domingo, 29 de noviembre de 2020

Cerro de la Cruz - Almedinilla


Declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los pocos poblados de Baja Época Ibérica (siglos II-III a. C.) excavados en Andalucía.

Nos habla de la sociedad, de la economía y del medioambiente de entonces. Muestra el urbanismo de la época, distinguiéndose las estancias según el uso que tuvieran: almacenes o talleres de artesanos presentando lugares de hábitat y de trabajo (molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas, pesas de telar, etc.).

Las construcciones poseen un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes o tapial, conservándose en algunos casos la impronta de la ventana, la puerta o los agujeros de los postes que sustentaban el segundo piso de estos edificios.

Debido a que fue arrasado por completo con la llegada del Imperio Romano, para que al visitante le sea más fácil imaginarse cómo era el Poblado Íbero de Almedinilla, se han reconstruido casas de la época y un horno de cerámica típico de esta cultura, con la decoración y utensilios que se podían hallar entonces.

La duración de la visita guiada al Poblado Íbero "Cerro de la Cruz" es aproximadamente de 1 hora.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Verraco de San Felices de los Gallegos


Tipo de verraco
: Jabalí. 

Medidas aproximadas: 118x80x50 cm. 

¿Dónde está?: Cerca de la ermita del Cordero. 

Procedencia: Se cree que del castro de Castelmao. 

Observaciones: Se le conoce con el nombre de “burro de san Antón”.


jueves, 26 de noviembre de 2020

El Cerrón - Dalias


La zona arqueológica de El Cerrón es uno de los más importantes yacimientos ibéricos de la provincia de Almería cuyo período de ocupación, contando a través de los materiales arqueológicos, abarcaría desde el Bronce Final hasta el siglo II (cerámica romana republicana), localizándose también cerámicas ibéricas de los siglos V al II y ánforas de los siglos V y IV a.C.

La abundancia de restos de escoria y láminas de plomo demuestran la explotación de la riqueza minera de la zona, coincidiendo con un momento de fuerte desarrollo de la metalurgia del plomo.

Además su probable coincidencia con la ciudad ibérica de Odisseia, hacen de este yacimiento un núcleo importante para el conocimiento del asentamiento humano de esta época.

El Cerrón es un cerro amesetado que forma una plataforma de escarpadas paredes e inclinación S.E. Se extiende a 4 kilómetros al sur de Dalías y se sitúa entre los 449 y 320 metros de altitud.

Entre los restos de construcciones aparecidos se encuentran restos de un edificio levantado con sillares de arenisca con un entablamento de relieves formando un motivo clásico. Igualmente, se encuentra una cisterna o cavidad excavada en la roca con puerta de acceso a una sala subterránea, silos excavados, pozos circulares para recogida de agua y restos de un doble amurallamiento al sur.

Su máxima intensidad poblacional parece situarse en el siglo IV a. C., coincidiendo quizá con un momento de fuerte desarrollo de la metalurgia del plomo, como lo evidencian los abundantes restos de escoria y láminas halladas.

Con la conquista romana quedó rápidamente despoblado a favor del establecimiento próximo de Murgi, situado en la llanura contigua.

Este asentamiento parece coincidir con la ciudad ibérica de los Turdetanos, llamada Odisseia, abandonada a finales del siglo I a.C

Wikipedia 

martes, 24 de noviembre de 2020

Figueral de Son Real - Mallorca


Pequeño cerro donde se hallan los restos de un poblado que se considera de transición entre la época del bronce y del hierro (1100-850 a.C.), pudiéndose observar en el restos de habitaciones en forma de herradura y arriñonadas. De todas ellas destaca una habitación parcialmente excavada en la roca.  El yacimiento fue excavado en el año 1965 por el equipo del Museo de Mallorca.

Arqueomallorca

Cerro de las Piedras - Villacarrillo


El cerro de las Piedras, es un promontorio que se encuentra ubicado en el término municipal de Villacarrillo en la provincia de Jaén, Andalucía, España, y cuya importancia viene dada por haber sido catalogado como asentamiento arqueológico de la Edad del Cobre, habiendo sido ocupado desde el 2500-2000 a. C.

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), desde el 2 de junio de 1989, lo declaró asentamiento arqueológico a proteger y le otorgó el código de registro 230950012.

El cerro lo encontramos en las cercanías de la pedanía de Herrera, a 450 m de la carretera comarcal JV-6001, a 8,9 km de Villacarrillo y a unos 400 m de la vertiente sur del río Guadalimar.

Según las últimas mediciones, el cerro ocupa en su totalidad 1,76 ha, con un radio aproximado de 80 m.

El asentamiento ha sido catalogado por el IAPH como zona arqueológica de tipología asentamiento de la Edad del Cobre (2 000 - 2 500 a. C.) siendo uno de los más antiguos de la zona y de gran importancia debido al diverso material que se puede encontrar en su superficie.

Se recogieron fragmentos de cerámica en la zona superficial del cerro, tanto en superficie como hasta en un metro de profundidad (aprovechando unas obras que se realizaron en el cerro). En las muestras se encontraron restos de cerámica que se asocia a la Edad del Cobre, tanto por el tipo de cocción de la cerámica como por la utilización en algunas piezas de pequeños trozos de mineral de cobre para reforzar su estructura.

En superficie no se puede ver ninguna formación defensiva que, de haber existido, seguramente habría sido destruida por las labores agrícolas de la zona. Aunque se podrían relacionar algunas rocas de los extremos del cerro con alguna anterior fortificación, debido al tamaño y forma de éstas, aunque ya totalmente deterioradas.

El yacimiento del cerro se deterioró cuando fue utilizado como cantera de piedra para las obras de la carretera N-322. El hecho se denunció y las autoridades pararon los trabajos, pero el cerro quedó dañado de forma irreversible para la excavación en su vertiente oeste

Wikipedia 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Cerro Colorao - Málaga


El Cerro Colorao o Cerro del Verdearo es un yacimiento arqueológico localizado entre los términos municipales de Benahavís y Marbella. Se caracteriza por su secuencia cronológica que transcurre por una serie de complejos períodos, iniciándose su andadura en el siglo IV a. C., dentro de un ámbito mastieno, pasando posteriormente a identificarse como ciudad púnica y por último romana.

Se han excavado toda una serie de estructuras domésticas que se corresponden con las diferentes etapas de ocupación registradas en la secuencia del yacimiento, caracterizándose el asentamiento por su carácter defensivo ya que se encuentra amurallado.

El yacimiento se localizó gracias a los trabajos de una prospección arqueológica y posteriormente fue objeto de una excavación donde se realizaron varios sondeos. Estas intervenciones proporcionaron una información muy valiosa, por las peculiaridades de este asentamiento, que surge a mediados del siglo IV a. C., y correspondería, según las últimas teorías, a una población mastiena, que se enmarcaría en un proceso de reestructuración de dicha región, provocado por la firma del Tratado romano cartaginés del año 348 a. C.

Esta zona se caracteriza por la reorganización de sus poblados, en el ámbito de las alianzas comerciales y políticas que se producen entre Cartago y el sur de la Península Ibérica, desapareciendo algunos y surgiendo otros nuevos con claras características del tipo oppidum. Estos asentamientos surgen normalmente con una clara finalidad productiva, en este caso, debido al material aparecido, se dedicaría a la elaboración de productos vinculados al mar, en especial a las salazones.

En la segunda mitad del siglo III a. C., tiene lugar una reestructuración total del poblado mediante un elemento arquitectónico que condiciona la fisonomía urbanística del poblado. Documentada en diversos sondeos, se ha conseguido exhumar los cimientos y parte del alzado de una muralla que delimitó el poblado en época púnica, así como una de las entradas y los restos de un pequeño torreón.

En líneas generales, su construcción comporta la adecuación de dos líneas de encofre que servirán de guía a la misma; líneas que se asemejan a un opus quasivittatum con mampuestos careados al exterior.

En la parte externa de la muralla presenta la misma técnica aunque los mampuestos utilizados son de mayor tamaño y de piedra local. El interior se rellena con mampuestos irregulares de pequeño a mediano tamaño, sin carear y sin ligamento entre ellos. Por otro lado, en uno de los sondeos realizados se ha detectado un muro, de menores proporciones pero de similar factura, que discurre en paralelo a la muralla.

Dicha estructura, a la que se le asocia un suelo de cal, conforma un pasillo entre ésta y la muralla. Este recinto encierra un asentamiento del cual se ha podido excavar desde estructuras aisladas como muros, a unidades más complejas conformando habitaciones o edificios más o menos completos. Destaca por las continuas transformaciones de sus pavimentos un edificio de planta rectangular, donde se localizó un soliferrum en el nivel de amortización. Por otro lado el único ejemplo de uso claro doméstico se corresponde con una habitación cuadrangular de otro edificio, que cuenta con un suelo de tierra apisonada y un hogar.

También se han detectado muros de contención o bancales que servirían de contrafuertes a las estructuras domésticas en la ladera sur. La gran remodelación que sufre la ciudad con la construcción de la muralla, que rompe estructuras habitacionales mastienas, conlleva un cambio de población o de estrategia poblacional, en relación probablemente con la llegada de nuevos contingentes, unido a las necesidades impuestas por la presión romana tras la derrota sufrida en la Primera Guerra Púnica y los siguientes conflictos. Estos hechos harán que el asentamiento se fortifique adquiriendo un carácter fuertemente africano por el modelo de sus estructuras defensivas.

La fecha de la construcción de la muralla debe, por tanto, enmarcarse en estos momentos que van del año 240 al 237 a. C. Inmediatamente, tras la conquista romana del asentamiento en el año 206 a. C., el poblado sufre una nueva remodelación urbanística, en la cual se transforman los ejes de la ciudad. De este período el material cerámico más frecuente son las ánforas.

Fue descubierto en la década de 1990 durante la construcción de la autopista AP-7 en una zona inicialmente destinada a la construcción de un hotel de cinco estrellas.

El 3 de marzo de 2009 fue declarado zona arqueológica incluída dentro del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz en un entorno de protección de 53.846 metros cuadrados por la Junta de Andalucía

domingo, 22 de noviembre de 2020

Necrópolis de las Chaperas - Casabermeja


El yacimiento Necrópolis de Las Chaperas es un yacimiento megalítico situado en el término municipal de Casabermeja, al sur del caso urbano, entre el arroyo de Chaperas y el río Guadalmedina.

La necrópolis fue declarada Bien de Interés Cultural el 6 de febrero de 1996.

Según los estudios realizados, el conjunto sepulcral de Las Chaperas habría que situarlo en el calcolítico, probablemente en sus fases más antiguas, cuyos paralelos de orden arquitectónico, apoyado también en los restos materiales localizados, lo asocian con la tipología megalítica de las zonas occidentales del sur de la Península Ibérica.

El desconocimiento de otras estructuras megalíticas de enterramiento y la distancia existente entre las dos conocidas determinan su división en dos unidades distintas, denominadas:

Sepulcro de Las Chaperas I

Está situado en el cerro de Sara. Se encuentra compartimentado, distinguiéndose la cámara y su corredor, con dos sistemas de puertas que conforman dos tramos en el mismo. La cámara es de planta trapezoidal. El sistema de construcción es mediante la apertura de una zanja en la que posteriormente se introducirían los ortostatos de pizarra, que se cubriría con un túmulo artificial, aunque no se ha podido constatar su existencia. Entre los materiales arqueológicos localizados se hallaron escasos restos óseos humanos muy deteriorados, cerámicas hechas a mano, restos de sílex y un alfiler de hueso. 

Sepulcro de Las Chaperas II

Está situado en la ladera sur del cerro Mínguez. Definido por su planta como sepulcro de corredor, realizado a base de ostostatos de pizarra, presenta una cámara rectangular, y en su entrada se localiza un pequeño atrio de acceso. En la zona media de la cámara se localizó una solería a base de piedras. Entre los escasos materiales hallados durante la excavación arqueológica destacan útiles de sílex y fragmentos cerámicos hechos a mano.

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