sábado, 30 de mayo de 2020

Tossal de la Vila - Castellón

El Tossal de la Vila es un yacimiento ubicado a 950 metros sobre el nivel del mar, al oeste del núcleo urbano de Sierra Engarcerán. Presenta en la cima los restos muy visibles de un recinto amurallado que, a lo largo de su trazado, presenta diversos indicios de estructuras de tipo torre, bastión u otras adosadas.
El interior del recinto se halla prácticamente libre se sedimentos excepto en diversos puntos donde la estratificación se apoya o bien en el recinto defensivo o en otras estructuras dispuestas a lo largo del perímetro del asentamiento...
En la Zona 1 los trabajos realizados han permitido documentar dos horizontes cronológicos de ocupación separados por más de un milenio.
Horizonte protohistórico: se ha documentado un hábitat relacionado con una actividad doméstica alrededor de una estructura de combustión (hogar), con el último nivel de uso de la misma y el posterior abandono y amortización. Provisionalmente se le otorga cronología de entre los siglos VIII i VII antes de Cristo.
Horizonte Altomedieval. Se han documentado de este período las estructuras de hábitat más potentes y que configuran la topografía actual de los restos conservados; se han podido reconocer dos ambientes o estancias posiblemente asociadas a actividades ganaderas, dada la ausencia de restos de actividad doméstica. Cronológicamente estamos hablando de grupos poblacionales de época islámica de las sierras y corredores del mediodía de la provincia de Castellón en momentos anteriores al siglo XII.
La Zona 2 de ha definido como el espacio de las estructuras que conforman el recinto amurallado. Se ha realizado en esta campaña una primera aproximación a la su documentación, tratando de delimitar sus características morfológicas. El tramo de pared limpiado es aquel que se recuesta a la zona excavada de la zona 1, documentando en planta una pared de muralla con los restos de lo que podría ser una torre.
A nivel de hallazgos destacamos la documentación de un ambiente doméstico protohistórico centralizado por un hogar con los restos de su último uso, destacando entre sus artefactos la presencia de vasos cerámicos en muy buen estado de conservación y fragmentos de herramientas de hierro que podrían asociarse con un cuchillo.
Las estructuras documentadas para el horizonte andalusí forman parte de un hábitat central, a priori, en la ocupación para actividades ganaderas, con un uso del espacio reducido a las áreas periféricas del Tossal, salvaguardadas por las estructuras que conforman el recinto, dejando el espacio central del Tossal para otros usos”.

Geocaching

Ceca Laiesken

Laiesken fue una ceca que perteneció a los layetanos, pueblo ibérico situado al noreste de la actual Cataluña. Es imposible precisar con exactitud su emplazamiento concreto, dado que no hay evidencias arqueológicas que permitan relacionar la ceca de Laiesken con ningún yacimiento conocido . Tan sólo puede decirse que son monedas acuñadas en un lugar indeterminado entre Barcelona y Manresa, al norte del río Llobregat, territorio que sería dominado por los layetanos.
Durante mucho tiempo, debido a la obra Inscripciones romanas inéditas de Barcelona, realizada en 1876 por el padre Fidel Fita Colomé, se creyó que la ceca pertenecía a la ciudad de Laie. Esta afirmación se hizo sobre la base de dos inscripciones: Anniae Laietanae (hallada en una lápida descubierta en Barcelona) y Praefecto Orae maritimae Laietanae. Salvador Sanpere i Miquel, corroboró esta tesis y aceptó la existencia de la ciudad, identificándola con Barcino, de tal modo que Laie sería la ciudad primitiva y Barcino la factoría comercial fundada a posteriori.
Sin embargo, hoy en día estas tesis están superadas, ya que no hay nada que evidencie la existencia de Laie. Las inscripciones que permitieron al padre Fita identificar dicha ciudad, tal y como afirma Leandre Villaronga, no se refieren a una localidad sino a una región, la de los layetanos. De manera que la leyenda que aparece en las monedas (Laiesken), no haría referencia a una ciudad, sino que este genitivo plural designaría a los habitantes de una zona determinada, la cual se correspondería con la Layetania de las fuentes escritas.
En lo referente a la cronología, decir que la ceca acuño moneda durante el siglo II a. C. No tenemos noticias acerca de las causas que precipitaron el cese de su actividad, quizá como argumenta Fernando Gimeno Rúa, ésta se produjo por motivos naturales, tales como la pérdida de importancia de la región, puesto que no hay constancia de acciones violentas que precipitaran el fin de la producción.
Respecto a la morfología de las piezas elaboradas en esta ceca, debe afirmarse la presencia de unos tipos constantes que aparecen a lo largo de toda la producción monetaria. En el anverso nos encontramos siempre con una cabeza masculina vuelta a la derecha, es un rostro imberbe, con la cabeza laureada y en ocasiones con lemniscos colgando. Quizá el motivo de tales variaciones se deba a la imaginación del grabador. Leandre Villaronga aporta la posibilidad de que fuera la representación de alguna divinidad muy querida por los cartagineses, como lo pudiera ser Melkart, el Hércules cartaginés. A este anverso con una divinidad guerrera, le acompaña un reverso presidido por un caballo victorioso. En el reverso podemos distinguir tres modelos diferentes; el primero sería la representación de un jinete galopando a la derecha llevando una palma, el segundo un caballo galopando hacia la derecha, situándose encima de él una láurea, y el tercero se trataría de medio caballo. Las leyendas ibéricas que poseen las monedas, son bastante uniformes y no presentan alteraciones fundamentales, tan sólo cabe destacar la alteración de alguna grafía.
La información que pueden ofrecernos las monedas de esta ceca de ubicación incierta, acerca de la actividad económica y comercial de la zona es muy limitada. Su modesta difusión (todas las monedas han sido halladas en la zona al norte del río Llobregat, en Balsareny, Cànoves y Azaila) conduce a pensar que el núcleo poblacional perteneciente a los layetanos que las emitió, no fue un gran centro comercial, quizá se trataría de un emplazamiento interior poco conocido mercantil y geográficamente. La ausencia de fuentes escritas que nos hablen de él, parece corroborar esta idea.

Wikipedia

jueves, 28 de mayo de 2020

Asentamiento de El Torelló - Almassora

El asentamiento del Torrelló se encuentra en la parte oeste de nuestro término municipal, junto al río Millars y lindando con el término municipal de Onda. 
En él se ha documentado mediante excavaciones arqueológicas unos restos del poblado de la época del Bronce, datados hacia el año 1000 a.C. A ellos se superponen diversas estructuras urbanas, que dan pie a distintos momentos de la ocupación, quizás los más visibles son la calle ibérica con sus viviendas adosadas, datada alrededor del 160-140 a.C. 
Otras estructuras importantes son las distintas murallas, un total de más de 70 metros longitudinales, que protegían la aldea de las constantes invasiones.

Almassora

domingo, 24 de mayo de 2020

Zona arqueológica de Aranjuez

La zona arqueológica de Aranjuez es un conjunto de yacimientos arqueológicos en el municipio español de Aranjuez, en la Comunidad de Madrid.

Descripción
Ubicado en el término municipal madrileño de Aranjuez, consiste en algo más de un centenar de yacimientos procedentes de épocas muy antiguas: Paleolítico inferior o Medio y Neolítico, con talleres y poblados; todas las fases del Calcolítico, tanto en precampaniformes como campaniformes. También comprende poblados y asentamientos aislados de Bronce Medio, y poblados, ciudades y necrópolis del Hierro I y Hierro II celtibérico. El conjunto se completaría con asentamientos visigodos, musulmanes y cristianos. Su estado de conservación a finales de la década de 1980 sería «bueno, en general», si bien un gran número de yacimientos estaban en peligro de destrucción por localizarse junto a ellos importantes polígonos industriales.
Comprendería tres zonas: toda la margen izquierda del Tajo a su paso por Aranjuez, incluido su casco urbano; la margen izquierda del Jarama a su paso por Aranjuez, desde Titulcia hasta su confluencia con el Tajo; y la margen derecha del Tajo, desde Colmenar de Oreja hasta su confluencia con el Jarama.
El 20 de febrero de 1989 se incoó expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural, mediante una resolución publicada el 22 de abril de ese mismo año en el Boletín Oficial del Estado, con la rúbrica de la directora general de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, Araceli Pereda Alonso. A fecha de 2013 su declaración seguía sin completarse.

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Púnico Caudillo lusitano

Púnico (m. c. 153 a. C.) fue un caudillo de los lusitanos que comandó en el contexto de las guerras lusitanas a estos en contra de los romanos.
El antropólogo Julio Caro Baroja considera que había entre ese pueblo un conflicto social de raíces étnicas, económicas —latifundismo— o legislativas. Fuera por la razón que fuese, lo cierto es que aquellos menos favorecidos por la fortuna se dedicaban al bandidaje.
Los lusitanos son mencionados como enemigos de Roma por vez primera en el año 194 a. C., cuando una partida saqueó el valle del Guadalquivir hasta que fue rechazada por Escipión Násica. Estas incursiones continuaron durante los años siguientes pero, al carecer de continuidad, no podían ser consideradas como una guerra, sino que obligaban a que Roma realizara más bien actuaciones policiales para combatirlas.
La situación cambió con la aparición en 155 a. C. de Púnico al frente de un ejército formado por lusitanos y vetones que saqueó el sur de la península ibérica. El pretor Calpurnio Pisón envió contra ellos un ejército de 15 000 hombres comandado por Marco Manlio. El choque supuso la muerte de unos 6000 legionarios y desencadenó la alarma en Roma.
Entre los años 155 y 153 a. C. las fuentes señalan que se dedicó a «saquear los territorios de los aliados de Roma».​ Dirigió incursiones lusitanas en la Bética​ y también en el territorio de la costa mediterránea aliado, según Apiano, a los vetones.​ Los enfrentamientos supusieron la muerte en combate del cuestor Terencio Varrón y constantes asaltos a las ciudades. Incluso las localidades fenicias costeras suplicaron ayuda a Roma.​
Púnico murió en combate en el área mediterránea de la península ibérica y fue sustituido por Césaro, quien llegó con sus hombres hasta Sexi y dominó toda la costa meridional menos las ciudades.

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jueves, 21 de mayo de 2020

Els Estrets-el Racó de Rata - Vilafamés

El yacimiento arqueológico de Els Estrets-el Racó de Rata se sitúa sobre el espolón sur-oriental del Tossal d’en Bosch, un contrafuerte montañoso que rodea en su sector occidental el Pla de Vilafamés, a la salida del barranco de Els Estrets.
El poblado tiene una superficie de 0,3 ha y presenta una muralla que rodea todo su perímetro; las intervenciones arqueológicas que se llevan a cabo desde 1990 han permitido profundizar en el conocimiento de su evolución y ocupación, que se sitúa cronológicamente entre los siglos III-I a.C., dentro del llamado periodo Ibérico Tardío.
Su excelente estado de conservación (por no haberse visto afectado por los trabajos agrícolas) permite apreciar una potente muralla a la que se adosan torres cuadrangulares y circulares, destacando entre éstas últimas la situada en la zona de acceso. En su interior se hallan calles y viviendas con paredes que superan los 2 metros de altura, indicando la existencia de un piso superior; en ellas se han podido documentar distintas áreas de trabajos domésticos (molienda de cereales, almacén, telares, etc.) y restos humanos asociados a ritos de protección de las casas.
Declarado Bien de Interés Cultural, en 1997, en la categoría de Monumento.

Vilafamés.org

miércoles, 20 de mayo de 2020

Tossal del Mortórum

El Tossal del Mortórum es un yacimiento arqueológico situado en un cerro frente a la llanura litoral de la Ribera de Cabanes, Torreblanca y Oropesa, en la comarca de la Plana Alta y dentro del término municipal de Cabanes (Castellón).
Los estudios arqueológicos han identificado como en el cerro se conservan diversos restos del pasado, entre los que destacan un poblado y un túmulo funerario. Así, se ha determinado que el poblado fue ocupado aproximadamente entre los años 1950 y 550 antes de la Era, es decir, desde la Edad del Bronce a la primera Edad del Hierro; por su parte, el túmulo fue usado en diferentes momentos de la Edad del Bronce como sepulcro funerario del poblado.
Los primeras excavaciones en el Mortórum fueron efectuadas ya en 1925 en la zona del poblado, sin embargo la metodología de la época provocó la pérdida de la mayor parte de los resultados y materiales obtenidos. Desde el año 2002 las excavaciones se han ido efectuando regularmente gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Cabanes con el Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón.
Desde el año 2015 el Tossal del Mortórum es visitable mediante una ruta señalizada con paneles explicativos.

Situación y territorio
La situación del Mortórum responde a una intencionalidad claramente estratégica, por un lado de tipo defensivo, puesto que las pendientes del cerro son muy acusadas, pero también de control visual, puesto que desde la cumbre se obtiene una vista privilegiada de toda la llanura costera de la Ribera de Cabanes, Torreblanca y Orpesa, y del mar. Los hallazgos arqueológicos de esta llanura litoral han sido numerosos, y existen indicios de presencia humana de más de 300.000 años. A partir del periodo Neolítico, hace más de 7000 años, podemos determinar que las comunidades humanas estaban plenamente asentadas, existiendo continuidad en las ocupaciones durante diversos momentos del Neolítico y la Edad del Bronce. Diferentes indicios señalan que a partir del siglo VII antes de la Era hubo un embarcadero en Torre La Sal, donde se constatan los intercambios comerciales marítimos, sobre todo a partir del hallazgo de ánforas. Esta actividad se acentuó entre los siglos II y I antes de la Era, momento en que a Torre La Sal llegó a ser uno de los más importantes poblados ibéricos de las tierras castellonenses.
El poblado del Mortórum en la Edad del Bronce (1950-1120 años antes de la Era)
Selección de materiales arqueológicos de la Edad del Bronce del Tossal del Mortórum
Las investigaciones sobre los momentos más antiguos del Mortórum indican que el primer asentamiento humano se produce a principios del II milenio antes de la Era. De este primer poblado apenas nos quedan algunos muros y hogares, aunque si se han recuperado numerosas cerámicas y otros objetos. Hacia mediados del II milenio antes de la Era, un incendio provoca el abandono del poblado. Entre los años 1400 y 1130 antes de la Era, es decir, todavía dentro de la Edad del Bronce, el asentamiento vuelve a ser ocupado por unos habitantes con costumbres un poco diferentes de las de sus predecesores, aspecto deducible a partir de la comparación en la técnica de construcción, la organización de los espacios y ciertos cambios en los objetos, especialmente la cerámica, entre la que algunos fragmentos indican contactos con culturas del centro peninsular. A finales del II milenio antes de la Era el poblado es abandonado.
El topónimo Mortórum, de origen latino, hace clara referencia a un lugar relacionado con los muertos, cuestión que sugiere que al menos desde la Edad Media se conocía la presencia de enterramientos. Sin embargo, la localización de restos de este tipo no se produjo hasta 2006. Así, a unos 300 metros del poblado se localizaron los restos de un sepulcro funerario que fue usado en el II milenio antes de Cristo para depositar los difuntos, probablemente del poblado del Mortórum. Se trata de una estructura formada por un espacio central o cámara sepulcral delimitada por losas dispuestas en vertical, y sustentada por una estructura perimetral de forma más o menos cuadrangular construida con grandes bloques de piedra. A pesar de que la tumba fue expoliada de antiguo, las excavaciones permitieron recuperar restos humanos de un mínimo de 5 individuos. Los estudios de antropología dental han determinado que la edad aproximada de los difuntos era de 7.5, 12, 20, entre 25-30 y finalmente un adulto mayor de 60 años.
Después de casi 500 años abandonado, hacia la segunda mitad del siglo VII antes de la Era se construyó sobre los restos anteriores un nuevo poblado protegido con una espesa muralla, presidida seguramente por una torre. Este poblado se caracteriza porque la mayoría de las estancias fueron destinadas a almacén. Los objetos recuperados nos hablan de comercio con los fenicios, de los cuales conseguían vino transportado en ánforas, otras cerámicas fabricadas a torno y objetos de metales todavía no conocidos en la zona, así como seguramente otros muchos productos de los cuales no nos queda constancia arqueológica. Todos los restos recuperados sugieren la presencia de unos ocupantes que tuvieron un papel preponderante en el acceso y posiblemente en el control y redistribución de productos procedentes del comercio fenicio. Estos habitantes del Mortórum debieran de seleccionar el lugar, de nuevo por su fácil defensa y sus capacidades de control visual del territorio y del mar, y posiblemente también por su cercanía a Torre la Sal. El análisis de la técnica de construcción y el planteamiento de los espacios indican novedades técnicas y una planificación previa que refuerzan la idea de conceptos importados, seguramente procedentes de los contactos con el mundo fenicio occidental, más avanzado culturalmente. Parece ser que la obtención de productos del comercio fenicio se efectuaban a través del intercambio de materias primas, principalmente metal, aunque también con otros productos. Para el caso del Mortórum todavía no se ha podido concretar qué productos locales fueron utilizados en las transacciones, pero sabemos que en su entorno dispusieron de recursos minero-metalúrgicos, en concreto mineral de hierro y plomo, entre otros recursos. En el embarcadero de Torre La Sal, situado en la costa directamente frente al Mortórum, se detectan ya desde el siglo VII antes de la Era indicios de estos contactos comerciales, especialmente a partir del hallazgo de ánforas fenicias y algunos objetos metálicos. El poblado del Mortórum fue abandonado en la primera mitad del siglo VI antes de Cristo, aparentemente de forma apresurada puesto que en las excavaciones se han recuperado en algunas estancias determinados objetos valiosos que, en otras circunstancias, no hubieran sido dejados.

Wikipedia