miércoles, 8 de noviembre de 2023

Parque Cultural de El Julan (El Hierro)

El Julan abarca más de dos hectáreas de la cara Sureste de El Hierro, desde la costa hasta los 1400 metros de altitud. Dentro, en la escarpada pendiente de una colada de lava, se encuentran los grabados rupestres conocidos como Los Números y Los Letreros. Sus formas son de lo más variadas: círculos, óvalos, líneas, espirales, meandros, huellas de pies o calzados (muy esquemáticas, eso sí), caracteres del alfabeto líbico-bereber...

A su vez, el parque alberga restos de pescados, herramientas de piedra, amontonamientos de conchas de lapas y burgados... Y también taros (refugios depiedra en forma de semicírculo desde los que los antiguos canarios podían vigilar al ganado), aras de sacrificio (construcciones circulares u ovaladas de piedra en donde se incineraban cabras y cerdos en señal de ofrenda) y un tagoror (círculo de piedra para. asambleas, ritos o encuentros festivos).

Las teorías actuales apuntan a que el lugar servía a los antiguos bimbaches para actos funerarios y rituales mágico-religiosos de invocación de la lluvia. También para rituales de gran afluencia en fechas lcomo el solsticio de invierno y otras vinculadas con el calendario ganadero.

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lunes, 6 de noviembre de 2023

Almizaraque - Cuevas de Almanzira - Almería

Yacimiento arqueológico ubicado en el término municipal de Cuevas del Almanzora  (Almería) que ocupa una pequeña elevación situada en la última terraza de la margen izquierda del Río Almanzora. Es dado a conocer por el ingeniero de Minas y Arquéologo de origen belga Luis Siret  * , que lo excava a lo largo del primer tercio del siglo XX, ya que en esa época vive en las inmediaciones. Con posterioridad, en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo pasado se realizan intervenciones puntuales, mientras que a partir de 1985 se desarrolla una fase de investigación más sistemática por un equipo de arqueólogos de las universidades Complutense y de Valladolid, así como del Ministerio de Cultura.

Se trata de un asentamiento de tamaño medio de la Edad del Cobre, habitado entre finales del IV milenio y principios del II, constituido por cabañas circulares compuestas por un zócalo de piedra sobre el que se alzaba una pared de cañizo repellado de barro yse cubrían con un techo realizado con materias vegetales. Es de destacar la abundante presencia de silos en el interior de las cabañas. El poblado estaba defendido por una muralla con bastiones semicirculares, cuyo trazado completo se ignora. Estos rasgos urbanísticos y la tipología de los artefactos recuperados durante su excavación determinan que sea considerado un asentamiento destacado de la Cultura de Los Millares. Su posición estratégica en la desembocadura del Río Almanzora, cerca de la antigua línea de costa, plantea la posibilidad de que el estuario de dicho río fuera navegable en aquella época. Entre los trabajos especializados documentados en este asentamiento se destaca la metalúrgica, que se ve favorecida por la cercanía de los filones cupríferos de la inmediata Sierra de Herrerías; la talla de puntas de flecha de sílex y la manufactura de ídolos de hueso. Estas actividades y su ubicación hacen de Almizaraque un yacimiento fundamental para la exploración de los inicios de la metalurgia en el sureste de la Península Ibérica y del desarrollo de la desigualdad social. 

La mayor parte de los materiales arqueológicos recuperados en las primeras excavaciones se conservan, y algunos se exhiben, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, destacando un conjunto de ídolos oculados realizados en hueso. En una colina situada en las proximidades del yacimiento se reconocen varias tumbas colectivas, entre las que sobresale, por su monumentalidad, un sepulcro de falsa cúpula, conocido como La Encantada, que constituían su necrópolis. Algunas de las sepulturas que integraban este cementerio se han destruido como consecuencia de las laboresagrícolas efectuadas en la zona después de su descubrimiento. Y el mismo yacimientose encuentra muy afectado por la intensidad y duración de las excavaciones realizadas en él.

[ José Andrés Afonso Marrero ]





domingo, 5 de noviembre de 2023

Yacimiento arqueológico de A Lanzada - Pontevedra

En la comarca do Salnés se concentran un gran número de yacimientos de gran valor histórico y patrimonial, como el de Castro Alobre en Vilagarcía de Arousa o los del Monte do Castro, en Ribadumia. 

Uno de los más destacados de la comarca se encuentra en el municipio de Sanxenxo, concretamente en el precioso entorno de A Lanzada. En esta zona se conservan varios restos de interés,como los de una ermita románica del siglo XII y principios del XIII; una torre que formaba parte de un antiguo sistema defensivo y las excavaciones que comprenden el castro y la necrópolis. 

En una prospección arqueológica llevada a cabo recientemente se descubrió que el yacimiento ocupa casi 10 veces más que el área excavada, con cerca de 20.000 metros cuadrados de pasado oculto bajo tierra.





sábado, 4 de noviembre de 2023

Ruta megalítica de Elizondo a Peña Alba - Navarra

 Esta ruta megalítica es sencilla de seguir aun sin gps, ya que sigue el GR-11, la gran ruta transpirenaica, en su tramo que lleva desde Elizondo, la capital del valle de Baztán, hasta el Argibel y Peña Blanca, ya en la misma raya de la frontera con Francia. 

Además de seguir el conocido sendero pirenaico conoceremos varios megalitos y ascenderemos a Peña Alba, de 1.047 metros de altura, cima de primera categoría en Navarra y puntuable para el concurso de los 100 montes. 


Wikiloc


viernes, 3 de noviembre de 2023

Cueva de las Herrerías- Llanes

Dada a conocer con el nombre de cueva de Bolao, se encuentra situada en el concejo de Llanes,entre La Pereda y El Ribazo, en la base misma del Pico Castiello. La de Bolao es una cavidad distinta a ésta de las Herrerías, así llamada porlos restos de una antigua y primitiva fundición de hierro, de la que todavía se observan escombros.

En su interior se encuentran una serie de representaciones paleolíticas pintadas en rojo, cuyo interés reside en presentar solamente un tema de tipo ideomorfo.

Es, junto con la cueva de Santian y de la Meaza, en Santander, una de las pocas cuevas que no contiene figuras de animales, ni antropomorfas.

Se trata de un «santuario» especializado, en el que los ideomorfos de tipo lineal adoptan formas diversas, pero dentro de un mismo esquema.

Existe un total de veintitrés representaciones, que están formadas por asociaciones de trazos paralelos, en número variable, dispuestos de modo rectangular, poco más o menos, y que sugieren al espectador una figura semejante a la de una parrilla.

Alguna de estas «parrillas» se encuentra en relación con series de puntos.

El interés de este «santuario» monotemático viene acrecentado por el hecho de que este mismo tipo de ideomorfo se encuentra también en otras cuevas de la región (Concha la Cova, Coimbre, Pozo del Ramu, etc.), aunque unido a representaciones animales.

A nuestro modo de ver, esto impide que se pueda suponer para estos signos un carácter sexual masculino, según podría pensarse siguiendo a Leroi-Gourhan, en cuyo caso nos encontraríamos con el «santuario de la masculinidad».

Sin embargo, creemos que estos ideomorfos lineales han de ser considerados como la expresión simbólica de ciertas ideas socio-religiosas, propias de pueblos cazadores.

Su sentido y significación se nos escapan, aunque podrían ser representaciones de «emblemas» de grupos, opinión que parece reforzadapor el hecho de que se encuentre en otros yacimientos rupestres de Asturias.

También puede apoyar esta suposición la carencia de otro tipo de figuras (animales y antropomorfos), ya que ello excluye toda posibilidad de relación con cultos mágico-religiosos sobre la caza.

También hay que poner de relieve la escasez de ideomorfos en las cuevas asturianas comparadas con las de Santander.

Todo ello invita a suponer que Las Herrerías fue un santuario rupestre excepcional.


Vivir Asturias 





jueves, 2 de noviembre de 2023

MENHIRES DE IRUÑARRI Y AZPILLETA - Navarra

Dentro de la tipología de los monumentos megalíticos, dólmenes, cromlechs y menhires, son estos últimos los que están más rodeados de misterios e incógnitas. Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre su función. Se ha llegado a decir que eran marcadores de límites territoriales de las diferentes tribus o clanes. También se les ha atribuido finalidad funeraria. Pero los más creen que tenían una función religiosa y simbólica que hoy se nos escapa. 

Desde la más remota antigüedad el culto a diversos aspectos de la naturaleza ha ido unido a la humanidad. De ahí la existencia de árboles sagrados, manantiales a los que se atribuyen poderes curativos y montañas donde se creía que habitaban los dioses. La piedra, con su naturaleza incorruptible, eterna, espejo de lo que se pretende para el alma, quedó impregnada de un simbolismo que le otorgó una importancia especial en la religiosidad de las sociedades prehistóricas. 

Los menhires son una de las expresiones más antiguas de las inquietudes espirituales del hombre. A lo perenne de la piedra se une la verticalidad, esa escapada a las alturas, ese punto de unión del cielo y la tierra que comparte tanto un obelisco egipcio, el campanario de una iglesia o los alminares de las mezquitas. 

En Navarra están catalogados más de un centenar de menhires. Grandes piedras que los pastores prehistóricos de la montaña levantaron con esfuerzo en lugares elevados y con gran dominio del paisaje. En las laderas del monte Iruñarri, hay dos de los más interesantes. El menhir de Azpilleta, uno de los más grandes que podemos ver en Navarra, y el menhir de Iruñarri, que destaca por ser uno de los más grandes que se conservan en pie. 

Aunque los menhires se suelen encontrar en lugares apartados, a los dos se puede llegar con comodidad por la pista asfaltada que nace cerca del pueblo de Eratsun y lleva al repetidor. 

A los 3,200 kilómetros del inicio de la pista, se encuentra el menhir de Azpilleta. Se encuentra tumbado junto a la curva de la carretera, a 660 metros de altura. Sorprenden sus más de seis metros de longitud. La enorme mole de piedra fue tallada en punta. En la parte inferior alcanza los dos metros de anchura. Hay que imaginarse lo imponente que sería este “tótem” de piedra de más de seis toneladas de peso erguido sobre el valle de Malekerra. 

Siguiendo la estrecha carretera hasta su final se llega al repetidor. Muy cerca, al sureste del repetidor, se encuentra el menhir de Iruñarri. Sus tres metros de longitud han aguantado estoicamente el paso del tiempo. Vientos, lluvias y nieblas no han podido tumbar la gran piedra que se levanta hoy solitaria, desde hace milenios, en un prado que recuerda la utilización pastoril de estos montes. Es el menhir erguido conservado in situ más importante de Navarra. Incluso se piensa que su leve inclinación no es fruto del paso del tiempo, sino que responde a una disposición adecuada para seguir los movimientos de los astros en el cielo.

La mayoría de los menhires catalogados se encuentran tumbados, pasando desapercibidos hasta que los expertos los descubrieron. En cambio, el menhir de Iruñarri, con su estampa recortada sobre el cielo azul y los verdes prados, ha llamado la atención de los habitantes del valle de Malekerra desde mucho tiempo atrás. Esto ha rodeado al menhir de un halo de leyendas que dan todavía más relevancia a esta piedra sagrada. Una de ellas dice que la piedra de Iruñarri fue lanzada por el guerrero franco Roldán. También se decía que fue levantada por los gentiles, gigantes de la mitología vasca a los que se atribuía la construcción de los megalitos. Como en muchos menhires de Europa también se llegó a creer que el contacto con la piedra curaba la infertilidad en las mujeres. 

Respecto a la denominación del menhir, Luis Peña, investigador de estas manifestaciones prehistóricas, dio la interpretación más sugerente. Iruñarri vendría de Irudiarri que significa en euskera “piedra de la imagen”. Parece ser que la sombra que el menhir proyecta sobre el suelo a veces recuerda una silueta humana. 

La visita al menhir se completa con las grandes panorámicas que se disfrutan desde aquí. Al Este el Mendaur, el Autza y el Saioa. Si el día es bueno se ve asomar la cumbre del Ori entre estas montañas. Hacia el sur la Higa de Monreal y la peña de Izaga, ya en la cuenca de Pamplona. Al norte el alto donde están las antenas repetidoras tapan la vista. No es mala idea caminar un poco para subir a la cima de Iruñarri, el alto que está a la izquierda de las antenas, lo que no lleva más de un cuarto de hora. La cima está marcada con un curioso buzón que representa a un caminante con su perro. Desde allí se llega a ver San Sebastián y el mar, completándose una panorámica de 360º.

Desde el Iruñarri al cercano Irakurri, al oeste, varias estaciones de crómlechs recuerdan que estos son unos montes sagrados, desde donde se divisa la unión siempre bella de tierra y mar cuando el tiempo lo permite. Un sitio muy especial dentro del patrimonio arqueológico de Navarra.

Arqueología de Navarra



miércoles, 1 de noviembre de 2023

Cromlechs de Eteneta II - Navarra

 Los crómlech de Eteneta son un conjunto prehistórico llamativo y repetidamente fotografiado que destaca entre los múltiples yacimientos hallados en el monte Adarra.

Se halla en un amplio collado entre los montes Adarra y Oindo, al sur del primero. El término municipal es el de la localidad de Urnieta, en el País Vasco. Se encuentra a 704 m sobre el nivel del mar. Las coordenadas son: longitud 01º 57´ 50´´; latitud 43º 12´ 01´´

El acceso más fácil y directo se realiza siguiendo el camino que rodea por el oeste el monte Adarra a partir del arroyo Mantale y llega hasta el mismo collado de Eteneta, donde se encuentra el monumento. También es accesible por el crómlech de Elurzulo. Finalmente se puede llegar subiendo a la cima del Adarra y después bajando hacia el collado al que nos dirigimos, siendo visible el monumento.

Es un conjunto arqueológico compuesto de 2 crómlech y un menhir perteneciente a uno de ellos.

El crómlech más grande tiene 4,50 m de diámetro y cuenta con muchos testigos de una altura máxima de 0,45 m aunque uno de ellos corresponde al llamado "menhir de Eteneta" con más de 2 m de altura, añadiéndose un metro más enterrado bajo tierra. El otro crómlech tiene 2,70 m de diámetro y está compuesto por 24 testigos que no superan los 0,37 m de altura.

Datan de la Edad del Hierro. Fue Luis Peña Basurto quien descubrió en 1951 los dos crómlech mientras que el monolito o menhir grande debe su descubrimiento a Jesús Altuna y Koro Mariezkurrena en 1978, encontrándoselo tendido en el suelo cubierto de hierba y maleza, y poniéndolo en vertical posteriormente.

El material son areniscas del terreno.

Wikipedia