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sábado, 29 de octubre de 2022

Los Castellares - Herrera de los Navarros


En el cerro de Los Castellares de Herrera de los Navarros, a quinientos metros del casco urbano, encontramos los restos de un poblado celtíbero de la II Edad del Hierro, cuya destrucción y abandono han sido fechados en los inicios del siglo II a. de C.

viernes, 18 de febrero de 2022

Los Castellazos - Mediana de Aragón


En el término de Mediana de Aragón a orillas del río Riguel, cabezo de forma alargada con un asentamiento indígena importante en la cumbre y ladera. Aparecen habitaciones con muros de sillares de mala calidad y adobes o tapial. 

No aparecen restos de fortificaciones, pero debió de tenerlas para completar la buena defensa natural. En la parte alta, una torre o recinto murado. 

Tiene una amplia cronología, que abarca desde el mundo de la Edad del Hierro inicial, con cerámicas incisas, cerámicas a torno lento oscuras, para pasar luego a las de torno ibéricas pintadas, junto con comunes y campaniense romana. También pesas de telar y alguna moneda. Se destruye a mediados del siglo I a.C., abandonándose las alturas.

 Gran Enciclopedia Aragonesa 

sábado, 22 de enero de 2022

Castro de Peñacastillo


Frente al pueblo de Ordejón de Arriba, desgajada de la lora de La Ulaña y dentro de los límites del Geoparque de Las Loras se yergue la casi inaccesible atalaya de Peña Castillo.En la cima de este impresionante bastión de sólo 150 metros de diámetro, que queda protegido en todo su perímetro por un cortado natural de más de 20 metros de altura, se han localizado los restos de un castro prehistórico de la Primera Edad del Hierro y de un asentamiento de los cántabros.
El lugar también está preñado de fantásticas leyendas sobre fabulosos tesoros escondidos. La más famosa trata de un enorme pellejo de piel de toro repleto de monedas de oro.
Peña Castillo es uno de los enclaves paisajísticos y arqueológicos más llamativos de toda la provincia de BurgosDesde el punto de vista geomorfológico se trata de una especie de aislado testigo separado del ancho pasillo ortoclinal que rodea la Peña Ulaña. La base está formada por margas coniacenses y su remate es una cresta de compactas calizas santonienses.En realidad, se puede asegurar que Peña Castillo es una reproducción a menor escala de la estructura geológica de La Ulaña.
Las gentes prehistóricas que habitaron la comarca de Las Loras enseguida comprendieron que Peña Castillo ofrecía unas inmejorables condiciones como atalaya y punto defensivo. Por eso, 500 años antes de Cristo situaron en su inexpugnable cima un estratégico castro. La superficie habitable del bastión tiene solamente 150 metros de diámetro y aparece protegida en todo su perímetro por un cortado natural de más de 20 metros de altura. Esta espectacular acrópolis es totalmente inaccesible, por lo que no tuvo que contar con defensas artificiales, y su única entrada es un estrecho paso tajado entre las rocas.
Los vestigios arqueológicos hallados en su superficie —una azuela, una hebilla de cinturón, una canica de piedra y varios fragmentos cerámicos— nos hablan de un antiguo poblado habitado por gentes de la Primera Edad del Hierro que, con posterioridad, en el período que se conoce como Segunda Edad del Hierro, sería ocupado por los cántabros. Lo más seguro es que fuese dependiente del cercano y mucho más grande oppidum de La Ulaña, que está considerado como el mayor castro prerromano de la península Ibérica.Alfoz Alto Medieval.
También existe constancia de su utilización defensiva por los visigodos y durante buena parte de la Alta Edad Media. Desde el año 978 hay testimonio documental del conocido como alfoz de Ordejón que tenía su centro neurálgico en la fortaleza erigida en la cima de Peña Castillo. Desde ese estratégico lugar se controlaba la alta cuenca del río Odra y las nueve aldeas aún existentes: Congosto, Fuencaliente de Puerta, Fuenteodra, Humada, Ordejón de Abajo, Ordejón de Arriba, Rebolledo de Traspeña, San Martín de Humada y Villamartín de Villadiego. El alfoz de Ordejón estaba rodeado por el territorio de los siguientes alfoces: Panizares, La Piedra, Villadiego, Treviño y Amaya.Hay que salir de Burgos por la A-73 y tomar, en la salida de Villanueva de Argaño, la desviación hacia Villadiego. 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Yacimiento de Santa Lucía - Baix Maestrat


La visita al conjunto de Santa Lucía, declarado Bien de Interés Cultural, nos permite disfrutar no solo de un yacimiento arqueológico con indicios de ocupación desde la Edad del Bronce, sino también de un entorno y unas vistas excepcionales y de la ermita, con sus edificios anexos, que antes de lugar de culto fue una fortaleza medieval.

Las excavaciones han desvelado varias fases de ocupación. Las dos primeras  muy distanciadas entre sí, entre el II milenio a.n.e. y el siglo VII a.n.e. El hecho de que en la fase de la Edad del Hierro el lugar fuera abandonado tras un incendio ha permitido encontrar con un excelente estado de conservación numerosas piezas que nos desvelan el día a día de sus habitantes. Además existen vestigios de otro asentamiento de Época Islámica.

Visitar Santa Lucía es formar parte de 4000 años de historia. Este singular enclave ha sido elegido y habitado por diversas culturas con diversas formas de vida durante estos cuatro milenios.

Hace 4000 años en la denominada Edad de Bronce un grupo humano ocupó este cerro y levantó sus construcciones en las vertientes sur y este del lugar, asegurándose la luz y el calor del sol. La elección de este punto no fue una cuestión de azar. Desde lo alto podían acceder visualmente a una vasta extensión de territorio y controlar cualquier movimiento. El lugar contaría además con un sencillo acceso a muchos recursos para su supervivencia. 

Estos primeros pobladores subsistían por medio de la agricultura y la ganadería. También la recolección y la caza formaban parte de sus actividades complementando sus necesidades alimentarias y obteniendo materias primas para la fabricación de utensilios. 

Dominaban la fundición de metales con los que fabricar sus armas y los útiles para el campo y producían con cerámica sus enseres.

A mediados del siglo VII a.n.e. las sociedades de la Edad del Bronce final entran en contacto con el comercio Mediterráneo, lo que lleva a una fuerte transformación de la tecnología, la sociedad y también de las creencias y rituales de la gente de la Edad del Bronce. El cambio que se opera en este momento es de gran importancia para conocer todo el desarrollo de la Cultura Ibérica. Se introducen nuevas tecnologías como es el caso de la metalurgia del hierro o el torno de alfarero, nuevas técnicas arquitectónicas, pero también nuevos rituales como la comensalidad en los banquetes o nuevos planteamientos religiosos y sociales, lo que lleva un cambio de mentalidad completo.

La Edad del Hierro inicia los planteamientos tecnológicos y sociales que han regido los pueblos castellonenses hasta prácticamente nuestros días.

En las rutas podremos ver los yacimientos de En Balaguer de Portell, El Puig de la Misericordia de Vinaròs, el Puig de la Nau de Benicarló, Santa Llúcia de Alcalà de Xivert, El Tossal del Mortorum de Cabanes, El Tossal de la Vila en la Serra d'Engarceran, Los Morrones de Cortes de Arenoso.

Castellón arqueológico 

lunes, 17 de mayo de 2021

Puig de Sa Morisca - Santa Ponça


El yacimiento arqueológico en Mallorca del Puig de Sa Morisca está situado en el parque arqueológico del mismo nombre, en el núcleo de Santa Ponça.

El mencionado parque es de titularidad pública. Para poder acceder tenemos que desplazarnos hasta el casco urbano por la carretera MA-1 y coger la avenida de Santa Ponça. Una vez llegados al desvío con la calle del Puig de sa Morisca podremos acceder al parque, el cual cuenta con una extensión aproximada de 45 hectáreas, 35 de ellas propiedad municipal.

El yacimiento del Puig de Sa Morisca tiene una larga ocupación:

La primera fase es del Bronce Final, 1200 antes de nuestra era (a.n.e.), y se relaciona con el control marítimo y la red de asentamientos costeros que facilitaban la navegación en aquella época.

La segunda fase empieza en la Época Talayótica, Edad del Hierro, 900/800 a.n.e, cuando se construyó una torre (Torre III) en la cumbre del Puig. En este momento se empieza a generar el que será el poblado talayótico del Puig de Sa Morisca. El poblado tiene dos zonas muy definidas. La zona de hábitat, la cual se sitúa en el collado, justo en la vertiente del Puig, y que está delimitada por dos tramos de muralla y la parte alta del Puig de sa Morisca. Se trata de una zona muy protegida, con la construcción de cinco torres y diferentes tramos de muralla que cierran todo el acceso a la cumbre.

Por su localización estratégica, con una gran visibilidad sobre el territorio, este yacimiento de Calviá tendrá un papel central en toda la organización territorial de los otros yacimientos talayóticos, generando toda una red de control visual y territorial de la zona de Santa Ponça.

La tercera fase se desarrolla a partir del siglo VI a.n.e. En este momento el poblado adquiere una importancia fundamental por la relación que establece con Ebussus, Ibiza. Esto le permite mantener contactos con agentes exteriores, hecho que se refleja con la elevada presencia de material fenicio y púnico. Material que llegará al Puig de sa Morisca a lo largo del siglo VI. Este hecho hace pensar que entre este enclave e Ibiza u otras ciudades de la órbita cartaginesa habría un significativo intercambio comercial. Actividad que se centralizaría, posiblemente, en el puerto natural de Sa Caleta o la cala de Santa Ponça, lugar de desembarco de mercancías, que se harían llegar hasta el mismo monte.

Desde el Puig de Sa Morisca se distribuirían estas mercancías hacia otros poblados secundarios, dependiendo en mayor o menor medida de él, estableciéndose de este modo una red de pueblos que ocuparían una extensa area territorial.

Esta actividad comercial iniciada a finales del Periodo talayótico se mantendría y consolidaría a lo largo del Periodo balear. Se iría adaptando a las dinámicas económicas cambiantes de la mediterránea, donde las mercancías romanas irían ganando peso a medida que la República se iba expandiendo y anexionando territorios.

El poblado continuó funcionando hasta la llegada de las tropas de la República romana, comandadas por el cónsul Quinto Cecilio Mételo, en el 123 a.n.e. En este momento el yacimiento fue abandonado, posiblemente como respuesta a la nueva concepción territorial de los conquistadores.

La última etapa del Puig pertenece a la fase almohade, Época islámica (1201-1229). De este momento se localizan diferentes habitaciones adosadas a la torre central del Monte de sano Morisca (Torre III). Probablemente este asentamiento se tiene que relacionar con las dinámicas de control de territorio de este periodo.

El Puig de sa Morisca se abandona definitivamente en el 1229, con la conquista de Mallorca por la Corona Catalanoaragonesa. En septiembre de 1229 las tropas del rey Jaume I desembarcan en la bahía de Santa Ponça y arrasan el Puig, tal y cómo muestran los niveles de destrucción localizados durante las excavaciones.

Arqueomallorca 

sábado, 24 de octubre de 2020

Poblado de Urrí - Valle de Egüés


Poblado de Urri es el nombre de un poblado en territorio vascón habitado durante la Edad de Hierro.

Se encuentra en el valle de Egüés, cerca de la que probablemente ya entonces sería la capital de los vascones (Iruña/Pamplona). El concejo de ese valle más cercano es Ibiriku. El poblado se encuentra en la parte sur de su término municipal, entre el casco urbano y la sierra de Tajonar. Es muy visible desde lejos por tener la típica forma amesetada y destacar sobre el terreno circundante unos ciento cincuenta metros. Cerca suya pasan las regatas de Urbi y Auzketa y se asienta sobre un glacis constituido por las margas típicas de las cuencas pirenaicas.

El uso actual del terreno es agrícola (cereal) en su parte superior del cerro y en el fondo del valle y arbolado de mala calidad en las laderas.

Se trata de un yacimiento muy visible por la forma amesetada de la parte superior del cerro. Es probable que se conserve la ruta original para ascender al poblado desde el valle. Se trata de un camino bastante ancho y de escasa pendiente que parte desde el oeste, bordea el cerro por el sur y entra en el castro por la parte nordeste. Dado que la parte norte es la más escarpada, la orientación del camino facilita la defensa.

Son visibles los restos de la muralla que rodeaba el poblado, siendo más claros en la parte sur, aunque en forma de derrumbe.

Según Javier Armendáriz, el espacio superior del cerro estaría dividido en dos partes, separadas por un muro: en la zona sur (la más alta) se encontraría el poblado y las viviendas, formando una especie de acrópolis, mientras que la parte norte sería un “lugar subsidiario al hábitat, quizás destinado al desarrollo de actividades económicas y la estabulación o majada del ganado“.

Los materiales encontrados corresponden sobre todo a la Edad de Hierro, destacando la cerámica a mano y torno y abundantes escorias de hierro. Hay también algún resto de ocupación en época romana. Son bastante numerosos los agujeros dejados por los que utilizan prospectores de metales.

lunes, 13 de julio de 2020

Peña del Saco - Fitero


Yacimiento arqueológico situado en término de Fitero, en un cerro rocoso sobre el río Alhama. Excavado en diversas campañas (1946, 1961 y 1962), los restos recuperados permiten deducir que hay un primer asentamiento de la Edad del Hierro I y una época de apogeo con la cultura celtibérica (Hierro II). 
El lugar fue destruido durante la guerra Sertoriana a comienzos de la romanización.

Enciclopedia navarra

sábado, 8 de febrero de 2020

Yacimiento de Peña Negra - Crevillente


Peña Negra es un yacimiento arqueológico excepcional por varios motivos. Por una parte Peña Negra es clave para documentar la transición desde la Edad del Bronce hasta la cultura ibérica. Es más, Peña Negra es fundamental para explicar el origen de la cultura ibérica. Por otra parte fue ya en la Edad del Bronce un enclave de gran importancia, siendo uno de los poblados más grandes, de mayor población y de mayor relevancia económica de la época. Precisamente esa importancia hizo que los colonizadores y comerciantes fenicios se fijaran en la ciudad y que, bajo su influencia, Peña Negra se convirtiera también durante la primera Edad del Hierro en una auténtica ciudad. De hecho, Peña Negra se ha identificado con la antigua ciudad de Herna. El poeta latino Avieno ya nombró a Herna en su Ora marítima y la identificó como ciudad tartésica que se encontraba en la frontera de Tartessos que el escritor latino ubicaba entre la desembocadura de los ríos Vinalopó y Segura. Por todo esto y por lo que se expondrá a continuación podemos decir que Peña Negra es una de las ciudades protohistóricas del primer milenio antes de Cristo más importantes del Sureste y Levante de la Península Ibérica. Se ha datado entre los siglos IX y VI a.C.
Todavía queda mucho por excavar e investigar en Peña Negra. En 2018, cuando se escriben estas líneas, se había excavado menos del 10 por ciento de la superficie del yacimiento arqueológico. La antigua ciudad de Herna/Peña Negra tenía al menos 30 hectáreas de extensión lo que la hace la ciudad más extensa de la Edad del Bronce y del periodo orientalizante de la actual provincia de Alicante. Peña Negra dará todavía muchas sorpresas. La superficie excavada aumentará próximamente ya que desde el año 2014 se han retomado las excavaciones arquelógicas en Peña Negra bajo la dirección de Alberto Lorrio, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante y Julio Trelis, arqueólogo municipal del Ayuntamiento de Crevillente. Esto ha sido posible gracias al apoyo de la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Comunidad Valenciana, el Ayuntamiento de Crevillente y la Universidad de Alicante.
Alfredo González Prats realizó varias campañas de excavaciones entre los años 70 y 90 del siglo XX. A pesar de la escasa superficie excavada en relación con la extensión total de la ciudad protohistórica, los estudios y publicaciones González Prats han permitido que conozcamos muchos detalles del poblamiento de la sierra de Crevillente y más concretamente de la formación y desarrollo de la antigua ciudad de Herna. Aquí seguiremos principalmente sus trabajos.
Afortunadamente en los últimos años ha aumentado el interés por Peña Negra. Además de la reanudación de las excavaciones arqueológicas, se ha empezado a poner en valor para la visita el yacimiento arqueológico. Se han consolidado buena parte de las estructuras que han salido a la luz y se han instalado paneles informativos que permiten interpretarlas.

Rutas Arqueológicas en Alicante

lunes, 15 de julio de 2019

Castro de Murumendi - Guipuzcoa

Sobre el terreno se ven en Murumendi claramente dos anillos horizontales, como escalones en la pendiente, que rodean la cumbre. Estos anillos son en realidad una estructura defensiva de unos dos metros de altura realizados en piedra, sobre la cual nos podemos imaginar unas palizadas.
Dentro del anillo defensivo superior se han localizado unos 6 fondos de cabañas rectangulares (12-14 x 4 metros), un fondo de torre con 4 m de diámetro).
Entre los materiales encontrados hay cerámicas, objetos en bronce, una cuenta de pasta de vidrio y varios molinos de mano.
Se encontraron restos de adobe de las paredes de cabañas. El material orgánico ha sido datado 10/30 AD, lo que es mucho más tarde de lo que se espera para un castro de la edad de hierro.
También se encontraron diferentes objetos en bronce y hierro. La presencia de escoria de hiero indica la fabricación de hierro en situ. En el lugar existen algunos indicios de vetas con minerales de hierro.

Ama Ata

lunes, 1 de julio de 2019

Castro de las Espinillas - Soria


Pobladores de Valdeavellano de la edad de hierro
Al norte de Valdeavellano, a un kilómetro y medio aproximadamente del casco urbano y 500 metros de la ermita de la Virgen de las Espinillas, en el paraje conocido como La Dehesa y a 1350 metros de altitud se encuentran los restos del Castro de las Espinillas. En el siglo VIII a.C. un fuerte enfriamiento del clima propició migraciones de pueblos centroeuropeos hacia el sur del continente. A través del valle del Ebro llegaron al reborde montañoso del norte y noreste de la provincia de Soria donde se establecieron trayendo consigo la cultura del Hierro y un sistema de doblamiento conocido como castros. Estas aldeas fortificadas emplazadas en lugares de fácil defensa y difícil acceso y cuya denominación deriva de la palabra latina “Castrum” (fortaleza) son el origen de vocablos como castillo, Castilla, Cataluña o de mucha de la toponimia soriana como “los Castillejos”, “el Castellar”, “el Castillo”…Los habitantes de este espacio, denominados posteriormente por los invasores romanos como Pelendones, eran ganaderos, actividad propiciada por la morfología de la zona. Uno de los rasgos más característicos de su economía de subsistencia era la no utilización del torno. Tenían contacto con castros cercanos, en unas ocasiones para realizar trueque de materiales, en otras para robar ganado y también para garantizar la renovación genética. El hecho de contar con murallas evitaba esas incursiones, daba prestigio, su visión marcaría el territorio propiedad de ese poblado y delimitaría el área a construir y por lo tanto, el número de habitantes.
El castro de las Espinillas tiene una forma casi circular. Según los expertos se construiría en torno al siglo VI a. C. en un periodo de transición entre la cultura castreña y la posterior celtíbera. Podemos contemplar enormes derrumbes de lo que fue la alta muralla, que tendría unos cuatro metros de altura a juzgar el volumen de piedras acumuladas y que estaría coronada por una empalizada. Esta recorre los lados oeste, norte y este, no siendo necesaria en el lado sur por el escarpado desnivel de esta zona. Durante mucho tiempo unos muros adosados a la muralla se tomaron como restos de torreones, pero se ha comprobado que son construcciones posteriores, posiblemente de pastor. Anteceden a los muros un cinturón perimetral de cantos hincados, que se acompañarían con estacas, para entorpecer los ataques de la caballería. El acceso principal estaría en el lado oeste. En el interior se intuyen espacios de planta circular donde estarían las viviendas que en ocasiones podían compartir con su ganado.
Con la progresiva expansión de la cultura celtibérica, este castro pasaría muy probablemente a ser tributario de Numancia, no demasiado lejos de este lugar, proporcionándole ganado a cambio de protección y cierta organización del territorio. Años después se impuso su romanización, pudiendo tener un uso militar por las monedas y restos hallados en el mismo. Y tras siglos de uso ganadero, modificado en gran medida su aspecto, hoy exige una fuerte observación para reconstruir mentalmente el esplendor de este lugar que la naturaleza ha reclamado para si.

Diputación de Soria

domingo, 9 de junio de 2019

Castro de Kosnoaga - Guernica

El castro de Kosnoaga está localizado sobre la cumbre y laderas del monte Aixerrota en la villa de Gernika. Su posición dominante, en la ribera izquierda de la ría de Urdaibai, y
su proximidad al asentamiento romano de Forua (siglo 1-IV d. J.C.), poco más de un kilómetro, hacen de este lugar uno de los puntos más interesantes de cara no sólo a conocer las formas del poblamiento protohistórico sino a establecer la interrelación de éste con el núcleo romano.
Los resultados permiten confirmar la presencia de un asentamiento culturalmente enmarcado en la II Edad del Hierro, con un sistema defensivo caracterizado por presentar estructura alterna de muralla y foso.
Allí donde se conserva el estrato arqueológico sin alterar, interior de los fosos y zonas preservadas por la muralla, es frecuente la presencia de abundante cerámica característica
del mundo indígena local asociada a cerámica de evidente carácter celtibérico. Junto a estos materiales hemos recuperado últiles metálicos de adorno y armas que confirman la presencia de una ocupación prerromana caracterizada por una manifestación cultural local de filiación celtibérica (siglos III a. J.C. y Id. J.C.). 

Miguel Unzueta Portillo

sábado, 8 de junio de 2019

Castro de El Cincho - Cantabria

El castro de El Cincho es un yacimiento arqueológico prerromano situado junto a la localidad costera de Yuso, en el municipio de Santillana del Mar, al norte de la Comunidad Autónoma de Cantabria (España).
Se trata de un castro, también llamado oppidum : un asentamiento fortificado característico de los pueblos de cultura o influencia celta durante la edad del hierro.

Ubicación
El yacimiento arqueológico se localiza en un alto dominante de 273 m de altura que se erige frente a la costa, a 1,95 km de distancia de ésta. Se emplaza a menos de un kilómetro del histórico casco urbano de la Villa de Santillana del Mar. El topónimo que da nombre al monte (cincho), y por ende al enclave, proviene del latín cingo (proteger, cubrir, circundar, rodear, ceñir) que hace referencia al cinturón amurallado en torno a la cima. La superficie total del poblamiento supera las 6 ha.

Descubrimiento
En la primavera del año 2014, los arqueólogos Javier Marcos Martínez y Lino Mantecón Callejo descubrieron un asentamiento fortificado y un hábitat castreño en el monte costero de El Cincho. Inmediatamente comunicaron el hallazgo ante la Dirección de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria. Este altozano posee una privilegiada situación geo-estratégica de la cuenca baja del río Besaya, con un dominio visual del territorio que alcanza más allá de los límites geográficos de la comunidad cántabra. Esta una de las razones que justifican la existencia del castro.]​

Yacimiento
En este lugar fue uno de los principales castros del pueblo prerromano de los cántabros. Este pueblo de cultura celta o celtíbera fue, junto a los astures, el último pueblo de la península ibérica que fue conquistado por el imperio romano (durante el período transcurrido del año 29 a. C. al 19 a. C., conocido como las Guerras Cántabras, Bellum Cantabricum et Asturicum). De aquel asentamiento persisten importantes vestigios arquitectónicos y múltiples objetos de cultura material. Unas ruinas que son todavía reconocibles en la cima del monte, integradas en el paisaje costero de Santillana del Mar.
Se han desarrollado varias campañas arqueológicas desde el año 2014, realizando labores de exploración del terreno, trabajos de limpieza y desbroce vegetal, varios sondeos con metodología arqueológica y otra serie de labores de sistemática científica. En este tiempo se ha logrado desvelar una estructura de muralla, cuyo trazado circunvala la cumbre de la montaña, en la que se han reconocido dos momentos constructivos. El más antiguo se corresponde con la fase de la Protohistoria, conformado por un modelo arquitectónico de muros con relleno de tierra y arcilla apisonada, junto con un probable armazón de troncos de madera, que en conjunto alcanzaba los 3,75 m. de anchura. Un sistema constructivo que las fuentes clásicas denominaban como muro gálico. La segunda fase está compuesta por una muralla con zócalo de piedra de 2,5 m. de ancho.
La investigación ha logrado localizar arqueológicamente una de las puertas del recinto fortificado de la Edad del Hierro, conformada por una entrada en pasillo entre murallas, junto con importantes trabajos de desmonte para generar un aterrazamiento. Igualmente, se ha registrado y verificado una segunda línea de muralla que refuerza el sistema defensivo del castro, localizada en el flanco más desprotegido. En este mismo sentido, los investigadores sostienen que tal vez se aprovechó la quebrada superficie del relieve del karst como sistema defensivo, al modo de los denominados campos de piedras hincadas tan usuales en las fortificaciones de las comunidades prerromanas. En este caso, estaríamos ante la primera constatación de este modelo en tierras de los cántabros. El castro de El Cincho posee otros elementos de interés: cueva situada en el interior del recinto, posible existencia de una acrópolis y un antemuro, entre otros.
Quizás nos encontremos ante uno de los enclaves más importantes de la Protohistoria de la región. Perteneció a una tribu cántabra (grupo étnico o populi que habitó la cuenca del río Besaya y fue generadora de las famosas estelas discoideas), ya que como sostienen sus investigadores el enclave arqueológico puede ser considerado un castro de castros.[4]​

Materiales arqueológicos
El Cincho ha sido ocupado en distintos momentos de la Historia de la Humanidad, desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Antigua. Los vestigios recuperados son de muy variada tipología: industria lítica, cerámica a mano, elementos metálicos, etc. Un notable hallazgo es un molino giratorio con clavija, del que se conservan las dos valvas pertenecientes a un descubrimiento realizado por el escultor Jesús Otero, en 1953.
Una pieza muy especial que destaca por su relevancia es la manilla de un escudo (scutum o caetra). Se trata de un conjunto de piezas machihembradas, una anilla de hierro, tachuelas de cobre con función ornamental y restos de madera adheridos; que se han identificado como un aplique para la sujeción y suspensión de las correas de un escudo (cinchas de tiracol o telamón). Por paralelos en el mundo celtibérico, se sostiene que estos objetos metálicos se relacionan con la pieza de un escudo circular celtíbero que consistía en un par de piezas gemelas de hierro con una anilla cada una, que servían para la sujeción de las correas de las que, en bandolera, llevaba el guerrero suspendido el escudo, tanto a pie, como a caballo. La cronología de este objeto se puede enmarcar entre los siglos VI a III a. C. (Segunda Edad del Hierro) según los paralelos hallados en la península ibérica.

Wikipedia 

martes, 28 de mayo de 2019

Castro de Murugain - Arechavaleta-Mondragón-Aramayona


Descubierto y dirigida su excavación en 1987-88 por C. Olaetxea en que encontró restos de cerámica similares a los de |ntxur.
Del castillo de Murugain apenas quedan datos ni restos. Debió ser un tipo de castro defensivo consistente en una barrera amurallada defendiendo toda la parte superior de la cumbre, y cuyo origen parece estar en la segunda edad del Hierro ( siglos lll-IV a.d.e.). El yacimiento, desde su descubrimiento en 1988, ha sido examinado en varias campañas, para tratar de dilucidar su estructura.

Mendikat

jueves, 25 de abril de 2019

Castro de Arrola o Marueleza - Vizcaya

Entre Navárniz, Arrazua y Mendata
Está considerado como el mayor poblado de la Edad del Hierro de Vizcaya y el más importante del Cantábrico oriental, es uno de los mejor conservados del País Vasco. Contaba con unas importantes defensas en las que destaca una gruesa muralla de tierra y piedras. Fue uno de los principales centros desde donde se artículó la vida de Urdaibai desde la Edad del Hierro hasta la entrada de los romanos, cuando se abandonan los castro y se ubican a orillas de los ríos y del mar.

(Escapada rural)

miércoles, 17 de abril de 2019

Yacimiento de El Cerrón - Illescas

El yacimiento de “El Cerrón” se halla ubicado a 3,5 Km al SO de la población de Illescas (Toledo), en la comarca de La Sagra, posee forma ovalada, con dos estrangulaciones en los laterales Norte y Sur y una superficie aproximada de media Ha. Presenta una rampa de acceso en Talud y una terraza defensiva de 8 m. de desnivel total en la zona más alta. Por sus proximidades discurre el arroyo de Las Dos Villas. 
Se han realizado tres campañas de excavación correspondientes a los años 1977, 1979 y 1980, dirigidas por Luis Balmaseda y Santiago Valiente. El área excavada es reducida, pero ha permitido constatar que el yacimiento corresponde a un poblado de la II Edad del Hierro cuya cronología se extiende entre finales del s. V y el s. II a.C. Presenta tres etapas de ocupación marcadas por niveles de incendio. 
La zona más interesante excavada por ahora corresponde a una santuario con dos fases sucesivas de ocupación separadas por un estrato de destrucción o incendio. El santuario más antiguo se ha fechado hacia el 330 a.C y el de la segunda fase hacia el 210 a.C. En ambas las plantas son rectangulares, con hogares centrales de forma rectangular y posibles compartimentaciones interiores. 
Hacia el exterior los muros no conservan ningún tipo de recubrimiento o enlucido, mientras que en el interior algunos muros conservan capas de estuco o cal con los que se revocaron y pintaron sus paredes, pudiéndose apreciar en algunas zonas un color rojizo. De igual modo el suelo también está cubierto con capas de estuco o cal. 
La fase más antigua ofrecía agujeros abiertos directamente en el suelo destinados a sostener una estructura de madera, ya que se halló una grapa junto a una tabla de madera del posible techo o cubierta del edificio. El material cerámico de esta fase se compone de recipientes tanto a mano como a torno, con algunas piezas importadas, las típicas cerámicas jaspeadas, platitos con finas bandas pintadas, una gran tinaja, un fragmento de pondus y un anillo de bronce. 
En la segunda fase, cerraba el recinto por el lado Oeste un muro de adobe con zócalo de piedra al que se adosaba un banco corrido o altar construido con adobes de cerca de 1,50 m. de longitud, 0,50 m. de altura y 0,70 de profundidad, de superficie muy alisada y compacta. Decorando esta estructura se encontraba en su frente Este un relieve moldeado en pasta de adobe que representa dos carros guiados por sendos aurigas y arrastrados por caballos, les sigue un grifo, y entre medias de los carros, aparece un personaje en pié, tal vez femenino, que levanta la mano en señal de saludo o despedida. En el hogar de esta fase aparecieron cerámicas pintadas con bandas y círculos concéntricos o semicírculos y otras jaspeadas típicas de la zona. En el suelo había tres pequeñas losetas de piedra, formando una caja de 18/20 cm de diámetro destinada a contener alguna viga o soporte. Junto a esta estructura aperció un hoyo relleno de huesos de cabra y oveja junto con restos cerámicos pintados con motivos geométricos así como un fragmento de cerámica ática. Hay que destacar el hallazgo en superficie de una incompleta figurita masculina en bronce que posiblemente represente a un jinete porque presenta las piernas abiertas.

Celtiberia Net

Cerro De Castro San Cristóbal - Cuevas de Soria

CÓMO LLEGAR?
Desde la localidad de Cuevas de Soria sale una pista dirección norte de la que parte un ramal en dirección este que da acceso al castro que se identifica fácilmente por la situación de la Ermita.

TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN
E. Saavedra (1863) recoge la noticia de autores anteriores, como Lópe de Morales y Loperraez, que hablan genéricamente de restos antiguos; pero será Taracena (1941), en su Carta Arqueológica de la Provincia de Soria, quien concrete que se trata de un castro de la Edad del Hierro, incluyéndolo entre los castros de lo que definió como “Cultura castreña Soriana”. Fernández Miranda (1972) lo incluyó en su estudio sobre los castros sorianos, dando a conocer los restos de cerámica depositados en el Museo Numantino; recogiéndolo también en su estudio sobre los castros Bachiller Gil (1985). Pero la referencia más completa sobre este yacimiento se incluye en el trabajo de Pascual Díez sobre la Carta Arqueológica de la Zona Centro de la provincia de Soria(1991).

SITUACIÓN Y EMPLAZAMIENTO
Esta situado en el cerro de Castro, debajo de la ermita de Los Santos Mártires o San Cristobal, a una altura de 1060m sobre el nivel del mar y a unos 20m sobre el valle del río Izana, que discurre al Oeste. Este castro junto al de los Castillejos del Cubo de la Solana serían los situados más al sur del conjunto de los castros de la Serranía Norte soriana.

SISTEMA DEFENSIVO
Está defendido artificialmente por su lado sur y este, que es el de más fácil acceso, por una potente muralla, que tiene una longitud de 93m y una altura de 2,50m. En su lado oeste está defendido por un cortado natural.

En el espacio interior que ocupa una superficie de 5000 m2, se recogieron cerámicas a mano típica de los castros de la Edad del Hierro y también escasos restos de cerámica pintada y algo de cerámica sigillata romana, correspondientes a una ocupación más reciente.
En la ventana de la sacristía de la ermita hay embutida una inscripción funeraria romana dedicada a Valeria Titulla, de…años de edad, a Valeria Ata, de 12 años, …a su madre y a su hermana cuidó de hacerla.

CONTACTOS Y HORARIO
El acceso es libre y el yacimiento está sin señalizar

Celtíbera Soria

domingo, 7 de abril de 2019

Cerro de la Gavia - Madrid

Asentamiento humano ubicado en terrenos pertenecientes al Distrito de Villa de Vallecas, situado en un promontorio de difícil acceso en forma de triángulo y rodeado por las líneas del AVE de Sevilla y de Barcelona y la M-45. Hoy se encuentra en el entorno del Parque Lineal del Manzanares.
En 1919 los arqueólogos José Pérez de Barradas y Paul Vernert descubrieron en la zona trozos de cerámica, instrumentos humanos tallados en piedra y construcciones que dataron en la etapa media o final del Neolítico, entre los años 5000 a 2500 a.C.
Pero hasta 1999 no comenzaron las excavaciones del poblado por el equipo del arqueólogo Jorge Morín, cuando se tuvo que reformar el trazado de la línea de Alta Velocidad a Barcelona para sortear el yacimiento.
El cerro fue ocupado en el Paleolítico, al final de la época de la Antigüedad Clásica, e incluso durante la Guerra Civil Española, pero la época de mayor ocupación ininterrumpida corresponde a la II Edad del Hierro, entre los siglos IV a.C. y I de nuestra era.

Madripedia

jueves, 4 de abril de 2019

Yacimiento del Ecce Homo - Alcalá de Henares

El yacimiento del Ecce Homo o de la Vera Cruz es una zona arqueológica que se encuentra en el cerro homónimo, uno de los cerros de Alcalá, dentro del municipio español de Alcalá de Henares (Comunidad de Madrid), donde se encuentran restos de un castro carpetano de la primera Edad del Hierro, probablemente entre los siglos VII y VI a. C., e incluso hasta el V a. C.  en la segunda Edad del Hierro, y que se construyó sobre un asentamiento del final de la Edad del Bronce.​, o anterior.​
En el yacimiento del Ecce Homo se encontró una estructura arquitectónica, probablemente una cabaña de madera utilizada como vivienda (ya que solo tenía 32 m2 de superficie, además de cerámicas, restos de animales, industria lítica, etc. Gran parte de ellos en hoyos utilizados como basureros (llamados «hoyas»).La cabaña se ha convertido en referente de vivienda de la Edad del Hierro I de Madrid y se han realizado múltiples reconstrucciones basadas en las características de los más de 60 agujeros donde se clavaban los respectivos troncos.
Tiene un altitud de 835,5 metros.

Wikipedia 

miércoles, 13 de marzo de 2019

Necrópolis de la Polera - Ubierna

Nos acercamos a la comarca de Alfoz de Burgos, al municipio de Ubierna. En el se encuentra el yacimiento arqueológico de La Polera, donde destaca una importante necrópolis turmoga, ese pueblo tan desconocido al que se suele emparentar con los celtíberos, además de con los vacceos y los autrigones. Son numerosos los enterramientos encontrados en forma de túmulos circulares, donde entre las distintas piezas de los ajuares funerarios encontrados destaca una estela, a día de hoy desaparecida.

Fuente: museodeburgos.com

...el yacimiento más representativo es la necrópolis de La Polera, en Ubierna, situada cronológicamente entre la Primera y la Segunda Edad del Hierro (siglos V-IV a.C.). En ella se han contabilizado casi un centenar de tumbas que responden al tipo de enterramiento en túmulos individuales. La estructura tumular consiste en un círculo externo de piedras, aquí con diámetros variables que van desde los 2 hasta los 5,5 metros, que encierra un hoyo central donde se depositaba la urna funeraria con los huesos calcinados y el ajuar, cubriéndose todo el conjunto con un amontonamiento de tierra y piedras. En algunos casos, el hoyo central aparece rodeado por un pequeño círculo interior de piedras que, en ocasiones, también se cubre con una losa.
El material arqueológico de esta necrópolis es bastante uniforme. El elemento más característico son las urnas funerarias. Se trata de vasos de cerámica elaborados a mano con pastas oscuras, pie alto y hueco, cuerpo bitroncocónico y borde exvasado. En cuanto a su decoración, en la parte superior del cuerpo aparecen cuatro surcos horizontales hechos con los dedos, mientras que en la carena se pueden apreciar también improntas de dedos o pequeños trazos incisos verticales. El ajuar está compuesto por diversos objetos metálicos: cuchillos afalcatados, placas de cinturón, umbos de escudo, fíbulas, etc. Destaca una llamativa fíbula de doble resorte con puente en forma de caparazón de tortuga.

Iberia Mágica

viernes, 11 de enero de 2019

Yacimiento ibero de Los Villares - Caudete

El oppidum ibérico de los Los Villares, también conocido como la antigua ciudad de Kelin, es un yacimiento ibérico de alrededor de diez hectáreas. Se encuentra ubicado en lo que hoy se conoce como el cerro de los Villares, muy próximo a la actual población de Caudete de las Fuentes, en la La Plana de Utiel. El hecho de encontrarse en un lugar de amplio dominio visual, junto al río Madre de Cabañas, afluente del Magro y a un rico valle agrícola, la Vega, junto a una de las vías naturales de comunicación entre la Meseta y la costa mediterránea, hicieron del lugar una óptima ubicación.

Introducción
El poblado estuvo habitado ininterrumpidamente desde la Edad de Hierro I (siglo VII a.C.) hasta el Ibérico final (siglos II - I a.C.). Parece que estuvo amurallado, aunque apenas se conservan restos de muralla junto a los caminos que delimitan la loma. El poblado ocupa aproximadamente unas 10 ha, desde la zona correspondiente a la acrópolis, donde se han centrado los trabajos arqueológicos, hasta prácticamente el río Madre, al otro lado de la población actual de Caudete de las Fuentes. La ribera septentrional de dicho río es la que recibió la denominación posterior de la población romana, que será conocida como Caput Aquae (manantial de agua), del cual se derivarán posteriormente el Qabdaq musulmán y el Cabdet en lengua romance que dio origen al topónimo actual.

Intervenciones arqueológicas e historiografía
Las primeras noticias que tenemos de Los Villares proceden de los siglos XVIII y XIX. No obstante, no fue hasta mediados del siglo XX en que comenzaron las excavaciones arqueológicas, de la mano de Enrique Pla Ballester y el Servei d'Investigació Prehistòrica. De este modo, se realizaron campañas en 1956, 1957 y 1959, así como una cuarta en 1975. La información obtenida fue publicada en la obra Los Villares (Caudete de las Fuentes – Valencia)​ (Pla Ballester, 1980). Los trabajos se reemprendieron en 1979 con la codirección de Milagros Gil-Mascarell, hasta que en 1987 la excavación pasó a estar dirigida por Consuelo Mata Parreño, quien la ha continuado de forma ininterrumpida hasta el 2004. Los materiales del propio yacimiento fueron el tema de sus tesis doctoral, dirigida por la propia Gil-Mascarell y editada en la obra Los Villares (Caudete de las Fuentes): origen y evolución de la cultura ibérica​ (Mata, 1991). Desde 1992 los trabajos de excavación del yacimiento se han visto completados con el proyecto de investigación de su territorio, con 16 campañas de prospección por la comarca de Requena-Utiel. El yacimiento fue consolidado y restaurado en 2004, año en que comenzaron a celebrarse las jornadas anuales de puertas abiertas en el yacimiento. Los Villares / Kelin está integrado en la Ruta dels Ibers València de la Diputación de Valencia.

Descripción y fases de ocupación
El yacimiento arqueológico permite contemplar en el interior del recinto vallado dos zonas. En ellas se ha conservado la trama urbana de dos épocas diferentes: una protoibérica (siglo VII a. C.) y otra ibérica plena (siglos IV-II a. C.). En el exterior, se puede ver un tramo de la muralla, la cantera de la que posiblemente se extrajo piedra para su construcción y algunos restos constructivos, junto al río. Los restos arqueológicos muestran unas viviendas alargadas, separadas en algunos casos por estrechos pasillos, sin apenas divisiones internas y con un hogar circular, plano o en cubeta. Los materiales utilizados son piedras y adobe, con las piedras se fabricaba un zócalo sobre el que se construía una pared de adobe. También se han encontrado restos de cerámicas hechas a mano, algunas de las cuales imitan piezas a torno; se han encontrado escasos objetos de hierro en un lamentable estado de conservación; así como un reducido número de cerámicas importadas como ánforas y tinajas fenicio-occidentales, trípodes y barniz rojo.​
Se encontraron monedas, ases y semis, que ponen de relieve que Kelin acuñó moneda propia durante un corto periodo de tiempo entre la segunda mitad del siglo II y comienzos del I a. C., destinada a usos locales y cotidianos.

(Wikipedia)