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lunes, 7 de febrero de 2022

Capote - Cumbres Mayores


Perdido en la noche de los tiempos nos remontamos en la historia para indagar sobre el origen de los primeros asentamientos humanos documentados, que dieron lugar al pueblo de Cumbres Mayores.

A unos 10 Km. de la actual Cumbres Mayores y a 867 metros sobre el nivel del mar, ubicada en Long  2º 15'0" Lat. 38º 07'0" N. (Meridiano de Greenwich) se encuentra la sierra del Coto o de Valera. En este terreno se produjo un asentamiento Celta cuando estos, procedentes de la Cuenca del Jalón, se desplazaron a través de cientos de Km. para establecerse en nuestra comarca buscando terrenos fértiles y una configuración orográfica idónea que les protegiese de pueblos hostiles. Cuando vieron estas tierras no dudaron en establecerse en ellas y construyeron una ciudad que llamaron CAPOTE, que significa "Castillo fuerte", "Altura fortificada".

Los restos arqueológicos Celtas hablan de una ciudadela de planta rectangular situada en la parte más alta del cerro. En la muralla construida con sillares de estructura muy endeble y torpemente labrados, se disponen una serie de torres cuadradas de carácter defensivo.

Ayuntamiento 

martes, 6 de octubre de 2020

Vaelico - Diós de los Vetones


Vaelico es un dios adorado por la antigua tribu celta de los vetones en el oeste de la península ibérica. Representa el infierno y el más allá, pero también es protector de la naturaleza, bosques y montañas. Es conocido también como Endovélico por otros pueblos como los lusitanos.

La etimología de su nombre podría originarse en vailos, el sustantivo celta para «lobo». Ello podría confirmarse por la existencia del santuario de Postoloboso, santuario en honor al dios Vaelico en los exteriores del Castro del Raso, asentamiento vetón en el municipio de Candeleda, y cuyo nombre también evoca claramente al lobo, entonces numeroso en los alrededores.

Arte

El escultor salmantino Fernando Sánchez Blanco realizó para el ayuntamiento de Arenas de San Pedro (Ávila) una escultura titulada El baño de Ataecina en la que aparecen representados la diosa Ataecina acompañada de Vaelico.

El dibujante Andreu Ponsirenas Santón, creó el cómic de Valios, la leyenda del dios lobo inspirado en la figura del dios Vaelico.

Wikipedia 

domingo, 23 de agosto de 2020

Castro celta de El Raso - Candeleda

"Uno de los yacimientos célticos más importantes de toda la Península Ibérica. Data de la II Edad de Hierro de la Meseta de Castilla, entre los siglos II - III a C. Calificado como Bien de Interés Cultural" (del folleto de información municipal).
Una necrópolis situada en un nivel inferior nos indica que los primeros siglos estuvieron asentados en zonas más cómodas para la vida y el pastoreo. Las razzias de Anibal para coger prisioneros y formar ejércitos para enfrentarse a Roma, allá por el año 220 a. C., acaso les obligó a subirse a lugares más apropiados para su defensa pues la expedición de este cartaginés llegó hasta Salamanca y se cree que bajó por el puerto del Pico. Sea cual fuere la razón, las catas efectuadas en diversos lugares del castro indican que todo se levantó en el mismo periodo.
Una muralla que llega a alcanzar los 4 metros de grosor, realizada en mampostería en seco, cercaba el poblado. Alcanza los 1.800 metros de longitud lo que da al poblado un área de unos 150.000 metros cuadrados. Hay restos de varias torres cuadradas y de varios fortines en la parte superior, que, aunque aparece como más indefensa por la elevación del terreno en la colina posterior, contaba con varios fosos defensivos.Por la parte que el castro limita con la garganta de Alardos se supone que, por lo escarpado del terreno, no existió el amurallamiento. 
No hay señales de incendios y por la forma de la caída de las murallas indica que fueron vencidos y obligados a trasladarse al valle pues no se pidieron llevar las grandes vasijas en las que guardaban las semillas.
Junto a las creencias mencionadas al hablar de los vettones hay que señalar, además, que por la presencia de una estatuilla de una cabra en una tumba se piensa que los habitantes de esta celebraban cultos a la diosa Ataecina, una divinidad celta a la que se relaciona con estos animales; protegía más allá de la muerte, aseguraba la resurrección; al mismo tiempo era protectora de las mujeres y de la fertilidad.
Se han encontrado algunas monedas romanas que van desde el año 134 a. C. al 47 a. C. que hablan del periodo mínimo en que estuvo habitado en contacto con los romanos.No se ha encontrado la necrópolis correspondiente al periodo en que estuvo habitado el castro, sino que la hallada pertenece a un periodo en que habitaron en el llano; alcanza hasta el siglo III a. C. 
Por las tumbas se conoce que incineraban los cadáveres y las cenizas las guardaban en urnas junto a las que depositaban vasos pertenecientes a la actividad cotidiana, fíbulas, brazaletes, pinzas... con lo que se muestra su creencia en la vida posterior. Junto a los guerreros se depositaban sus armas inutilizadas, espadas, escudos, soliferros, falcatas...
Como los vetones no conocen la escritura ni la moneda, las inscripciones de las aras votivas están escritas en latín pero los nombres corresponden a personas de procedencia vettona. Respecto al posible nombre con que se conociese a este poblado en la antigüedad Fernando Fernández apuesta por situar en El Raso la Ebora clásica que otros autores sitúan en la actual Talavera, porque por el entorno de la población toledana no se puede hablar de defensas naturales; también apunta que en una de las aras el que la manda hacer tiene un nombre que apunta esta posibilidad, Eburenius. 
Es muy posible también que en los alrededores se asentase el llamado por los romanos Monte de Venus, en el que acampa Viriato en sus luchas contra los romanos; una razón muy similar es la que sirve para localizarlo en la zona; por la diferencia de altura y rocas escarpadas entre el monte de S. Vicente - donde la mayor parte de los historiadores sitúan el monte de Venus - y los que rodean al Raso, el entorno candeledano se presta más a un aprovechamiento para la defensa que el que rodea Talavera.
Las excavaciones que en el castro ha efectuado, a lo largo de una serie de veranos, el profesor Fernando Fernández Gómez nos sirven para conocer bastantes aspectos de la vida de los vettones en el valle del Tiétar y de su forma de entender la vida.

Ayuntamiento de Candeleda

jueves, 30 de abril de 2020

Cántabros

El término cántabros (en latín: cantăbrī, de cantăber; en griego antiguo: Καντάβροι Kantábroi, cantabrices  en idioma local) fue el nombre dado por los romanos a un conjunto de antiguos pueblos que habitaba en el norte de la península ibérica y cuyo territorio se extendía en tiempos de las guerras cántabras por la práctica totalidad de la comunidad autónoma de Cantabria, el norte de la provincia de Burgos y de Palencia, el noreste de la provincia de León, el este del Principado de Asturias y la parte más occidental de Vizcaya. Tenía por ciudad principal Amaya y eran vecinos de autrigones, turmogos, vacceos y astures.
El estudio de las fuentes clásicas da noticia de la existencia de varias tribus o clanes, como pueden ser los salaenos, orgenomescos, avariginos, blendios y coniscos en el litoral, concanos, coniacos, plentusios, tamáricos, vadinienses y vellicos en el interior. Algunos autores, como el historiador Eduardo Peralta Labrador, han querido justificar la mención de dos ciudades cántabras de las cuales se desconocen sus populi planteando la existencia de dos tribus más: noegos y moroecanos.
Los datos disponibles no permiten entrever organizaciones políticas superiores a cada clan, con lo que se ponen en duda las acciones conjuntas y sin traiciones contra Roma e incluso su homogeneidad cultural. Aunque no hay datos que lo confirmen, de ser así los cántabros habrían supuesto la única excepción dentro de los pueblos prerromanos ibéricos. 
Los cántabros pueden rastrearse documentalmente hasta el siglo III a. C. Es probable que se definieran como pueblo entre los siglos VIII y IV a. C. Durante la Edad del Bronce, por lo tanto, parece improbable hablar de un pueblo cántabro. Los hallazgos arqueológicos, por otra parte, señalan el siglo III a. C. como comienzo de un proceso de asimilación cultural celtibérica entre los cántabros. El mayor hallazgo arqueológico de esta época desconocida es el castro de Los Baraones (Valdegama), en el núcleo del antiguo territorio cántabro, con 7 capas que van desde el 1200 a. C. hasta el 400 a. C

Wikipedia

domingo, 26 de abril de 2020

Galaicos

El término galaicos (derivado del latín gallaeci o callaeci y del griego Καλλαϊκοί) designa un conjunto de pueblos que habitaron el noroeste de la península ibérica antes y durante el Imperio Romano y cuyas lengua y cultura podrían haber sido celtas o "celtizadas" -sin que exista consenso entre los investigadores ni pruebas aceptadas que lo afirmen o refuten​-. El término gallaecus pasó a designar, desde finales del Imperio de Occidente, al conjunto de habitantes de Gallaecia y Galicia (siendo, de hecho, el origen lingüístico del gentilicio actual "gallego"). Ocupaban la práctica totalidad de la actual Galicia exceptuando las comarcas de Valdeorras y Trives en Orense (habitadas por astures gigurros y tiburos, respectivamente) y parte de Los Ancares de Lugo (ocupados por los astures lougeos). Se extendían al este por Asturias para hacer frontera con los astures en el río Navia, y hacia el sur ocupando el norte de Portugal hasta el río Duero y haciendo frontera con los lusitanos.
Las mujeres tenían la tarea de trabajar la tierra y recolectar en el bosque, normalmente para hacer el llande, mientras que los hombres cazaban o cuidaban el ganado. Sus escasos cultivos eran de escanda, cerro y cebada principalmente. Mas cuando precisaban de más recursos, los que podían permitirse llevar armamento organizaban saqueos guerreros.

Wikipedia

miércoles, 5 de febrero de 2020

necrópolis vettona de La Osera

La necrópolis vettona de La Osera se encuentra en la provincia de Ávila y es una vieja y nueva conocida de la investigación de la protohistoria peninsular. Juan Cabré, Encarnación Cabré y Antonio Molinero llevaron a cabo cinco campañas de excavación en ella, en las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado. El resultado de este trabajo de campo fue la documentación de 2267 tumbas distribuidas en seis áreas, de las que hasta el momento sólo se había publicado la Zona VI (CABRÉ, CABRÉ y MOLINERO, 1950). 
El poder disponer, gracias a la amabilidad y el cariño de Encarnita Cabré, de toda la documentación generada durante los trabajos de campo y el hecho de que los materiales se hallaban depositados en el Museo Arqueológico Nacional nos hizo plantearnos la posibilidad de inventariar y contextualizar toda la excavación. Este primer objetivo se ha materializado en el volumen II de esta Tesis Doctoral dedicado íntegramente a dar a conocer las más de 1500 sepulturas de las zonas I, II, III, IV y V de la necrópolis que hasta este momento permanecían inéditas. 
El buen hacer arqueológico de este equipo de pioneros permitía realizar un estudio profundo de las sociedades vettonas de la Segunda Edad del Hierro. Una vez reorganizada la información nos encontramos ante la necrópolis con mayor número de ajuares conocidos y bien estructurados de España (posiblemente de toda la céltica europea).

Marcial Pons

domingo, 10 de junio de 2018

Castro de Bardaos - La Coruña

El castro de Bardaos es un antiguo poblado celta situado en el término de Tordoya (concretamente en la parroquia de Bardaos-Galicia), sobre una peña de 350 metros de altitud. La planta es ligeramente elíptica y cuenta con un antecastro. Aún no se ha datado con exactitud y está pendiente de excavaciones arqueológicas, las cuales son inexistentes. Por ello se desconoce también su superficie. Algunos muros, restos y piezas de oro se han datado, no fidedignamente, a lo largo de la Edad del Bronce.

(Wikipedia)

lunes, 16 de octubre de 2017

Castro de Punta dos Prados

Localización: a unos 6 km de Ortigueira, desde la carretera C642 que une esta localidad con Ribadeo, hay que tomar la salida que conduce al puerto de Espasante. Tras dejar el vehículo en el muelle viejo hay que caminar hasta la cala que está detrás de la cetaria, en la que se encuentra una escalera que permite ascender al yacimiento.
Grado de Accesibilidad: Bueno–Acceso señalizado–No posee cuadros explicativos.
Cronología: siglo I a.C. al siglo II d.C.
Descripción: se conservan los restos de la edificación destinada a los baños de vapor, que fue instalada en el primer foso del castro entre los siglos I y II d.C., una vez que las defensas del poblado perdieron su función. Al igual que en otras saunas galaicas de la misma época, la de Punta dos Prados se localiza en la parte baja del yacimiento, hecho que permitía captar con relativa facilidad el agua necesaria para el uso de la instalación. El edificio, de planta rectangular y construido semienterrado, consta de cuatro salas: atrio o vestíbulo, antecámara, cámara y horno.
La primera habitación, conforme se entra en el sauna es el atrio, del que se desconocen las dimensiones de la puerta de entrada. Esta sala fría presenta una cámara semicircular y un pavimento que debía estar completamente empedrado, aunque no se conserva en la actualidad. A través de una puerta situada en la esquina del vestíbulo, se accede a la antecámara, habitación que poseía una temperatura templada. Con una planta de tendencia trapezoidal, esta estancia posee un pavimento perfectamente enlosado con lajas de pizarra y un banco adosado a la pared en uno de sus laterales. A continuación se accede a la cámara, en la que se producía el vapor. Esta habitación, de planta rectangular, está separada de la anterior por un muro, en el que se abre un vano central con dos ranuras, una a cada lado, en la que se encastraría una puerta fija o una piedra monolítica con agujero en la parte inferior (de las denominadas piedras formosas). Al igual que la dependencia anterior, la cámara estaba pavimentada con grandes lozas de pizarra, hecho que facilitaba que los usuarios de la sauna pudiesen caminar descalzos. Pero lo que distingue a esta sauna, respecto de otras de la época, es la existencia de un depósito para el agua fría delante de la puerta que daba acceso al horno. Sobre este depósito de agua se lanzaban cantos rodados que previamente eran calentados en el horno y, como consecuencia del cambio brusco de temperatura por la inmersión de las piedras calientes en el agua fría, se generaba una atmósfera de vapor cálido. La comunicación entre la cámara y el horno se produce a través de una boca estrecha y larga, en la que probablemente se calentaban los cantos rodados. Detrás se encuentra el horno propiamente dicho, de planta cuadrada y fondo con forma de ábside, cubierto en su día con una falsa bóveda (para poder alimentar y limpiar el horno fácilmente, se disponía de una puerta lateral con acceso desde el exterior de la edificación). Por último, en el lado occidental de la edificación, se encuentra el canal de desagüe destinado a dar salida al agua contenida en el tanque de la cámara.

(Arqueomas)

viernes, 31 de marzo de 2017

Castro de la Coraja - Aldeacentenera

En este pueblo extremeño destaca un castro Celta del siglo IV antes de Cristo, o principios del V, en la finca de la Coraja, a cinco kilómetros del pueblo, de origen prerromano, siendo los vetones los que lo habitaron. 
El castro Celta esta amurallado y en su interior se han encontrado restos de viviendas, de las que se está haciendo una reproducción en la dehesa Boyal. Fuera de esta muralla se encuentra el vertedero donde se hallaron restos de cerámicas y metales. A unos 500 metros está la necrópolis donde se han localizado más de 70 enterramientos diferenciados cada uno con su urna correspondiente, algunas cubiertas por platos y por restos y objetos personales.

(El Periódico)

viernes, 24 de marzo de 2017

Castro do Facho - Cangas de Morrazo

En el extremo occidental de la Península del Morrazo, individualizado de su contorno y elevado sobre el Océano, el Monte del Facho acogió al largo de siglos distintas expresiones de la vida en la comarca, que lo son también de la Historia de Galicia.
En primer lugar, desde el siglo X A.C. incluso el siglo VII A.C., existió un poblado en la ladera este del que la penas tenemos información salvo la de su excepcional tamaño..
A partir del siglo VI A.C. surge el castro galaico, poblado fortificado que subsistirá incluso el siglo I a.C. De él aun podemos ver parte de las murallas, el foso, las piedras que conformaban sus viviendas y que hoy cubren las laderas del monte, las escombreras de basura en las márgenes del poblado o la topografía actual del monte que deriva tanto de la construcción misma del poblado cómo de la configuración natural
Posteriormente, un santuario levantado sobre la cumbre va a recoger las viejas creencias de quienes habían vivido en el castro para dotarlas, a lo largo de los siglos II al IV d.C., de un joven carácter, ahora marcado por el proceso de asimilación de la cultura latina en la región del imperio romano llamado Gallaecia. Finalmente en el siglo XVIII se construye el puesto de vigilancia costera con fines militares del cual pervive la garita.
Aparecieron 161 altares, en el que hace casi dos mil años debió de ser un bosque de aras levantadas sobre la cumbre del monte.

(Ayuntamiento de Cangas)

lunes, 27 de febrero de 2017

Castro de las Merchanas - Salamanca

Las Merchanas es un castro de origen vetón situado en el municipio español de Lumbrales, en la provincia de Salamanca, Castilla y León.
Ocupa una extensión de 8,5 hectáreas. Se localiza en un meandro del río Camaces, en el límite con el término municipal de Bermellar.

(Wikipedia)

viernes, 27 de enero de 2017

Castro da Cidá - La Coruña

En lo alto de uno de los montes de Ribeira, que recibe el nombre de Monte Da Cidade, se halla un magnífico mirador  que lleva por nombre A Pedra Da Rá, en castellano la piedra de la rana. En este monte, se hallan los restos de un castro celta que fue objeto de estudio en los años ochenta, aunque hoy día, el castro se halla pendiente de estudio. Las fotos presentadas abajo son de la época en que se comenzó a excavar por un equipo de la Universidade Galega de Arqueoloxía, en Santiago de Compostela. Se sitúa a un kilómetro de Ribeira, en dirección noreste. Contiene un recinto fortificado que abarca una área escasa en direcciones sur, sureste y este. En estos puntos se aprovechó la existencia de una roca natural para levantar un fuerte. Se realizaron diversas formas de defensa, como vallados y cubiertos de tierra. Este recinto fortificado se estima que medía unos ciento cinco metros, de norte a sur; y unos setenta metros de este a oeste. Se trata de un tipo de castro común, al igual que el "Castro Grande de Neixón", el "Castro de Baroña" ó diversos castros de la Bretaña francesa. No se han hallado todavía restos de útiles ni en ésta área ni en los alrededores, pero estudios serios realizados en el siglo pasado sugieren que se encontrarían valiosísimos restos si el castro fuese objeto de una excavación arqueológica.
En este verano del año 2006, el castro se ha visto reducido a un montón de cenizas. Las piedras han sufrido las inclemencias del fuego, y  este monte ha sido arrasado por los incendios de este verano fatídico. Basta con comparar las fotografías de hace unos años y las tomadas tras los incendios.

(Arqueo Barbanza)

jueves, 29 de diciembre de 2016

Castromao ( Orense )

Muy cerca de la misma Celanova encontramos este castro de reducidas dimensiones, aunque con unas características y un excelente estado de conservación que lo convierte en uno de los más atractivos del sur de Galicia.
Muchos de los objetos encontrados en el yacimiento se encuentran en el Museo Provincial de Ourense.

(Ocholeguas)

sábado, 29 de octubre de 2016

Las Cogotas - Avila

Las Cogotas es el nombre que recibe un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Cardeñosa en la provincia de Ávila (España). Situado en un cerro y fortificado, deparó una secuencia estratigráfica que fue dividida en dos grandes periodos, uno propio del Bronce Final (Cogotas I) y otro del comienzo de la segunda Edad del Hierro (Cogotas II). En medio hay un hiato que aún no ha podido ser explicado. La investigación de Las Cogotas permitió conocer mejor los modos de vida peninsulares previos a la invasión romana.
Fue excavado por Juan Cabré en los años 1920 y es la principal referencia de los vetones, un pueblo de cultura celta que habitó una extensa zona que abarcaba las actuales provincias de Ávila y Salamanca y parte de Toledo, Zamora, Cáceres y los Trás-os- Montes de Portugal durante la Edad del Hierro.

(Wikipedia)

miércoles, 8 de julio de 2015

Los torques celtas

Torque celta de Burela
Los torques son uno de los vestigios mejor estudiados de todos los que nos ha legado el mundo celta. En la Península se han encontrado numerosos de ellos, realizados en hierro, bronce o en metales preciosos. Algunos resultan tan bastos y pesados que cuesta creer que pudieran ser utilizados; sin embargo otros son exquisitos trabajos de orfebrería ricamente decorados, ligeros y flexibles. 
Los torques eran usados en diferentes rituales (igual que las máscaras, calderos, vasos o tallas representando a dioses) a modo de adorno en torno al cuello y constituían un símbolo distintivo para los miembros más relevantes de la tribu, como es el caso de los guerreros, los druidas o los nobles, a la muerte de los cuales frecuentemente pasaban a formar parte de su ajuar funerario.

viernes, 19 de junio de 2015

Abyla - Ávila

Según la mitología Abyla, era mujer de Hércules con quien tuvo un hijo al que llamó Alcideo, quien conquistó el centro de la península y dio el nombre de su madre a la ciudad más importante que allí fundó.
Los primeros vestigios de población se datan hacia el siglo VII a.c. Los Vetones pueblo de origen Celta, se asentaron sobre un risco cercano al río, donde levantaron este lugar estratégico, que les permitiría defenderse y desarrollar sus vidas. Son numerosos los restos de este pueblo que aparecen tanto en Ávila como en ubicaciones cercanas.
Destacan los verracos, los toros de Guisando unas esculturas zoomorfas. Son nombrados por Estrabón. Su decadencia comenzó con la llegada en el 237 a.c. de Amílcar Barca, y la incorporación de estos al ejercito cartaginés. 

La conquista romana comenzó con la llegada al Valle Amblés provocando la destrucción del castro de Ulaca, y posiblemente del de Óbila. Los romanos instalaron un campamento militar en lo que hoy es Ávila, Abula. Testimonio de la presencia romana, son los numerosos restos cerámicos y restos de inscripciones que se reutilizaron para construir la muralla medieval.


miércoles, 20 de mayo de 2015

Castro de Berobriga - Donón, Cangas

Cuenta el historiador gallego Orosio que cuando Decimus Iunius Brutus. cónsul de roma en el año 138 a.C. y general de las tropas que invadieron Galicia, llegó a las playas del gran Océano Occidental,  creyó haber alcanzado el fin del mundo, contemplando estremecido como el sol se hundía en el mar.
Con anterioridad había cruzado el río Limia, que sus hombres tomaron por el río Lethes o del Olvido.
Brutus empuñó el lábaro de la legión y atravesando en la fría corriente comenzó a llamar a los soldados por sus nombres desde la otra orilla para demostrarles que seguía vivo y no había perdido la memoria. Sin embargo no se le borró el susto de ver desaparecer el sol en las aguas y dando la vuelta, regresó a Roma para no volver jamás a Galicia.
Se ignora el lugar exacto del hecho pero pudo ser en el Monte Facho de Donón, un promontorio de la punta de Morrazo que cae a pico en un acantilado de más de 180 m. Desde los tiempos más remotos los hombres de la Edad del Hierro, escogieron el sitio para sus ceremonias religiosas. Desde muy antiguo se conocía la existencia de un santuario romano-galaico pero fue en los años 60 y 70 cuando los investigadores encontraron altares de piedra que se conservan en los Museos de Pontevedra y Vigo. Más recientemente, un equipo interdisciplinar dirigido por José Suárez, hijo de uno de los primeros descubridores, ha acometido la tares de escavar el yacimiento con resultados que, no por esperados, dejan de ser sorprendentes.
En el Monte Facho hubo una población de la Edad de Bronce que llegó a ocupar toda la ladera del monte. Empezaría siendo una lugar de culto al dios celta Berobreo, hasta convertirse en un castro con sus peculiares cabañas circulares ordenadas en terrazas por toda la ladera.
Cuando aumentó la influencia romana y los pobladores se trasladaron a la orilla, el lugar de convirtío en un destino de peregrinación al que acudían los devotos del diós Berobreo a solicitar favores o agradecerlos. En el Facho de Donón han aparecido casi 180 aras votivas, lo que supone más de la mitad de la epigrafía romana de Galicia, lo que le convierte en un yacimiento clave para el estudio de los cultos paganos.

viernes, 8 de mayo de 2015

Cerro Redondo - Fuente el Saz

En la provincia de Madrid se localiza también el yacimiento de Cerro Redondo. Se trata en este caso de un pequeño asentamiento, con total ausencia de arquitectura defensiva, cuya cronología aproximada se fecha entre los siglos IV a III a.C. Su sistema urbanístico presenta estructuras independientes adaptadas a la topografía del terreno, que es un modelo habitual de algunos yacimientos de la Meseta Norte.
Este yacimiento se ubica en la cuenca del río Jarama, próximo al puerto de Somosierra. Este poblado está ubicado en un suave promontorio que domina la fértil vega del Jarama, por lo que probablemente su actividad económica estaría enfocada a la producción agrícola.
Entre los elementos célticos que aparecen en este yacimiento están las cerámicas estampilladas y una fíbula zoomorfa de caballito. De otra parte la cerámica de bandas y semicírculos concéntricos así como las fíbulas anulares, de timbal nos indican las influencias del área levantina. En este yacimiento también han aparecido tres fragmentos de cerámica importada, dos de los cuales son de barniz rojo y el tercero de cerámica ática (Blasco y Alonso, 1985).
Las actividades económicas básicas de este asentamiento eran la agricultura y la ganadería. Respecto a la actividad ganadera parece existir un predominio de óvidos, cápridos y bóvidos. (Blasco y Alonso, 1986-7)

viernes, 1 de mayo de 2015

Los pelendones

Los pelendones fueron un pueblo celtibérico que habitaba la región de las fuentes del Duero, es decir, norte de la provincia de Soria, sureste de la de Burgos y suroeste de la de La Rioja. Por el sur limitaban con los arévacos y por el norte con los berones. Según Apiano estaban emparentados con los arévacos y los numantinos. Los arévacos los empujarán hasta la zona norte de Soria.
El origen de este pueblo es difícil de determinar. El estudioso Pedro Bosch Gimpera les atribuye un territorio que se extendía, al menos, desde Ágreda a Salas de los Infantes, y de la Sierra de Cabrejas a los Picos de Urbión. Se atribuye a los pelendones la llamada "cultura de los castros sorianos".
La principales ciudades de esta tribu fueron: Augustóbriga, Numancia, Savia y Viscintium.

Estos asentamientos eran los castros, característicos de la segunda Edad del Hierro típica de la cultura indoeuropea. Se sitúan en lugares estratégicos protegidos por la naturaleza y defendidos por una muralla, un foso o piedras hincadas. Sus dimensiones son reducidas. Las casas son generalmente circulares pero también hay rectangulares. Las necrópolis van asociadas a la cultura de los campos de urnas.
La economía estaba relacionada con el lugar de ocupación, un terreno montañoso cubierto de bosques. Ganadería y economía forestal. Agricultura escasa. La base alimentaria es la leche y la carne fundamentalmente, ganado vacuno y conejo. Utilizarán a las ovejas para la lana.
Realizaban las ceremonias al aire libre. Creían en la inmortalidad, abandonando los muertos en los campos de batalla para que los buitres los llevasen al cielo.

viernes, 24 de abril de 2015

Los arévacos

Los arévacos fueron un pueblo prerromano perteneciente a la familia de los celtíberos, situada entre el sistema Ibérico y el valle del Duero, lindando al oeste con los vacceos, establecida en el centro de la península ibérica en la actual España. Roma formó con los arévacos tropas auxiliares para su ejército imperial.

Historia
Los primeros datos que de los arévacos se conocen fueron suministrados por el historiador griego Estrabón, ya que en los datos anteriores, transmitidos por Polibio y Livio, simplemente se habla genéricamente de las tribus celtíberas, que adquirieron pronto gran importancia por sus guerras con Roma.

Los arévacos construían sus poblados sobre cerros para organizar una fácil defensa, rodeados de uno, dos y hasta tres recintos amurallados. Se sabe con certeza que habitaron en los lugares de Osma (Uxama o Argaela, según el autor griego Ptolomeo) y Sepúlveda.
Los aravacos, arevacos o arévacos (que de todas estas formas se les ha llamado) llevaban un nombre que era claramente celta. Se dedicaban a la agricultura y pertenecían a la más poderosa de todas las tribus celtíberas, extendiéndose sus poblados por casi toda la franja sur del Duero mesetario. Sus núcleos eran independientes entre ellos, cuantas eran las diferentes comarcas en que la misma estructura geográfica les dividía. Eran pueblos todavía groseros y rústicos, regidos por distintos régulos o caudillos, sin unidad entre sí y casi sin comunicaciones.
Cifraban su gloria en perecer en los combates y consideraban como afrentoso morir de enfermedad. Parece ser que este pueblo no enterraba a sus muertos, sino que quemaba los cuerpos, ya que en sus lugares de asentamiento se han encontrado necrópolis de incineración; sin embargo, para los que perecían en combate no consideraban digno el quemar sus restos, los cuales hacían descansar en cuevas, en fosas primero y posteriormente en urnas.
Adoraban al dios Lug, divinidad de origen celta, al cual festejaban en las noches de plenilunios, bailando en familia a las puertas de sus casas. También rendían culto a sus muertos y a un tal "Elman", o "Endovéllico", según atestiguan algunas inscripciones. Tenían por costumbre dejar sus iconos, o imágenes de los dioses, en cuevas situadas en abruptos peñascales –a veces se trataba de las mismas grutas donde descansaban sus antepasados–, y solían acudir a ellas en grupo, en días señalados para la ocasión. En estos lugares veneraban a sus divinidades y les solicitaban favores, dejándoles sus exvotos.
Su traje se componía de una ropilla negra u oscura, hecha de lana de sus ganados, a la que estaba unida una capucha o capuchón con la cual se cubrían la cabeza cuando no llevaban el casquete que estaba adornado con plumas o garzotas. Al cuello solían rodearse un collar. Una especie de pantalón ajustado completaba su sencillo uniforme.
En las guerras usaban espadas de dos filos, venablos y lanzas con botes de hierro, que endurecían dejándolos enmohecer en la tierra. Gastaban también un puñal rayado, y se alaba su habilidad en el arte de forjar las armas. Se presentaban a batalla en campo raso: interpolaban la infantería con la caballería, la cual en los terrenos ásperos y escabrosos echaba pie a tierra y se batía con la misma ventaja que la tropa ligera de infantería. El cuneas, u orden de batalla triangular de los arévacos, se hizo famoso entre los celtíberos y temible entre los guerreros de la antigüedad.
Las mujeres se empleaban también en ejercicios varoniles y ayudaban a los hombres en la guerra. Se veían obligados, para pelear, a dejar guardados sus cereales en silos o graneros subterráneos donde se conservaban bien los granos durante largo tiempo.
Sobre el año 200 a. C., el cartaginés Aníbal quiso mostrarse señor de Hispania antes de medir sus fuerzas con Roma, y a este fin, y al de ejercitar sus tropas e imponer obediencia y respeto entre los celtíberos, llevó sus armas al interior de la Península. Así se internó con dos expediciones consecutivas en tierra de los arévacos, talando los campos y rindiendo su capital, Numancia, a cuyos habitantes obligó a huir con sus mujeres e hijos a las vecinas sierras, de donde luego les permitió volver bajo palabra de que servirían a los cartagineses con lealtad.
Mas cuando cargado de despojos regresaba de estas expediciones a Cartagena (Cartago Nova), los naturales de la meseta reunidos en bastante número se atrevieron a acometerle a las orillas del río Tajo y aun le desordenaron la retaguardia y rescataron gran parte del botín. Triunfo que los antiguos hispanos pagaron caro al siguiente día, en que Aníbal les hizo ver bien a su costa cuán superiores eran las tropas disciplinadas y aguerridas a una multitud falta de organización, por briosa que fuese, que por lo visto lo eran en verdad.
Con la llegada de los romanos, Numancia, una de las ciudades arévacas, protagonizaría una resistencia heroica al invasor. Tras las campañas de Tiberio Graco en el 180 a. C. y la firma de unos tratados con los pueblos indígenas, entre ellos los arévacos, Hispania conocería un periodo de relativa calma. Pero esta calma no duraría siempre: en el 153 a. C. los segedanos -debido al incremento de su población- decidieron ampliar las murallas; acto que no sería bien visto por Roma, que rompería los acuerdos, comenzando así las denominadas Guerras Celtíberas. Los segedanos, que aún no tenían terminadas sus murallas, se refugiaron en Numancia. El cónsul Quinto Fulvio Nobilior fue enviado a Hispania para sofocar la rebelión.

Poblaciones arévacas
Se indican a continuación una serie de poblaciones arévacas, junto con su correspondencia geográfica actual:
Burgos - Kolounioukou (ceca), localizada en el cerro del Alto del Cuerno (Peñalba de Castro).
Sekobirikes (ceca), localizada en Pinilla Trasmonte, se acuñaron denarios, ases y semises a finales del siglo II a. C.
Soria - Numantia, a 7 km al norte de la ciudad de Soria, sobre el cerro de la Muela de la localidad de Garray.
Arekoratas (ceca), en Ágreda.
Usamus o Uxama (ceca), tuvo su asentamiento en el Cerro Castro, a muy escasa distancia de El Burgo de Osma.
Tiermes, situada en el término municipal de Montejo de Tiermes.
Guadalajara - Kaisesa (ceca), situada en Sigüenza.
Lutiakos (ceca), relacionada con Lutia (Luzaga).
La Rioja - Contrebia Leucade, a veces también Contrebia Leukade o Kontrebia Leukade. Su ubicación geográfica está al sureste de La Rioja, en el término municipal de Aguilar del Río Alhama, en el paraje conocido como Clunia.
Palencia - Pallantia, actual Palenzuela, se situaba en un escarpado cerro rodeada de murallas. Posee la más importante necrópolis prerromana de la provincia palentina.