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viernes, 29 de julio de 2022

Iesso - Guissona


El estudio de las estratigrafías permiten interpretar su evolución histórica a partir de un primer poblado protohistórico datable entre el siglo VII a. C. y la primera mitad del siglo IV a. C., aún poco estudiado, centrado en la zona de la plaza del Vell Pla. 

En época ibérica, tan solo debía existir algún pequeño hábitat, ya que la arqueología no ha detectado la presencia de un poblado propiamente dicho datable en aquel periodo. 

La fundación de la ciudad romana se produjo a principios del siglo I a. C., momento a partir del cual se suceden sin discontinuidad los diferentes niveles de construcciones hasta el Bajo imperio

viernes, 15 de julio de 2022

Ciudad ibérica fortificada La Punta d'Orleyl - La Vall de Uxó


La Ciudad Ibérica Fortificada de La Punta d'Orleyl, en el municipio de Vall de Uxó, en la Plana Baja, Castellón, es una ciudad amurallada a los pies de la Vía Augusta, datada entre los siglos IX-VIII a.C., con un período de abandono y recuperación posterior de la población, hacia mediados del siglo V a.C., con lo que se inicia una segunda fase en la historia del mismo, ya en el Ibérico Pleno, momento en el que alcanza su mayor extensión.

Se trata de un yacimiento arqueológico catalogado genéricamente como Bien inmueble de 1ª, con la categoría de Monumento, y anotación ministerial del 16 de febrero de 2009 con número de anotación R-I-51-0012250.

RouteYou 

jueves, 14 de julio de 2022

poblado íbero de La Celadilla


El poblado íbero de La Celadilla está situado en el cerro de la Muela y debe su nombre a la partida donde se ubica.

Los íberos encontraron en La Celadilla un enclave donde instalarse y dominar toda la vega del Turia entre los siglos V y IV a.C. De la parte intervenida hasta la fecha, se observa parte de la muralla (con hasta 5,5 m de ancho), una torre vigía de más de 9 metros, una calle perimetral que circunda el poblado y 9 habitaciones con distintos usos.

Algo que hace singular este poblado es el hallazgo de esqueletos humanos, han sido encontrados hasta el momento cuatro hombres adultos, una mujer y un niño. Este hecho es poco frecuente en la cultura íbera puesto que efectuaban un ritual funerario consistente en la incineración del cadáver.

También se han encontrado numerosos objetos tanto de uso doméstico como de adorno.

miércoles, 13 de julio de 2022

Complejo ibérico de El Cigarralejo


El complejo ibérico de El Cigarralejo es un yacimiento arqueológico cuya época corresponde al pueblo ibérico (siglos V a. C. y IV a. C.) y que se localiza en el término municipal de Mula (Región de Murcia, España) en un cerro de flancos abruptos suavizados en la vertiente sudeste que desciende hacia el río Mula. Está delimitado en una de sus cara por un macizo rocoso del eoceno llamado "Piedra pollera" que constituye una defensa natural del poblado. De forma paralela existe otro afloramiento rocoso donde se asienta el Santuario Ibérico.

El yacimiento arqueológico tiene una extensión de unas 2 hectáreas e incluye el Santuario, el poblado y la necrópolis. El poblado está pendiente de excavación y la necrópolis sólo se conoce parcialmente.

El poblado se extiende en diferentes niveles de la ladera oriental, y combina muros con paramentos rupestres. Estuvo constituido por unas 40 o 50 casas (tal vez más, ya que no se ha excavado), y la población estimada sería de unos 250 habitantes.

El Santuario está en un edificio encajado en la cima. El edificio se adaptaba a la topografía y se pueden observar restos de muros y habitaciones, siendo bastante reconocible la planta del santuario publicada por E. Cuadrado hace 50 años, eso sí, cubierto de vegetación y en situación de total abandono.

El autor describía pisos empedrados, pavimentos de cal con teselas y sillares con grapas, que en la actualidad no es posible ver. Se identificó un depósito de materiales ("favissa"), con fragmentos de exvotos, abundante cerámica con decoración vegetal, fusayolas, alguna lámina de oro, restos de plomo, pesas de telar. Las piezas son excepcionales, con exvotos de figuras humanas en piedra arenisca o una falcata votiva de 17,5 cm.

Un hallazgo destacado del santuario son las representaciones de équidos, con 160 exvotos que incluyen caballos, yeguas, potrillos y asnos, ricamente decorados, en los que es posible apreciar todos los detalles de su atalaje, con montura, riendas y brida, con paralelos en el conjunto escultórico de Cerrillo Blanco, en el caballo con jinete de Los Villares de Hoya de Gonzalo o en la cabeza de caballo de Fuente la Higuera en el Museo Arqueológico Nacional. El edificio sería abandonado en torno al siglo II a. C.

La necrópolis está situada al nordeste del cerro, teniendo una extensión aproximada de 2.000 m². En ella se han localizado más de 500 tumbas de las que han sido publicadas 382. Los materiales de la necrópolis, rescatados por el arqueólogo D. Emeterio Cuadrado Díaz entre 1.948 y 1.988, se exhiben en el Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo desde el siglo 1.993.

Las tumbas más antiguas se remontarían a finales del siglo V a. C., y sus ajuares reflejan una comunidad rica y próspera, con cerámicas áticas de importación, cerámicas ibéricas con decoración de círculos y semicírculos entrelazados, semicírculos, sectores, "cabellos, "tejadillo", granadas y puñales, y algunas con representaciones figurativas (como la llamada crátera del desfile militar, decorada con músicos y guerreros). También, algo más tardías, con estilo Elche-Archena, con espirales.

Las formas son múltiples, imitando formas griegas, platos con círculos, sectores, y bonitas combinaciones, dolias reutilizadas como urnas, urnas con platos de tapadera, oinocoes, kalatos. Además, numerosos objetos de la vida cotidiana como plaquitas de hueso, fíbulas, objetos de bronce tipo brasero y sítulas, fusayolas, piezas de vidrio, textiles, amuletos de origen egipcio (muy similar al aparecido en la necrópolis de la Albufereta). El armamento es espectacular, con numerosas falcatas, espadas cortas, puñales, cascos, crestas, soliferreum y manillas de escudo. Objetos relacionados con la agricultura y la ganadería como tijeras de esquilado, hoces, podaderas, además de semillas (trigo, cebada, almendras, piñones...).

También hay representaciones de carros, terracotas con representación de músicos con doble flauta, kores, y otros fragmentos. La riqueza de algunas de las tumbas como la 277 ha hecho que de interpreten como principescas. Se han recuperado, además, numerosos fragmentos arquitectónicos, de esculturas zoomorfas (leones, bóvidos, grifos, pájaros, serpientes y caballos) así como fragmentos antropomorfos que incluyen dos cabezas masculinas, tres cabezas femeninas, una dama estante, una dama sedente y otros. Algunas de estas piezas pertenecerían a monumentos turriformes y pilares, reutilizados en tumbas posteriores, de forma similar a lo ocurrido el Corral de Saus.

Es de destacar la placa de plomo que contiene un texto en lengua ibérica escrito en alfabeto greco-ibérico(también utilizado en inscripciones ibéricas de la Isleta, La Serreta y Coímbra de Barranco Ancho), el texto contiene 207 signos con escritura en bustrofedon.

El Museo Monográfico de Cultura Ibérica El Cigarralejo, es el único existente dedicado monográficamente a esta cultura prerromana peninsular.

Wikipedia 

lunes, 9 de mayo de 2022

Complejo de Coimbra del Barranco Ancho - Jumilla


El complejo ibérico de Coimbra del Barranco Ancho, cuya época corresponde al ibérico (siglos IV-II a. C.) que incluye un poblado, un santuario y tres necrópolis se localizada en el término municipal de Jumilla (Región de Murcia, España) en la falda del cerro de "El Maestre", estribación septentrional de la Sierra de Santa Ana, a unos 780 m sobre el nivel del mar, a una distancia de 4,5 km de la localidad.

El Poblado está delimitado por tramos de muralla y escarpes naturales, que facilitarían su defensa. su perímetro aproximado es de 3000 metros. Pueden identificarse restos de habitaciones, parcialmente excavadas.

En el extremo Este se localiza la necrópolis del Poblado. Otras necrópolis son "La Senda", así denominada al situarse en la senda que une el Poblado con el cercado Monasterio de Santa Ana y la del "Barranco", situada por fuera de la muralla. Las tumbas se fechan entre 400 y 350 a. C. La Necrópolis del Poblado incluye la tumbas más relevantes de la aristocracia local, y presenta varios niveles superpuestos perdurando los enterramientos hasta el siglo II a. C.

Del Santuario no quedan más que algunos materiales consistentes en terracotas. Los materiales obtenidos en diferentes excavaciones y prospecciones se encuentran depositados en el Museo "Jerónimo Molina" de Jumilla, entre los que destacan el cipo funerario y otros fragmentos escultóricos atribuidos a la tumba 70 y los restos del monumento funerario del "El Prado (reconstrucción hipotética según Pedro Lillo Carpio) además de ajuares de tumbas que incluyen urnas cinerarias, con cerámica bicroma, cerámica ibérica y de importación, cerámicas tipo brasero, similares a las de Amarejo, objetos de adorno, armas y otros. El cipo funerario formaría parte de un pilar-estela junto a otros fragmentos escultóricos encontrados en la necrópolis del Poblado, entre los que se encuentran los fragmentos de un toro, naceta de gola decorada con guerreros tumbados, un fragmento de gola con decoración pseudovegetal y un fragmento de sillar. El cipo está decorado en tres de sus caras con relieve de jinetes y en una por una escena de despedida. García Cano, que ha propuesto una reconstrucción, lo data en el siglo IV a. C. y lo relaciona con el monumento funerario del Corral de Saus.

Las excavaciones se inician por Jerónimo Molina a mediados de los 50 y continúan a partir de 1977 bajo la dirección de la Doctora Ana María Muñoz Amilibia, hasta la incorporación en 1985 del director actual José Miguel García Cano.

Wikipedia 

viernes, 6 de mayo de 2022

Poblado ibero de El Puig d’Alcoi


El yacimiento arqueológico de El Puig de Alcoy se localiza entre las partidas de El Regadiu y La Canal, en terrenos próximos a la urbanización de El Estepar, por donde habitualmente se accede a esta elevación de 888 m de altitud desde la que se obtienen unas magníficas vistas.

El Puig de Alcoy es un buen ejemplo de poblado fortificado en altura de época ibérica, entre los siglos VII y IV aC. Al amparo de una abrupta topografía se construyó un pueblo que ocupaba la práctica totalidad de la colina y que estuvo protegido por un excepcional torreón.

El poblado tenía una extensión próxima a 1,5 ha donde vivirían unas trescientas personas. Tuvo un aspecto compacto y un trazado urbanístico regular con grupos de casas cruzados por calles rectilíneas. Los rellanos naturales estaban ocupados por bloques de viviendas formando pequeños barrios y entre ellos se encontrarían espacios abiertos, donde se desarrollaban trabajos cotidianos, como el procesamiento de los frutos del campo, o el trabajo de la lana.

El yacimiento arqueológico de El Puig, conocido desde la década de 1910, ha sido objeto de excavaciones a lo largo de más de cien años. Junto con La Serreta (Alcoy, Cocentaina, Penáguila), es un referente que ha contribuido valiosamente al conocimiento de la cultura ibérica en las tierras valencianas.

Las casas ibéricas se construyeron con un zócalo de piedra y un alzado de barro con adobes o tapial. Las cubiertas estaban hechas con estructuras de vigas de madera y cubiertas por vegetación compactada con barro en su cara exterior.

Los muros dibujaban departamentos cuadrados de reducidas dimensiones que componían un módulo básico con el que configurar las casas por adición y yuxtaposición. Había casas sencillas con dos habitaciones y otras más complejas, como la que ahora presentamos con cuatro habitaciones. En cada vivienda habitaría una familia nuclear formada por los padres y los hijos.

La cámara principal dispone de un hogar central, donde se depositaban brasas para calentar la estancia y cocinar; aquí se debía reunir la familia por la noche para convivir, comer y descansar. A la habitación principal se le añaden otras estancias para otros usos. Las grandes vasijas para contener los alimentos y el agua nos indica la localización de la despensa. En otras habitaciones se realizarían actividades como el tejido, con telares verticales, y se descansaría por la noche.

Las diferencias en tamaño, estructura y los objetos nos hablan de las actividades domésticas y también de las diferencias de riqueza y composición de las familia

Alcoyturismo

viernes, 22 de abril de 2022

Begastri - Cehegín


Begastri es un yacimiento arqueológico situado en la localidad de Cehegín, en la Región de Murcia, España. A escasos 3 km del núcleo urbano, en el denominado Cabezo Roenas. 

El yacimiento es objeto de excavaciones arqueológicas por la Universidad de Murcia. Se trata de un asentamiento de orígenes íberos, posterior municipio romano, que tras la llegada de los visigodos se transformó en ciudad episcopal. Sus obispos aparecen en algunos de los concilios visigodos del siglo VII.

Excavado bajo la dirección del catedrático Antonino González Blanco desde 1983 hasta 2005. En los últimos tiempos y tras su jubilación, las labores de dirección arqueológica se realizan por José Antonio Molina Gómez hasta 2018, continuando la dirección desde 2019 bajo el catedrático de Historia Antigua Rafael González Fernández. El arquitecto director de los trabajos de consolidación es Juan Antonio Durán Blázquez.

En 1980 se inició un largo proceso administrativo que culminó en el año 2002 con la declaración, por parte del gobierno regional, de B.I.C. (Bien de Interés Cultural) con categoría de zona arqueológica. Según dicho decreto la zona arqueológica queda definida y justificada por constituir su ámbito inmediato susceptible de contener algún elemento del yacimiento y formar su entorno visual y ambiental en el que cualquier intervención que se realice puede suponer una alteración de las condiciones de percepción del bien y del carácter del espacio que lo rodea.

El yacimiento es un pequeño cabezo de planta ovalada cuya cima amesetada se encuentra cercada por una sólida muralla de sillares, torreada y en la que se conocen hasta ahora tres de sus puertas. 

La ocupación del yacimiento se extiende al menos desde época ibérica hasta el siglo XI d.C., en el que el poblamiento se trasladó al actual casco histórico de la cercana Cehegín por la presión probablemente de los árabes que habitaban esta segunda ciudad. Begastri alcanzó su máximo apogeo en época tardoantigua cuando, al parecer, sirvió de cabeza de puente del reino visigodo de Toledo frente a la provincia bizantina, cuya capital administrativa estaba en Carthago Spartaria (actual Cartagena). Esto es tanto así que cuando Cartagena es arrasada por los visigodos, Begastri pasa a ser la ciudad más importante de la zona.

Hacia 1920, se cortó el Cabezo en el que se encuentra la acrópolis en dos partes para trazar una pista por la cual había de pasar la vía férrea * (hoy abandonada y utilizada como vía verde) que uniese Caravaca con Murcia; las personas que trabajaron en esa obra por aquel entonces todavía recuerdan haber enterrado en una sima cercana “muchas piedras con letras”. Como consecuencia de esto se perdió para siempre parte de la ciudad y parte de la zona amurallada sur, alguno de cuyos sillares todavía se pueden ver en la ladera.

El trazado del abandonado ferrocarril Murcia-Caravaca, km. 70,2, afecta al cerro por su flanco meridional, dejando al descubierto en la trinchera abierta, la disposición de los materiales que lo constituyen. Al Este y en sus inmediaciones se cruzan los caminos del Escobar y la antigua vereda o camino Real de Granada.

La identificación de esta sede episcopal planteó algunos problemas hasta finales del siglo XIX, cuando la aparición de una inscripción epigráfica en el Cabezo Roenas de Cehegín despejó todas las dudas. La identificación incierta de este lugar dio nombre a la localidad alicantina de Bigastro, donde algunos eruditos del siglo XVIII creían que se encontraba esta antigua ciudad. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la Arquidiócesis de Toledo que comprendía la antigua provincia romana de Cartaginense en la diócesis de Hispania.

Algunos de los hallazgos más interesantes realizados en este yacimiento, así como en su entorno, pueden contemplarse en el Museo Arqueológico de Cehegín.

Un emblema local y regional encontrado en el yacimiento es la Cruz Monogramática de Begastri, una de las más antiguas de España. El crismón es una cruz en bronce de cuyos brazos penden una alfa y una omega; la cabecera contiene el monograma de Cristo unido por una cadenilla a otra cruz más pequeña inscrita en un círculo. Junto a esta cruz se hallaron dos delfines con soldadura de hierro que posiblemente pudiesen pender de los extremos. Si se ubica la cruz en el mundo visigótico el delfín pudiese considerarse como salvador de almas. Este tipo de cruces se utilizaban en la consagración de iglesias y altares y suelen encontrarse en necrópolis tardoromanas de los siglos IV y V.

El cerro donde se encuentra la ciudad de Begastri queda definido como una acrópolis de aspecto ovoidal. La planta de la acrópolis del yacimiento es aproximadamente una elipse de unos 50 metros de eje menor por algo más de 150 de eje mayor. Hay además una ampliación de esa zona amurallada que se construye hacia el siglo VI o quizá algo más tarde y que cierra una buena parte de las faldas de la colina dentro del recinto fortificado y que denominamos segundo anillo de murallas. Es posible que se vayan descubriendo ulteriores restos de muralla que amplíen más la zona defendida.

Murallas - La Puerta Oriental viene precedida por una entrada monumental a la acrópolis de época romana clásica que posteriormente se amuralló en el periodo tardoantiguo. La primera muralla es uno de los ejemplos más imponentes de ciudades fortificadas en la antigüedad tardía en España.

El poblado ibero disponía de una muralla de aparejo ciclópeo que se puede observar en algunas zonas debajo de la tardoromana. La Pax Romana de la época tardorepublicana e imperial hizo innecesaria e incompatible seguramente el mantenimiento de una muralla con el urbanismo de un municipio romano, con lo que seguramente apenas quedarían restos de la muralla ibera durante el periodo alto imperio romano.

Por tanto la hipótesis general con la que se trabaja es que el amurallamiento principal de Begastri se realiza en época tardía. Al finalizarse el periodo de Paz que caracterizaba el imperio Romano y se que garantizaba la ausencia de invasores se amuralla de nuevo la ciudad. Esta muralla tiene entre 4-5 m. y se debe a una primera fortificación debida seguramente a las noticias de las invasiones bárbaras del Norte de Hispania que asolaban hacia el sur la península, acontecidas desde finales del siglo III después de Cristo.

La segunda línea de murallas conocida es consecuencia de la invasión del sur peninsular por parte del Imperio Bizantino, esta vez durante la dominación visigoda y que terminará con el arrasamiento de Cartagena. Dado que al revés que esta, Begastri mantiene y potencia su estatus y en ausencia de documentación arqueológica que atestigüe lo contrario, es de suponer que a pesar de que muchos autores consideran Begastri en zona bizantina, nuestro municipio no debió ser conquistado, o a lo sumo estuvo un corto periodo de tiempo bajo la dominación. No obstante las excavaciones futuras darán luz a esta cuestión con mayor certeza.

Los posteriores dominadores musulmanes no dejarían que se repararan las puertas y torreones que fortificaban la ciudad por razones estratégicas. La nueva Cehegín se convirtió en el núcleo principal de población.

Wikipedia 

martes, 12 de abril de 2022

Castro Tercio de la Átalaya de Saliente - Torrecillas de la Tiesa

A 7 km del casco urbano, en el término municipal, hay un Castro Ibérico llamado Tercio de la Atalaya del Saliente, donde hay varios yacimientos y quedan los restos de una fortificación celta y de un poblado.

Wikipedia 

martes, 1 de marzo de 2022

Yacimiento de la Vispesa - Binéfar


El yacimiento ibero-romano de la Vispesa se halla localizado en un cerro de 304 m. de altitud, al sudeste de la localidad de Binéfar, de la que dista 4 kilómetros. Su origen sería en torno a la cultura ibérica ilergete, centrados en esta zona.

El yacimiento conserva restos del siglo III a.C. y estaría habitado hasta el siglo II d.C. Es una zona bien comunicada, allí radica su importancia, ya que por aquí pasa muy cercana la vía romana que unía llerda-Osca (Lérida-Huesca).

En el conjunto destacan elementos como una cisterna, mosaicos, muros de areniscas bien escuadradas pertenecientes a los muros de contención y a las viviendas de planta cuadrangular. Se han hallado cerámicas y distintos objetos de las épocas ibera y romana, pero destaca especialmente el llamado Monumento de Binéfar conservado en el Museo de Huesca, que es una pilastra de arenisca a la que falta uno de los lados, con los otros dos incompletos.

En las partes conservadas destaca la representación en relieve de un escudo ilergete y lanza, figuras de cadáveres mutilados y un grifo en actitud de devorar uno de los fragmentos. El monumento es de carácter conmemorativo más que funerario y debió de erigirse en honor al dios Neitin al que alude la inscripción en alfabeto ibero.

Redaragón

lunes, 25 de octubre de 2021

Yacimiento de Las Alayuelas - Fuerte del Rey


El yacimiento de Las Atalayuelas es un oppidum ibérico​ situado en un relieve geográfico denominado, por su relevancia topográfica, Atalayuelas, dentro el término municipal de Fuerte del Rey, provincia de Jaén, España. Acogió un espacio de culto ibero, asimilado después por la religión romana. Durante época altoimperial se configuró como vicus. Presenta una ocupación desde el Neolítico hasta época emiral.

La zona ya era conocida por tradición en esta comarca de la campiña, a través de leyendas de hallazgos fabulosos del «tiempo de los moros». En 1920 Alfredo Cazabán recoge informaciones sobre el yacimiento.

En 1986 se autoriza y subvenciona una prospección con sondeos estratigráficos en la zona, bajo la dirección del arqueólogo Marcelo Castro. Sin embargo, los restos hallados vuelven a ser cubiertos, al no estar previsto un plan adecuado de conservación de los mismos. Por aquellas fechas ya mostraba indicios de haber sufrido expolios.

No es hasta el mes de julio de 2003 cuando la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se decide a llevar a cabo una actuación de prospección y excavación arqueológica en la zona, a causa de un expolio sufrido, bajo la dirección del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (CAI), con sede en la Universidad de Jaén, siendo su director Arturo Ruiz.​ El yacimiento se situaba bajo una plantación de olivar, siendo el mismo propietario el que dio el aviso del expolio a la Guardia Civil.

Durante la época del Cobre se ocupa la cumbre del Cerro del Morrón. En ella se construye un poblado aterrazado.

En el  periodo del Bronce final la zona de ocupación se traslada a la zona central de Atalayuelas. El estado de conservación es muy pobre debido a la construcción sobre esta zona del oppidum ibérico.

El oppidum se inicia en el Ibérico Antiguo. En esta época constituye uno de los varios núcleos que se forman en la Campiña de Jaén, junto a otros como el oppidum del Cerro Villargordo o el del Puente Tablas. Durante este periodo el oppidum ocupaba una vasta zona, asentándose en el cerro las Atalayas y en el Cerro Morrón (al este del anterior). Se ha conservado una muralla ibérica de anchura entre cinco y siete metros que rodea ambas entidades geográficas. Al Oeste, en el cerro colindante conocido como de las Norias, se ha conservado también otro recinto fortificado de la misma época.

Wikipedia 

jueves, 21 de octubre de 2021

Poblado ibero de la Seña - Villar del Arzobispo

En febrero de 2021 visitamos un rincón mágico de la Serranía. Hablamos del Poblado Íbero de La Seña, un yacimiento arqueológico de época Íbera situado en el término municipal de Villar del Arzobispo, Valencia.


Catalogado como BIC, bien de interés cultural con anotación ministerial R-I-51-0012119 de fecha 11 de febrero de 2008, este mágico lugar cargado de historias se encuentra junto a la carretera CV-396, en concreto en las coordenadas 39.6989168, -0.8006588 -junto a la rambla llamada Aceña o Seña-, y se trata de un emplazamiento que ha estado dedicado a usos agrícolas desde tiempos muy remotos, hecho que demuestra la existencia del yacimiento y el propio topónimo aceña, que deriva del árabe-hispánico “assánya” y hace referencia a la probable existencia de una noria hidráulica en la zona.

Valencia Bonita 

martes, 19 de octubre de 2021

Yacimiento de la Illeta dels Banyets - El Campello


Situados en una pequeña península, a los pies de la Torre Vigía de La Illeta, se encuentran unos yacimientos arqueológicos que son, sin duda, de los más importantes del Mediterráneo. Estos terrenos quedaron separados de la costa a causa de un terremoto en fecha desconocida, y por los años treinta del pasado siglo nuevamente se unieron a tierra artificialmente. Las primeras excavaciones se llevaron a cabo por F. Figueras Pacheco entre los años 1931 y 35 y, ya en la década de los 70, por E. A. Llobregat. Estos trabajos dieron como resultado la confirmación de la existencia en este lugar de distintas civilizaciones y culturas, siendo la Romana, la Ibérica y la de la Edad del Bronce las más importantes, encontrándonos, por lo tanto, ante un yacimiento de más de 5.000 años de antigüedad.

De época ibérica, se han encontrado vasijas, armas, tumbas y restos de cerámica, así como singulares edificios que nos hacen pensar en la existencia de una importante actividad productiva y comercial relacionada con otras culturas del Mediterráneo entre los siglos II y IV A.C.

De época romana se ha encontrado unas pequeñas termas que pertenecerían a una villa agrícola desaparecida y, vinculada a ésta y a otras cercanas, unos viveros cortados en la roca. A pesar de la erosión, aún se pueden distinguir las balsas, comunicadas con el mar, en las que eran criados los peces. Estas construcciones (els Banyets) dan nombre al yacimiento ya que según la tradición oral eran los baños de una reina mora.

El yacimiento está  actualmente supervisado por el Museo Arqueológico de Alicante (Marq), quien se ha encargado de su musealización.

MARQ

lunes, 18 de octubre de 2021

Poblado ibérico del Pico de los Ajos


Pico de los Ajos es un poblado fortificado ubicado en la cima de Sierra Martés, cadena montañosa que separa los actuales términos municipales de Yátova y Cortes de Pallás (València)

Pese a tratarse de uno de los yacimientos ibéricos más destacados de la provincia, declarado BIC y conocido por el hallazgo de una importante colección de plomos escritos en íbero (Fletcher 1980), no se había realizado ningún tipo de intervención arqueológica hasta el momento. No obstante, el poblado cuenta con estudios de su sistema defensivo oriental (Díes y Gimeno 1995), así como aproximaciones a su extensión, cronología y funcionalidad (Quixal 2010; 2013).

Su principal amenaza es la grave actividad expoliadora que ha sufrido, y por desgracia aún sufre, desde las décadas finales del siglo pasado, sobre todo a raíz del hallazgo de los plomos. Ello ha provocado que buena parte de las plataformas y laderas que constituyen el yacimiento estén plagadas de agujeros de clandestino, tanto antiguos como modernos. Esta circunstancia, sumada al interés de recuperar y difundir el patrimonio histórico local, motivó al Ayuntamiento de Yátova a iniciar un proyecto de colaboración con la Universitat de València, fruto del cual ha sido posible el inicio de los trabajos arqueológicos.

Turismo Yátova

viernes, 6 de agosto de 2021

Yacimiento arqueológico de Covalta - Albaida


El Yacimiento arqueológico de Covalta cuya época corresponde al ibérico antiguo y pleno, se localizada en el  término municipal de Albaida (Provincia de Valencia, España), en la sierra de Benicadell que separa el valle de Albaida de la valleta de Agres, ocupando la porción más alta de la meseta.

La planta del poblado que han puesto de manifiesto las excavaciones se sitúa en la parte septentrional. No se advierte un plano urbanizado y las habitaciones se disponen sin orden aparente. La muralla tiene 3 metros de espesor.

Se han obtenido materiales que consisten en cerámica ática de figuras rojas (s. IV a. C.), y de barniz negro, cerámica ibérica con decoración geométrica, fíbulas, y una laminilla de plomo de 34 x 40 mm en escritura ibérica suroriental.

sábado, 12 de junio de 2021

Tósal de la Cala - Benidorm


Poblado  Ibero de los Siglos III – I a. C.

El poblado se sitúa en lo alto de la elevación que cierra el extremo occidental de la playa de Poniente y que separa esta playa de la cala de Finestrat. Para llegar al poblado ibérico del Tossal de la Roca hay que ir a la cala de Finestrat y a la izquierda de unas esculturas de delfines que están en la parte más oriental de la playa se puede entrar con el coche en una calle semipeatonal. Llegando hasta su final empezamos a ascender por la Avenida de la Marina Baixa. Sólo queda subir siguiendo las indicaciones que señalan la dirección a la ermita. Pasamos junto a ella dejándola a la izquierda y seguimos ascendiendo hasta el final de la carretera, en lo más alto del Tossal que es donde se encuentra lo que queda del poblado, hoy protegido por un vallado que no dificulta su observación.

La plataforma superior, donde hay un aparcamiento donde podemos dejar el vehículo, era parte del poblado que en su día fue destruido por la urbanización de esta zona. Desde aquí las vistas son fabulosas siendo uno de los mejores miradores de Benidorm. A nuestros pies se extienden las extensas playas acabadas en el Parque Natural de Sierra Helada. Como telón de fondo el imponente Puig Campana y la Sierra de Bernia.

Aunque desgraciadamente la especulación urbanística ha destruido la mayor parte del yacimiento arqueológico que ocupaba toda la parte alta del cabezo, todavía podemos contemplar en la docena de casas conservadas como éstas se adaptaban al relieve. Las calles principales estaban preparadas para el paso de carros y animales y también seguían las curvas de nivel. Las casas se construían al menos con dos plantas, que daban respectivamente a las calles superior e inferior. La pared trasera se edificaba junto al terreno mientras que la delantera servía además de muro de contención. Son de planta rectangular con uno o dos departamentos. Los pavimentos eran de tierra batida, algunos con enlosado de piedras. La comunicación entre las viviendas que se disponían en diferentes niveles de la ladera se conseguía mediante calles escalonadas. Según los datos de antiguas excavaciones es posible que en la cima, donde hoy está el aparcamiento, hubiera un santuario, pero este dato no ha podido corroborarse debido a la desaparición de los restos con la construcción del aparcamiento.

La ubicación del poblado nos habla de una importancia fundamental de la pesca y el comercio en la economía de los habitantes del poblado. La cala de Finestrat era en la Antigüedad un entrante mucho más pronunciado de lo que es hoy en día, como consecuencia del rellenado por aluvión de la rambla o barranco de la Cala, lo que la convertiría en un buen refugio para los barcos que desde hacía siglos recorrían y comerciaban por toda la costa de Alicante. Desde el poblado del Tossal se controlaba perfectamente este fondeadero natural.

Entre los materiales encontrados destaca una gran sierra de hierro hoy conservaba en el MARQ que se puede considerar como una de las mejores herramientas de hierro que se han conservado de esta cultura. También se encontraron varios pebeteros con cabeza femenina, además de piezas de cerámica decorada de bella factura.

Hoy milagrosamente podemos contemplar lo que se ha salvado del cemento y nos debe de servir de enseñanza sobre lo que no se debe hacer con nuestro patrimonio.


viernes, 4 de junio de 2021

Poblado ibérico de la Carencia - Turis


La ciudad Iberorromana fortificada La Carencia, también conocida como poblado ibérico La Carencia, es un yacimiento ibero-romano que fue descubierto en 1887 y se encuentra situado a tres kilómetros del municipio de Turís, en la cordillera del Portell, en la comarca de la Ribera Alta de la provincia de Valencia. Está considerado como Bien de interés cultural.

La Carencia de Turís es una antigua ciudad ibérica, con más de ocho hectáreas, que inició su andadura en el siglo IV a. C. perviviendo hasta el siglo II d.C., en tiempos romanos, aunque con un área más reducida, y siguió estando ocupada en época islámica con una torre vigía. 

El yacimiento de La Carencia se dio a conocer en el siglo XIX, pero no es hasta 1971 cuando se hace la primera excavación que muestra materiales de las culturas del bronce, hierro, romana y árabe (gracias a los trabajos de la investigadora Milagros Gil-Mascarrell en los años 1971-72 se conoce la cronología de una parte del yacimiento así como el tipo de construcciones y extensión de una parte del poblado, que tiene una ocupación desde el Bronce Final, continuando en las épocas Ibérica, Romana Republicana y Roma Imperial hasta llegar al periodo islámico con la construcción de una torre).  Se puso al descubierto una reducida parte del conjunto con varias habitaciones y niveles de ocupación de los siglos IV al I a. C. ​ 

En el año 2001 se inició un proyecto de la Diputación de Valencia, bajo la dirección de la conservadora del Museo de Prehistoria de Valencia, Rosa Albiach Descals, gracias al cual se pudo documentar tres murallas con torres construidas para defender, tener buena visibilidad del territorio y dar monumentalidad al lugar, entre los siglos IV y III a. C. Los expertos consideran que en el siglo VI a. C. se consolidó y se estabilizó el poblado íbero con cinco asentamientos, y más tarde, en el IV, se considera el gran momento de la cultura íbera en el territorio , ya que es en este momento cuando se crea un recinto fortificado con construcciones en su interior. El hallazgo de esculturas refuerza su entidad como centro con una cierta aristocracia local. 

De los siglos II y I a. C. se han encontrado un total de 22 yacimientos con materiales cerámicos íberos y romanos, lo cual pone en evidencia un índice de ocupación mayor que antes. Se pueden encontrar por toda la ciudad vestigios que muestran signos de defensa, resistencia, incendio y destrucción. Para la arqueóloga Rosa Albiach, la Carència sería la llamada ciudad perdida, Kili, siendo uno de los elementos que demuestran su importancia la cerámica de importación que demuestra que el poblado mantenía comercio con Grecia y Roma.

La Carencia está en una amplia llanura con relieve cárstico, donde destacan algunos macizos surcados por el río Magro, con numerosos barrancos y fuentes que emergen al borde de las montañas. La proximidad al río Magro, afluente del Júcar, condicionó su ubicación ya que de este modo podía contar con una red comercial fluvial y terrestre de la antigüedad en contacto directo con el comercio marítimo. La intensa actividad comercial que tuvo, queda patente por el hallazgo de numerosos objetos griegos, fenicios, ibéricos y romanos, destacando un millar de monedas. La identificación de este asentamiento con la ceca bilingüe Kili/Gili (siglo III a.C.) atiende, actualmente, a la dispersión espacial de las monedas.

Tiene una situación estratégica, entre la costa y las comarcas interiores, cosa que le proporcionó un carácter de núcleo distribuidor de mercancías hacia las comarcas de interior. Al yacimiento se puede acceder por tres caminos diferentes. Por el noroeste de la vertiente, por el que se puede circular con vehículo. Por el sudoeste llegamos a la cota más baja del poblado. Y, por último, al este de la montaña casi perdido por la vegetación y por el que se llega a una fuente situada en la parte media del poblado. En la llanura que rodea la montaña de La Carencia se encuentran muchos restos arqueológicos, así, se levantan algunas pequeñas colinas donde se ubican poblados de la época de Bronce e ibéricos y en algunas terrazas del río Magro se hallan también restos de villas romanas.

Por su situación elevada, desde la ciudad se controlaba y divisaba un amplio territorio: por el sudoeste y al fondo de la sierra del actual término de Dos Aguas y el poblado ibérico de Pico de los Ajos (Yátova) y por el sudeste el puerto de Buñol. Por el norte se divisan al fondo las últimas estribaciones de la sierra Calderona y detrás de la actual localidad de Loriguilla, la cima de la ciudad ibérica de Edeta (Liria). Hacia el este en un día claro se puede llegar a ver el mar Mediterráneo.

La extensión de la ciudad era grande, de más de ocho hectáreas, y contaban además con doble muralla exterior. La primera muralla encerraba un recinto denominado por Milagros Gil-Mascarell, “la acrópolis” , se sitúa en el punto más alto de la cima, es considerado el recinto más antiguo, ocupa 0,3 hectáreas con un perímetro de 246,49 metros cuadrados. También se conoce desde las excavaciones de los años 70, una torre denominada torre Este, que no conserva toda la planta sus medidas son 4,26 x 4,90 metros. En el interior del recinto se han encontrado restos de cerámica ibérica, itálica con barniz negro, carbón, escoria de metal, malacología y fauna con una datación de los siglos II-I a.C. En un nivel más bajo se ha encontrado cerámica ática de barniz negro así como fenicia e ibérica. La cronología de este nivel sería la del momento de construcción de la muralla que podría estar entre los siglos IV-III a.C.[ Respecto al recinto rodeado por la segunda muralla, el estudio arqueológico y de historia antigua, junto a otras disciplinas relaciona las reformas y tapiados de la muralla con la presencia cartaginesa y romana en Iberia, con los enfrentamientos bélicos de la segunda guerra púnica (218-201 a. C.) y las Guerras Sertorianas (83–72 a. C.). Este recinto se halla situado en mitad de la ladera sur, a 348,60 m, ocupa una superficie de 18.684,52 m², equivalente a 1, 86 hectáreas. La muralla del tercer recinto, dataría de la época de la fundación romana de Valentia (138 a.C), que cierra una superficie de 85.377, 95 m², poco más de 8,6 hectáreas.

Los materiales empleados para la construcción de todos los tramos de muralla y de sus torres, son sillares y tierra. La captación de agua para el abastecimiento cotidiano se hizo de fuentes y cisternas así como de las simas y cuevas de esta montaña.

Wikipedia 

lunes, 17 de mayo de 2021

Poblado y templo de La Escuera - San Fulgencio


El poblado ibérico de La Escuera se encuentra el municipio de San Fulgencio, en la parte baja de la sierra del Molar, a 32 kilómetros de Alicante y a tan sólo 4,5 kilómetros de Guardamar del Segura. Localización de La Escuera.

Esta es una zona muy rica en yacimientos arqueológicos. Antiguamente aquí hubo una albufera que fue desecada en los siglos XIX y XX. Lo que fue un humedal o bahía alrededor de la desembocadura del río Segura también fue un sitio clave en el origen de la cultura ibérica. Esta zona fue un lugar de penetración y contacto de las poblaciones autóctonas con los comerciantes fenicios en los siglos VIII - VI a. C., cuya influencia fue una de las bases que posteriormente crearía la cultura ibérica.

Alrededor de Guardamar encontramos algunos yacimientos muy importantes en esta etapa llamada de las colonizaciones por muchos historiadores. Ejemplos de estas influencias son yacimientos como la fortificación fenicia del Cabezo pequeño del estaño o el poblado ibérico de El Oral, uno de los más antiguos de la cultura ibérica. Pero el yacimiento que ejemplifica más estos contactos de los autóctonos con gentes venidas del Mediterráneo Oriental es la ciudad fenicia e La Fonteta que se encuentra en la pinada que rodea Guardamar.  Otro yacimento muy importante en la zona, ya del ibérico pleno, es la necrópolis de Cabezo Lucero, una de las más importantes necrópolis ibéricas. Además, hubo un santuario ibérico en lo que hoy es el castillo medieval de Guardamar del Segura. En los enlaces de los nombres puedes encontrar más información de estos yacimientos arqueológicos que fueron muy importantes en la formación de la cultura ibérica.

La Escuera, dentro de este escenario de gran riqueza arqueológica, es uno de los yacimientos más interesantes por poseer un edificio singular. No es habitual dentro de la cultura ibérica encontrar edificios que se distingan de las construcciones de habitación. Esto da a este tipo de edificios muchísimo más valor.

El poblado se encuentra a la junto a la carretera que va a San Fulgencio, en lo que fue la orilla de esa gran albufera hoy desecada. Ya fue citado por J. Senent en 1920.

En los años 60 del siglo XX la arqueóloga sueca Solveig Nordström descubrió en la parte baja del poblado un edificio de claras características diferenciadas que se identificó como un templo. El trabajo de esta Solveig Nodström fue continuado en la década de los 80 por Lorenzo Abad y Feliciana Sala, los arqueólogos que más han contribuido ha dar a conocer el enorme valor histórico de la zona.

El templo de La Escuera no es el único templo ibérico encontrado en la provincia de Alicante. Como ejemplo tenemos los dos templos de la Illeta dels Banyets, en el Campello. Pero por su tipología y por los gruesos fustes de columna conservados, si podemos decir que es el más interesante. Se ha datado en los siglos IV y III a. C.

El edificio tiene varias habitaciones y un patio, que es donde ser conservan los restos de las columnas. Uno de los motivos principales por lo que se cree que este edificio singular es un templo es que a lo largo de la pared oriental del patio aparecieron una serie de pequeñas pateras o platillos en fila. Seguramente fueron traídos por los devotos o visitantes del templo y usados como ofrendas y lugar donde quemar incienso o perfumes para agradar a los dioses.

En el templo también se encontró una de las cerámicas más valiosas y extrañas de la arqueología ibérica. Es una gran vasija con borde dentado, seguramente imitación de los huevos de avestruz trabajados en Egipto y en otro lugares del Mediterráneo Oriental. Debido a la singularidad de la pieza y el lugar de su hallazgo hay que pensar que tuvo una finalidad ritual. Entre los hallazgos también hay que destacar una hermoso olpe o jarra y un gran pico o alcotana. También han aparecido cerámicas importadas de barniz negro tanto griegas como itálicas.

La mayor parte del poblado está todavía sin excavar, pero los investigadores han sacado a la luz parte de la muralla que rodeaba y protegía al poblado. El poblado de La Escuera estuvo ocupado entre los siglos V y II a.C.

La extraña vasija de borde dentado, el olpe y la alcotana entre otras piezas arqueológicas de La Escuera están expuestas en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ). Otra parte de los materiales están en el Museo Arqueológico de San Fulgencio.

¿Qué extraños rituales se oficiaron en el templo de La Escuera? ¿Se realizaron sacrificios a los dioses? ¿Qué dioses? ¿Hubo una casta sacerdotal que dirigía y mantenía el templo? ¿Hasta donde llegaba la influencia de este lugar sagrado? Son preguntas que los más de 2.000 años que separan el uso de este templo del presente dejan en la oscuridad. Pero estas incógnitas animan a seguir investigando en la espiritualidad, sin duda sumamente rica, de los iberos.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Poblado ibero-romano de El Monastil


No se otorga la declaración de bien de interés cultural si un yacimiento no es extraordinario. Y éste lo merece totalmente.
 

Situado al norte de la ciudad, en la Sierra de El Monastil, el poblado ya se había configurado en la Edad del Bronce. De él, se puede aún acceder por unas conservadas escaleras a las claras huellas de sus viviendas de argamasa y piedra. Un gran espectáculo que invita a imaginar que a su alrededor se encontraban fértiles cultivos de cereales, regados por el cercano río Vinalopó. 

Otros de sus grandes pobladores fueron los romanos que llamaron a su nueva ciudad Elo. Cerca, se encuentran otras dos muestras de los antiguos moradores de Elda: por un lado, los restos en piedra del poblado amurallado del Peñón del Trintiario, del II milenio a.C. en el monte Bolón y, por otro, los del poblado amurallado fenicio de la sierra de Camara.

Guía Repsol 

lunes, 3 de mayo de 2021

Poblado ibero de Puig Castellar - Santa Coloma de Gramanet


Puig Castellar es un poblado íbero situado en la cima del Turó del Pollo (303 m), en Santa Coloma de Gramanet, en la provincia de Barcelona (España). Fue construido por la tribu de los layetanos, cuya época dorada transcurrió desde el siglo VI a. C. hasta el III a. C.

Su estructura elíptica consta de tres calles longitudinales con más de treinta casas, es dicha estructura la que hace pensar en una población de poco más de trescientos habitantes. Habitantes que tendrían como principal forma de subsistencia la agricultura y la ganadería y, en segundo término, la metalurgia y el textil.

No todas las casa se encuentran a la misma altura del poblado, cuanto más alta se encuentra una vivienda más importancia tenían sus habitantes en la sociedad de la tribu ibera, por ello también se cree que la zona más elevada del poblado era la destinada a los edificios más importantes (según nos dicen los paneles informativos del mismo poblado que en la actualidad es visitable).

El Puig Castellar fue descubierto a principios del siglo XX por Ferran Segarra i de Siscar, más concretamente entre los años 1904 y 1905. Ferran Segarra, ilustre habitante de Santa Coloma de Gramanet, era el propietario de las tierras en las cuales se encuentra el poblado. En 1917 Ferran Segarra donó los terrenos al Instituto de Estudios Catalanes y estos de 1922 a 1925 se dedicaron a excavar la zona norte del poblado.

En 1954 el centro excursionista del Puig castellar organizó varias campañas para terminar de excavar el poblado entero, estos trabajos se prologaron hasta 1958. Durante estas excavaciones se produjeron tres hallazgos muy importantes: un morillo de hierro, una cabeza de terracota de Tanit (diosa fenicia de la fecundidad) y un cráneo enclavado (posiblemente debido a una tradición céltica que hacía conservar así la cabeza de los enemigos vencidos). Estos hallazgos se conservan en el Museo de Arqueología de Barcelona y en el Museo Torre Balldovina de Santa Coloma de Gramanet.

En la actualidad se puede visitar el yacimiento arqueológico de forma libre y gratuita, en él encontramos plafones explicativos que facilitan la comprensión del conjunto arqueológico, en la que entre otras cosas podemos encontrar la reconstrucción de una casa con un molino en su interior.

Wikipedia 

martes, 20 de abril de 2021

Poblado Ibero del Molino de Espigol


El poblado íbero del Molino de Espigol constituye uno de los ejemplos de urbanismo más desarrollado entre las poblaciones de los ilergetes.

Consta de dos espacios arqueológicos bien definidos: el espacio o ámbito urbano, donde se encuentran los restos visibles y visitables actualmente, y un espacio o ámbito suburbano que se extiende hacia el norte, más allá de las murallas del oppidum.

Cabe destacar la existencia de una antigua balsa o estanque en el lado suroeste, actualmente desecada, fuera del núcleo amurallado que, seguramente, garantizaba el suministro de agua al asentamiento.

Si bien los orígenes del asentamiento hay que situarlos en un momento final de la primera edad del hierro, a partir de la segunda mitad del siglo VI a. C. (íbero antiguo) el yacimiento daría muestras ya de una importante progresión.

Sin embargo, a inicios del siglo IV a. C., tiene lugar un cambio estructural en el asiento: el trazado urbanístico queda fijado tal como lo conocemos hoy en día, el hábitat se expande más allá de las murallas iniciales y aparecen los barrios suburbanos; es decir, el hábitat crecería y se convertiría en una ciudad, punto central de un territorio, residencia de un cierto poder político.

El 10 de febrero de 2009, el yacimiento fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de zona arqueológica.

Escapada rural