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viernes, 12 de noviembre de 2021

Yacimiento de Valdeherreros - Riba de Saelices


Valdeherreros-La Azafuera es un yacimiento arqueológico celtibero y románico situado en las cercanías de Riba de Saelices (GuadalajaraEspaña).

En el yacimiento se observan restos culturales que van desde el momento de contacto entre mundo indígena celtibero y el colonizador romano hasta la Edad Media. Presenta evidencias de ser tanto un poblamiento como una necrópolis, centrada posiblemente en sus primeras épocas.

Su interés arqueológico proviene, por un lado, de las características de los materiales y estructuras peresentes y, por otro, de los aspectos culturales que pueden ofrecer un tipo de asentamiento rural de contacto y su aclimatación y pervivencia a lo largo de los siglos con un mismo modelo económico

Wikipedia


domingo, 9 de junio de 2019

Castro de Kosnoaga - Guernica

El castro de Kosnoaga está localizado sobre la cumbre y laderas del monte Aixerrota en la villa de Gernika. Su posición dominante, en la ribera izquierda de la ría de Urdaibai, y
su proximidad al asentamiento romano de Forua (siglo 1-IV d. J.C.), poco más de un kilómetro, hacen de este lugar uno de los puntos más interesantes de cara no sólo a conocer las formas del poblamiento protohistórico sino a establecer la interrelación de éste con el núcleo romano.
Los resultados permiten confirmar la presencia de un asentamiento culturalmente enmarcado en la II Edad del Hierro, con un sistema defensivo caracterizado por presentar estructura alterna de muralla y foso.
Allí donde se conserva el estrato arqueológico sin alterar, interior de los fosos y zonas preservadas por la muralla, es frecuente la presencia de abundante cerámica característica
del mundo indígena local asociada a cerámica de evidente carácter celtibérico. Junto a estos materiales hemos recuperado últiles metálicos de adorno y armas que confirman la presencia de una ocupación prerromana caracterizada por una manifestación cultural local de filiación celtibérica (siglos III a. J.C. y Id. J.C.). 

Miguel Unzueta Portillo

viernes, 3 de mayo de 2019

Castro Ciclópeo - Santa María de Huerta



La provincia de Soria ocupa una parte importante del territorio de la Celtiberia.  Los Castros, primeros poblados estables, de pequeñas dimensiones, se situaban en lugares estratégicos y fuertemente defendidos. La tribu de los arévacos era la más poderosa de entre los celtíberos.
El enclave arqueológico descubierto por el Marqués de Cerralbo a principios del s. XX fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en junio de 1931 y se encuentra en un cerro sobre el valle del Jalón,  en el límite con la provincia de Zaragoza. Está formado por unas muralllas destruidas y un torreón compuesto por enormes piedras: algunas alcanzan los 2,5 metros de largo y 1 m. de ancho. Este núcleo fue excavado en 1909 por el Marqués de Cerralbo y posteriormente estudiado por Taracena. La apariencia de estos restos nos habla de las grandes necesidades defensivas de esta tierra fronteriza.
Está ubicado en una zona que cuenta con numerosas evidencias de asentamientos celtiberos y de la 1ª Edad de Hierro.


Ayuntamiento 

viernes, 27 de julio de 2018

Olindico - Caudillo celtíbero

Olíndico (también conocido por Olónico (¿?-170 a. C.) fue un líder indígena celtíbero que promovió una rebelión contra los romanos comandados por el pretor de la provincia Hispana de Ulterior, Lucio Canuleyo, quién la sofocó con éxito.
No es mucho más lo que se sabe de este acontecimiento, ocurrido en un periodo (años 179-169 a. C.) del que no se tienen muchas noticias en las provincias hispanas, aparte de las incesantes batallas y represalias entre romanos y celtíberos.

La lanza de Olíndico
De acuerdo con Floro, Olíndico lideraba a sus tropas blandiendo una lanza de plata que le había sido enviada por los dioses desde el cielo.

(Wikipedia)

sábado, 10 de junio de 2017

Titos - Aragón

Pueblo celtíbero que siempre aparece subordinados a los belos, de los que quizás fuesen clientes. Su localización, muy imprecisa, puede estar en el valle medio del río Jalón, hacia Alhama de Aragón y alcanzando a las parameras de Molina, junto con los belos.
Este pueblo que aparece citado en las fuentes clásicas contribuye a las guerras de resistencia contra Roma, firmaron, en el 179 a. C, los pactos de Graco y entraron en guerra con Roma, junto con los belos y los arévacos, en la segunda guerra celtíbera, que terminaría con la destrucción de Numancia en el 133 a. C.. A partir de entonces desaparece, como pueblo, de las fuentes.

viernes, 26 de mayo de 2017

Turboletas

Fue el primer pueblo de la península en formarse por la unión de celtas e iberos y por lo tanto se cree que es el primer pueblo celtíbero al igual que sus vecinos los olcades. Su ciudad mas importante fue Túrbula, actual Teruel y confundida con la otra Turbula de la que habla Tolomeo en la Bastetania, que no ha sido encontrada.

lunes, 31 de octubre de 2016

Los bronces de Botorrita

Los bronces de Botorrita son una serie de planchas de bronce del siglo I a. C. encontradas en Contrebia Belaisca, en Cabezo de las Minas, cerca de la actual Botorrita, en las proximidades de Zaragoza.
El yacimiento de Contrebia Belaisca ha producido cuatro bronces, tres de ellos en escritura paleohispánica (lengua celtíbera) y otro en escritura latina (el cual es legible sin demasiadas dificultades). La relación de los textos es muy cuestionable, en cuanto proceden presuntamente de la acrópolis o en todo caso del tabularium (archivo municipal) de la ciudad. La riqueza escritural de esta ciudad puede ser debida a condiciones sociales (ser centro jurídico de la zona) o bien condiciones fortuitas (lugar donde algún desastre bélico rápido impidió la posterior reutilización del bronce cuando no era útil).
No es factible esperar conexiones entre los textos. Si bien encontramos paralelismos claros, así Francisco Villar y Carlos Jordán han demostrado la repetición de términos usados entre el bronce I y el bronce IV. Y entre el texto latino (Botorrita II) y Botorrita I hay semejanzas estructurales debidas a ser dos textos legales que un grupo de personas imponen.
Francisco Villar y Carlos Jordán (2001) ven en los bronces de Botorrita el archivo del juzgado de una especie de distrito jurídico, equivalente a los conventos romanos. De hecho apuntan a la posibilidad de que Contrebia Belaisca se pueda traducir al latín como Conuentus Bellorum o "reunión de losBelos o Bellos". Así Contrebia sería la «cabeza de partido judicial» de los Belos, pueblo celta.
Beltrán Lloris apunta las dificultades del razonamiento de Villar y Jordán, puesto que ni Salduie ni Alaun son ciudades belas (ver Bronce II). Para Beltrán Lloris se trataría más bien de que el prestigio y la neutralidad – Contrebia eraceltíbera, Salduie íbera y Alaun vascona – haría de la ciudad un lugar ideal para resolver conflictos, sin ver la necesidad de un convento jurídico. Sin embargo acepta la hipótesis de que tres de los cuatro bronces son litigios resueltos en Contrebia.

(Wikipedia) 


domingo, 20 de septiembre de 2015

Los vacceos - Un pueblo guerrero

No queda clara la procedencia de los vacceos. Han sido tomados como un pueblo celta proveniente del norte de Europa. Hoy se habla más bien de una continuidad de los pueblos que habitaron la región central de la cuenca del Duero a comienzos de la Edad del Hierro.
La cuestión es que algo sucedió alrededor del siglo IV a.C. en el territorio que ocupa actualmente la
provincia de Valladolid. Los vacceos se establecieron y crearon auténticas ciudades-estado, a pesar del duro clima mesetario, sofocante en verano y gélido en invierno, a pesar del territorio inhóspito, salpicado de charcas y pantanos. Adoptaron una actitud guerrera para sobrevivir y forjaron unas armas magníficas, pues dominaron la metalurgia como pocos. Cultivaron el trigo y la cebada y comerciaron con estos productos, también con la ganadería, bovina y ovicaprina, y con la lana procedente de estas reses, que incluso utilizaron como tributo de guerra durante la conquista romana. Los bebés tenían sus sonajeros, los niños sus canicas y sus dados y los adultos disfrutaron de viandas como el lechazo y bebieron vino, cerveza e hidromiel.
Tanto sacrificio y apego a la vida no se podía desintegrar con la muerte. Los vacceos creían en la vida
de ultratumba. Claudio Eliano, un autor romano, dijo lo siguiente sobre ellos: «Los vacceos ultrajan los cadáveres de los muertos por enfermedad, y que consideran que han muerto cobarde y afeminadamente, y los entregan al fuego; pero a los que han perdido la vida en la guerra, los consideran nobles, valientes y dotados de valor y, en consecuencia, los entregan a los buitres, porque creen que éstos son animales sagrados».
Carlos Sanz Mínguez, responsable del Proyecto Pintia, de la Universidad de Valladolid, explica que los vacceos crearon «una clase guerrera aristocrática con una ética agonística o de combate muy marcada que influiría en sus ideas sociales». El buitre era concebido como «un animal psicopompo que propiciaría la llegada al ámbito celeste, lugar de residencia de la divinidad, del guerrero muerto con el máximo honor: blandiendo su propia arma».

jueves, 6 de agosto de 2015

Castro de Yecla de Yeltes

El castro de Yecla de Yeltes fue fundado por los vettones alrededor del 500 a. C. y ha sufrido varias ocupaciones a lo largo de su historia. Sabemos que los celtíberos lo habitaron hacia el siglo III a.C. y que en el siglo I d.C., los romanos vivieron en él. 
Su emplazamiento es defensivo, aprovecha las pendientes naturales del terreno y cuenta, además, con una gruesa muralla. La puerta de acceso al castro tiene forma de embudo, el espacio interior de acceso se va estrechando paulatinamente creando un pasillo cada vez más estrecho que se remata en una puerta, dejando en una situación muy vulnerable a los posibles atacantes.
En todo el conjunto se han encontrado grabados de animales, muy simples y esquemáticos, representando sobre todo caballos, aunque no faltan asnos, toros o jabalíes. Destaca una interesante escena en la que se reconocen varios jinetes armados con lanzas que persiguen a unos jabalíes.

(ArteEspaña)

viernes, 8 de mayo de 2015

Cerro Redondo - Fuente el Saz

En la provincia de Madrid se localiza también el yacimiento de Cerro Redondo. Se trata en este caso de un pequeño asentamiento, con total ausencia de arquitectura defensiva, cuya cronología aproximada se fecha entre los siglos IV a III a.C. Su sistema urbanístico presenta estructuras independientes adaptadas a la topografía del terreno, que es un modelo habitual de algunos yacimientos de la Meseta Norte.
Este yacimiento se ubica en la cuenca del río Jarama, próximo al puerto de Somosierra. Este poblado está ubicado en un suave promontorio que domina la fértil vega del Jarama, por lo que probablemente su actividad económica estaría enfocada a la producción agrícola.
Entre los elementos célticos que aparecen en este yacimiento están las cerámicas estampilladas y una fíbula zoomorfa de caballito. De otra parte la cerámica de bandas y semicírculos concéntricos así como las fíbulas anulares, de timbal nos indican las influencias del área levantina. En este yacimiento también han aparecido tres fragmentos de cerámica importada, dos de los cuales son de barniz rojo y el tercero de cerámica ática (Blasco y Alonso, 1985).
Las actividades económicas básicas de este asentamiento eran la agricultura y la ganadería. Respecto a la actividad ganadera parece existir un predominio de óvidos, cápridos y bóvidos. (Blasco y Alonso, 1986-7)

viernes, 24 de abril de 2015

Los arévacos

Los arévacos fueron un pueblo prerromano perteneciente a la familia de los celtíberos, situada entre el sistema Ibérico y el valle del Duero, lindando al oeste con los vacceos, establecida en el centro de la península ibérica en la actual España. Roma formó con los arévacos tropas auxiliares para su ejército imperial.

Historia
Los primeros datos que de los arévacos se conocen fueron suministrados por el historiador griego Estrabón, ya que en los datos anteriores, transmitidos por Polibio y Livio, simplemente se habla genéricamente de las tribus celtíberas, que adquirieron pronto gran importancia por sus guerras con Roma.

Los arévacos construían sus poblados sobre cerros para organizar una fácil defensa, rodeados de uno, dos y hasta tres recintos amurallados. Se sabe con certeza que habitaron en los lugares de Osma (Uxama o Argaela, según el autor griego Ptolomeo) y Sepúlveda.
Los aravacos, arevacos o arévacos (que de todas estas formas se les ha llamado) llevaban un nombre que era claramente celta. Se dedicaban a la agricultura y pertenecían a la más poderosa de todas las tribus celtíberas, extendiéndose sus poblados por casi toda la franja sur del Duero mesetario. Sus núcleos eran independientes entre ellos, cuantas eran las diferentes comarcas en que la misma estructura geográfica les dividía. Eran pueblos todavía groseros y rústicos, regidos por distintos régulos o caudillos, sin unidad entre sí y casi sin comunicaciones.
Cifraban su gloria en perecer en los combates y consideraban como afrentoso morir de enfermedad. Parece ser que este pueblo no enterraba a sus muertos, sino que quemaba los cuerpos, ya que en sus lugares de asentamiento se han encontrado necrópolis de incineración; sin embargo, para los que perecían en combate no consideraban digno el quemar sus restos, los cuales hacían descansar en cuevas, en fosas primero y posteriormente en urnas.
Adoraban al dios Lug, divinidad de origen celta, al cual festejaban en las noches de plenilunios, bailando en familia a las puertas de sus casas. También rendían culto a sus muertos y a un tal "Elman", o "Endovéllico", según atestiguan algunas inscripciones. Tenían por costumbre dejar sus iconos, o imágenes de los dioses, en cuevas situadas en abruptos peñascales –a veces se trataba de las mismas grutas donde descansaban sus antepasados–, y solían acudir a ellas en grupo, en días señalados para la ocasión. En estos lugares veneraban a sus divinidades y les solicitaban favores, dejándoles sus exvotos.
Su traje se componía de una ropilla negra u oscura, hecha de lana de sus ganados, a la que estaba unida una capucha o capuchón con la cual se cubrían la cabeza cuando no llevaban el casquete que estaba adornado con plumas o garzotas. Al cuello solían rodearse un collar. Una especie de pantalón ajustado completaba su sencillo uniforme.
En las guerras usaban espadas de dos filos, venablos y lanzas con botes de hierro, que endurecían dejándolos enmohecer en la tierra. Gastaban también un puñal rayado, y se alaba su habilidad en el arte de forjar las armas. Se presentaban a batalla en campo raso: interpolaban la infantería con la caballería, la cual en los terrenos ásperos y escabrosos echaba pie a tierra y se batía con la misma ventaja que la tropa ligera de infantería. El cuneas, u orden de batalla triangular de los arévacos, se hizo famoso entre los celtíberos y temible entre los guerreros de la antigüedad.
Las mujeres se empleaban también en ejercicios varoniles y ayudaban a los hombres en la guerra. Se veían obligados, para pelear, a dejar guardados sus cereales en silos o graneros subterráneos donde se conservaban bien los granos durante largo tiempo.
Sobre el año 200 a. C., el cartaginés Aníbal quiso mostrarse señor de Hispania antes de medir sus fuerzas con Roma, y a este fin, y al de ejercitar sus tropas e imponer obediencia y respeto entre los celtíberos, llevó sus armas al interior de la Península. Así se internó con dos expediciones consecutivas en tierra de los arévacos, talando los campos y rindiendo su capital, Numancia, a cuyos habitantes obligó a huir con sus mujeres e hijos a las vecinas sierras, de donde luego les permitió volver bajo palabra de que servirían a los cartagineses con lealtad.
Mas cuando cargado de despojos regresaba de estas expediciones a Cartagena (Cartago Nova), los naturales de la meseta reunidos en bastante número se atrevieron a acometerle a las orillas del río Tajo y aun le desordenaron la retaguardia y rescataron gran parte del botín. Triunfo que los antiguos hispanos pagaron caro al siguiente día, en que Aníbal les hizo ver bien a su costa cuán superiores eran las tropas disciplinadas y aguerridas a una multitud falta de organización, por briosa que fuese, que por lo visto lo eran en verdad.
Con la llegada de los romanos, Numancia, una de las ciudades arévacas, protagonizaría una resistencia heroica al invasor. Tras las campañas de Tiberio Graco en el 180 a. C. y la firma de unos tratados con los pueblos indígenas, entre ellos los arévacos, Hispania conocería un periodo de relativa calma. Pero esta calma no duraría siempre: en el 153 a. C. los segedanos -debido al incremento de su población- decidieron ampliar las murallas; acto que no sería bien visto por Roma, que rompería los acuerdos, comenzando así las denominadas Guerras Celtíberas. Los segedanos, que aún no tenían terminadas sus murallas, se refugiaron en Numancia. El cónsul Quinto Fulvio Nobilior fue enviado a Hispania para sofocar la rebelión.

Poblaciones arévacas
Se indican a continuación una serie de poblaciones arévacas, junto con su correspondencia geográfica actual:
Burgos - Kolounioukou (ceca), localizada en el cerro del Alto del Cuerno (Peñalba de Castro).
Sekobirikes (ceca), localizada en Pinilla Trasmonte, se acuñaron denarios, ases y semises a finales del siglo II a. C.
Soria - Numantia, a 7 km al norte de la ciudad de Soria, sobre el cerro de la Muela de la localidad de Garray.
Arekoratas (ceca), en Ágreda.
Usamus o Uxama (ceca), tuvo su asentamiento en el Cerro Castro, a muy escasa distancia de El Burgo de Osma.
Tiermes, situada en el término municipal de Montejo de Tiermes.
Guadalajara - Kaisesa (ceca), situada en Sigüenza.
Lutiakos (ceca), relacionada con Lutia (Luzaga).
La Rioja - Contrebia Leucade, a veces también Contrebia Leukade o Kontrebia Leukade. Su ubicación geográfica está al sureste de La Rioja, en el término municipal de Aguilar del Río Alhama, en el paraje conocido como Clunia.
Palencia - Pallantia, actual Palenzuela, se situaba en un escarpado cerro rodeada de murallas. Posee la más importante necrópolis prerromana de la provincia palentina.

miércoles, 15 de abril de 2015

Contrebia Leukade - Aguilar de río Alhama

Contrebia Leukade fue una ciudad donde se asentaron hacia el 700-750 a. de C. los pelendones, quienes construyeron una fortificación aprovechando un escarpe rocoso sobre el río y edificaron casas excavadas en la roca con planta rectangular.
Más tarde, llegaron otras tribus celtíberas, los Arévacos, ampliaron el poblado y reforzaron los sistemas defensivos con un profundo foso excavado en la roca y una muralla que rodeaba la ciudad. Éstos se mantuvieron hasta la llegada de los romanos, que conquistaron la ciudad a comienzos del siglo II a. de C.


(ArteEspaña)