ello tiene un significado evidente y muy relevante: el registro arqueológico de la Edad del Bronce creado sobre el cauce del Guadiana y que dio lugar a la motilla se vio inundado de forma recurrente por el río con posterioridad a su depósito allí.

martes, 2 de junio de 2015

Motilla de Casa de Pedro Alonso - Alcázar de San Juan

Su altura es de aproximadamente 5 m y su diámetro de unos 50 m. Se encuentra en un terreno completamente llano rodeado de tierras de cultivo.
Fue excavada por aficionados, que abrieron una trinchera en sentido norte/sur y un gran agujero de 3 metros de profundidad en la parte superior de la motilla, que dejó al descubierto los restos de una posible torre.
Nájera y Molina apreciaron potentes estratos arqueológicos con cenizas abundantes, murallas perimetrales y materiales cerámicos dispersos alrededor del asentamiento.

( Primitiva Bueno)

sábado, 30 de mayo de 2015

Motilla del Acequión - Albacete

El Acequión es la motilla más oriental del conjunto y la única que se ubica fuera de los Acuíferos 23 y 24. Se asienta en el centro de la pequeña laguna homónima. Se trata de una prominencia del terreno que frecuentemente ha estado rodeada de agua, aunque el nivel de agua de la laguna debió ser muy sensible a las oscilaciones pluviométricas.
El poblado presenta una planta circular de unos 3.000 m2 y el clásico perfil cónico de las motillas. Cuenta con dos anillos de murallas aproximadamente circulares que rodean un espacio central diáfano de algo más de 20 metros de diámetro. La muralla interior alcanza los cinco metros de alzado y los seis de anchura, resultando realzada y engrosada a lo largo de la vida del poblado.
El Acequión carece de torre central.
La fase más antigua es la peor conocida, debido a que sólo pudo documentarse en cotas profundas y en una muy reducida extensión del patio central; no fue posible estudiar los niveles de base del yacimiento con la extensión necesaria.
Se trata de una investigación que «finalizó sin llegar al final». De aquel momento los análisis polínicos reflejan un proceso de deforestación del bosque autóctono de pinos, encinas y alcornoques, así como la puesta en cultivo de espacios próximos al yacimiento.
Una segunda fase del poblado, datada mediante C-14 en torno a 1745 a. C., se caracteriza por una recesión de la población, la ruina de parte de la fortificación y, en consecuencia, la recuperación del bosque autóctono y el descenso de la acción antrópica sobre el entorno, tal y como confirman los análisis polínicos.
La tercera y última fase prehistórica es la mejor conocida y supuso el momento de mayor  expansión del poblado. Se construyó entonces el anillo exterior de la muralla y se levantaron nuevos lienzos sobre los derrumbes de la fase anterior. El polen arbóreo de nuevo disminuyó, a la par que se incrementó el de gramíneas, junto al de las cuales se documenta por vez primera el de leguminosas.
Ello indica una intensificación de las actividades agrícolas. Esta fase concluyó en torno al 1500 a. C. con un lento abandono y el descenso paulatino de la superficie habitada.
Tras varios siglos de abandono, El Acequión volvió a ser ocupado durante la Edad del Hierro por varias familias, cuyas viviendas se situaron encima de la prominencia surgida por la ruina del poblamiento anterior.
Confiamos en que alguna vez se darán las circunstancias que permitan concluir la investigación de este excepcional yacimiento localizado en el término municipal de Albacete, que en el pasado se pensó convertir en parque arqueológico pero que hoy se ve sumido en la destrucción y el olvido.

(Primitiva Bueno)

jueves, 28 de mayo de 2015

Motilla del Retamar - Argamasilla de Alba

Se emplaza en pleno cauce del río Guadiana.
Las excavaciones arqueológicas en esta motilla comenzaron en 1984 y finalizaron en 1991. Sus investigadores detectaron una torre central  de reducidas dimensiones rodeada por dos recintos de muralla, entre los cuales se estableció la actividad más intensa de este asentamiento. Además se registró una estructura correspondiente a la Edad del Hierro a modo de rampa, interpretada como varadero situado al pie de la motilla construido para facilitar el acceso al núcleo de habitación desde el río Guadiana.

martes, 26 de mayo de 2015

Motilla de la Membrilleja - Argamasilla de Alba

Aunque esta motilla ha sido situada por Nájera y Molina en el término municipal de Tomelloso, se localiza realmente en Argamasilla de Alba, en un lugar situado junto al cauce del río Guadiana. Vecinos del lugar testimonian la existencia aquí de una motilla hoy desaparecida.
Un grupo de "Misión Rescate" excavó en ella varias catas, de las cuales fue recuperado material arqueológico de la Edad del Bronce. El director de esa actividad recuerda haber visto estructuras circulares con aspecto de redil.
El yacimiento debió ser desmantelado en la década de los setenta para optimizar las labores agrícolas.

(Primitiva Bueno)