Los caristii habitaban el norte de la Península Ibérica (Vizcaya-Álava), en la parte occidental de la actual Eukadi. Limitaban al oeste y sur con los autrigones, y al este con los várdulos. Se discute su parentesco con los cántabros y celtíberos o si fueron tardíamente vasconizados.
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jueves, 21 de septiembre de 2017
Los Caristios
Los caristii habitaban el norte de la Península Ibérica (Vizcaya-Álava), en la parte occidental de la actual Eukadi. Limitaban al oeste y sur con los autrigones, y al este con los várdulos. Se discute su parentesco con los cántabros y celtíberos o si fueron tardíamente vasconizados.
La Beturia
La Beturia era un amplio territorio comprendido entre los cursos medios e inferiores de los ríos Guadiana –en latín Ana- y Guadalquivir –en latín Baetis-, que a partir de la II Edad del Hierro fue habitado por dos pueblos de orígenes distintos, al Oeste los Celtici (célticos),
indoeuropeos, y al Este los Turduli (túrdulos), parientes de los turdetanos. El territorio fue anexionado por Roma a comienzos del siglo II a. C., e incluido en la provincia Hispania Ulterior.
Con el nuevo reparto provincial llevado a cabo por el emperador Augusto en 27 a. C., la totalidad de la Beturia se integró en la provincia senatorial Bética, aunque con distinta dependencia administrativo-judicial: mientras los célticos pertenecieron al convento
jurídico de Hispalis, los túrdulos quedaron bajo la dependencia del de Corduba.
En la actualidad la Beturia céltica corresponde en su mayoría al suroeste de la provincia de Badajoz. La Beturia túrdula por su parte corresponde al sureste de la provincia de Badajoz, al norte de la provincia de Córdoba, y al suroeste de la de Ciudad Real.
Los Celtíberos
La cultura de los celtíberos hizo suya la herencia de los iberos, de quienes adoptaron el sistema de escritura. Tras la caída de Numancia en el 133 a. C., su territorio pasó a formar parte de la provincia romana Hispania Citerior.
Los romanos los consideraban una mezcla de celtas e íberos, diferenciándolos de sus vecinos, los celtas de la meseta y los íberos de la costa.
La devotio era una clase especial de clientela. Al elemento contractual de la clientela se añadía un vínculo religioso, por el cual los clientes de un jefe tenían obligación de seguirle a la batalla y de no sobrevivirle en caso de que éste muriera en combate. Con la clientela y la devotio los lazos de consanguinidad no juegan ya ningún papel. Durante las guerras civiles de la República tardía, distintos políticos romanos como Sertorio, Pompeyo, Julio César, etc. labraron importantes clientelas indígenas.
La lengua de los celtíberos existe hoy solo en inscripciones antiguas. El idioma fue llevado a la península por inmigrantes celtas de Galia y se habló en la partes centrales y norteñas. El celtíbero perteneció a una rama paralela de la familia celta. El celtibérico se escribió en un alfabeto que también se usó para escribir los otros idiomas prerromanos de la península, sobre todo el ibero, lengua que no conocemos bien.
Los celtas
La palabra celtas se aplica, en sentido amplio, a un conjunto de pueblos de la Edad de Hierro que hablaban lenguas celtas, una de las ramas de las lenguas indoeuropeas. Como término étnico se refiere al grupo de sociedades tribales que compartieron una cultura material iniciada en la primera Edad de Hierro (1200-400 a. C.) en torno a los Alpes (periodo Hallstatt) y más tarde en el hierro tardío (periodo La Tène). A este grupo de adscriben los celtas de la Galia, norte de Italia, Alemania y Bohemia, los celtíberos de Iberia, los gálatas de Anatolia, este y centro de Rumanía y los celtas insulares (Irlanda, Gran Bretaña).
Los celtas llegaron a Europa hacia el 1200 a.C. y hacia el 900 a.C., en pequeños grupos, a la Península Ibérica. Vivían en pueblos amurallados llamados castros. Los griegos, los llamaron primeramente "hiperbóreos"; después, keltoi o gente oculta, que proviene del griego.
sábado, 13 de mayo de 2017
Culchas
Culchas (ca. 204-194 a.C).
Rey del antiguo pueblo prerromano de los túrdulos (ca 204-194 a.C). Las fuentes de los siglos VI-V a.C. llamaron tartessios a los pueblos del sur peninsular; más adelante se les denominó túrdulos o turdetanos. Para los autores actuales el término túrdulo designaría a la población que habitó en la zona sudoeste desde el siglo V a.C. hasta la conquista romana, de lo que resulta que los tartessios serían la fase anterior de poblamiento en la misma región. Estrabón situó a la turdetania en el valle del Guadalquivir, limitando con los carpetanos y bastetanos. Dentro de aquel territorio habitaron otros pueblos de carácter menor como los olbisios, cilbicenos, igletes o etmaneos.
Los túrdulos fueron el pueblo de mayor importancia y extensión de Iberia gracias a la herencia cultural y política recibida de Tartessos. La monarquía continuó siendo la forma de gobierno entre los turdetanos. Según Julio Caro Baroja la idea de monarquía era innata a los pueblos iberos ya que relacionaba a la realeza con los episodios bélicos, con lo que los monarcas resultaron vitales para la supervivencia del grupo, sobre todo en una época de numerosos y frecuentes enfrentamientos. Los datos acerca del carácter de la monarquía turdetana provienen de los hallazgos de monedas, excavaciones arqueológicas y sobre todo, al testimonio de los autores clásicos como Estrabón, Tito Livio o Polibio.
Más que de verdaderos reyes debe hablarse de reyezuelos o caudillos militares. Su posición era muy inestable al haber desaparecido la forma hereditaria de sucesión que gozaron los reyes tartésicos. La permanencia en el poder dependía fundamentalmente de dos aspectos: las riquezas y posesiones que gozaban y sobre todo, la mayor o menor potencia de las clientelas que les rodeaban y protegían (devotio ibérica). Estos régulos solían formar parte de las aristocracias de las tribus, los cuales gozaban de un gran prestigio entre el resto de la población debido a su potencial económico y militar.
Otro aspecto vital para los reyes turdetanos fue el ejercer un férreo control sobre la riqueza minera de la región, que según los autores clásicos era fabulosa. Una vez obtenidos los minerales pudieron establecerse beneficiosas alianzas con otros pueblos. El carácter militar de aquellos régulos era innegable, no sólo por la existencia de comitivas armadas que les rodeaban o por los ajuares encontrados en sus tumbas, en los que abundaban las armas, sino porque el aspecto militar era, al fin y al cabo, la única razón de su existencia. Tras la desintegración de Tartessos lo normal era que diversos régulos gobernasen cada uno sobre una ciudad.
Las crónicas, sin embargo, mencionan a uno de los principales régulos de los túrdulos, Culchas, que logró extender su dominio sobre veintiocho oppída y cuyo ejército se componía de tres mil infantes y quinientos jinetes (Livio 27, 12, 13; Polibio 11, 20). En el año 206 a.C. luchó como aliado de los romanos contra los cartagineses en la famosa batalla de llipa, en la que tomaron parte cincuenta mil turdetanos. Pero en el año 197 a.C. Luxino es nombrado en las crónicas como un rebelde a Roma que ejerce el control sobre sólo diecisiete oppida (Livio 28, 13, 3; 33, 21, 6). Las causas de la rebelión fueron los malos tratos a los que habían sometido los romanos a la población indígena, así como la dureza mostrada a la hora de exigir las contribuciones.
La rebelión encabezada por Culchas se extendió como la pólvora hacia las tierras del norte; entre los muchos otros régulos que se unieron a su causa, destacó por su importancia el ya citado Luxino, rey de los bastetanos (Livio 33, 21,7). Culchas y Luxino contrataron a diez mil guerreros celtíberos, conocidos por su especial valor y dureza en la batalla, quienes fueron mandados por sus propios cabecillas: Budar y Besadines. La revuelta hizo que los romanos perdiesen el control efectivo sobre numerosas regiones, hecho respondido por Roma con el envío de Marco Porcio Catón para aplastar a los rebeldes. La rebelión terminó en el año 194 a.C con la muerte de Culchas y Luxino.
Rey del antiguo pueblo prerromano de los túrdulos (ca 204-194 a.C). Las fuentes de los siglos VI-V a.C. llamaron tartessios a los pueblos del sur peninsular; más adelante se les denominó túrdulos o turdetanos. Para los autores actuales el término túrdulo designaría a la población que habitó en la zona sudoeste desde el siglo V a.C. hasta la conquista romana, de lo que resulta que los tartessios serían la fase anterior de poblamiento en la misma región. Estrabón situó a la turdetania en el valle del Guadalquivir, limitando con los carpetanos y bastetanos. Dentro de aquel territorio habitaron otros pueblos de carácter menor como los olbisios, cilbicenos, igletes o etmaneos.
Los túrdulos fueron el pueblo de mayor importancia y extensión de Iberia gracias a la herencia cultural y política recibida de Tartessos. La monarquía continuó siendo la forma de gobierno entre los turdetanos. Según Julio Caro Baroja la idea de monarquía era innata a los pueblos iberos ya que relacionaba a la realeza con los episodios bélicos, con lo que los monarcas resultaron vitales para la supervivencia del grupo, sobre todo en una época de numerosos y frecuentes enfrentamientos. Los datos acerca del carácter de la monarquía turdetana provienen de los hallazgos de monedas, excavaciones arqueológicas y sobre todo, al testimonio de los autores clásicos como Estrabón, Tito Livio o Polibio.
Más que de verdaderos reyes debe hablarse de reyezuelos o caudillos militares. Su posición era muy inestable al haber desaparecido la forma hereditaria de sucesión que gozaron los reyes tartésicos. La permanencia en el poder dependía fundamentalmente de dos aspectos: las riquezas y posesiones que gozaban y sobre todo, la mayor o menor potencia de las clientelas que les rodeaban y protegían (devotio ibérica). Estos régulos solían formar parte de las aristocracias de las tribus, los cuales gozaban de un gran prestigio entre el resto de la población debido a su potencial económico y militar.
Otro aspecto vital para los reyes turdetanos fue el ejercer un férreo control sobre la riqueza minera de la región, que según los autores clásicos era fabulosa. Una vez obtenidos los minerales pudieron establecerse beneficiosas alianzas con otros pueblos. El carácter militar de aquellos régulos era innegable, no sólo por la existencia de comitivas armadas que les rodeaban o por los ajuares encontrados en sus tumbas, en los que abundaban las armas, sino porque el aspecto militar era, al fin y al cabo, la única razón de su existencia. Tras la desintegración de Tartessos lo normal era que diversos régulos gobernasen cada uno sobre una ciudad.
Las crónicas, sin embargo, mencionan a uno de los principales régulos de los túrdulos, Culchas, que logró extender su dominio sobre veintiocho oppída y cuyo ejército se componía de tres mil infantes y quinientos jinetes (Livio 27, 12, 13; Polibio 11, 20). En el año 206 a.C. luchó como aliado de los romanos contra los cartagineses en la famosa batalla de llipa, en la que tomaron parte cincuenta mil turdetanos. Pero en el año 197 a.C. Luxino es nombrado en las crónicas como un rebelde a Roma que ejerce el control sobre sólo diecisiete oppida (Livio 28, 13, 3; 33, 21, 6). Las causas de la rebelión fueron los malos tratos a los que habían sometido los romanos a la población indígena, así como la dureza mostrada a la hora de exigir las contribuciones.
La rebelión encabezada por Culchas se extendió como la pólvora hacia las tierras del norte; entre los muchos otros régulos que se unieron a su causa, destacó por su importancia el ya citado Luxino, rey de los bastetanos (Livio 33, 21,7). Culchas y Luxino contrataron a diez mil guerreros celtíberos, conocidos por su especial valor y dureza en la batalla, quienes fueron mandados por sus propios cabecillas: Budar y Besadines. La revuelta hizo que los romanos perdiesen el control efectivo sobre numerosas regiones, hecho respondido por Roma con el envío de Marco Porcio Catón para aplastar a los rebeldes. La rebelión terminó en el año 194 a.C con la muerte de Culchas y Luxino.
(La Web de las Biografías)
Luxino
Luxino [ca. 204-194 a.C).
Rey de la antigua tribu prerromana de los bastetanos (ca. 204-194 a.C), situados por Estrabón entre Calpe y Gades, pertenecientes a la región de turdetania. Existió una gran confusión entre los autores antiguos a la hora de localizarles, ya que, incluso el mismo Estrabón en otro de sus pasajes los situó en el interior, desde las sierras de Cádiz hasta Granada, llegando casi a Málaga. Ptolomeo los dividió en dos grupos: los bástulos al oeste, a los que denominaba bástulos poenos y los bastetanos, al este de los anteriores. La región de los bardulos recibió intensas influencias culturales y políticas desde Tartessos. Asi, la monarquía fue la forma predominante de gobierno entre los bastetanos. Lo más frecuente fue que cada una de sus ciudades estuviera gobernada por un rey, aunque también se dieron casos en los que lograban extender su poder sobre varias oppida bastetanas. Al igual que en otras regiones de la península, más que de reyes debe hablarse de reyezuelos o cabecillas militares, los cuales eran elegidos por su situación de privilegio dentro de la propia tribu lo que les convertía en una élite económica, política y militar.
La base del prestigio de aquellos régulos estaba basada principalmente en las riquezas que poseían, asi como en la importancia de las clientelas militares que les rodeaban y protegían. Según Julio Caro Baroja la idea de monarquía era innata a los pueblos íberos ya que se relacionaba con los actos bélicos. Así los reyes, régulos o cabecillas, pasaban a ser vitales para la supervivencia de la tribu por su potencial militar, tanto era asi que su función bélica llegaba a ser la única razón de su existencia. Su posición nunca fue estable, ya que podían ser derrocados por cualquier otro con mayores riquezas y prestigio dentro de la tribu. Las noticias acerca de los régulos bastetanos provienen de numerosas y diversas fuentes, entre las que destacan los hallazgos de monedas, las excavaciones arqueológicas y sobre todo los escritos de los autores clásicos.
Por Tito Livio se conocen algunos episodios de la vida de uno de los más importantes régulos de los bastetanos, Luxino, que llegó a extender su control sobre centros tan vitales como Carmona, Bardon, Málaga o Almuñécar (Livio 33,21,7). A pesar de los pactos de colaboración que le unían a Roma, se unió a la rebelión del año 197 a.C, la cual, encabezada por el rey de los túrdulos Culchas, se extendió como la pólvora hacia los territorios del norte. Las causas del levantamiento fueron las malas condiciones a las que los romanos habían sometido a la población indígena, asi como la rudeza empleada a la hora de exigir las contribuciones. La rebelión del 197 a.C. fue un último y desesperado intento de recobrar la libertad. Culchas y Luxino contrataron a unos 10.000 guerreros celtiberos, conocidos por su especial dureza y valor, quienes fueron capitaneados por los caudillos Budar y Besadines. Los romanos llegaron a perder el control efectivo sobre numerosas zonas peninsulares, ante la gravedad de la situación fue enviado desde Roma Marco Porcio Catón, quien sofocó la rebelión en 194 a.C Tanto Luxino como Culchas fueron ejecutados como castigo de su traición a Roma.
(La Web de las Biografías)
Rey de la antigua tribu prerromana de los bastetanos (ca. 204-194 a.C), situados por Estrabón entre Calpe y Gades, pertenecientes a la región de turdetania. Existió una gran confusión entre los autores antiguos a la hora de localizarles, ya que, incluso el mismo Estrabón en otro de sus pasajes los situó en el interior, desde las sierras de Cádiz hasta Granada, llegando casi a Málaga. Ptolomeo los dividió en dos grupos: los bástulos al oeste, a los que denominaba bástulos poenos y los bastetanos, al este de los anteriores. La región de los bardulos recibió intensas influencias culturales y políticas desde Tartessos. Asi, la monarquía fue la forma predominante de gobierno entre los bastetanos. Lo más frecuente fue que cada una de sus ciudades estuviera gobernada por un rey, aunque también se dieron casos en los que lograban extender su poder sobre varias oppida bastetanas. Al igual que en otras regiones de la península, más que de reyes debe hablarse de reyezuelos o cabecillas militares, los cuales eran elegidos por su situación de privilegio dentro de la propia tribu lo que les convertía en una élite económica, política y militar.
La base del prestigio de aquellos régulos estaba basada principalmente en las riquezas que poseían, asi como en la importancia de las clientelas militares que les rodeaban y protegían. Según Julio Caro Baroja la idea de monarquía era innata a los pueblos íberos ya que se relacionaba con los actos bélicos. Así los reyes, régulos o cabecillas, pasaban a ser vitales para la supervivencia de la tribu por su potencial militar, tanto era asi que su función bélica llegaba a ser la única razón de su existencia. Su posición nunca fue estable, ya que podían ser derrocados por cualquier otro con mayores riquezas y prestigio dentro de la tribu. Las noticias acerca de los régulos bastetanos provienen de numerosas y diversas fuentes, entre las que destacan los hallazgos de monedas, las excavaciones arqueológicas y sobre todo los escritos de los autores clásicos.
Por Tito Livio se conocen algunos episodios de la vida de uno de los más importantes régulos de los bastetanos, Luxino, que llegó a extender su control sobre centros tan vitales como Carmona, Bardon, Málaga o Almuñécar (Livio 33,21,7). A pesar de los pactos de colaboración que le unían a Roma, se unió a la rebelión del año 197 a.C, la cual, encabezada por el rey de los túrdulos Culchas, se extendió como la pólvora hacia los territorios del norte. Las causas del levantamiento fueron las malas condiciones a las que los romanos habían sometido a la población indígena, asi como la rudeza empleada a la hora de exigir las contribuciones. La rebelión del 197 a.C. fue un último y desesperado intento de recobrar la libertad. Culchas y Luxino contrataron a unos 10.000 guerreros celtiberos, conocidos por su especial dureza y valor, quienes fueron capitaneados por los caudillos Budar y Besadines. Los romanos llegaron a perder el control efectivo sobre numerosas zonas peninsulares, ante la gravedad de la situación fue enviado desde Roma Marco Porcio Catón, quien sofocó la rebelión en 194 a.C Tanto Luxino como Culchas fueron ejecutados como castigo de su traición a Roma.
(La Web de las Biografías)
Pelendones
Pueblo celtibérico que habitaba la reglón de las fuentes del Duero, norte de la provincia de Soria, sureste de la de Burgos y suroeste de la de La Rioja. Por el sur limitaban con los arévacos y por el norte con los berones.
Las fuentes también utilizan el nombre de cerlendones para denominarles. Según Aplano estaban emparentados con los arévacos y los numantinos. Se atribuye a los pelendones la llamada "cultura de los castros sorianos".
Las fuentes también utilizan el nombre de cerlendones para denominarles. Según Aplano estaban emparentados con los arévacos y los numantinos. Se atribuye a los pelendones la llamada "cultura de los castros sorianos".
lunes, 6 de febrero de 2017
Bora - Jaen
Bora, nombre de una ceca y núcleo de población prerromana que se localiza en el cerro de San Cristóbal, en la zona del valle del río Víboras entre los puntos de Las Casillas de Martos y del Castillo de la Encomienda de Víboras. También se denomina de esta forma a las monedas acuñadas en dicha ceca.
Esta zona es un valle muy fértil con abundancia de agua, vegetación y caza; que estuvo habitada desde la Prehistoria ya que se han localizado enterramientos de la época argárica, yacimientos íberos, romanos y medievales, destacando el Castillo de la Encomienda de Víboras.
Bora sólo es conocida por sus acuñaciones de moneda íbera hispanorromana, puesto que la leyenda va en latín. Las monedas son escasas y algo toscas. Se acuñaron hacia el año 50 a. C. los módulos de dupondio y as en cobre.
Esta zona es un valle muy fértil con abundancia de agua, vegetación y caza; que estuvo habitada desde la Prehistoria ya que se han localizado enterramientos de la época argárica, yacimientos íberos, romanos y medievales, destacando el Castillo de la Encomienda de Víboras.
Bora sólo es conocida por sus acuñaciones de moneda íbera hispanorromana, puesto que la leyenda va en latín. Las monedas son escasas y algo toscas. Se acuñaron hacia el año 50 a. C. los módulos de dupondio y as en cobre.
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