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sábado, 21 de marzo de 2020

Poblado de Torrellafuda - Menorca

Para  los  adictos  a  la  arqueología,  visitar  los  poblados  talayóticos  menorquines  es imperativo.  Uno  de  los  menos  conocidos  es  Torrellafuda  (1000-700  antes  de  Cristo). Aquí  lo  sustancial  es  la  manera  en  que  se  conserva  el  enigmático  mensaje  de  la  historia envuelto  de  encinas  y  acebuches  que  acentúan  la  atmósfera  mágica  atribuible  a  un recinto  sagrado.  
La  taula  no  es  lo  que  tenemos  a  la  vista  (en  realidad  está  fragmentada en  el  suelo),  sino  la  columna  y  el  capitel  de  una  de  las  pilastras  que  formaban  la  pared ciclópea  perimetral,  de  gran  similitud.  
Al  lado  se  yergue  el  airoso  talayote,  torre troncocónica  construida  con  rocas  dispuestas  sin  argamasa,  y  la  muralla.  No  se entiende  ir  a  Torrellafuda  sin  continuar  al  poblado  prehistórico  de  Torretrencada  y  a  la naveta  des  Tudons.

El País

domingo, 24 de noviembre de 2019

Pinturas de 10.000 años de antigüedad - Yecla


A unos 20 kilómetros de Yecla está el monte Arabí, enclave natural y arqueológico milenario. Sus 1.065 metros se alzan en medio de este altiplano ocre, como un oasis de pinos y encinas. La roca kárstica ha permitido que el viento y el agua modelen su figura, horadando cuevas. 
Planean sobre ellas leyendas de milagros y ovnis, pero lo real se plasma en una de las paredes de la cara oriental: aparte de petroglifos, muestra pinturas de arte rupestre levantino de hasta 10.000 años de antigüedad. Manadas de animales impresos en piedra por tribus prehistóricas. 
Una ruta de 1,5 horas permite rodear esta elevación y vislumbrar aquellas “rojizas lomas” o aquellas “atalayas amarillentas salpicadas con los puntitos simétricos de los olivos” que describió el vecino más ilustre, Azorín.
El País

jueves, 13 de diciembre de 2018

El aljibe del Castro de Viladonga


El aljibe gallego que recogía agua antes de los romanos. Descubierto en un castro de Lugo un depósito de hace 24 siglos.
En lo alto de un monte con vistas privilegiadas sobre la comarca de A Terra Chá gallega, se levanta un antiguo poblado fortificado: el castro de Viladonga. Un nuevo descubrimiento ha puesto en entredicho lo que se sabía hasta ahora sobre este yacimiento en el municipio de Castro de Rei, a 23 kilómetros de Lugo. Se trata del hallazgo de un aljibe de más de 70 metros cuadrados y cuatro de profundidad que tenía capacidad para almacenar más de 150.000 litros de agua y abastecer a más de 300 personas.
El depósito fue construido en el siglo III antes de Cristo, a diferencia de la mayoría de las estructuras que han sido localizadas hasta ahora en ese lugar, realizadas en plena época romana, entre los siglos II y V después de Cristo. El aljibe excavado en la roca y hallado debajo de una muralla de esta fortificación, considerada bien de interés cultural desde 2009, es la punta de lanza para ahondar en el pasado prerromano de la cultura castreña.
El descubrimiento del arqueólogo Miguel Ángel López muestra el desarrollo que ya existia entonces. "Es la primera vez que aparece un aljibe dentro de la zona amurallada del castro de Viladonga", asegura.

Siete escalones
Hace dos semanas, el experto y su equipo de 10 especialistas descubrieron siete escalones en buen estado en la segunda muralla y un torreón de cinco metros de diámetro. Pero nada tan trascendente como este hallazgo.
El hecho de tener agua pudo haber permitido a los habitantes resistir en caso de ataque, detalla López. "En los asentamientos castreños no es habitual encontrar los sistemas de abastecimiento", opina el arqueólogo gallego Angel Concheiro. El suministro era una cuestión fundamental en las sociedades antiguas, no era algo tan fácil como abrir el grifo, explica Concheiro. Esta era necesaria no solo para beber, sino también para lavar, para el ganado, para la alfarería y la artesania textil.
La operación ha sido muy complicada, según López, conocido por sus trabajos en el templo de Amenofis III en Luxor (Egipto). Además de los daños causados por el paso del tiempo y el maltrato humano la estructura se halla muy deteriorada por los derrumbes, lo que dificulta la distinción de los muros para dejar al descubierto la construcción subterránea. Fueron necesarios dos meses de trabajo en los que los aroueólogos extrajeron más de 340 metros cúbicos de tierra y más de 120 toneladas de piedra.

(El País)

jueves, 25 de octubre de 2018

Castro de San Cibrao de Lás San Amaro


Castro de San Cibrao de Las San Amaro (Ourense)
Habitado desde el siglo II a. de C. hasta el II d. de C, es representativo de la etapa final de la cultura castreña, en la que los galaicos se fueron adaptando al proceso de romanización. El hallazgo de una inscripción dedicada a la divinidad indígena Bandua permitió conocer su nombre original, Lansbricae ("castro indígena de Lans"). Destaca por su extensión y conservación, y muestra dos recintos amurallados concéntricos: la acrópolis o recinto interior y el recinto exterior, donde se hallaban las viviendas, con una calle empedrada que cruza ambos de este a oeste.

(El País)

domingo, 3 de diciembre de 2017

Los últimos Neanderthales - Murcia

Estos homínidos sobrevivieron al menos 3.000 años más que en el resto de Europa en varios yacimientos de la Península, entre ellos la cuenca del río Mula.
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La desaparición de los neandertales es el misterio más profundo del pasado remoto de la humanidad. Los científicos no han llegado a una teoría compartida sobre por qué esta especie de homínidos, la más cercana a nosotros, desapareció de la faz de la Tierra hace miles de años, pero, en cambio, sí están de acuerdo sobre el lugar en el que sobrevivieron sus últimos ejemplares: el sur y el oeste de la península Ibérica. Un estudio internacional publicado en la revista científica Heliyon sostiene que en tres yacimientos de la cuenca del río Mula, en Murcia, los neandertales sobrevivieron al menos 3.000 años más que en el resto de Europa, hasta su extinción hace unos 37.000 años.
El hecho de que resistiesen mucho más tiempo en algunas regiones también puede ofrecer pistas sobre los motivos de su extinción. Se trata de lugares que permanecieron relativamente aislados, con un impacto menos contundente de las variaciones climáticas, sobre todo de las glaciaciones, y, además, sin entrar en contacto con una nueva especie de homínidos que comenzó a poblar Europa desde África hace unos 40.000 años, los homo sapiens, nosotros.
"La persistencia de grupos de cazadores, en un momento de baja densidad poblacional, implica la ocupación de territorios de centenares de miles de kilómetros cuadrados, con los efectivos mínimos necesarios para escapar a la extinción", explica el portugués João Zilhão, investigador de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea, en sus siglas en catalán) en la Universidad de Barcelona y autor principal del informe, en el que también han participado científicos portugueses, españoles, alemanes, austriacos e italianos. "No se debería hablar de último lugar, sino de última región o últimas regiones". Con los datos disponibles actualmente, fue en las tierras ibéricas, al sur de la cordillera cantábrica y al sur y al oeste de la depresión del Ebro, donde los neandertales resistieron durante más tiempo como población biológica y culturalmente aislada.
En otros lugares de la Península también existen pruebas de su persistencia: se trata de los yacimientos de Gorham, en Gibraltar, y las grutas Da Oliveira y Foz do Enxarrique, en Portugal. Los responsables de la excavación gibraltareña sostienen que en ese lugar pudieron sobrevivir mucho más tiempo, hasta hace 28.000 años, pero la mayoría de los científicos ponen en duda estas dataciones, aunque sí reconocen que fue uno de los sitios en los vivieron los últimos neandertales. Las fechas de Murcia se basan en mediciones de radiocarbono y en la aparición de industria lítica asociada a esta especie en niveles de excavación correspondientes a esos periodos.
"Nuestra hipótesis es que, por razones relacionadas con las fluctuaciones climáticas de la época, la depresión del Ebro y las montañas del Sistema Ibérico funcionaron durante algunos milenios como barreras biogeográficas que impidieron el intercambio (de personas, de genes, de ideas). Según este modelo, fue entonces cuando llegaron los sapiens desde el Norte y los últimos ejemplares neandertales sucumbieron".
Estos fueron una especie que surgió en Europa hace unos 250.000-300.000 años. Por su corpulencia, siempre se les había relacionado con el frío y el norte del continente. De hecho, su nombre viene del valle de Neander, en Alemania. Sin embargo, en los últimos años se han multiplicado las excavaciones ibéricas, que han aportado datos fundamentales para mejorar la comprensión de esta especie. El Sidrón, en Asturias, Gorham y las cuevas murcianas se han revelado cruciales para cambiar la mirada sobre una especie que cada vez se muestra más inteligente y compleja, frente a la imagen estereotipada de humanos poco inteligentes y primitivos. Y, pese a su desaparición, la Península también ha demostrado su resistencia y capacidad de supervivencia.

(El País)