lunes, 14 de enero de 2019

Arte rupestre en Cuenca

La serranía baja de Cuenca guarda uno de los tesoros más sensacionales y todavía desconocidos de España: el conjunto rupestre de Villar del Humo, a unos siete kilómetros del pueblo homónimo. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, desgranamos algunas de sus claves en este artículo.
En 1917, Enrique O'Kelly, ayudante de ingeniero de Montes, se topó con unas sorprendentes pinturas rupestres en el abrigo de la Peña del Escrito. El paraje le había llamado la atención porque le recordaba el topónimo de otros lugares con pinturas, y tal y como señaló en la carta, descubrió "el clásico abrigo con magníficas pinturas rupestres, representando animales diversos, toros, ciervos, etc.". Ese hallazgo fue el primero de una larga lista que el tiempo y la paciencia irían complementando. 
Sin embargo, como suele suceder en estos casos, tras la emoción del encuentro se vivieron décadas de descuido hasta que, a finales de los años sesenta, la Acción Rescate que encabezó Ruiz Ferrer sacó a la luz cuatro nuevos abrigos, que se enriquecerían en 1979 con otras pinturas. Los once abrigos conocidos hasta entonces fueron incluidos por la UNESCO en la Lista de Patrimonio Mundial en 1998, bajo la denominación de Arte Rupestre del Araco Mediterráneo de la Península Ibérica, reconociendo la excepcionalidad de los conjuntos de arte rupestre al aire libre de la mitad oriental peninsular. Desde entonces, el número de enclaves conocidos se eleva ya hasta el total de 39. 
Las figuras fueron perfiladas hace miles de años por unos individuos que se escamotearon de este paréntesis llamado "vida" gracias a un sentido de la trascendencia que se materializó en estas pequeñas maravillas. Los paneles que exploró Enrique O'Kelly hace ahora cien años son muy elocuentes. En uno de ellos, por ejemplo, se aprecia una cierva con una lanza o una flecha en el dorso, junto a otros animales que aportan extraordinaria sensación de movimiento. Aquellos artistas tenían múltiples inquietudes, y en sus obras encontramos también posibles referencias a la actividad solar o símbolos para nosotros indescifrables, típicos del arte esquemático. El abrigo más interesante de la Peña es el número 2, algo castigado por la erosión pero copioso en figuras, antropomorfas o zoomorfas, e interpretaciones. En el número 3 advertimos a un arquero que persigue a una manada formada, posiblemente, por una hembra y dos cachorros. La fascinación crece abrigo a abrigo, figura a figura. 
Otra de las figuras más impactantes es el jabalí de Peñalta, en las proximidades del Puntal de la Pililla. La cabeza se ha perdido y las patas traseras son borrosas, pero la tinta insinúa a un zoomorfo levantino de cola corta y estirada que mira a la derecha. Estos animales se suelen manifestar en escenas de caza, por lo que su "soledad" resulta especialmente llamativa.

(Pigmentos para la eternidad)

viernes, 11 de enero de 2019

Roque de Bentayga

Tres roques conforman un lugar rodeado de magia, en los altos de la isla. Juntos representan la unión perfecta entre el paisaje natural y el paisaje cultural del Bentayga, pleno eje espiritual del mundo aborigen de Gran Canaria.
El Centro de interpretación contempla una exposición museográfica que desgrana la cultura y los ritos más importantes de la cultura prehispánica junto a un espacio singular, que aún guarda los lugares de culto, enterramiento y arte rupestre de los primeros habitantes de la isla.
Si se acerca hasta allí, y hace el recorrido hasta la base del Roque Bentayga, podrá bucear por las antiguas formas de vida de los aborígenes isleños. Con información rigurosa, accesible a través de la tecnología, en una propuesta moderna que busca explicar la simbología del conjunto de piedra de las cumbres de Gran Canaria, contando todo lo que representa para la cultura, la etnografía y la propia naturaleza de la isla.
Tras la visita al centro de interpretación del Bentayga, podrá hacer el recorrido hasta el Almogarén, lugar de culto a las divinidades en la época aborigen, situado en un saliente de la cara este del roque.
Y como gran escenario de fondo, el patrimonio natural que permite sumergirnos en nuevas formas de mirar el entorno, en plena Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

(Gran Canaria)

Yacimiento ibero de Los Villares - Caudete

El oppidum ibérico de los Los Villares, también conocido como la antigua ciudad de Kelin, es un yacimiento ibérico de alrededor de diez hectáreas. Se encuentra ubicado en lo que hoy se conoce como el cerro de los Villares, muy próximo a la actual población de Caudete de las Fuentes, en la La Plana de Utiel. El hecho de encontrarse en un lugar de amplio dominio visual, junto al río Madre de Cabañas, afluente del Magro y a un rico valle agrícola, la Vega, junto a una de las vías naturales de comunicación entre la Meseta y la costa mediterránea, hicieron del lugar una óptima ubicación.

Introducción
El poblado estuvo habitado ininterrumpidamente desde la Edad de Hierro I (siglo VII a.C.) hasta el Ibérico final (siglos II - I a.C.). Parece que estuvo amurallado, aunque apenas se conservan restos de muralla junto a los caminos que delimitan la loma. El poblado ocupa aproximadamente unas 10 ha, desde la zona correspondiente a la acrópolis, donde se han centrado los trabajos arqueológicos, hasta prácticamente el río Madre, al otro lado de la población actual de Caudete de las Fuentes. La ribera septentrional de dicho río es la que recibió la denominación posterior de la población romana, que será conocida como Caput Aquae (manantial de agua), del cual se derivarán posteriormente el Qabdaq musulmán y el Cabdet en lengua romance que dio origen al topónimo actual.

Intervenciones arqueológicas e historiografía
Las primeras noticias que tenemos de Los Villares proceden de los siglos XVIII y XIX. No obstante, no fue hasta mediados del siglo XX en que comenzaron las excavaciones arqueológicas, de la mano de Enrique Pla Ballester y el Servei d'Investigació Prehistòrica. De este modo, se realizaron campañas en 1956, 1957 y 1959, así como una cuarta en 1975. La información obtenida fue publicada en la obra Los Villares (Caudete de las Fuentes – Valencia)​ (Pla Ballester, 1980). Los trabajos se reemprendieron en 1979 con la codirección de Milagros Gil-Mascarell, hasta que en 1987 la excavación pasó a estar dirigida por Consuelo Mata Parreño, quien la ha continuado de forma ininterrumpida hasta el 2004. Los materiales del propio yacimiento fueron el tema de sus tesis doctoral, dirigida por la propia Gil-Mascarell y editada en la obra Los Villares (Caudete de las Fuentes): origen y evolución de la cultura ibérica​ (Mata, 1991). Desde 1992 los trabajos de excavación del yacimiento se han visto completados con el proyecto de investigación de su territorio, con 16 campañas de prospección por la comarca de Requena-Utiel. El yacimiento fue consolidado y restaurado en 2004, año en que comenzaron a celebrarse las jornadas anuales de puertas abiertas en el yacimiento. Los Villares / Kelin está integrado en la Ruta dels Ibers València de la Diputación de Valencia.

Descripción y fases de ocupación
El yacimiento arqueológico permite contemplar en el interior del recinto vallado dos zonas. En ellas se ha conservado la trama urbana de dos épocas diferentes: una protoibérica (siglo VII a. C.) y otra ibérica plena (siglos IV-II a. C.). En el exterior, se puede ver un tramo de la muralla, la cantera de la que posiblemente se extrajo piedra para su construcción y algunos restos constructivos, junto al río. Los restos arqueológicos muestran unas viviendas alargadas, separadas en algunos casos por estrechos pasillos, sin apenas divisiones internas y con un hogar circular, plano o en cubeta. Los materiales utilizados son piedras y adobe, con las piedras se fabricaba un zócalo sobre el que se construía una pared de adobe. También se han encontrado restos de cerámicas hechas a mano, algunas de las cuales imitan piezas a torno; se han encontrado escasos objetos de hierro en un lamentable estado de conservación; así como un reducido número de cerámicas importadas como ánforas y tinajas fenicio-occidentales, trípodes y barniz rojo.​
Se encontraron monedas, ases y semis, que ponen de relieve que Kelin acuñó moneda propia durante un corto periodo de tiempo entre la segunda mitad del siglo II y comienzos del I a. C., destinada a usos locales y cotidianos.

(Wikipedia)

martes, 1 de enero de 2019

Necrópolis de La Coba - San Juan del Olmo

La necrópolis de La Coba es un yacimiento arqueológico que se encuentra en la sierra de Ávila, pasado el puerto de las Fuentes, casi en el nacimiento del río Almar, en la carretera que une Muñana con Muñico, muy cerca de la ermita de Nuestra Señora de las Fuentes, en el término municipal de San Juan del Olmo, Ávila (España).
Aunque existen dudas del significado y uso de este espacio arqueológico,​ es posible que se tratara de un área de enterramientos cristianos pertenecientes a pequeñas comunidades más o menos aisladas, entre los siglos VIII y X.​
Sin embargo, la falta de ajuares, cerámicas, impedimentas o restos óseos hace muy difícil su datación cronológica exacta, siendo posible que esta zona se haya estado utilizando desde la Edad del Bronce, en contra del pensamiento más extendido del origen visigodo o medieval de este tipo de necrópolis.
Es una necrópolis en la que la disposición de los sepulcros depende, la mayoría de las veces, de la disponibilidad de los lanchares graníticos, apareciendo bañeras de formas diversas: rectangulares, trapezoidales y fusiformes, pero ninguna antropomorfa.
El yacimiento arqueológico está muy disperso y se puede dividir en cuatro zonas bien separadas entre sí. En cada una se pueden encontrar distintos grupos o elementos simples, tales como sistemas de recogida y encauzamiento de líquidos mediante piletas asociadas, canales de desagüe, líneas de cuñeras, grandes bolos más o menos tallados, rayados del lanchar, etc, además de los propios sepulcros ya mencionados.
Su acceso y visita se realiza siguiendo la carretera entre Muñana y Muñico. En el lugar existen carteles informativos que lo muestran. El mantenimiento y la gestión está a cargo de la Junta de Castilla y León.

(Wikipedia) 

Yacimiento de El Castillar - Mendavia

Yacimiento arqueológico situado en término de Mendavia en un cerro amesetado al noroeste del pueblo. Excavado en diversas campañas por A. Castiella, que descubrió parte de la estructura urbana de un poblado en el que destaca la aparición de tres hornos utilizados posiblemente para la cocción de pesas y cerámica. Los materiales recuperados ofrecen una amplia cronología que abarca la Edad del Bronce Final, Hierro I y II, dato que se ve confirmado por la superposición de diversos poblados.

(Gran Enciclopedia de Navarra)

Cenobio de Valerón - Montaña del Gallego

Espectacular granero aborigen de carácter colectivo. En un alto escarpe de la Montaña del Gallego se localiza este yacimiento que construyeron los antiguos canarios hace más de 800 años, aprovechando las condiciones geológicas del cono volcánico. En él, y ayudados por picos de piedra, abrieron más de 350 oquedades, que aparecen dispuestas en varios niveles y que se destinaron al almacenamiento de los cereales y otros alimentos.
El carácter estratégico de este emplazamiento  lo convierte en una auténtica fortaleza natural, desapercibido desde el exterior y ubicado en una pared casi vertical de la montaña.
El término "cenobio" obedece a una falsa idea por la cual los silos o cámaras del yacimiento eran las habitaciones de una suerte de convento en el que se recluían las jóvenes de la clase noble hasta el momento en que se casaban, manteniéndose al cuidado de las harimaguadas o sacerdotisas de gran influencia social y religiosa, en la actualidad totalmente descartada.
La propia visión de las cuevas del granero y la de los imponentes barrancos que lo rodean dejará inolvidables recuerdos en los visitantes, que podrán conocer más sobre los antiguos canarios a través de un circuito guiado con paneles, maquetas y recreaciones distribuidas a lo largo del recorrido.

(Gran Canaria)

Castro de Maceira - Lalín


El Castro de Maceira está recogido en el inventario de la Xunta de Galicia, donde se menciona el hallazgo de restos materiales durante la explanación de los terrenos para la construcción de una granja.
Dado que no se hicieron estudios específicos, es imposible evaluar el grado de destrucción ya que pueden existir elementos en el subsuelo.

(Wikipedia)