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domingo, 6 de septiembre de 2020

Dólmen de Casa del Moro - Salamanca


El Dolmen de Casa del Moro es un sepulcro de corredor con cámara circular de unos 3,30 metros de diámetro y cuenta con un corredor de más de 6 metros de largo y un metro de ancho.
Fue descubierto en 1915 y el material recuperado en las excavaciones, aunque escaso, denota que este dolmen vivió diferentes fases culturales y cuenta con materiales típicos del tercer milenio a. C.

Turismo C y L

jueves, 7 de mayo de 2020

Objeto de hierro - Valladolid


Objeto de hierro finamente nielado en plata hallado en el yacimiento de «Las Ruedas», Padilla de Duero (provincia de Valladolid, España). Se data en la segunda fase de la Edad del Hierro, en siglo IV adC. 
Se conserva en el Museo Arqueológico de Valladolid.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Pinturas rupestres de Peña Piñera

En un elevado farallón cuarcítico que domina el pueblo de Sésamo, en el valle del Cúa, se conocen las primeras pinturas rupestres de la provincia de León, pertenecientes a lo que se ha dado en denominar Arte Esquemático. 
Se trata de representaciones- realizadas preferentemente en color rojo- que simplifican figuras humanas y animales, así como otras de difícil interpretación, por su carácter tan esquemático. 
Su cronología, también imprecisa, se acuerda atribuir genéricamente al Calcolítico y Edad del Bronce. Las pinturas han sido Declaradas Zona Arqueológica en 1985.
Turismo Castilla y León

miércoles, 23 de octubre de 2019

Covacha del Portillón - Linarejos

La Covacha del Portillón es una pequeña cueva cuarcítica. Dentro de esta covacha se encuentran diversos motivos esquemáticos como antropomorfos, ancoriformes, cruciformes, barras, bastones, etc., todos ellos realizados en colores rojizos y anaranjados.
Esta covacha es de forma alargada y más alta en el centro que a los lados. Las pinturas se sitúan en la pared occidental interior y se han podido ver elementos pintados, como puntos y barras. Cronológicamente es difícil indicar una fecha concreta de su origen, aunque al parecer su datación se encuentra dentro del Calcolítico o la Edad del Bronce.

Turismo de Castilla y León

domingo, 7 de abril de 2019

Castro de Bergida - León

Bergida fue una ciudad amurallada o castro cántabro, junto a la que se desarrolló la primera de las principales batallas de las guerras cántabras (año 26 a. C., según la cronología de E. Martino entre las tropas del Imperio romano y las tribus indígenas cántabras.

Localización
De acuerdo con la teoría de Eutimio Martino el castro de Bergida lo podríamos localizar en una vega llamada Valberga, en la zona de Riaño (actual León) que por aquella época estaría en territorio cántabro, cercano al límite con el territorio astur. En su obra Roma Contra Cántabros y Astures Eutimio Martino asegura que el topónimo Valberga procede del latino Valle de Bérgida, y que está documentado en los siglos XVI, XVII y XVIII, así como en textos de la Alta y la Baja Edad Media.
Otra hipotética localización para este castro es la región de El Bierzo, identificándolo con Castro Ventosa. Esta hipótesis sacaría la acción de la Cantabria prerromana y la llevaría a zona astur.
Además Joaquín González Echegaray da como alternativa la llanada de Mave, junto al Pisuerga, en Palencia (dentro de la Cantabria histórica).
También el Castro de Monte Bernorio, en el municipio de Pomar de Valdivia (Palencia) ha sido identificado con Bergida, basándose en su situación y en la localización próxima de los restos de un campamento romano de grandes dimensiones, así como la aparición de numerosos proyectiles de artillería romana en el mismo.

Wikipedia 

lunes, 5 de noviembre de 2018

Tumba megalítica de los Zumacales - Simancas

Historia:
La tumba megalítica colectiva de los Zumacales, del tipo llamado “redondil”, demuestra que, ya en el primer Neolítico, el hombre dejó de ser cazador y recolector para dedicarse a la agricultura. Levantaron este sepulcro apostando definitivamente por una arquitectura monumental destinada a usos funerarios. Tiene dos hechos diferenciadores: su escasez en la zona y haberse construido en un lugar donde no abundaba la piedra adecuada. Se descubrió hacia los años sesenta del siglo pasado cuando una máquina excavadora de la Concentración Parcelaria removió sus piedras para arrastrarlas a la ladera y quitarlas de la zona cultivable, sin saber que se trataba de un sepulcro megalítico. Ha sido objeto de campañas de excavación en los años 1982, 1989 y 1990, a través de las cuales se ha podido documentar tanto su secuencia de uso como sus características constructivas y los elementos materiales implicados en los rituales funerarios celebrados en él. En el interior de la tumba se encontró todo un calavernario de huesos inconexos –excepto tres inhumaciones en correcta conexión anatómica– acompañados de una suerte de ajuares funerarios consistentes en útiles de piedra tallada, hachas pulimentadas –las piedras de rayo–, punzones y espátulas de hueso, cuentas de collar y algún que otro fragmento cerámico. Allí se encontraron también los restos de 18 adultos y de 4 niños, dos de 15 años y otros dos de 10 y de 5.  

Descripción:
Las evidencias documentadas durante la excavación arqueológica dan cuenta de los restos de un sepulcro de piedra caliza de tamaño medio con cámara circular de 6,5 metros de diámetro a la que se accedía por un pasillo o corredor. La diferencia respecto al clásico dolmen de piedras hincadas verticalmente –como ocurre en la zona de La Lora burgalesa- es que las piedras que conforman la cámara mortuoria de Los Zumacales reposan tumbadas sobre sus lados mayores, lo que hace suponer que el resto del paramento hoy desaparecido se debía de componer de hiladas de piedra o de tapial pintadas en rojo. La cámara contenía en su interior un osario colectivo y una colección de ofrendas “megalíticas”.

(Lista roja del Patrimonio)

viernes, 16 de febrero de 2018

Cueva de la Hoz - Burgos

La Cueva de la Hoz se encuentra en un humilde y pequeño pueblo llamado desde no hace mucho Santa María del Espino. La Rata del Ducado, tal como era conocido antiguamente, está rodeado de extensos pinares muy densos cortados por la carretera de Anguita; el camino del arroyo nos adentra en la cueva para contemplar las interesantes pinturas rupestres, unos grabados neolíticos de gran importancia en el desarrollo de la cultura ibérica.

(Guía Repsol)

sábado, 11 de marzo de 2017

Castro de El Raso - Candeleda

El castro de El Raso es un asentamiento vetón situado en el municipio de Candeleda (Ávila, España), concretamente en una zona denominada El Freíllo, próxima a la pedanía de El Raso. Consta de varios recintos amurallados distribuidos en al menos tres zonas próximas entre sí, abarcando una superficie total de unas 20 ha. Parte de los hallazgos arqueológicos encontrados se encuentran en el Museo de Ávila, constituyendo lo que se denomina el tesorillo de El Raso, compuesto por algunas piezas y monedas de plata.
En el castro se ha rehabilitado dos de las viviendas para dar cobijo a un centro de interpretación que ofrece información sobre el yacimiento.

Descripción
Situado en un paraje montañoso, rodeado por la sierra de Gredos y con vistas al cercanísimo pico Almanzor. Al ser estas montañas de clima más húmedo, prosperan los helechos y los robles. Aunque estos últimos no sean tan predominantes como en épocas anteriores, todavía hay un número considerable de ellos. Su excepcional situación sobre la garganta y el río Alardos no sólo lo hacen un lugar de gran belleza, si no también estratégico y fácil de defender. Pertenece al término de Candeleda, al que se accede por un desvío de la C-501.
Se trata de un castro vetón de la Edad del Hierro que ocupa una destacada posición sobre la garganta del Alardos que le sirve de foso, su parte alta está totalmente protegida por un fortín y hacia la llanura conserva restos de una muralla. Esta estratégica posición permitía controlar la parte baja y los accesos a los pastos de la Sierra de Gredos.
Ocupado desde finales del siglo III a. C. hasta mediados del siglo I a. C., momento en que se abandona de forma forzosa,debido a la conquista romana. A partir de este momento la mayor parte del poblado es destruido y sus murallas inhabilitadas por los romanos lo que hace que sus habitantes se vean obligados a trasladarse a las zonas llanas del valle,dando lugar al progresivo abandono del lugar. Se trata de una construcción ex novo, ya que se ha localizado un poblado anterior, en llano y sin murallas, en una zona cercana, El Castañar, que fue destruido. Con este poblado se relaciona la necrópolis, cuya cronología abarca desde el siglo V a. C. hasta el siglo III a. C. La necrópolis de El Raso no se ha localizado.
Excavado desde los años 70 por F. Fernández Gómez, posee una muralla de 2 km de perímetro, con una anchura media de 2-3 m, torres de refuerzo y bastiones. Delante de ella se localiza un amplio foso, y se especula con la existencia de una rampa de piedras hincadas. En el interior se excavaron cuatro sectores, que evidencia una amplia densidad ocupuacional y la carencia de organización urbana, ya que los trazados de las calles son irregulares. Sin embargo, la planta de algunas casas se inspira en modelos helenísticos, con un hogar central, con banco corrido, en torno al que se distribuyen el resto de las estancias, y un porche en la entrada, con un pequeño corral para animales.
En el exterior del poblado se encuentra el santuario de Postoloboso, dedicado al dios Vaelico, relacionado con el lobo —que debió ser abundante por estos lugares .

lunes, 27 de febrero de 2017

Castro de las Merchanas - Salamanca

Las Merchanas es un castro de origen vetón situado en el municipio español de Lumbrales, en la provincia de Salamanca, Castilla y León.
Ocupa una extensión de 8,5 hectáreas. Se localiza en un meandro del río Camaces, en el límite con el término municipal de Bermellar.

(Wikipedia)

martes, 3 de enero de 2017

Castro de As Muradellas - Zamora

El castro de "As Muradellas" es un despoblado de la Edad de Hierro situado en el término municipal de Lubián, en la provincia de Zamora, Castilla y León,España.
Se encuentra situado sobre un promontorio originado a modo de meandro por el río Tuela. Su singularidad estriba en su notable sistema defensivo, más si se tiene en cuenta el pequeño recinto al que daba cobijo. Desde noviembre de 1994 el yacimiento cuenta con la protección propia de los bienes de interés cultural, con categoría de zona arqueológica.
En virtud de las prospecciones realizadas y de los materiales recuperados, se suele señalar que se trata de un asentamiento que estuvo ocupado entre el siglo IV y II a. C.
Sus pobladores pudieron ser astures, siendo la ganadería su principal medio de vida.

(Wikipedia) 

domingo, 1 de enero de 2017

Castro de El Castillón - Zamora

Las investigaciones que se han llevado a cabo entre los años 2007 y 2008 en el castro de El Castillón (Santa Eulalia de Tábara, Zamora), han permitido hacernos una idea de las murallas y estructuras defensivas con las que contaría este yacimiento arqueológico.
Este poblado fortificado se encuentra ubicado a orillas del río Esla, en un altozano que se eleva en el estrechamiento que el cauce de río sufre a escasa distancia del conocido como Puente Quintos. Se ubica dentro de la denominada Dehesa de Tardajos.
Gracias a las ilustraciones realizadas por Francisco Tapias (http://frantapias.blogspot.pt/), hemos podido recrear en esta imagen una recreación idealizada, de como podría haber sido esta muralla, realizada con bloques de cuarcita de diversos tamaños, y que de forma perimetral rodearía la totalidad del poblado, excepto por la zona Este, donde nos encontraríamos con un imponente farallón rocoso que imposibilitaría el acceso por este lugar.
Además de esta muralla se ha descubrió una segunda linea de muralla de menor tamaño, que se extendería por las zonas Oeste y Sur. Sin embargo no se han podido localizar restos de otro tipo de elementos defensivos, como torres, bastiones, etc.
Durante las excavaciones llevadas a cabo bajo la dirección de José Carlos Sastre Blanco, Óscar Rodríguez Monterrubio y Patricia Fuentes Melgar, dentro del Proyecto de Investigación y Difusión sobre el PAtrimonio Arqueológico Protohistórico de la Provincia de Zamora (P.I.D.P.A.D.Z.), se documentó una estructura adosada al interior de la muralla en su zona Oeste, la cual podría estar relacionada con algún tipo de vivienda o lugar de almacenamiento.
Cronológicamente la muralla del Castillón se situaría en el siglo V d.C., sin encontrarnos con restos de una muralla anterior, aunque si que han podido ser localizados en este lugar otros vestigios correspondientes a otros periodos, principalmente cerámicas de la Edad del Hierro y las pinturas esquemáticas del Abrigo del Castillón.
Aguas abajo del río Esla nos encontramos con el poblado del Cristo de San Esteban (Muelas del Pan, Zamora), con características similares a las del Castillón.

(Zamora protohistórica)

Abrigo del Portalón - Zamora

El Abrigo de El Portalón (La Granja de Moreruela), fue el último abrigo dado a conocer en la provincia de Zamora. Su descubrimiento tuvo lugar en el año 1999. Se trata de un abrigo de grandes dimensiones, en el cual, en su parte central, se encuentra representada una figura antropomorfa de dimensiones mayores a lo que es habitual en el Arte Esquemático de la Península Ibérica. Desde este abrigo es visible también el Abrigo de El Castillón (Santa Eulalia de Tábara), situado en la orilla opuesta del río Esla.
(Zamora Protohistórica)

domingo, 6 de noviembre de 2016

Castro de la Loma - Palencia

El castro de La Loma (Santibañez de la Peña, Palencia) es el mayor exponente en cuanto al conocimiento sobre las guerras cántabras se refiere. Hasta el momento es el castro más importante aparecido en la comarca del Alto Carrión, y se sabe que estuvo ocupado durante la IIª Edad del Hierro por una comunidad de cierta importancia. La gran cantidad de vestigios aquí encontrados además del valor arqueológico del conjunto del yacimiento, no solo del castro sino de los campamentos romanos que lo rodean, hacen de este lugar un enclave único. Fue hallado por el conocido investigador reinosano Miguel Ángel Fraile en el año 2003, siendo posteriormente excavado por una de las eminencias en el mundo de la arqueología en nuestra región: Eduardo Peralta Labrador. En este sentido debemos destacar que muchos de los yacimientos relacionados con las guerras cántabras, como el castro de La Loma, "salen a la luz" a principios de este milenio, siendo además excepcionales escenarios en la investigación de la época prerromana y romana en el territorio de los antiguos cántabros.
Situado a unos 1.124 metros de altitud, el castro de La Loma posee una extensión aproximada de unas 10,18 hectáreas, superficie que denota su importancia como "oppidum". De hecho, muchas de las teorías existentes hasta este momento apuntan a que el castro de La Loma pudiese haber sido la capital del pueblo cántabro de los Camáricos (o Tamáricossegún la fuente). El geógrafo romano Ptolomeo ya ubicó en el siglo II d.C. la capital de este pueblo, Camárica, en la zona meridional de la antigua Cantabria. Este dato, junto con la aparición de varias inscripciones romanas en localidades palentinas relativamente cercanas (Ruesga y Dehesa de Montejo) referente a la ciudad de Camárica y alimentado por la fuerte presencia militar y datos de asedio del castro, hacen pensar que La Loma pudiese ser la capital de este conocido "populus cántabro". De todos modos, hasta que no existan datos arqueológicos concluyentes, esta afirmación no deja de ser una teoría con muchos fundamentos a favor y otros en contra. No olvidemos que Ptolomeo la cita en el siglo II d.C., momento en el cual es más que probable que el castro de La Loma estuviese totalmente arrasado y extinto tras las diferentes campañas de las guerras cántabras.
Independientemente de que fuese o no Camárica, de lo que no cabe la menor duda es de la importancia de este "oppidum". Su punto más accesible se encuentra en el sector nordeste y norte, siendo el suroeste y sureste su sección mejor "protegida" por los accidentes geográficos, ya que se encuentra parcialmente acantilado hacia el estrechamiento de la Hoz donde se unen los ríos Valdivia y Las Heras y el arroyo de San Roman. Es en el primero de los sectores (nordeste/norte) donde se encuentra uno de los puntos más impresionantes de todo el yacimiento: el derrumbe la muralla. Por la cara externa de la misma alcanza más de doce metros de altura desde la cima hasta la base del terraplén, completándose la misma con un foso exterior en V de cuatro metros de anchura por otros tantos de altura tallados en el subsuelo rocoso. Hasta el momento, esta obra de gran envergadura no ha sido documentada en ningún otro castro del antiguo territorio cántabro. Ya no solo nos da a entender que el castro de la Loma fuese un gran poblamiento indígena, sobre todo por la gran cantidad de mano de obra necesaria para su construcción, sino que para arrasarlo completamente fuese necesario un contingente romano de enormes proporciones.

(Fuente: "La conquista romana de la Montaña Palentina: el asedio de La Loma" (Santibáñez de la Peña). Autor: Eduardo Peralta Labrador)



sábado, 29 de octubre de 2016

Las Cogotas - Avila

Las Cogotas es el nombre que recibe un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Cardeñosa en la provincia de Ávila (España). Situado en un cerro y fortificado, deparó una secuencia estratigráfica que fue dividida en dos grandes periodos, uno propio del Bronce Final (Cogotas I) y otro del comienzo de la segunda Edad del Hierro (Cogotas II). En medio hay un hiato que aún no ha podido ser explicado. La investigación de Las Cogotas permitió conocer mejor los modos de vida peninsulares previos a la invasión romana.
Fue excavado por Juan Cabré en los años 1920 y es la principal referencia de los vetones, un pueblo de cultura celta que habitó una extensa zona que abarcaba las actuales provincias de Ávila y Salamanca y parte de Toledo, Zamora, Cáceres y los Trás-os- Montes de Portugal durante la Edad del Hierro.

(Wikipedia)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Los vacceos - Un pueblo guerrero

No queda clara la procedencia de los vacceos. Han sido tomados como un pueblo celta proveniente del norte de Europa. Hoy se habla más bien de una continuidad de los pueblos que habitaron la región central de la cuenca del Duero a comienzos de la Edad del Hierro.
La cuestión es que algo sucedió alrededor del siglo IV a.C. en el territorio que ocupa actualmente la
provincia de Valladolid. Los vacceos se establecieron y crearon auténticas ciudades-estado, a pesar del duro clima mesetario, sofocante en verano y gélido en invierno, a pesar del territorio inhóspito, salpicado de charcas y pantanos. Adoptaron una actitud guerrera para sobrevivir y forjaron unas armas magníficas, pues dominaron la metalurgia como pocos. Cultivaron el trigo y la cebada y comerciaron con estos productos, también con la ganadería, bovina y ovicaprina, y con la lana procedente de estas reses, que incluso utilizaron como tributo de guerra durante la conquista romana. Los bebés tenían sus sonajeros, los niños sus canicas y sus dados y los adultos disfrutaron de viandas como el lechazo y bebieron vino, cerveza e hidromiel.
Tanto sacrificio y apego a la vida no se podía desintegrar con la muerte. Los vacceos creían en la vida
de ultratumba. Claudio Eliano, un autor romano, dijo lo siguiente sobre ellos: «Los vacceos ultrajan los cadáveres de los muertos por enfermedad, y que consideran que han muerto cobarde y afeminadamente, y los entregan al fuego; pero a los que han perdido la vida en la guerra, los consideran nobles, valientes y dotados de valor y, en consecuencia, los entregan a los buitres, porque creen que éstos son animales sagrados».
Carlos Sanz Mínguez, responsable del Proyecto Pintia, de la Universidad de Valladolid, explica que los vacceos crearon «una clase guerrera aristocrática con una ética agonística o de combate muy marcada que influiría en sus ideas sociales». El buitre era concebido como «un animal psicopompo que propiciaría la llegada al ámbito celeste, lugar de residencia de la divinidad, del guerrero muerto con el máximo honor: blandiendo su propia arma».

sábado, 5 de septiembre de 2015

Espacios sagrados en Almeida de Sayago

Manantial y Dolmen

A 4 kilómetros de Almeida de Sayago, en la ruta “Espacios sagrados prehistóricos”, se encuentra “El hervidero”, manantial de aguas . En su entorno se pueden ver diversas manifestaciones y testimonios de la presencia del hombre muchos siglos antes de Cristo, como cazoletas, pequeñas incisiones en la roca, en forma redonda, triangular, y otras en forma de serpiente o incluso de cruz, a las que se les atribuye un sentido religioso, posiblemente un santuario rupestre.
La referencia más importante de los primeros asentamientos, posiblemente del Bronce final, es el dolmen del Casal del Gato, de tipo corredor, cuya entrada se orienta en dirección al manantial, situado a tan sólo 50 metros; aún conserva parte de la galería de acceso, aunque han desaparecido la cámara y el túmulo. Fue excavado por el agustino César Morán. Proporcionó un ajuar compuesto de cuchillo de sílex, prisma hexagonal de cuarzo, cuentas de collar de variscita, hoja de puñal de cobre, escudilla, fragmentos de vaso para colgar, y hacha pulimentada de cuarzo opalizado. Todo ello conservado en el Museo Arqueológico Nacional.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Estación paleolítica de Siega Verde - Villar de la Yegua



El arte paleolítico tiene uno de sus principales exponentes en la estación paleolítica de Siega Verde, en el municipio de Villar de la Yegua, Salamanca.

Historia
Este yacimiento de arte rupestre parietal, fue descubierto en 1988, por Manuel Santoja y Rosario Pérez, profesores que, trabajando para el inventario arqueológico de Salamanca, encontraron en la vega del río Águeda, al aire libre, figuras realizadas en piqueteado; representaciones de caballos, cabras, toros y ciervos, entre los más comunes y otros como los renos y bisontes, especies hoy extinguidas en estas latitudes, o rinocerontes lanudos, especie extinta y propias de climas fríos, denotan el carácter paleolítico de estos grabados.

Estructura
Desde entonces se han llegado a catalogar más de quinientos grabados zoomorfos del paleolítico superior del periodo Gravetiense (hace 20.000 años) y antropomorfos más recientes del periodo Magdaleniense (hace 12.000 años), en 94 paneles, a lo largo de tres kilómetros a orillas del río Águeda. Declarada como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León, es hoy sin duda, uno de los hallazgos importantes en el arte paleolítico.

Localización
El yacimiento se puede encontrar a lo largo del río Águeda y para acceder a él se ha de llegar al puente sobre el mencionado río en la carretera entre Castillejo de Martín Viejo y Villar de la Yegua. Se ha construido en el lugar un aula de interpretación arqueológica, que ofrece a los visitantes una amplia información sobre la vida en la zona de estos pobladores y de la localización del arte rupestre.

Valor cultural
El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, que celebró en Brasilia (Brasil) su 34ª reunión, aprobó la extensión del sitio de arte rupestre prehistórico del Valle del Côa (Portugal) con la inscripción del sitio arqueológico de Siega Verde (Castilla-y-León) en la Lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Este conjunto paleolítico de Siega Verde, representa a juicio de la Unesco el conjunto más excepcional al aire libre del arte paleolítico en la Península Ibérica, que se incorpora a la ya reconocida como Patrimonio Mundial, del Valle del Côa en Portugal. Ambos ilustran de forma extraordinaria los temas iconográficos y de organización del Paleolítico superior, mostrando las relaciones sociales, económicas y espirituales de nuestros primeros ancestros.

lunes, 24 de agosto de 2015

Dólmen del Pago de los Zumacales - Simancas

El sepulcro colectivo de Corredor de los Zumacales es un fenómeno megalítico en el Valle Medio del Duero, por dos hechos diferenciadores; por su escasez en la zona y por haberse construido en un lugar donde no abundaba la piedra adecuada. También es notable porque entre otros restos parece ser que se encontraron dientes humanos perforados, usados como ajuar dicen unos, aunque otros apuntan que bien pudo ser un problema de caries.
 Aunque lo cierto es, que allí se encontraron los restos de 18 adultos, dos mozos de unos 15 años y dos niños más, de 5 y de 10 años, que son nuestros antepasados de hace 6.200 años.  Descansaban en paz en su dolmen del Pago de los Zumacales cerca del límite entre Simancas y Arroyo, hasta que por los años 60 del pasado siglo, una pala excavadora que trabajaba para la Concentración Parcelaria lo arrasó parcialmente. Pero no fue sino hasta 1983 que se propuso declararlo monumento histórico para protegerlo: se dice en el documento de la Real Academia de la Historia “…restos de una cámara circular de unos 6,5 m de diámetro y del arranque de un corredor, al parecer, previa y deliberadamente maltratado”.
Tuvo que ser el académico Blanco Freijeiro, de la Real Academia de la Historia, quien tras exponer que “…si el avanzado estado de ruina en que el dolmen fue hallado no aconseja su reconstrucción, si se estima, en cambio, conveniente preservar el yacimiento de la acción deletérea que sobre el se ha venido ejerciendo…”, consiguió que en mayo de 1983 fuese declarado Monumento histórico-arqueológico.
 Pero al dolmen, esa declaración de monumento no le sirvió de gran cosa.

jueves, 6 de agosto de 2015

Castro de Yecla de Yeltes

El castro de Yecla de Yeltes fue fundado por los vettones alrededor del 500 a. C. y ha sufrido varias ocupaciones a lo largo de su historia. Sabemos que los celtíberos lo habitaron hacia el siglo III a.C. y que en el siglo I d.C., los romanos vivieron en él. 
Su emplazamiento es defensivo, aprovecha las pendientes naturales del terreno y cuenta, además, con una gruesa muralla. La puerta de acceso al castro tiene forma de embudo, el espacio interior de acceso se va estrechando paulatinamente creando un pasillo cada vez más estrecho que se remata en una puerta, dejando en una situación muy vulnerable a los posibles atacantes.
En todo el conjunto se han encontrado grabados de animales, muy simples y esquemáticos, representando sobre todo caballos, aunque no faltan asnos, toros o jabalíes. Destaca una interesante escena en la que se reconocen varios jinetes armados con lanzas que persiguen a unos jabalíes.

(ArteEspaña)

lunes, 29 de junio de 2015

Ruinas de Numancia - Cerro de Garray

De Numancia (Soria), en el cerro de Garray, apenas quedan unas pocas ruinas. El emplazamiento de la ciudad fue establecido en 1860 por E. Saavedra. A. Schulten inició en 1905 las excavaciones. Se ha descubierto una ciudad arévaca de pequeña extensión en la cima del cerro. Esta ciudad indígena constaba de casas de piedra y adobe, de unos 40 m2. de superficie, y habría albergado unos 10 000 habitantes. Poseía un sistema de canalización de aguas residuales. Sobre sus ruinas se construyó, tras la conquista en el año 153 a.c., una ciudad romana, mucho más extensa, con una muralla de 3100 metros de perímetro, poblada mayoritariamente por pelendones, a los que los romanos vendieron las tierras de los arévacos.
Quedan unos muros apenas resaltando sobre el terreno, quedan unas marcas por las estancias que fueron, unas pocas piedras en la llanura soriana. Aquí estuvo Numancia. Su caso recuerda a Sagunto, y sin embargo ha quedado con mayor fuerza en la memoria española. Quizá porque la ciudad levantina luchaba por mantener una amistad dada a un extranjero - Roma - contra otro extranjero -Cartago- mientras que en Numancia no había más que unos hispánicos -los arévacos - resistiéndose a aceptar consignas y leyes de gente lejana, por duros que fueran sus soldados, por sofisticadas que resultaran sus armas contra las pequeñas defensas de los numantinos. Ninguno de ellos se salvó para escribir la historia del cerco, de forma que tenemos que acudir a las fuentes enemigas que, en esta ocasión, hablan con gran respeto de los vencidos. Appiano, en las «Guerras Ibéricas», nos da cuenta de la lucha que se inicia con una estrategia calculadora y precisa de Escipión. Los numantinos -sólo ocho mil- aceptaron la llegada de sus tropas con alegría. Habían vencido tantas veces a los romanos que no les importaba mostrar de nuevo su valentía. Así salían continuamente de la ciudad provocando el combate... Era en vano. Escipión había decidido no perder uno solo de sus hombres luchando con aquellos locos y por primera vez hizo algo en la historia de los ataques a una ciudad amurallada. La amuralló a su vez. Con burla primero, preocupación creciente después, los sitiados vieron levantarse siete fuertes a distancia regular alrededor de la villa. Siguió a esto la apertura de un foso y detrás un muro de ocho pies de alto. Como el río Duero era camino de espías y de proveedores de víveres, el romano alzó en sus márgenes unos castillos de los que pendían unas vigas atadas con cuerdas y erizadas de púas de hierro. Movidas por la corriente, eran obstáculo peligroso para quien intentara el paso... Con ello no sólo cortó la llegada de alimentos. Cortó también la entrada de información, lo que para un sitiado, como para un prisionero, es lo más duro que pueda ocurrirle. ¿ Qué hay al otro lado del enemigo? ¿ Le llegan refuerzos? O por el lado de la esperanza: ¿se darán cuenta los hispanos vecinos de la necesidad de ayudarles acabando con los sitiadores extranjeros? Nada. Silencio. En el silencio, unos muros, unas torres, unas catapultas listas, unos ballesteros. Cuando grupos desesperados de numantinos atacaban un punto, se levantaba una señal y centenares de soldados acudían al punto amenazado hasta que dominados por el número - había alcanzado los setenta mil- los numantinos retrocedían, y volvían a encerrarse en su ciudad... donde naturalmente faltaba día a día el pan. «Hermana mía, ¿pan tienes?¡Oh pan Y cuán tarde vienes que no haya pasar bocado! Tiene la hambre apretada mi garganta en tal manera,que aunque este pan agua [fuera no pudiera pasar nada.» Recuerda Miguel de Cervantes en El cerco de Numancia. La situación obliga a pensar en la entrega. Los enviados dirigidos por Avaro recordaron al general romano las muestras de valor que había dado Numancia y pidieron una paz honrosa que no les llevase a la desesperación de morir matando. Escipión rehusó. Sabía la situación crítica de la ciudad y quería la rendición sin condiciones. La ira de los numantinos al oír la respuesta fue tal que los primeros en pagarla fueron los mismos enviados acusados de jugar la carta enemiga.
Sólo por el hambre podía rendirse Numancia» -comenta Appiano-. y por el hambre fue. Tras comer pieles cocidas devoraron a los muertos y después a los enfermos que daban vida a los más fuertes. El fin estaba cercano. Decidieron matarse unos a otros y que cada uno que matara entrara a su vez en el fuego que hicieron en medio de la plaza.
Así lo vio Cervantes. Teógenes pide a un numantino que le atraviese con la espada como si se tratara de un romano.
«Numantino: También a mí me agrada y satisface pues que lo que quiere es nuestra fortuna, mas vamos a la plaza donde yace la hoguera a nuestras vidas importuna, porque el que allí venciera pueda luego entregar al vencido al duro fuego.
Teógenes:
Bien dices; y camina que se tarda el tiempo de morir como deseo. Hora me mate el hierro, el fuego me arda, que gloria y honra en cualquier muerte veo.»

«La mayor parte de los habitantes de Numancia -concluye el historiador- se dieron muerte a sí mismos y los que quedaron salieron a los tres días para el lugar donde les habían destinado, ofreciendo un espectáculo horrible y extraño con sus cuerpos escuálidos, sucios y desgreñados, malolientes, con las uñas crecidas, los cabellos largos y los vestidos repugnantes.»
En el atardecer, sobre el campo numantino, parece verse todavía esa larga, triste procesión. Si ha habido un castillo donde flotaran los fantasmas que dan aprensión y temor es éste.