domingo, 31 de diciembre de 2023

Necrópolis de Carondio - Astúrias

Un parque eólico cambiará el paisaje de la necrópolis tumular y campamento romano de Allande y Villayón

La "Llastra" de La Filadora, o Filandoira (la "Piedra de la Hiladora) era una piedra plana, o gran losa, que dicen trasladó una vieja hilandera sobre su cabeza, sin parar de "filar", por toda la sierra de San Roque hasta la sierra de Entrerrios, para colocarla como cubierta de un dolmen. En esa zona cerca de la sierra y pico Carondio hay un campo de túmulos funerarios de la Edad de Bronce, famoso en el Suroccidente asturiano. Hasta una treintena larga de dólmenes se calcula que podía haber, pero muchos fueron expoliados o destrozados por las pistas y plantaciones arbóreas, seguidas de incendios forestales y continuos movimientos de tierra con pesada maquinaria, aunque hay restos de ese campo o necrópolis tumular en varias zonas de Carondio, así como vestigios de una fortificación o campamento militar romano. Puentes de esta época, como el de Polea, cerca de Villayón, lo atestiguan. Y lo curioso es que en esta sierra, con tanto valor cultural y natural (es verdadera Naturaleza y Cultura), se intenta instalar un campo eólico, con cerca de una treintena de molinos o aerogeneradores, lo mismo que en el cercano puerto del Palo o la Casa del Puerto o la sierra de La Bobia

De este último lugar tratamos aquí en estas páginas no hace mucho tiempo para relatar una curiosa ruta entre molinos y dólmenes. En la sierra de Carondio puede pasar en breve lo mismo (ya empezaron en Bustantigo). Pero, mientras tanto, aconsejamos una tranquila caminata, por tierras de Allande o de Villayón, en dirección a uno de esos dólmenes, que aún se puede ver en pie, el de Entrerrios o La Filandoria, en medio de un paisaje maravilloso.

Allí está el límite de los concejos de Allande, Illano y Villayón, a mil metros de cota, junto al campo dolménico y viejo reducto militar romano, se encontró también una curiosa estela con un “mapa” (el primer mapa asturiano y español). La interpretación de la “Estela de Carondio”, conocida como “Piedra Dolménica de Allande”, sin duda alguna es el mapa más antiguo de esta región, fue publicada por vez primera en este diario, en el año 2001, dentro de la “Historia de Gijón” que editó EL COMERCIO. Siendo esas montañas, las sierras de Carondio y Valledor, paisaje protegido en el Plan de Ordenación de los Reductos Naturales de Asturias. Y se debe al Conde de Toreno, en el siglo XVIII, la primera referencia a estos vestigios; a los que se puede acceder por las cercanías de los puertos de La Marta, Bustantigo o El Palo, brañas de Campel, o Llaneces, así como desde la aldea de Barandón...

Como curiosidad, en los montes donde hay campos de dólmenes de Asturias, lo mismo que ocurre con las vías históricas o calzadas romanas, ahora son límite de municipios. Por ejemplo en el Monte Areo se juntan Carreño y Gijón (y antes Llanera, en la "Muga del Areo"), en Merillés se unen Tineo y Belmonte de Miranda (cerca está el de Salas), lo mismo que en Baradal; y en la Llomba de Rioseco, está el dolmen de la "Peña de los Cuatro Jueces", límite de Gijón, Villaviciosa, Siero y Sariego.

Para ver este dolmen de Entrerrios o de La Filandoira puede ser fácil la caminata si se hace desde las pistas forestales que recientemente se trazaron por los concejos de Allande (Santa Coloma, Muriellos, Bustantigo o Bendón) e Illano (Herías o Navedo) con afamadas brañas y caminos vaqueiros o calzadas romanas (rutas del oro). Aunque lo mejor es por Villayón (cerca de Oneta), siguiendo la carretera de montaña que une los pueblos de Ponticiella, Valdedo, Castanedo y Barandón (estas dos últimas aldeas están unidas por una "caleya" o vieja calzada de dos kilómetros, ahora asfaltada).

Desde Baradón se sube por un "pindio" camino, entre pequeños bosques (algo cerrado en parte) hasta el mismo collado donde está el famoso dolmen. Una hora es lo que se tarda a paso suave. El paisaje es muy bello, con amplias vistas de los concejos de Allande, Illano, Boal y Villayón. Sobre la collada de Entrerrios (o Entre-vías) se alzan los picos Carondio y Gargalois, así como la sierra de San Roque y las lomas de Cuitiella y Campellín. No es raro en esa zona ver rastros de osos y lobos.

El recorrido por carretera se puede iniciar en Illano, Allande o Navia. Nosotros recomendamos la ruta que parte de esa última villa, tomando la carretera AS-25, de Navia a Villayón, siguiendo aguas arriba el Navia; y pasando por el embalse de Arbón. En Villayón, capital del concejo, se toma la carretera AS-35 y la VY-6, que va Valdedo, Castanedo y Barandón. La caminata en esta típica y hermosa aldea se inicia junto a la capilla de San Juan, que data del siglo XVII.

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sábado, 30 de diciembre de 2023

Cueva del Bosque del Taranu - Astúrias

Guarda muestras de un valioso e interesante arte paleolítico. No se encuentra con facilidad.

La cueva del Bosque del Táranu está situada en la localidad asturiana. de Inguanzo en el concejo de Cabrales.

Se trata de una cueva que era conocida en la zona, si bien hasta el año 1995 no fue «oficialmente» descubierta y datada. Posee pinturas de la época Magdaleniense (Paleolítico Superior), que representan animales, destacando el Panel de las cabras, muro en el que se encuentran más de veinte grabados.




jueves, 28 de diciembre de 2023

Cova Rosa (Ribadesella). - Asturias

Entre 1957 y 1959, y después, en 1964, F. Jordá  Cerda  excavó el yacimiento, documentando diferentes ocupaciones que adscribe al Solutrense y a la fase antigua del Magdaleniense. C. González Sainz cita además la presencia de materiales fuera de contexto que se adscriben a la fase reciente del Magdaleniense. Entre 1975 y 1979 F. Jordá Cerdá y A. Gómez Fuentes excavan de nuevo el sitio, señalando la presencia de dos niveles, uno de transición del Magdaleniense al Aziliense y otro posiblemente Magdaleniense. Desde el año 2014, bajo la dirección de E. Álvarez Fernández, Profesor de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, se están revisando las intervenciones de los años 60 y 70. Hasta el momento, se han señalado distintas ocupaciones datadas en diferentes momentos del Magdaleniense. 

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miércoles, 27 de diciembre de 2023

Reserva Natural Parcial de la Cueva de las Caldas - Asturias

 La Reserva Natural Parcial de la Cueva de las Caldas es una zona de protección que abarca 45 hectáreas dentro del concejo asturiano de Oviedo (España) en las proximidades de los pueblos de La Piñera y Las Caldas. Cabe destacar la importancia de las investigaciones llevadas a cabo por el equipo de la Catedrática de Prehistoria por la Universidad de Salamanca, Mª Soledad Corchón Rodríguez.

A nivel geológico no se encuentran elementos de especial relevancia, mientras que desde el punto de vista de la fauna y restos de los yacimientos arqueológicos que allí se encuentran sí son significativos. La cueva en sí tiene una longitud de unos 600 m aproximadamente y cuenta con dos entradas: la sima de La Figalina y la cueva de Don Ceferino.

En la fauna cabe destacar la presencia de murciélagos como el murciélago ratonero mediano, el murciélago de cueva, el murciélago grande de herradura, el murciélago pequeño de herradura y el murciélago de patagio aserrado o de Natterer.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en la cueva la han convertido en uno de los más importantes yacimientos del Paleolítico Superior de toda la región.

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martes, 26 de diciembre de 2023

Cova de les Dones = Millares - Valencia

Desde tiempos ancestrales, la Cova de les Dones ha sido visitada para todo tipo de actividades. En la época ibérica, para hacer rituales relacionados con cuevas donde había agua. En los últimos tiempos, desde excursionistas y espeleólogos de diversa procedencia hasta los propios vecinos de Millares (Valencia) y alrededores, que iban a celebrar allí la noche de bodas, a festejar los quintos o simplemente a disfrutar de sus bonitas formaciones.

La denominación de ‘Cueva santuario ibérica’ hizo que se le pusiera una verja y una puerta, algo que no impidió que se siguiese entrando de forma ilegal y siendo vandalizada. Todo cambió en junio de 2021, cuando un grupo de arqueólogos especializados en arte prehistórico descubrió que se trataba del mayor santuario de arte paleolítico del litoral mediterráneo oriental descubierto hasta la fecha en la Península Ibérica.

Aquella comitiva estaba integrada por Aitor Ruiz-Redondo, (Universidad de Zaragoza), Ximo Martorell y Virginia Barciela González, (Universidad de Alicante).

Virginia lo recuerda así: “Para un congreso en el 20 aniversario de la declaración de patrimonio mundial del arte rupestre de este territorio, la Conselleria nos encargó que hiciéramos una valoración del impacto de las actividades lúdicas y deportivas sobre yacimientos arqueológicos en general, y los que podían tener manifestaciones artísticas, y entonces decidimos visitar esta. La puerta directamente ni estaba, estaba en el barranco, entramos y vimos que había muchas afecciones, gente que había pintado, roto estalactitas, y ahí fue cuando descubrimos las pinturas. Llevamos muchos años prospectando, y hemos encontrado mucho arte, pero esto fue indirecto”.

No tardaron en darse cuenta de la importancia de esta cueva. “Al principio vimos unas barras curvilíneas, paralelas, que dijimos, ‘bueno, pues esto puede ser o no’; a saber, porque esta cueva ha sido tan transitada que puede ser de cualquier cronología”. Al divisar una pintura figurativa, confirmaron sus sospechas.

“De repente encontramos la representación de la cabeza de un uro, un toro que existió en la Prehistoria antigua, que luego se extinguió. Son un tipo de representaciones muy características de la época paleolítica. Su gran tamaño, el estilo de la figura, todo hacía indicar que era una pintura paleolítica, ahí nos dimos cuenta de que estábamos ante algo grande, porque los yacimientos de esta zona no suelen tener representaciones de este tipo. Son grabados pequeñitos, de otras características”.

Virginia nos explica que “ha sido una gran sorpresa encontrar una cavidad donde aparecen más de 110 figuras que llevamos documentadas, que son muchas, y ya no solo grabados, muchas también pintadas”. Otra peculiaridad es que, en lugar de haber utilizado elementos minerales para hacer estas pinturas, muchas las realizaron con otro material: “Como el sedimento que hay en la cueva es arcilla, lo que cogieron fue directamente la arcilla roja, la mezclarían con un poco de agua y la aplicaron”.

De esas más de 110 figuras, “casi una veintena son motivos figurativos. Tenemos uros, caballos, un ciervo y varias ciervas. Creemos que no va a salir nada más, porque ya hemos peinado bastante la cueva. Y luego hay muchas zonas que están destruidas por los grafitis modernos. Pero claro, sí que hay algunas zonas muy interesantes que nos hemos dado cuenta que cuando hicieron las pinturas, aplicaron esa arcilla. (...). Al ser arcilla, y no penetrar mucho en el soporte, en algún momento se cayó. Hoy en día tenemos algunas figuras que las podemos solo ver porque ha quedado la impronta, el negativo, la marca. Tenemos una zona de la cueva con un techo enorme lleno de esas marcas, que de broma los llamamos los ‘fantasmas’, porque en realidad son fantasmas de esas pinturas”.

Virginia aclara que, en el futuro cercano, les quedan “muchísimas más cosas que hacer. Ahora estamos redactando un proyecto para estudiar el contexto arqueológico interno, prospectar toda la cavidad para ver si hay evidencias de actividad humana. Por ejemplo, debajo de los paneles realizaremos alguna pequeña excavación, por si mientras estaban haciendo esos grabados dejaron ahí el utillaje con el que lo realizaron, por ejemplo, el útil de sílex con el que estuvieron grabando”.

En cualquier caso, estos años “son cruciales para la investigación. Se está trabajando para hacer un proyecto para mejorar el cierre, para que la gente no lo pueda romper y entrar. Hemos hecho un proyecto para documentar la cavidad en 3D, utilizando escáner. Esto lo que va a permitir hacer un registro tridimensional de la cueva. Y tiene una doble lectura, porque se puede utilizar para la investigación, pero es una herramienta importantísima de divulgación. De tal manera que, aunque al principio la cueva no pueda hacerse visitable, va a ser una herramienta para que la gente pueda disfrutar de la cavidad, aunque sea de otra manera”.

Los vecinos quieren volver a entrar a la cueva. “Nos llegan a veces correos y mensajes de 'no cerréis la cueva, que la gente del pueblo llevábamos toda la vida entrando, queremos seguir disfrutando de ella`”, señala Virginia. "Claro, no entienden que muchas veces se pueden alterar las cosas incluso sin querer, porque tú no sabes dónde están las cosas, y aunque tú no quieras hacer un grafiti, solo apoyándote igual ya alterando una zona con arte rupestre. Que la cueva esté cerrada y controlada es fundamental”.

Esto no quita que, en un futuro, la cueva se haga visitable. “Tenemos que entender que nuestro trabajo tiene que llegar a la gente, y que la gente lo tiene que entender, y para eso hay que hacer actuaciones sobre el medio social. Ahora estamos preparando una charla divulgativa para los pueblos. Y vamos a ver si de alguna manera, en un futuro, se podrían hacer algunas visitas guiadas muy controladas. Pero todo esto se tiene que estudiar con calma, para que no afecte realmente al conjunto arqueológico. Y luego tiene que ser autorizado por parte de la Conselleria (...), nosotros no podemos tomar decisiones de si se va a abrir al público o no. Hay que pedir un poco de paciencia a la gente. Tenemos que trabajar y estudiar bien la cavidad antes de tomar unas decisiones que puedan afectar negativamente a la cueva”, sentencia Barciela.

Traveler




sábado, 23 de diciembre de 2023

Castro de la Polera = Ubierna - Burgos

Al noreste del pueblo de Ubierna y sobre los altos riscos rocosos que perfilan el desfiladero del río Ubierna se localiza el castro de La Polera. Por su valor estratégico, su gran tamaño y, sobre todo, por su necrópolis, formada por un extenso campo de túmulos, está considerado como uno de los más importantes yacimientos de la Edad del Hierro de la provincia de Burgos.

Vigilando el desfiladero

El castro de La Polera se localiza a unos dos kilómetros de la actual localidad de Ubierna emplazado en lo más alto de una enorme plataforma caliza que se alza sobre una de las laderas del desfiladero abierto por el río Ubierna. El poblado prehistórico, defendido en parte por unos inaccesibles paredones rocosos, llegó a contar, en sus sectores más desprotegidos, con varios recintos amurallados dispuestos en terrazas.

Impactantes murallas

Estas ultimas fortificaciones, convertidas en alargados apilamientos de piedras, son los restos más visibles de un yacimiento que alcanzó su mayor grado de importancia hace unos 2.300 años, con la ocupación por el pueblo celtibérico de los Turmogos. Llama la atención el lienzo conservado de la imponente fortificación —con más de 5 metros de altura— que protegía el recinto del antiguo poblado de la Primera Edad del Hierro.

Necrópolis tumular

Pero, sin duda, el resto más significativo de este castro burgalés es la necrópolis encontrada en sus inmediaciones. Se han contabilizado más de cien túmulos —formados por estructuras circulares de bloques de piedra— con diámetros situados entre los 2 y los 5,5 metros. En muchas de las tumbas los arqueólogos han hallado su correspondiente ajuar funerario. El ajuar estaba compuesto por una urna cerámica de cuerpo bitroncocónico y pie alto y hueco, que contenía las cenizas del difunto y una serie de objetos metálicos procedentes de su impedimenta personal: cuchillos afalcatados con cachas de hueso, umbos de escudo, puntas de lanza, fíbulas y placas de cinturón.

Estela funeraria

La necrópolis tumular de Ubierna —los túmulos estaban señalados con estelas de piedra de las que se ha conservado un notable y decorado ejemplar— puede fecharse en la época de transición entre la Primera y la Segunda Edad del Hiero, en el transcurso de los siglos V y IV antes de Cristo. Los arqueólogos han diferenciado tres tipos de túmulos: los que aprovechan la roca natural sobre la que se levanta el enterramiento; los que presentan una estructura circular formada por grandes bloques de roca que resaltan el conjunto y los que además tienen un segundo círculo interior de piedras para proteger el hoyo con las cenizas y el ajuar.

Cómo llegar

Para visitar el castro de La Polera hay que dirigirse hacia Ubierna. Poco antes de llegar a esta localidad se localiza, a la derecha de la N-623, la ermita de Montes Claros. Junto a este templo con restos altomedievales y romanos parte un señalizado itinerario que, siguiendo una pista en buen estado, asciende hasta lo alto de la plataforma rocosa. Visibles señales e ilustrativos paneles permiten la localización de los más destacados elementos del castro: entrada, poblados, murallas, necrópolis, etc.

Subida a pie

Si se quiere ascender caminando la mejor opción es tomar desde el pueblo de Ubierna el antiguo camino —hay que cruzar con precaución la carretera N-623 justo después de la salida norte de un pequeño túnel— que sube al encuentro de una de las estratégicas entradas al castro. Desde este llamativo acceso ya se puede enlazar con la ruta señalizada. Hay que calcular unas dos horas y media para completar la interesante visita

 Enrique del Rivero




viernes, 22 de diciembre de 2023

Cova Rosa, (Ribadesella). Astúrias

Entre 1957 y 1959, y después, en 1964, F. Jordá  Cerda  excavó el yacimiento, documentando diferentes ocupaciones que adscribe al Solutrense y a la fase antigua del Magdaleniense. C. González Sainz cita además la presencia de materiales fuera de contexto que se adscriben a la fase reciente del Magdaleniense. 

Entre 1975 y 1979 F. Jordá Cerdá y A. Gómez Fuentes excavan de nuevo el sitio, señalando la presencia de dos niveles, uno de transición del Magdaleniense al Aziliense y otro posiblemente Magdaleniense. 

Desde el año 2014, bajo la dirección de E. Álvarez Fernández, Profesor de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, se están revisando las intervenciones de los años 60 y 70. Hasta el momento, se han señalado distintas ocupaciones datadas en diferentes momentos del Magdaleniense.

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