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lunes, 29 de noviembre de 2021

Zona arqueológica de Setefilla


Es un yacimiento en el que se encontraron diez túmulos ocupados indistintamente por sepulturas de incineración y de inhumación, así como otros enterramientos del período Orientalizante (700-500 a. C). 

Los túmulos son círculos funerarios de incineración, que consisten en un área circular primitiva, formada por un túmulo poco elevado, en el que se fueron depositando los restos calcinados de los miembros del grupo en urnas cinerarias. 

En la zona se han hallado también restos de ocupaciones del Bronce Final, el Calcolítico y la época romana.

Guía Repsol 

sábado, 16 de noviembre de 2019

Pinturas rupestres de Peña Piñera

En un elevado farallón cuarcítico que domina el pueblo de Sésamo, en el valle del Cúa, se conocen las primeras pinturas rupestres de la provincia de León, pertenecientes a lo que se ha dado en denominar Arte Esquemático. 
Se trata de representaciones- realizadas preferentemente en color rojo- que simplifican figuras humanas y animales, así como otras de difícil interpretación, por su carácter tan esquemático. 
Su cronología, también imprecisa, se acuerda atribuir genéricamente al Calcolítico y Edad del Bronce. Las pinturas han sido Declaradas Zona Arqueológica en 1985.
Turismo Castilla y León

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Yacimiento de Santa María - Villarejo de Salvanés


   El yacimiento arqueológico de Santa María, situado a unos 5 km. de Villarejo de Salvanés, es uno de los yacimientos más importantes de la Comunidad de Madrid. Los restos encontrados por un equipo de arqueólogos, contratados por el Ayuntamiento, han demostrado que por aquellos lugares habitaron gentes de civilizaciones que abarcan desde la edad del Bronce Medio (periodo Calcolítico, año 2500 antes de Cristo), hasta los asentamientos islámicos (siglo XI).
     Cuenta Rosa María Moreno, directora de la excavación, que fueron los propios vecinos quienes les informaron de lo que se escondía en el subsuelo del paraje conocido como Santa María, mientras ella y su equipo restauraban el Torreón del Castillo, otro resto importante de las civilizaciones que pasaron por Villarejo. Días más tarde fue el mismo propietario del terreno quien les informó sobre las vasijas y la cerámica que aparecían en sus tierras. Después de consultarlo con el Ayuntamiento decidieron solicitar a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid el permiso para efectuar una intervención arqueológica. En 1992, con los permisos en la mano, el equipo de arqueólogos comenzó las primeras excavaciones. Desde entonces han puesto en marcha seis campañas y los restos aparecidos hacen suponer a estos especialistas que el yacimiento de Santa María "podría suponer el primitivo asentamiento de Villarejo", afirma la directora de las excavaciones, "Estos restos demuestran un asentamiento estable e ininterrumpido durante más de 4.000 años", añade. Los datos aportados en las excavaciones reflejan que el sector de más antigua ocupación lo constituye una elevación, de una altura de casi 700 metros sobre el nivel del mar, que los arqueólogos han denominado Castro, rodeada de por tres recintos amurallados. En la primera de las campañas, desarrollada en 1993, apareció el primero de los hallazgos, un enterramiento cuya antigüedad se remonta al periodo Calcolítico, en plena época del Bronce Medio.
     Este primer descubrimiento se localizó próximo a una necrópolis carpetana (pueblo de origen ibérico), desenterrada en catas posteriores. Sin embargo, la campaña fechada en 1995, ha sido la que ha sacado a la luz los restos más valiosos y más próximos a la época actual.
     Al norte del yacimiento se descubrió primero un horno cerámico y varias construcciones y, posteriormente, una calzada cuya antigüedad ha sido datada por los expertos como correspondiente a la época Romano-Altoimperial, hacia los siglos III al IV. También apareció un importante desarrollo urbanístico con calles rectilíneas orientadas de norte a sur y de este a oeste, con restos de casas situadas a ambos lados de las calles. La zona este dejó al descubierto otros dos enterramientos, varios silos y diversos materiales que confirman la existencia de un importante asentamiento islámico, en torno a los siglos IX al XII. Esta importante aparición de restos de un abanico tan amplio de épocas ha sido la que para los arqueólogos ha resultado determinante a la hora de afirmar como muy posible que Santa María "fuera, en su día, el primitivo asentamiento de Villarejo".
     Sin embargo, descubrir toda la cultura que se escondía en el subsuelo de Villarejo de Salvanés no ha estado exento de problemas, principalmente económicos. La falta de presupuesto y la ausencia de subvenciones, salvo las pequeñas aportaciones municipales, hicieron peligrar las campañas de extracción, hasta el punto de que durante dos años las excavaciones estuvieron suspendidas. Los arqueólogos explican que aunque el Gobierno regional, a través de la Dirección General de Patrimonio, nunca ha negado los permisos, aseguran que no han contado por esta parte con el "apoyo económico necesario".
María Victoria Marín, nueva directora de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, explica que el Gobierno regional ha estado en todo momento pendiente de este yacimiento "aunque las subvenciones no siempre hayan coincidido con lo solicitado". Esta falta de liquidez motivó que los trabajos se suspendieran en 1996 y 1997, cuando tanto los arqueólogos como el Ayuntamiento tuvieron que buscar dinero en todos los organismos posibles, "incluso promotores privados".
     Lo encontraron a finales de 1997. Su procedencia era la Unión Europea, dentro del programa Rafael para proyectos de investigación y conservación del Patrimonio Arqueológico. Últimamente las labores se han centrado en dar a conocer los restos hallados.

(Villarejo de Salvanés)

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Las Pilas - Almería

Descripción
El sitio arqueológico de Las Pilas-Mojácar la Vieja es un asentamiento calcolítico situado en las estribaciones de Sierra Cabrera. Está limitado al Sur-Sureste por el barranco de Las Pilas y al Norte-Noroeste por un pequeño barranco que lo separa de Mojácar la Vieja, avanzando en forma de espolón hacia el río Aguas, situado al Norte-Noreste. La mayor parte del sitio está ocupada por frutales y pequeñas huertas. Las roturaciones para cultivos y los desmontes de tierra han alterado la fisonomía del lugar, ofreciéndo una impresión de accesibilidad que debe distar bastante de la imagen originaria.
Pese a lo reducido del área excavada, si se relaciona con la extensión total del asentamiento, se cuenta con una serie de datos que permiten conocer algo de las estructuras domésticas y defensivas de este poblado. 
Las cabañas excavadas corresponden a las fases más tardías. De forma circular y con un diámetro de unos 5 metros, presentan un zócalo de piedra de desigual tamaño con una altura máxima conservada de 0,4 metros aproximadamente. Las caras son muy irregulares, pudiendo estar revocadas al interior para homogeneizar la superficie.
Entre las cabañas, la excavada en el corte 5 presentaba un hogar circular central de 1 metro de diámetro y otro hogar más reducido (0,6 metros de diámetro) en un área muy próxima. Una estructura de grandes piedras dispuestas verticalmente junto al zócalo de la cabaña, que servían de contenedor, completaban la infraestructura doméstica. En otra de las cabañas, en la ampliación del corte 5, hay que destacar la aparición de una estructura formada por piedras, similar a la descrita anteriormente, pero que contenía únicamente tierra muy homogénea y de granulometría muy fina. Junto a esta estructura, apareció un vaso cerámico de grandes dimensiones y un número muy elevado de pesas de telar en distinto grado de elaboración. Probablemente, la tierra contenida en la estructura de piedras se utilizaría para la fabricación de pesas.
A fases anteriores, probablemente Cobre Medio, corresponde una estructura de fortificación que únicamente ha podido ser definida en parte por las propias limitaciones de la intervención arqueológica. Se trata de un muro construido con grandes piedras, que presenta la cara exterior en forma de talud, siendo la interior vertical. El tramo documentado ofrece una trayectoria curvilínea a lo largo de unos 6 metros, con una altura máxima conservada de 1 metro.
A lo largo de toda la secuencia han aparecido abundantes restos cerámicos, así como útiles realizados en piedra (tallada y pulimentada) y hueso, que siguen los patrones característicos del mundo calcolítico.
Por lo que respecta a Mojácar la Vieja, los datos que se tienen corresponden a una prospección superficial del asentamiento, y del área de necrópolis, contando para esta última con una excavación arqueológica de urgencia.
En época musulmana igualmente se ocupa este cerro. Así, en la cima se construye un aljibe de grandes dimensiones, quedando la ladera Sur, la de la solana, cubierta en gran parte por casas escalonadas para salvar la fuerte pendiente.
En cuanto a la necrópolis correspondiente al asentamiento de Mojácar la Vieja, situado en el paraje de la Era del Lugar, el Inventario de Yacimientos Arqueológicos de la Provincia de Almería de 1987 recoge la presencia de líneas de sepultura bajo la era de la cortijada.
La excavación arqueológica de urgencia realizada en julio de 1990 permitió documentar dos sepulturas pertenecientes a esta necrópolis.
Pese a que la información que facilitan las fuentes escritas sobre la Mojácar musulmana es más bien escasa, un estudio de este asentamiento puede ofrecer interesantes datos urbanísticos, arquitectónicos,..., para las primeras comunidades islámicas, al tratarse de un asentamiento abandonado por un traslado de población y que, por tanto, no ha sufrido posteriores alteraciones.

(Junta de Andalucía)

martes, 24 de febrero de 2015

Los pueblos preibéricos

Los Millares - Almería
Preibero o preibérico es la denominación historiográfica del sustrato cultural de la península ibérica anterior a la formación del complejo fenómeno de la cultura ibérica en las zonas meridional y oriental de ésta.
Cronológicamente correspondería al II milenio a. C., durante las primeras fases de la Edad de los Metales: el Calcolítico (cultura de Los Millares, vaso campaniforme, megalitismo) y especialmente, el Bronce (El Argar, Las Motillas).
A la Edad del Hierro (comienzos del I milenio a. C.) corresponde la formación de lo ibérico junto con otros entornos culturales de definición igualmente problemática, como Tartessos, ya en un entorno protohistórico en el que la influencia de los pueblos colonizadores del Mediterráneo oriental fue decisiva, mientras que el centro, norte y oeste de la Península entraba en el ámbito cultural celta.