La cueva de los Murciélagos es una cueva andaluza ubicada en plenas Sierras Subbéticas, concretamente a 4 km de Zuheros, en el sur de la provincia de Córdoba. Es una de las cuevas más importantes de Andalucía. El nombre lo toma de los habitantes que durante siglos la han utilizado como refugio y hogar y que, aunque en menor número que hace una décadas, diferentes especies siguen poblándola: los murciélagos.
La cueva ha sido declarada bien de interés cultural y el 23 de noviembre de 2001 la Junta de Andalucía declaró sus 32 ha. como monumento natural.
Historia
La primera vez que se exploró la cueva fue en 1938 aunque la primera referencia escrita de ella remonta unos 70 años atrás, en 1868. La cueva ha sido objeto de varias excavaciones arqueológicas de las que se ha obtenido información valiosa acerca del Neolítico y del Paleolítico Medio. Gracias a las últimas excavaciones se saben cosas como sus hábitos de vida, los artilugios que utilizaban e incluso qué comían por los restos de animales y de cereales carbonizados.
De este momento histórico se encontraron en su interior restos de caza y de la industria lítica, denominada Musteriense, desarrollada por el hombre de Neandertal que la habitó unos 35 000 años atrás, a finales de dicho periodo (hojas de sílex para cortar, colgantes y brazaletes, vasijas de barro, etc.). También se conserva el cadáver de un hombre en una posición que indica un enterramiento.
Existe, por otro lado, documentación de que fue ocupada por el Homo sapiens, tal y como lo conocemos hoy día, durante el Paleolítico Superior, lo cual es clave para la historia de Andalucía en este periodo, ya que existía un vacío de información referente a esta zona geográfica. El Homo sapiens dejó en su legado, además de útiles de piedra, grabados en las paredes con pinturas de diferentes animales (caballos, ciervos, etc) y otra figuras que datan de hace unos 18 000 años.
La cueva volvió a ser ocupada durante el Imperio romano, a mediados del siglo III y todo el s. IV d. C., periodo del que también se conservan restos de recipientes y se especula que algunos habitantes del pueblo se refugiasen en medio de una época de conflictos.
Por último, cabe destacar la belleza que poseen algunas de sus salas debido a los adornos naturales que las estalactitas, estalagmitas, gours (charcos en las rocas), entre otras cosas, se han encargado de ornamentar gracias a la erosión de las aguas subterráneas. Destacan salas como la de las formaciones, la del fémur, sala de la celosía, sala de los estratos, del órgano, etc
(Wikipedia)
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martes, 13 de octubre de 2015
lunes, 3 de agosto de 2015
Castellones de Ceal - Cazorla
Se ubica en la ribera del valle del Guadiana Menor, cerca de la aldea de Ceal. Ocupa en espolón rocoso que cae hacia el río y que determina la forma del propio poblado. Fue descubierto en la década de los años 50 bajo el nombre del "Poblamiento Ibérico en el valle del Guadiana Menor".
Los Castellones de Ceal es un poblado fortificado (oppida) y dispuesto en las pendientes que la topografía del cerro ofrece. Presenta estructuras de habitación de distintas fases constructivas, con muros lineales y espacios de planta rectangular. A lo largo del periodo de ocupación, se observan distintas reestructuraciones urbanísticas y constructivas, aun en estudio.
Los restos arqueológicos extraídos durante su excavación, demuestran que su economía era agrícola y ganadera, destacando la presencia de restos de piedras de moler y recipientes de almacenaje, de los que se pueden saber que contuvieron cebada y más escasamente trigo. Entre la fauna, los restos encontrados son, en casi su totalidad, ovicapridos.
El material cerámico es hecho a torno, característico del mundo ibérico, perteneciente, en el poblado, a principios o mediados del siglo IV antes de Cristo. No obstante, esta cronología puede ser anterior por los restos cerámicos encontrados en la necrópolis, que quizás la sitúen a mediados del S. VII. Las excavaciones en el interior del poblado han documentados fases que van desde finales del S IV a. C. Con presencia de cerámicas griegas de las llamadas de "figuras rojas", hasta finales del S. II a C. caracterizadas por presencia de cerámicas "campanienses" itálicas.
La necrópolis se encuentra en las proximidades del poblado y de ella se han excavado numerosas tumbas. Su morfología suele ser, de pequeñas cámaras de planta rectangular y suelo empedrado, con los restos de la cremación y los restos del ajuar en su interior. Algunas de estas tumbas estaban revocadas al interior e incluso han conservado restos de decoración pintada. También es característico la presencia de "ustrinum" o lugares donde se realiza la cremación.
Este poblado es de un momento de la cultura ibérica, en pleno apogeo y donde se marcan las diferencias sociales entre los individuos o grupos de individuos (las diferencias de los ajuares y su contenido, atestiguado en las tumbas), lo que nos informa de una organización jerarquizada socialmente y de carácter aristocrático. Su importancia se basa en la ubicación geográfica del poblado, comunicando el valle del río Guadalquivir con las altiplanicies de Baza, en Granada.
(Turismo en Cazorla)
Los Castellones de Ceal es un poblado fortificado (oppida) y dispuesto en las pendientes que la topografía del cerro ofrece. Presenta estructuras de habitación de distintas fases constructivas, con muros lineales y espacios de planta rectangular. A lo largo del periodo de ocupación, se observan distintas reestructuraciones urbanísticas y constructivas, aun en estudio.
Los restos arqueológicos extraídos durante su excavación, demuestran que su economía era agrícola y ganadera, destacando la presencia de restos de piedras de moler y recipientes de almacenaje, de los que se pueden saber que contuvieron cebada y más escasamente trigo. Entre la fauna, los restos encontrados son, en casi su totalidad, ovicapridos.
El material cerámico es hecho a torno, característico del mundo ibérico, perteneciente, en el poblado, a principios o mediados del siglo IV antes de Cristo. No obstante, esta cronología puede ser anterior por los restos cerámicos encontrados en la necrópolis, que quizás la sitúen a mediados del S. VII. Las excavaciones en el interior del poblado han documentados fases que van desde finales del S IV a. C. Con presencia de cerámicas griegas de las llamadas de "figuras rojas", hasta finales del S. II a C. caracterizadas por presencia de cerámicas "campanienses" itálicas.
La necrópolis se encuentra en las proximidades del poblado y de ella se han excavado numerosas tumbas. Su morfología suele ser, de pequeñas cámaras de planta rectangular y suelo empedrado, con los restos de la cremación y los restos del ajuar en su interior. Algunas de estas tumbas estaban revocadas al interior e incluso han conservado restos de decoración pintada. También es característico la presencia de "ustrinum" o lugares donde se realiza la cremación.
Este poblado es de un momento de la cultura ibérica, en pleno apogeo y donde se marcan las diferencias sociales entre los individuos o grupos de individuos (las diferencias de los ajuares y su contenido, atestiguado en las tumbas), lo que nos informa de una organización jerarquizada socialmente y de carácter aristocrático. Su importancia se basa en la ubicación geográfica del poblado, comunicando el valle del río Guadalquivir con las altiplanicies de Baza, en Granada.
(Turismo en Cazorla)
domingo, 2 de agosto de 2015
Barranco de los Grajos - Cieza
Al Noreste de Cieza, y muy próxima a la población, se eleva majestuosa la Sierra de Ascoy. Esta montaña, de morfología suave y escasa cubierta vegetal, ha sido testigo impasible del desarrollo de este municipio, y sus pobladores han sabido a lo largo del tiempo aprovechar sus cualidades y bondades. El viento de su cumbre amesetada es transformado en energía en el primer Parque Eólico construido en la Región de Murcia.
De sus entrañas afloran manantiales de agua que, durante siglos, han abastecido a la población y han regado sus huertas y campos. La Mina del Agua, con 700 metros de galerías excavadas en la roca, es el mejor ejemplo de este aprovechamiento.
Las laderas de la sierra están surcadas por numerosos barrancos y ramblas. Entre ellos, el Barranco de los Grajos, profundo y abrupto, presenta a lo largo de su curso tres abrigos con manifestaciones de arte prehistórico, incluidas en el catálogo de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998.
Los abrigos contienen en su mayoría representaciones de arte rupestre de estilo Naturalista Levantino, aunque no faltan ejemplos de estilo Esquemático e incluso representaciones de cronología histórica, de época romana y medieval.
Las especiales condiciones físicas del barranco lo convierten en un lugar idóneo para el hábitat, documentándose un uso continuado de los abrigos durante un largo período de tiempo que incluye varias fases de la Prehistoria.
El Abrigo I es el más rico en representaciones, con unas 50 figuras repartidas en dos paneles. El panel I presenta una de las escenas de danza ritual más complejas de su estilo, tanto por la cantidad de elementos representados, como por la variedad de gestos que ofrecen los danzantes masculinos y femeninos.
En el Abrigo II o Abrigo Grande se han hallado niveles de ocupación del Paleolítico, y sus representaciones pictóricas se prolongan hasta cronología histórica.
A unos centenares de metros barranco arriba, en la confluencia de una vaguada afluente del propio barranco, se encuentra el Abrigo III, una pequeña cavidad con 6 figuras de arte levantino. Su interior fue utilizado durante el Calcolítico como lugar de enterramiento.
Es uno de los conjuntos de Arte Rupestre más importantes de la Región de Murcia: los Abrigos del Barranco de los Grajos, están considerados como Patrimonio de la Humanidad.
(Cieza turística)
De sus entrañas afloran manantiales de agua que, durante siglos, han abastecido a la población y han regado sus huertas y campos. La Mina del Agua, con 700 metros de galerías excavadas en la roca, es el mejor ejemplo de este aprovechamiento.
Las laderas de la sierra están surcadas por numerosos barrancos y ramblas. Entre ellos, el Barranco de los Grajos, profundo y abrupto, presenta a lo largo de su curso tres abrigos con manifestaciones de arte prehistórico, incluidas en el catálogo de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998.
Los abrigos contienen en su mayoría representaciones de arte rupestre de estilo Naturalista Levantino, aunque no faltan ejemplos de estilo Esquemático e incluso representaciones de cronología histórica, de época romana y medieval.
Las especiales condiciones físicas del barranco lo convierten en un lugar idóneo para el hábitat, documentándose un uso continuado de los abrigos durante un largo período de tiempo que incluye varias fases de la Prehistoria.
El Abrigo I es el más rico en representaciones, con unas 50 figuras repartidas en dos paneles. El panel I presenta una de las escenas de danza ritual más complejas de su estilo, tanto por la cantidad de elementos representados, como por la variedad de gestos que ofrecen los danzantes masculinos y femeninos.
En el Abrigo II o Abrigo Grande se han hallado niveles de ocupación del Paleolítico, y sus representaciones pictóricas se prolongan hasta cronología histórica.
A unos centenares de metros barranco arriba, en la confluencia de una vaguada afluente del propio barranco, se encuentra el Abrigo III, una pequeña cavidad con 6 figuras de arte levantino. Su interior fue utilizado durante el Calcolítico como lugar de enterramiento.
Es uno de los conjuntos de Arte Rupestre más importantes de la Región de Murcia: los Abrigos del Barranco de los Grajos, están considerados como Patrimonio de la Humanidad.
(Cieza turística)
jueves, 26 de febrero de 2015
Asentamiento de Tejada la Vieja - Escacena del Campo
Se encuentra ubicado en un cerro amesetado en el término municipal de Escacena del Campo (Huelva).
Descripción: asentamiento surgido en torno al siglo VIII a.C. en las cercanías de las explotaciones mineras de las Sierras de Tejada y Aznalcóllar. La actividad minero metalurgia de la plata, y el comercio de los productos minerales constituían la base de su economía (es seguramente la decadencia de estas actividades la que propicia su paulatino abandono en torno al siglo IV a.C.). Su emplazamiento en el paso que unía la campiña con las zonas mineras, propició su fortificación durante el siglo VII a.C., mediante una muralla de mampuestos, ataludada y jalonada por bastiones, de una longitud de más de un kilómetro y medio (aún se conservan paños de unos 4 m de altura).
El caserío, que se reparte en las 12 ha que comprende el poblado, se compone de viviendas compartimentadas en habitaciones rectangulares (dormitorio, cocina, almacén y actividades metalúrgicas) y paredes de mampuestos y tapial, inmersas en ínsulas irregulares, con plazas abiertas y calles.
El asentamiento se encuentra emplazado cerca de otro anterior, el de Peñalosa, donde las actividades principales eran las agropecuarias, con escasa o nula presencia de actividades relacionadas con la transformación mineral. Es por ello que se relaciona la aparición de Tejada la Vieja con la presencia del comercio fenicio en la Baja Andalucía.
Descripción: asentamiento surgido en torno al siglo VIII a.C. en las cercanías de las explotaciones mineras de las Sierras de Tejada y Aznalcóllar. La actividad minero metalurgia de la plata, y el comercio de los productos minerales constituían la base de su economía (es seguramente la decadencia de estas actividades la que propicia su paulatino abandono en torno al siglo IV a.C.). Su emplazamiento en el paso que unía la campiña con las zonas mineras, propició su fortificación durante el siglo VII a.C., mediante una muralla de mampuestos, ataludada y jalonada por bastiones, de una longitud de más de un kilómetro y medio (aún se conservan paños de unos 4 m de altura).
El caserío, que se reparte en las 12 ha que comprende el poblado, se compone de viviendas compartimentadas en habitaciones rectangulares (dormitorio, cocina, almacén y actividades metalúrgicas) y paredes de mampuestos y tapial, inmersas en ínsulas irregulares, con plazas abiertas y calles.
El asentamiento se encuentra emplazado cerca de otro anterior, el de Peñalosa, donde las actividades principales eran las agropecuarias, con escasa o nula presencia de actividades relacionadas con la transformación mineral. Es por ello que se relaciona la aparición de Tejada la Vieja con la presencia del comercio fenicio en la Baja Andalucía.
martes, 24 de febrero de 2015
La llegada de los Celtas
Llegaron a la Península antes que los griegos y, en contacto con los íberos, desarrollaron una original fusión cultural. Belicosos y exquisitos artesanos, los celtas renacen hoy de sus cenizas gracias a una ambiciosa exposición en la ciudad de Ávila, que fuera uno de sus míticos reinos antes de la invasión romana.
Los celtas suscitan cada vez mayor interés, en especial los que habitaron el territorio de la Península en la Antigüedad. Procedentes de las estepas asiáticas, pusieron hace 5.000 años uno de los puntales de la identidad peninsular con que se encontraron griegos y romanos a su llegada a Iberia. Pero es el misterio de su origen y su marcada personalidad, reflejada en tradiciones de folclore y en leyendas medievales, lo que suscita mayor atracción.
Celtiberia, una cultura autóctona
Alejada de las corrientes continentales por su situación periférica y sometida a la influencia ibera, la cultura celta desarrolló formas autóctonas en la Península, con un arte que es consecuencia de la fusión de las tradiciones ibérica, helenística, romana y de La Téne.
El país de los verracos
Bautizado por los clásicos como Vettonia, el territorio que hoy ocupan Ávila, Salamanca y parte de Zamora, Cáceres y Toledo estaba ocupado por un pueblo ganadero, que dejó cientos de esculturas de cerdos y toros.
Resistencia a Roma
Dos siglos tardó Roma en dominar militar y culturalmente a los pueblos celtas de la Península, más resistentes a la asimilación que el mundo íbero.
Los celtas suscitan cada vez mayor interés, en especial los que habitaron el territorio de la Península en la Antigüedad. Procedentes de las estepas asiáticas, pusieron hace 5.000 años uno de los puntales de la identidad peninsular con que se encontraron griegos y romanos a su llegada a Iberia. Pero es el misterio de su origen y su marcada personalidad, reflejada en tradiciones de folclore y en leyendas medievales, lo que suscita mayor atracción.
Celtiberia, una cultura autóctona
Alejada de las corrientes continentales por su situación periférica y sometida a la influencia ibera, la cultura celta desarrolló formas autóctonas en la Península, con un arte que es consecuencia de la fusión de las tradiciones ibérica, helenística, romana y de La Téne.
El país de los verracos
Bautizado por los clásicos como Vettonia, el territorio que hoy ocupan Ávila, Salamanca y parte de Zamora, Cáceres y Toledo estaba ocupado por un pueblo ganadero, que dejó cientos de esculturas de cerdos y toros.
Resistencia a Roma
Dos siglos tardó Roma en dominar militar y culturalmente a los pueblos celtas de la Península, más resistentes a la asimilación que el mundo íbero.
Los pueblos preibéricos
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| Los Millares - Almería |
Cronológicamente correspondería al II milenio a. C., durante las primeras fases de la Edad de los Metales: el Calcolítico (cultura de Los Millares, vaso campaniforme, megalitismo) y especialmente, el Bronce (El Argar, Las Motillas).
A la Edad del Hierro (comienzos del I milenio a. C.) corresponde la formación de lo ibérico junto con otros entornos culturales de definición igualmente problemática, como Tartessos, ya en un entorno protohistórico en el que la influencia de los pueblos colonizadores del Mediterráneo oriental fue decisiva, mientras que el centro, norte y oeste de la Península entraba en el ámbito cultural celta.
domingo, 22 de febrero de 2015
Los Megalitos de Baleares
En las Islas Baleares se desarrolló un caso muy particular durante la Edad de Bronce, la cultura de los talayots, taulas y navetas.
Los talayots son torres de planta cuadrada o circular, con función militar defensiva. Pueden encontrase aislados o anexos al amurallamiento de un poblado. Entre los mejores conservados se encuentra el de Torelló en Mahón (Menorca).
La taula es una gran losa apoyada en otra en forma de "T". Se denomina así por su forma de mesa. Su función debió ser ceremonial, aunque también se ha sugerido su carácter funerario ya que podrían haberse utilizado para la exposición de cadáveres con la finalidad de que fueran descarnados por las aves. Éste era un ritual seguido por algunos pueblos. Destaca la de Torralba d'en Salert en Alayor (Menorca).
Por último, las navetas, deben el nombre a su forma de nave o barco invertido. Tienen planta rectangular pero presentan un ábside semicircular en el lado menor opuesto al de la entrada. Sirvieron de sepulcro colectivo, formado por un pasillo que desemboca en una o dos cámaras superpuestas. Un ejemplo es la naveta dels Tudons en Ciudadela (Menorca).
(ArteEspaña)
Los talayots son torres de planta cuadrada o circular, con función militar defensiva. Pueden encontrase aislados o anexos al amurallamiento de un poblado. Entre los mejores conservados se encuentra el de Torelló en Mahón (Menorca).
La taula es una gran losa apoyada en otra en forma de "T". Se denomina así por su forma de mesa. Su función debió ser ceremonial, aunque también se ha sugerido su carácter funerario ya que podrían haberse utilizado para la exposición de cadáveres con la finalidad de que fueran descarnados por las aves. Éste era un ritual seguido por algunos pueblos. Destaca la de Torralba d'en Salert en Alayor (Menorca).
Por último, las navetas, deben el nombre a su forma de nave o barco invertido. Tienen planta rectangular pero presentan un ábside semicircular en el lado menor opuesto al de la entrada. Sirvieron de sepulcro colectivo, formado por un pasillo que desemboca en una o dos cámaras superpuestas. Un ejemplo es la naveta dels Tudons en Ciudadela (Menorca).
(ArteEspaña)
Tipos de construcciones megalíticas
Los tipos básicos son el dolmen y el menhir.
La palabra menhir proviene del bretón, significa piedra larga. Consiste en una única piedra clavada en el suelo verticalmente y su finalidad es la de fijar el alma de los muertos. En algunas ocasiones están agrupados en hilera, se les denomina entonces, alineamiento, o también pueden presentarse formando círculos, constituyendo un crómlech.
Más complejo que el menhir es el dolmen, término que también procede del bretón y que significa mesa de piedra. Está formado por varias losas en posición vertical, clavadas en la tierra, sobre las que se apoya una losa colocada horizontalmente. A veces se recubren con tierra formando un túmulo. Predominan en la zona norte peninsular, desde Cantabria hasta los Pirineos catalanes.
Un crómlech o crónlech es un monumento megalítico formado por piedras o menhires introducidos en el suelo y que adoptan una forma circular o elíptica, cercando un terreno. Está difundido por Gran Bretaña y por la Bretaña francesa, así como en la península ibérica, Dinamarca y Suecia.
En castellano también reciben los nombres compuestos de círculo de piedras, anillos de piedras o círculo megalítico.
La palabra cromlech en inglés es usada para los dólmenes y no para los círculos de piedra. En francés se le da el mismo uso que en español
(ArteEspaña)
La palabra menhir proviene del bretón, significa piedra larga. Consiste en una única piedra clavada en el suelo verticalmente y su finalidad es la de fijar el alma de los muertos. En algunas ocasiones están agrupados en hilera, se les denomina entonces, alineamiento, o también pueden presentarse formando círculos, constituyendo un crómlech.
Más complejo que el menhir es el dolmen, término que también procede del bretón y que significa mesa de piedra. Está formado por varias losas en posición vertical, clavadas en la tierra, sobre las que se apoya una losa colocada horizontalmente. A veces se recubren con tierra formando un túmulo. Predominan en la zona norte peninsular, desde Cantabria hasta los Pirineos catalanes.
Un crómlech o crónlech es un monumento megalítico formado por piedras o menhires introducidos en el suelo y que adoptan una forma circular o elíptica, cercando un terreno. Está difundido por Gran Bretaña y por la Bretaña francesa, así como en la península ibérica, Dinamarca y Suecia.
En castellano también reciben los nombres compuestos de círculo de piedras, anillos de piedras o círculo megalítico.
La palabra cromlech en inglés es usada para los dólmenes y no para los círculos de piedra. En francés se le da el mismo uso que en español
(ArteEspaña)
Aparecen los megalitos
Durante el Neolítico, con la aparición de la agricultura y la ganadería, actividades fundamentales para la evolución, la vida se hace sedentaria y se habita en comunidades. Esto supone el desarrollo de la arquitectura, ya que se pasa de la protección de las cavernas a la vida al aire libre. Las viviendas no han llegado hasta nuestros días, pero sí las obras de tipo funerario, denominadas construcciones megalíticas.
El término megalitismo procede de las palabras griegas mega, (grande) y lithos, (piedra). Se denomina así al fenómeno cultural localizado en el Mediterráneo occidental y la Europa atlántica, que tuvo lugar desde finales del Neolítico hasta la Edad del Bronce y que se caracteriza por la realización de construcciones arquitectónicas con función funeraria mediante grandes bloques de piedra llamados megalitos. Eran utilizados para enterramientos colectivos.
(ArteEspaña)
El término megalitismo procede de las palabras griegas mega, (grande) y lithos, (piedra). Se denomina así al fenómeno cultural localizado en el Mediterráneo occidental y la Europa atlántica, que tuvo lugar desde finales del Neolítico hasta la Edad del Bronce y que se caracteriza por la realización de construcciones arquitectónicas con función funeraria mediante grandes bloques de piedra llamados megalitos. Eran utilizados para enterramientos colectivos.
(ArteEspaña)
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